Declaración de los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva sobre el esfuerzo encaminado a estabilizar la situación en Oriente Próximo y en África del Norte, Biskek, 27 de noviembre de 2019

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Los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva expresan su preocupación por las tensiones que se siguen observando en Oriente Próximo y en el Norte de África, focos de amenaza a la seguridad de los Estados miembros de la OTSC, también desde el punto de vista de la propagación del terrorismo e ideas radicales.

Exhortan a arreglar los conflictos exclusivamente por la vía pacífica, a través del diálogo y en base a los principios y las normas del derecho internacional, así como del papel clave de la ONU.

Los Ministros confirman su apoyo a la creación de un Estado Palestino independiente, vital y poseedor de una soberanía completa, en las fronteras de 1967 con la capital en Jerusalén Oriental. Asimismo exhortan a todas las partes involucradas a evitar actos que puedan minar las perspectivas de la solución alcanzada por los dos Estados y subrayan la necesidad de una urgente reanudación de las negociaciones entre los palestinos y los israelíes para lograr un arreglo universal, justo y a largo plazo que se apoye en la existente base legal y las pertinentes declaraciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Asamblea General de la ONU, los Principios de Madrid y la Iniciativa de Paz Árabe.

Los Ministros expresan su apoyo al esfuerzo internacional, en primer lugar, al Proceso de Astaná, cuyo objetivo es garantizar la estabilidad y la seguridad en Siria, en base al respeto de la soberanía y la integridad territorial del mencionado país.

Señalan la necesidad de continuar luchando contra el terrorismo en Siria, así como tomar las medidas necesarias para prevenir su financiamiento, para que así sea puesto fin al Estado Islámico, el Frente al-Nusra y las demás organizaciones terroristas, reconocidas como tales por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Se aplaude el lanzamiento del Comité Constitucional de Siria, lo que representa un paso importante en el avance del proceso político, conducido y llevado a cabo por los propios sirios con la asistencia de la ONU. Dicho factor propicia, entre otras cosas, el establecimiento de un diálogo entre los sirios, incluidos los representantes de todos los grupos étnicos y confesionales de la sociedad siria.

Los ministros expresan su preocupación por la existencia de focos de tensiones en Siria y siguen muy pendientes del desarrollo de los acontecimientos. Señalan que sería posible alcanzar una estabilidad a largo plazo en la República Árabe Siria, también en el noreste del país, únicamente en base al respeto y el restablecimiento total de la soberanía y la integridad territorial del Estado sirio, así como las garantías de la seguridad de la población civil que representa distintas comunidades étnicas y confesionales del país.

Subrayando la importancia de las acciones humanitarias de la Federación de Rusia y de la República de Armenia en Siria, exhortan a la comunidad internacional a intensificar sus esfuerzos encaminados a prestar ayuda humanitaria a la población civil, así como a prestar asistencia a la reconstrucción posconflicto de Siria, también a través de la reconstrucción de las instalaciones de la infraestructura económica y social, sistemas de abastecimiento de agua y electricidad, de los colegios y los hospitales. Señalan la importancia de propiciar el proceso del retorno voluntario de los refugiados sirios y de las personas internamente desplazadas a sus domicilios.

Los Ministros expresan su adhesión a los principios del derecho internacional y a las Resoluciones 242 y 497 del Consejo de Seguridad relativas a los Altos de Golán.

Los Ministros confirman su inquebrantable adhesión a la unidad, soberanía e integridad territorial de Libia y al principio de la no intervención en sus asuntos internos. Subrayan la falta de alternativa al arreglo interno del conflicto por los propios libios, a través del diálogo conducido por los propios libios. Expresan su apoyo a los esfuerzos de mediación del Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Libia, Ghassam Salamé correspondientes con su mandato aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, cuyo objetivo es propiciar la reconciliación nacional y el establecimiento final de unas instituciones públicas únicas y capaces de dar una solución eficaz a las tareas existentes, incluida la lucha contra el terrorismo y la ideología extremista.

Los Ministros aplauden el Acuerdo de Estocolmo para la normalización de la situación en Yemen firmado en Suecia a principios de 2018 y llaman a su integral puesta en práctica en calidad del primer y necesario paso hacia la reanudación del proceso de arreglo político encaminado a lograr una paz duradera. Apoyan los pertinentes esfuerzos del Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Yemen, Martin Griffiths.

Los Ministros confirman su adhesión a la unidad, la soberanía y la integridad territorial de Iraq y subrayan la importancia de la no intervención en sus asuntos internos. Exhortan a la comunidad internacional a prestar a dicho país un amplio apoyo en su lucha contra los restos del Estado Islámico y de otros grupos terroristas hasta que sean erradicados por completo. Ofrecen una alta apreciación a los esfuerzos del Gobierno que se propone mantener la unidad del pueblo iraquí y lograr la reconciliación nacional. Apoyan los esfuerzos del Gobierno iraquí, cuyo objetivo es reconstruir las zonas del país liberadas de los grupos terroristas.

Los Ministros expresan su apoyo a los esfuerzos del Gobierno interino de Sudán que busca alcanzar la paz, la seguridad, la estabilidad, la concordia nacional, los cambios democráticos integrales, un desarrollo económico y social justo y el perfeccionamiento de las instituciones públicas.

Los Ministros muestran su preocupación por la agravación de la situación en la zona del Golfo Pérsico que entraña el peligro de un enfrentamiento militar a gran escala con las más nefastas consecuencias para todos los países involucrados, así como para la seguridad regional e internacional.

Expresan su preocupación por la decisión de EEUU de abandonar de manera unilateral el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) y se pronuncian por su futura puesta en práctica en base a la adhesión de todas las partes involucradas a los compromisos asumidos y al equilibrio de intereses minuciosamente calculado, factores que sirven de fundamento a dichos acuerdos universales. Apoyan los esfuerzos encaminados a la distensión del ambiente en torno al PAIC y expresan su firme propósito de prestarles una eficaz asistencia, en función de lo establecido por la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Exhortan a todas las partes a mostrarse comedidas y a dar pasos encaminados a rebajar el grado de las tensiones y a recuperar la confianza. Señalan las considerables potencialidades positivas de la Convención sobre garantías de seguridad colectiva en la zona del Golfo Pérsico.

Subrayan la importancia del establecimiento del diálogo entre todos los Estados de Oriente Próximo y el Norte de África, en base a los principios de buena vecindad, el no uso de la fuerza, la no intervención en los asuntos internos, el respeto de la independencia, la soberanía y la integridad territorial, la solución de todas las disputan con por los medios pacíficos, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

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