7.09.2116:29

El artículo “Pareja de espías del Kremlin, misión secreta en Moscú y desórdenes en Cataluña”

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María Zajárova: Con total asombro y deleite he leído el texto (sería un crimen contra un periodismo honesto calificarlo de “artículo” y menos aún, de periodismo de investigación”), publicado en The New York Times, sobre los supuestos contactos mantenidos en Moscú por los colaboradores del ex presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, y las conclusiones de largo alcance contenidos en el mismo. El sentido del artículo es tradicionalmente revolucionario: la injerencia rusa.

Primero, mis colegas y yo hemos decidido comprobar a fondo los hechos, analizar los detalles párrafo por párrafo, antes de hacer un comentario político.

Quiero recordar que se trata de los datos contenidos en “un informe del servicio de inteligencia europeo” a que tuvieron acceso los reporteros de The New York Times.

Pero un trabajo minucioso no era necesario, pues resultó que se trataba de una patraña más torpe.

“Según el informe del servicio de inteligencia, el responsable de la Oficina del ex presidente de Cataluña Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, y el empresario ruso Alexander Dmitrienko se reunieron con varios cargos en ejercicio del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, así como con el Viceministro de Asuntos Exteriores, Oleg Siromólotov, quien ahora es responsable por la lucha contra el terrorismo”.

Según la idea de los autores, ésta era la piedra angular de toda la enredada trama para denunciar a los pérfidos rusos.

He preguntado a Oleg Siromólotov sobre la fecha y el formato del encuentro.

Resultó  que no había ningún encuentro ni en Moscú ni en ninguna otra ciudad. Oleg Siromólotov nunca se había reunido con Josep Lluís Alay ni en Moscú ni en el extranjero, no ha mantenido ni mantiene contactos con él.

Me he tomado el trabajo de comprobar si el mencionado periódico nos pidió confirmar o desmentir esta información. Nos hemos recibido tales solicitudes. Otra prueba de una provocación planificada. Porque si The New York Times nos hubiera enviado la solicitud con antelación, no habría podido valerse de estas “pruebas fehacientes”.

Se impone este interrogante: ¿Quiénes han puesto en una situación delicada a The New York Times? Los nombres de los autores de esta “obra maestra”, Michael Schwirtz y José Bautista, ya desde hace dos días que están inscritas con letras de oro en los anales mundiales de las noticias falsas.

The New York Times, así como otros medios que reprodujeron esta desinformación, deben, mejor dicho están obligados a publicar un mentís.

 

 

https://www.nytimes.com/es/2021/09/03/espanol/rusia-cataluna-puigdemont.html

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