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POSTURA DE RUSIA EN EL 73º PERÍODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

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1. El objetivo del 73º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU es confirmar y reforzar el papel central protagonista de la Organización en los asuntos internacionales. La ONU es un foro único para un diálogo equitativo dirigido a encontrar soluciones tomando en consideración los objetivos y principios estipulados en la Carta de la Organización. Los intentos de poner en duda la reputación de la ONU son peligrosos y pueden destruir la arquitectura de las relaciones internacionales. Nos pronunciamos consecuentemente por el orden mundial policéntrico y por conseguir la seguridad igual e indivisible para todos los países con un respeto incondicional de la soberanía y el derecho de los pueblos a elegir su camino independientemente.

2. Partimos de que es necesario luchar en conjunto contra las actuales amenazas terroristas con el papel central protagonista de la ONU y observando las normas del Derecho Internacional sin algunas agendas ocultas y un doble rasero. Nos pronunciamos por formar un amplio frente antiterrorista bajo los auspicios de la ONU.

Esperamos que el fortalecimiento de la cooperación entre los respectivos organismos antiterroristas de la Asamblea General de la ONU y del Consejo de Seguridad de la ONU con apoyo de la Oficina de la ONU de lucha contra el terrorismo creada en 2017 y encabezada por Vladímir Voronkov contribuya al cumplimiento de estas tareas.

Nos pronunciamos por aplicar una postura integral hacia la lucha contra el terrorismo, implementar de modo eficaz los respectivos convenios y resoluciones universales de la Asamblea General de la ONU y del Consejo de Seguridad de la ONU (ante todo, la estrategia global de lucha contra el terrorismo de la ONU, resoluciones principales 1373 y 1624 del Consejo de Seguridad de la ONU dirigidas contra el terrorismo).

Consideramos que son sumamente importantes los esfuerzos dirigidos a contrarrestar a los terroristas extranjeros a tenor de las resoluciones 2178 y 2396 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Exhortamos a incrementar los esfuerzos conjuntos para poner fin a la propagación de la ideología y la propaganda terrorista, en particular, mediante la implementación de “marcos integrales de lucha contra la propaganda terrorista” y la resolución 2354 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Partimos de que es necesario descubrir eficazmente las fuentes y los canales de financiamiento del terrorismo y aplicar medidas colectivas para prevenir que se preste cualquier apoyo financiero o técnico a los grupos terroristas internacionales, ante todo, al Estado Islámico y las organizaciones terroristas vinculadas. Es especialmente importante hoy fortalecer la coordinación para impedir los suministros de productos de uso militar a los terroristas. Exhortamos a cumplir completamente las respectivas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las Normas del Grupo de acción financiera contra el blanqueo de capitales (FATF por sus siglas en inglés).

Nos pronunciamos contra la sustitución de la cooperación internacional para combatir el terrorismo por la realización de concepciones dudosas como “lucha contra el extremismo violento”. La lucha contra el extremismo violento debe llevarse a cabo en la ONU exclusivamente en el marco de la lucha contra el terrorismo y no salir fuera de lo estipulado en las decisiones acordadas.

3. La reforma de la ONU debe estar dirigida a adaptar la Organización a la actualidad con el mantenimiento de su carácter intergubernamental y del principio de división de poderes entre sus órganos principales estipulado en la Carta de la ONU.

El objetivo de la reforma de la ONU es conferirle al Consejo un carácter más representativo sin reducir su eficacia y operatividad. Es necesario buscar un modelo de reforma apropiado que goce del apoyo máximo sin establecer plazos arbitrarios. Las prerrogativas de los miembros permanentes, incluido su derecho a veto, no pueden revisarse.

Apoyamos las iniciativas realistas para optimizar la actividad de la Asamblea General de la ONU. Consideramos que la tarea más importante es mejorar métodos de trabajo y arreglar la agenda recargada. Las innovaciones deben ser razonables. Los intentos de redistribuir a favor de la Asamblea General los poderes de otros órganos de la Organización, incluido el Consejo de Seguridad son inadmisibles.

4. Nos pronunciamos por fomentar y mejorar la cooperación de la ONU con mecanismos regionales y subregionales a tenor del Capítulo VIII de la Carta de la ONU. En este contexto contribuimos consecuentemente al desarrollo de la cooperación de la ONU con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) cuyo pérfil va al alza. Prestamos la atención prioritaria a la coordinación en el marco de BRICS y la Unión Económica Eurasiática (UEEA).

5. La responsabilidad principal por prevenir conflictos y superarlos la tienen los propios Estados. La ONU debe prestar apoyo en el marco de la Carta. Es necesario aplicar las herramientas existentes – la diplomacia preventiva, oficios buenos y la mediación – de conformidad con el principio de neutralidad y respetando la soberanía de los Estados. No pueden ser modelos ni indicadores universales de la llegada de crisis.

6. Nos pronunciamos por aplicar una postura integral en relación con el arreglo de conflictos en Oriente Próximo y el Norte de África sin un doble rasero, cuando se legitiman unos Gobiernos y se marginalizan otros. Es necesario resolver las discrepancias, hasta las más profundas, por vía política y diplomática. El apoyo internacional deber ser realmente colectivo. Consideramos importante la tarea de crear una arquitectura de seguridad regional omnímoda, única e indivisible para todos los Estados de Oriente Próximo y el Norte de África.

7. Continuamos aplicando esfuerzos enérgicos para arreglar por vía pacífica el conflicto en Siria a tenor de los principios consensuados a nivel internacional y con un respeto de la soberanía y la seguridad territorial del país. Este arreglo debe conseguirse a través de las negociaciones inclusivas de paz en Siria con una amplia participación de la oposición constructiva capaz de ponerse de acuerdo, de conformidad con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. 

Mantenemos contactos intensos con los participantes en el proceso de Astaná y otros actores clave. Consideramos especialmente importante cumplir lo acordado por el Congreso del Diálogo Nacional Sirio celebrado en enero de 2018 en la ciudad de Sochi haciendo hincapié en la institución del Comité Constitucional para trabajar en la ley fundamental del país. Respaldamos el esfuerzo mediador del Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, dirigido a ayudar a los bandos del conflicto sirio a encontrar fórmulas de compromiso.

Bloqueamos los intentos de restituir siguiendo “instrucciones occidentales” un mecanismo para establecer a los responsables por el empleo de armas químicas. Es inadmisible vincular la destinación de recursos financieros para reconstruir a Siria con el llamado cambio político que supone la salida de Bashar Asad del poder en la interpretación de Occidente. Rechazamos categóricamente los intentos de politizar los aspectos humanitarios del conflicto en Siria. Nos pronunciamos por contribuir a reconstruir las regiones liberadas y levantar las sanciones unilaterales impuestas contra Siria. La actividad de las organizaciones humanitarias será exitosa en caso de que respeten la soberanía e interaccionen con las autoridades oficiales del país.

Confirmamos que consideramos necesario superar la crisis prolongada en Yemen, estabilizar lo más pronto posible la situación en Irak, restablecer una institucionalidad sostenible en Libia. Para normalizar la situación en estos países es necesario promover un amplio diálogo nacional y superar las amenazas terroristas. Se debe intensificar urgentemente los esfuerzos dirigidos a reanudar las negociaciones directas palestino-israelíes. Cualesquiera acciones unilaterales aumentan la desconfianza mutua de las partes y aplazan la reanudación del diálogo. Continuamos trabajando con todos los actores clave para el arreglo en Oriente Próximo con el fin de sacar el proceso político del punto muerto. Seguiremos contribuyendo al arreglo en Oriente Próximo tanto por canales bilaterales como en el marco del Cuarteto de mediadores internacionales para Oriente Próximo involucrando a los actores clave de la región y la Liga de Estados Árabes.

8. Apoyamos los esfuerzos de las autoridades de Afganistán dirigidos a promover la reconciliación nacional y el diálogo con la oposición armada. Estamos seriamente preocupados por los riesgos del traslado de la actividad terrorista de Afganistán a Asia Central, el reforzamiento de las posiciones del Estado Islámico en el país, ante todo, en sus provincias del norte. Consideramos que el papel más importante en la lucha contra las amenazas provenientes de Afganistán y en el fortalecimiento de la cooperación regional, en general, lo desempeñan la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Respaldamos el trabajo de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) como la coordinadora principal de los esfuerzos civiles a nivel internacional. Para resolver el problema de fabricación de drogas que se ha agudizado drásticamente y da un fuerte apoyo a los grupos terroristas en Afganistán es necesario elaborar un plan estratégico integral tomando en consideración lo elaborado ya en el marco de la OTSC, la OCS, la OSCE y el Grupo Europeo para contrarrestar la legalización de los ingresos ilícitos y el financiamiento del terrorismo.

9. El principal instrumento legal internacional para el arreglo del conflicto en Ucrania es el Paquete de medidas para la implementación de los Acuerdos de Minsk. Esto está estipulado en la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU. El apoyo internacional, incluidas las iniciativas de formar una misión de paz de la ONU, es posible sólo en adición del formato actual en el centro de que está la OSCE y su Misión de Observación Especial. Nuestro proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del 5 de septiembre de 2017 sobre la formación de la misión de la ONU para garantizar la seguridad de la Misión de Observación Especial de la OSCE en el Sureste de Ucrania está dirigido a esto.

El arreglo sostenible de la crisis en Ucrania sólo puede realizarse por vía política, mediante el cumplimiento consecuente y completo del Paquete de medidas y tomando en consideración a nivel constitucional las exigencias legítimas de  todas las regiones de Ucrania, grupos lingüísticos, étnicos y confesionales de población de este país a través de un diálogo directo entre Kiev y Donbás. Esperamos que todos los incidentes que conllevaron la violencia y muchas víctimas a partir del inicio de la crisis en Ucrania sean investigados de manera objetiva e imparcial.

Insistimos en que se lleve a cabo una investigación completa, exhaustiva e independiente a nivel internacional del siniestro del vuelo МН17 de Malaysia Airlines en el cielo de Ucrania a partir de los hechos irrefutables y de conformidad de la resolución 2166 del Consejo de Seguridad de la ONU.

10. La postura en relación con la prevención de crisis y el arreglo de conflictos en África prevé que el papel principal lo desempeñan los propios habitantes del continente africano en combinación con el apoyo de sus esfuerzos por parte de la comunidad internacional. Nos pronunciamos por profundizar la asociación de la ONU con la Unión Africana y las organizaciones subregionales del continente. Contribuimos enérgicamente al arreglo político de las crisis en la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la región sudanesa de Darfur, Sudán del Sur, Somalia, Malí y la región del Sáhara y del Sahel, en general, así como otros puntos candentes de África. Respaldamos los esfuerzos nacionales de los africanos para eliminar las causas que provocaron los conflictos, restablecer las instituciones estatales y reformar el sector de seguridad.

11. Respaldaremos sólo tal solución del problema de Chipre que acepten sin alguna presión externa las comunidades chipriotas. Debe basarse en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y prever la formación de una federación bicomunal y bizonal con la única e indivisible soberanía, ciudadanía y personalidad internacional. El sistema de garantía actual ya está agotado.

12. Un funcionamiento sostenible de las instituciones de Bosnia y Herzegovina es posible sólo en caso de que se observe la igualdad de las dos entidades y tres pueblos constituyentes, de conformidad con lo estipulado en los Acuerdos de Dayton de 1995. La tarea principal es traspasar la responsabilidad por Bosnia y Herzegovina a los propios bosníacos. Así las cosas, hace mucho llegó el momento para eliminar la administración del Alto Representante.

La situación en Kosovo debe arreglarse a tenor de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos preocupados por la degradación de la situación en el ámbito de seguridad en esta región y por la complicación de las perspectivas de alcanzar acuerdos en el marco del diálogo entre Belgrado y Pristina por culpa de los albaneses de Kosovo.

13. Continuaremos respaldando la actividad del Comité Especial de Descolonización de la Asamblea General de la ONU que será acuciante hasta la solución definitiva del problema de todos los 17 territorios no autónomos.

14. La actividad pacificadora de la ONU debe realizarse con una observancia estricta de sus principios básicos y la Carta de la ONU. Hay que centrar los esfuerzos en la contribución al arreglo político y la reconciliación nacional. La actividad pacificadora puede reformarse sólo de conformidad con las decisiones tomadas por los Estados sin su posterior interpretación arbitraria (como pasó en el caso de “inteligencia en las operaciones de paz”). Sólo es posible conferir a las fuerzas de paz poderes adicionales, en particular, la posibilidad de usar la fuerza, por resolución del Consejo de Seguridad, en vista de la situación en cada país concreto.

15. La construcción de paz y el mantenimiento de paz están directamente vinculados y se basan en el principio de “responsabilidad nacional” de los Estados. El apoyo internacional puede prestarse sólo por solicitud del respectivo Gobierno y debe dirigirse a incrementar las propias capacidades de los Estados.

16. Las sanciones son un instrumento importante del Consejo de Seguridad de la ONU para contribuir al arreglo político y diplomático de conflictos. Deben imponerse con el fin de reprimir la actividad que amenaza la paz y la seguridad internacional, tener objetivos claramente definidos, imponerse para un plazo limitado, revisarse regularmente y no afectar el desarrollo económico y social y la actividad en el ámbito de las Humanidades en los países contra los que se imponen. Son inadmisibles los intentos de usar las sanciones del Consejo de Seguridad para debilitar económicamente y desestabilizar la situación en los Estados, ni como instrumento de competencia desleal. Es inadmisible que a las restricciones impuestas por el Consejo de Seguridad se agreguen restricciones unilaterales arbitrarias, especialmente las de carácter extraterritorial.

17. Nos pronunciamos por reforzar los regímenes existentes y elaborar por consenso nuevos regímenes para concertar acuerdos en el ámbito de control de armamentos, el desarme y la no proliferación. Consideramos que el papel central en esta área debe desempeñar el mecanismo multilateral de desarme de la ONU. Aplicamos esfuerzos para aumentar la eficacia y la coordinación de las actividades llevadas a cabo por sus elementos clave: el Primer Comité de la Asamblea General de la ONU, la Comisión de Desarme de la ONU y la Conferencia de Desarme. Cualesquiera problemas en el ámbito de control de armamentos en el marco de los formatos anunciados deben resolverse con una estricta observancia de sus mandatos. Partimos de que las medidas que se toman en estos foros deben ser imparciales y no pueden menoscabar los derechos soberanos de los Estados.

Rusia incentivó la elaboración de muchos acuerdos importantes en el ámbito de control de armamentos, el desarme y la no proliferación: para prevenir la carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre y luchar contra el terrorismo químico y biológico. Un diálogo constructivo sobre estos temas dará la posibilidad de iniciar un trabajo esencial (en particular, las negociaciones) en el marco de la ONU. Promoviendo estas iniciativas estamos fieles a los principios de no discriminación y la seguridad igual e indivisible para todos.

Una de nuestras prioridades es prevenir la carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre. El borrador ruso-chino del respectivo acuerdo y la iniciativa rusa de que los Estados deben asumir el compromiso de no ser el primero en emplazar armas en el espacio están dirigidos a resolver este problema. Entregaremos tradicionalmente al Primer Comité del 73º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU el proyecto de la respectiva resolución. Promovemos enérgicamente en el Comité del Espacio de la ONU la necesidad de establecer normas reglamentarias en relación con la seguridad de actividades espaciales en el marco de la concepción de estabilidad espacial a largo plazo que está formándose actualmente.

18. Compartimos el objetivo generoso de construir un mundo libre de armas nucleares. Mientras, consideramos que en este ámbito es necesario aplicar una postura realista y sopesada que fortalezca la seguridad y la estabilidad internacional. Estamos convencidos de que el cero nuclear es alcanzable tan sólo como el resultado final de un proceso paulatino del desarme nuclear a tenor de los principios consensuados a nivel multilateral y tomando en consideración todos los factores que afectan la estabilidad estratégica. Nos pronunciamos contra las iniciativas radicales de prohibir lo más pronto posible armas nucleares, incluido el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que contradicen al Tratado de No Proliferación Nuclear y distraen la atención de los problemas acuciantes de la seguridad internacional provocados, ante todo, por las acciones desestabilizadoras de EEUU en el área de seguridad. Estamos preocupados por la intención declarada por EEUU de estar preparado a reanudar posiblemente las pruebas nucleares.

19. Nos pronunciamos por fomentar la cooperación internacional en el ámbito del uso pacífico de la energía nuclear, reforzar el régimen global de no proliferación nuclear y mejorar los mecanismos internacionales de la seguridad nuclear y la seguridad física nuclear. Respaldamos consecuentemente los esfuerzos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) – la única organización internacional que presta un amplio apoyo al dominio de la energía nuclear con fines pacíficos.

Nos pronunciamos por la más pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) y su universalización. Expresamos una profunda preocupación en relación con la reciente decisión de EEUU de no ratificar el TPCEN, lo que socava las perspectivas de que el documento entre en vigor próximamente. Al mismo tiempo, estamos muy preocupados por la declaración de EEUU de su intención de estar preparado a reanudar posiblemente las pruebas nucleares.

20. Apreciamos altamente los esfuerzos del Consejo de Seguridad de la ONU y sus respectivos comités, incluido el Comité 1540, para prevenir la proliferación de las armas de destrucción masiva.

21. Estamos muy preocupados por la decisión de EEUU de renunciar unilateralmente al cumplimiento del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), lo que viola esencialmente los acuerdos sobre el programa nuclear iraní y la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU y priva a EEUU de todos los derechos en el contexto del PAIC. Por nuestro lado, estamos fieles al cumplimiento de los compromisos a tenor del PAIC.

22. Estamos satisfechos con el desarrollo de la situación en la península de Corea en el marco de la hoja de ruta ruso-china para el arreglo. Se puede valorar altamente los esfuerzos emprendidos por Corea del Norte en el ámbito de desnuclearización, así como la reducción de la actividad militar en la región, en particular, gracias a la cancelación de las maniobras militares de EEUU y sus aliados que se preveía celebrar en agosto pasado. Aplaudimos la reapertura del diálogo entre las dos Coreas y la celebración de una cumbre entre EEUU y Corea del Norte. Es posible arreglar los problemas de la península de Corea, incluido el problema nuclear, sólo en conjunto, en el marco de consultas multilaterales sobre la paz y la seguridad en el Noreste de Asia. Además, consideramos que ya es tiempo pensar sobre una posible revisión de varias restricciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU en relación con la cooperación con Corea del Norte cuya corrección está prevista en las resoluciones sancionatorias del Consejo de Seguridad de conformidad con el desarrollo de los acontecimientos. Nos pronunciamos por levantar lo más pronto posible las restricciones unilaterles contra Corea del Norte.

23. Consideramos que en la agenda internacional en el ámbito de seguridad informática internacional es prioritario elaborar y aprobar bajo los auspicios de la ONU unas normas universales de la conducta responsable de los Estados en el espacio informativo para prevenir conflictos. Estas normas deben introducir los principios de la Carta de la ONU en el área digital: la prohibición de usar la fuerza, el respeto de la soberanía estatal, la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, la observancia de los derechos y libertades fundamentales y garantizar a todos los Estados los derechos iguales para gestionar Internet. Estamos firmemente convencidos de que la ONU desempeña el papel clave y sin alternativas para garantizar la seguridad informática internacional. Partimos de que es necesario reanudar lo más pronto posible la discusión sobre la seguridad informática internacional en el formato de un grupo de expertos gubernamentales que se especializan en esta materia. Entregamos el borrador de la respectiva resolución al Primer Comité en el marco del 73º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

24. Partimos de que es necesario que los Estados observen rigurosamente lo estipulado en los convenios internacionales antidrogas y     que es inadmisible usar las drogas con fines recreativos. Nos pronunciamos por reforzar el papel coordinador de la Comisión de Estupefacientes de la ONU como el principal órgano directivo de la ONU en el ámbito de control de drogas. Respaldamos la celebración en 2019, en el marco del período de sesiones de la Comisión, del segmento ministerial para informar sobre el proceso de cumplimiento por los Estados de la Declaración Política y del Plan de Acción para la lucha contra la droga de 2009, así como el documento final del 30º período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU sobre el problema mundial de las drogas (2016).

25. Nos pronunciamos consecuentemente por respaldar el papel central coordinador de la ONU en la consolidación de los esfuerzos internacionales para la lucha contra los desafíos y amenazas globales, en particular, los provenientes del crimen organizado transnacional. Consideramos especialmente importante fortalecer el marco legal de la cooperación internacional contra el crimen organizado para contrarrestar los desafíos y amenazas criminales, incluida la posibilidad de elaborar y aprobar nuevos documentos legales internacionales, en particular, para devolver los activos a los países de origen y luchar contra los crímenes contra la naturaleza.

Destacamos la importancia del trabajo para lanzar el mecanismo para examinar la aplicación de la Convención de la ONU contra el crimen transnacional organizado de 2000 y sus protocolos adicionales que debe tener carácter intergubernamental, no politizado, no intrusivo y financiarse, en general, del presupuesto regular de la ONU. Nos pronunciamos por fortalecer la cooperación internacional contra la corrupción con el papel central protagonista de la ONU y a tenor de la Convención de la ONU contra la Corrupción – el único tratado internacional universal que prevé toda la gama de medidas para prevenir y luchar contra la corrupción. Consideramos importante el carácter intergubernamental, despolitizado, transparente y abierto del mecanismo para examinar la aplicación de la Convención de la ONU contra el crimen transnacional organizado. Respaldamos la elaboración bajo los auspicios de la ONU de una convención para el retorno de los activos robados.

26. Rusia respalda la actividad de la Corte Internacional como principal órgano judicial de la ONU. Nuestro país participa hoy en un juicio iniciado por Ucrania de conformidad con las Convenciones para evitar la discriminación racial y la lucha contra el financiamiento de terrorismo. Como anteriormente, no estamos satisfechos con el trabajo de la Corte Penal Internacional. Destacamos su mala calidad y sesgo político, la ausencia de cualquier aporte visible de este órgano al arreglo de conflictos. Seguimos con atención los procesos en el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales que debe finalizar en los plazos más cortos los casos pendientes del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia que dejó de funcionar en diciembre de 2017. La discusión de la supremacía de la ley en la ONU debe centrarse en su dimensión internacional. Lucharemos contra los intentos de usar los conceptos de “supremacía de la ley” y “responsabilidad de garantizar la defensa” para una injerencia arbitraria en los asuntos internos.

27. Continuaremos defendiendo el principio de inadmisibilidad de tergiversar la historia y revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Nuestro proyecto de resolución anual de la Asamblea General de la ONU “Combatir la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia” debe contribuir a esto.

28. Los Estados tienen la responsabilidad principal por defender y promover los derechos humanos, mientras que la actividad de los órganos ejecutivos de la ONU desempeña un papel secundario. Consideramos que el principio fundamental de la actividad de la ONU para promover y defender los derechos humanos debe ser la cooperación equitativa de los Estados a tenor de la supremacía del Derecho Internacional, el respeto de la soberanía y la igualdad de los Estados. La integración del tema de derechos humanos en todas las áreas de actividad de la ONU no debe conllevar la duplicación del trabajo de sus órganos principales. No respaldamos que la actividad del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se vincule con el Consejo de Seguridad de la ONU. Nos pronunciamos contra la reforma del Consejo de Derechos Humanos para convertirlo en un mecanismo de observación cuasi judicial.

29. Condenamos decididamente el uso de asuntos de derechos humanos como pretexto para injerirse en los asuntos internos de los Estados y socavar los principios fundamentales del Derecho Internacional. Consideramos inadmisible la introducción por varios Estados en la agenda de los mecanismos de derechos humanos de la ONU de temas fuera de su incumbencia con el fin de resolver sus tareas políticas. En este contexto consideramos la resolución sobre la situación con los derechos humanos en Crimea que la delegación de Ucrania entrega al Terecer Comité de la Asamblea General de la ONU a partir de 2016. El documento no tienen nada que ver con la situación real en esta región de Rusia. No suscita dudas desde hace mucho la ineficacia de la iniciativa de Georgia sobre la situación en que se encuentran los desplazados internos y los refugiados de Abjasia y Osetia del Sur que puede conllevar la agudización de la tensión en la región y frenar las discusiones de Ginebra que siguen siendo el único formato de diálogo para los representantes de Abjasia, Osetia del Sur y Georgia.

30. En la actividad de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos debe fortalecerse la transparencia y la obligación de informar a los Estados miembros de la ONU para evitar posturas políticamente sesgadas en relación con valoraciones de la situación en el ámbito de derechos humanos en varios países.

31. Condenamos decisivamente cualesquiera formas y manifestaciones de la discriminación. La prohibición de discriminación estipulada en los tratados internacionales sobre los derechos humanos es de carácter universal y se refiere a todas las personas sin exclusión. No vemos un valor añadido en la indicación de nuevos grupos vulnerables (por ejemplo, los representantes de la comunidad LGBT, activistas de derechos humanos, periodistas) que supuestamente necesitan un régimen especial de defensa de sus derechos,  ni en la creación de nuevas categorías de derechos. Tales pasos emprendidos por varios países aumentan la politización y la confrontación en la actividad de los mecanismos de la ONU en el ámbito de derechos humanos.

32. Un trabajo concreto en materia de desarrollo social para erradicar la miseria, promover la integración social, garantizar una plena ocupación y un trabajo digno para todos contribuirá al cumplimiento eficaz de las decisiones tomadas en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y en el marco del 24º período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Consideramos que la Comisión de Desarrollo Social de la ONU es el principal órgano coordinador en el sistema de la ONU para elaborar acciones coordinadas en el ámbito de asuntos generales de protección social, garantizar las posibilidades iguales para los minusválidos, considerar problemas de envejecimiento de la población, mejorar el estado de los jóvenes y fortalecer el papel de la familia tradicional. Nos pronunciamos contra su disolución.

33. La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU es el principal foro intergubernamental en relación con la igualdad entre los sexos. Es importante garantizar los derechos y posibilidades iguales para los hombres y las mujeres, en particular, para realizar la Agenda en el ámbito de desarrollo sostenible hasta 2030 (Agenda-2030). No consideramos oportuno siempre poner a las mujeres en el centro de todos los esfuerzos emprendidos en el marco de la ONU. El Segundo Foro Eurasiático de Mujeres “Mujeres por la Seguridad Global y el Desarrollo Sostenible” a celebrarse los 20 y 21 de septiembre de 2018 en San Petersburgo pone de relieve la fidelidad de Rusia al tema de ampliación de derechos y posibilidades de mujeres. Valoramos positivamente la actividad de la organización ONU Mujeres que puede prestar apoyo sólo al recibir una solicitud de los respectivos Estados.

34. Destacamos una importancia especial de la cooperación internacional en materia de promoción y defensa de derechos de niños a tenor de la Convención sobre los Derechos del Niño y el documento final aprobado al término del 27º período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU “Un mundo apropiado para los niños”. Son inadmisibles los intentos emprendidos por varios países de privar a los padres y tutores legales de su papel en la crianza y el desarrollo de niños. Para un próspero crecimiento de niños son importantes, en particular, programas de apoyo de la familia.

35. Respaldamos la discusión en la Asamblea General de la ONU de temas relacionados con la interacción interreligiosa e intercultural, así como el desarrollo de un diálogo entre civilizaciones, en particular, en el marco de la Alianza de Civilizaciones. Estamos dispuestos a cooperar con todas las organizaciones no gubernamentales concernidas en el marco de la agenda de la ONU. Aplicamos todos los esfuerzos necesarios para que las organizaciones no gubernamentales de Rusia estén representadas de forma adecuada en el trabajo de los respectivos segmentos de los órganos y organismos de la ONU.

36. Para reaccionar con éxito a los desafíos actuales en materia de inmigración es necesario prevenir y arreglar conflictos, coordinar los esfuerzos en el ámbito político, económico y social, de las Humanidades, etc., garantizar la seguridad y la defensa de derechos humanos, establecer los vínculos entre la ayuda humanitaria y el aporte al desarrollo. Las posturas en relación con la superación de los problemas de inmigración no pueden contradecir a los principios fundamentales del humanitarismo, la neutralidad, la imparcialidad y la independencia, violar la soberanía y la integridad territorial de los Estados y realizarse sin recibir el visto bueno de los países donde se realizan. Los Estados que participaron en la injerencia en los asuntos internos de otros países que provocó la inmigración deben asumir la principal responsabilidad por prestar apoyo a las víctimas. Partimos de que el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular que está elaborándose actualmente debe centrar la atención en la reducción de las consecuencias negativas de la migración y su aporte positivo al desarrollo. Aplaudimos el fortalecimiento de la cooperación constructiva entre la ONU y la Organización Internacional para las Migraciones en caso de que esto contribuya a reforzar las capacidades de las dos organizaciones.

Nuestro país destina anualmente unos 2 millones de dólares para el presupuesto de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. Valoramos positivamente su papel. El tratado global sobre los refugiados preparado por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en consultas con los Estados debe ayudar a la comunidad internacional a fortalecer el régimen de defensa de los refugiados y resolver a largo plazo el problema de éxodo masivo de la gente.

Destacamos la eficacia del trabajo de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados con los refugiados y desplazados internos de Siria. Exhortamos a incrementar los esfuerzos para restablecer la infraestructura y crear las condiciones para su retorno más próximo. Valoramos positivamente y respaldamos los esfuerzos de la Oficina para superar las catastróficas consecuencias humanitarias de la crisis en el Sureste de Ucrania. Consideramos necesario que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados preste una mayor atención a las personas sin ciudadanía, en particular, en Europa.

37. Consideramos que la cooperación en el ámbito de deporte y la creación de ideales deportivos en el mundo son formas eficaces de fortalecer el respeto y el entendimiento mutuo entre los pueblos. Consideramos inadmisible politizar el deporte, discriminar a los deportistas en forma de castigos colectivos. Nos pronunciamos por formar un sistema universal de cooperación internacional en el ámbito de deporte a tenor de los principios de independencia y autonomía del deporte.

38. Consideramos importante fortalecer la cooperación internacional en la dirección social, económica, financiera, ambiental y otras direcciones conexas de la actividad de la ONU para realizar con éxito la Agenda-2030. Nos pronunciamos por un carácter integral, vinculado, no politizado e indivisible de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por fortalecer el Foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible bajo los auspicios del Consejo Económico y Social de la ONU (Ecosoc) como el evento clave para realizar un examen global del progreso en su alcance.

39. Respaldamos los esfuerzos del Secretario General de la ONU dirigidos a reformar el sistema de desarrollo de la Organización para optimizarla, incrementar su eficacia y coordinación, mejorar la calidad del apoyo que se presta a los países en vías de desarrollo, ante todo a los peor desarrollados. Esta actividad reformatoria debe corresponder con las decisiones de la revisión cuadrienal integral de la Política de las Actividades Operativas del Sistema de Desarrollo de la ONU.

40. Estamos dispuestos a cooperar de modo constructivo en la realización del Plan de Acción de Addis Abeba para financiar el desarrollo con el fin de la movilización y el uso eficaz de recursos para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible. Tenemos intenciones de mejorar el perfil de Rusia en calidad del donante clave, previsible e importante que contribuya al desarrollo internacional. Destacamos que es importante profundizar la cooperación internacional en el ámbito de impuestos, intensificar la actividad para frenar los flujos financieros ilícitos y luchar contra la evasión fiscal.

41. Estamos dispuestos a apoyar la Organización Mundial de Comercio (OMC), contribuir al desarrollo de un sistema multilateral de comercio universal, reglamentario, abierto, no discriminatorio y justo. No estamos de acuerdo con las restricciones unilaterales en el ámbito de comercio que varios países imponen violando las normas del Derecho Internacional comúnmente reconocidos ni con las medidas proteccionistas.

42. Consideramos que la lucha contra la miseria es la tarea principal del segmento social y económico de la ONU. Respaldamos la proclamación de la tercera década de la ONU para la lucha contra la pobreza y la continuación de la elaboración de las medidas concretas para erradicar la pobreza, desarrollar la producción industrial, especialmente en los países peor desarrollados. Nos pronunciamos por incrementar la cooperación internacional para garantizar la seguridad global alimentaria.

43. En el contexto de los esfuerzos para resolver problemas en el ámbito de salud pública, estamos dispuestos a participar enérgicamente en las reuniones de la Asamblea General de alto nivel para la lucha contra la tuberculosis (26 de septiembre de 2018) y para prevenir enfermedades no infecciosas y luchar contra éstas (27 de septiembre de 2018). Estamos dispuestos a acordar los documentos finales de estas reuniones orientados a estos fines en el marco de los objetivos planteados por la Primera Conferencia Ministerial Mundial sobre modos de vida sanos y enfermedades no infecciosas (Moscú, abril de 2011) y la Conferencia Ministerial Mundial de la OMS sobre la tuberculosis (Moscú, noviembre de 2017).

44. Respaldamos el desarrollo progresivo de la cooperación de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro con la ONU.

45. Consideramos importante desarrollar la cooperación en el ámbito de tecnologías de la información y comunicación. Estamos seguros de que esta cooperación contribuirá a buscar soluciones innovadoras en materia de desarrollo, acelerará el crecimiento económico progresivo, omnímodo y justo. Estamos fieles al cumplimiento de los principios de la declaración de Ginebra aprobados en la Cumbre mundial sobre la Sociedad de la Información.

46. Respaldamos el fortalecimiento del sistema internacional de respuestas humanitarias a tenor de los principios fundamentales de prestación de la ayuda humanitaria estipulados en las resoluciones humanitarias de la Asamblea General de la ONU, en particular, la resolución 46/182, con el fin de incrementar su operatividad y eficacia. Nos pronunciamos por el carácter no políticamente sesgado e imparcial de la actividad de las agencias humanitarias de la ONU para prestar ayuda a los que la necesitan en caso de que los respectivos Gobiernos estén de acuerdo y de conformidad con la información fidedigna y objetiva.

En las condiciones del déficit financiero, consideramos que el principal modo de reducción de la carga sobre el sistema internacional de respuestas humanitarias es arreglar y prevenir conflictos.

47. Nos pronunciamos por incrementar la cooperación en el ámbito de reducción del riesgo de desastres a tenor del Marco de Sendai para 2015-2030. Estamos dispuestos a interaccionar con todas las partes para preparar y celebrar con éxito en 2019 en Ginebra del 6º período de sesiones de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres.

48. Respaldamos los esfuerzos multilaterales para la lucha contra el cambio climático. Esperamos aprobar las normas de cumplimiento del Acuerdo de Paris en el marco de la 24ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático que se celebrará en diciembre de 2018 en Katowice (Polonia). Nos pronunciamos por incrementar la eficacia de la actividad del Programa de la ONU para el Medio Ambiente para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible. Consideramos importante fortalecer el papel central del Programa de la ONU para el Medio Ambiente en la solución de las tareas acuciantes de la agenda ambiental. Examinamos la posibilidad de introducir en un amplio uso (sin el respectivo visto bueno del órgano gestor del Programa de la ONU para el Medio Ambiente con su posterior aprobación en la Asamblea General de la ONU) de una nueva denominación para el Programa de la ONU para el Medio Ambiente – ONU – Medio Ambiente (UNEnvironment) como anticipada.

Esperamos un trabajo eficaz de la Asamblea General de la ONU en el contexto de preparación para el 70º período de sesiones del Comité Permanente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres que se celebrará en Sochi en octubre próximo.

49. La tarea principal del Programa de la ONU para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) es el cumplimiento eficaz de la Nueva Agenda Urbana aprobada en la III Conferencia de las Partes de la ONU sobre asentamientos humanos y el desarrollo sostenible de las ciudades (Hábitat-3). Consideramos inadmisible politizar el mandato del Programa de la ONU para el Medio Ambiente y ONU-Hábitat, en particular, en relación con conflictos y crisis humanitarias.

50. Respaldamos la celebración de una Cumbre sobre los países de ingresos medios para buscar soluciones concretas con el fin de conseguir los objetivos de desarrollo sostenible en estos países.

51. En lo que se refiere al financiamiento de la ONU, nos pronunciamos por reprimir gastos y observar la disciplina presupuestaria. Estamos dispuestos a buscar medidas de ahorro sin perjuicio de mandatos intergubernamentales. Insistimos en que los recursos presupuestarios de la Organización se usen de forma más eficaz, en particular, por aumentar la eficiencia de las reformas realizadas cuya esencia la deben determinar los Estados miembros acordando las respectivas resoluciones de la Asamblea General de la ONU.

52. La observancia de los principios de multilingüismo y paridad de todas las seis lenguas oficiales de la ONU es uno de los criterios principales de calidad del trabajo informativo de la Organización.