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13.09.1717:43

Sobre la posición de Rusia en el 72º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

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Traducción no oficial

1.     El 72º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU tiene por objeto afirmar el papel central coordinador de la Organización en la política mundial. La ONU posee una legitimidad única y sigue siendo una institución que no tiene igual por la representación y universalidad, así como una plataforma para un diálogo equitativo encaminado a buscar y llegar a las avenencias teniendo en cuenta diversas opiniones y puntos de vista y basándose en los propósitos y principios enunciados en su Carta. Las tentativas de socavar el prestigio de la ONU son extremadamente peligrosas y pueden provocar el derrumbe de toda la arquitectura de las relaciones internacionales.

2.     En el contexto del agravamiento de la situación en el mundo y de la expansión del terrorismo, aspiramos a unir los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver nuevos problemas sobre la base del derecho internacional. Creemos que la tarea clave de la ONU es asegurar la paz y la estabilidad regional y global. Apoyamos de manera consecuente el concepto de un orden mundial policéntrico y de una seguridad igual e indivisible para todos los países con el respeto incondicional de la soberanía y los derechos de los pueblos a elegir independientemente su propio camino.

3.     En la ONU defendemos firmemente y sistemáticamente el principio de la inadmisibilidad de la distorsión de la historia y de la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. En el contexto de estos esfuerzos y en el marco de la lucha contra todas las formas y manifestaciones de racismo, discriminación y xenofobia, Rusia va a presentar una vez más el proyecto de la resolución de la Asamblea General de la ONU, titulada "Lucha contra la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a la escalada de las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia". Este documento goza del apoyo creciente de una gran mayoría de los Estados Miembros de la ONU. Esperamos que las delegaciones que se abstuvieron de votar o votaron en contra de esta iniciativa en 2016 revisen su posición y se unan a los coautores del proyecto ruso de la resolución.

4.     Defendemos el respeto de los principios de la supremacía del derecho internacional y de la Carta de la ONU, así como de las prerrogativas estatuarias del Consejo de Seguridad que tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. La Carta de la ONU sigue siendo la base del derecho internacional y la expresión de los valores comunes de la humanidad en los cuales deben basarse los esfuerzos para elaborar soluciones para los problemas globales.

5.     Abogamos consecutivamente por la creación de un frente amplio contra el terrorismo con la participación de todos los países según sus posibilidades y con el consentimiento de los Estados en los territorios de los cuales luchan contra los terroristas reconociendo el papel central coordinador de la ONU y respetando los principios y las normas del derecho internacional. Creemos que precisamente para estos fines fue establecido el cargo y la Oficina del Coordinador de la Lucha contra el Terrorismo en la Secretaria de la ONU.

Abogamos por aplicar un enfoque integrado contra el terrorismo y una implementación efectiva de las respectivas convenciones y resoluciones universales de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la ONU. Otorgamos una importancia especial al cumplimiento omnicomprensivo de la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo.

Llamamos a intensificar los esfuerzos conjuntos para detener la expansión de la ideología y propaganda terrorista, incluso a través de la implementación de los "marcos omnicomprensivos para la lucha contra la propaganda terrorista" y de la resolución 2354 del Consejo de Seguridad de la ONU. Consideramos principalmente importantes los esfuerzos para contrarrestar a los combatientes terroristas extranjeros.

6.     La reforma de la ONU debe tener por objetivo su adaptación a las realidades actuales reservando al mismo tiempo el carácter intergubernamental de la Organización y el respeto incondicional del principio de la separación de los poderes entre sus órganos principales, según se establece en la Carta.

El objetivo de la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU es hacerlo más representativo sin perjudicar su eficacia y operatividad. Hay que seguir buscando un modelo de la reforma sin establecer plazos artificiales. Este modelo debe gozar de un apoyo máximamente amplio, en caso contrario no podremos alcanzar los objetivos de las transformaciones declarados. Las prerrogativas de los Miembros permanentes, incluido el derecho de veto, no están sujetas a la revisión.

Apoyamos las iniciativas realistas para optimizar el trabajo de la Asamblea General de la ONU. Damos prioridad absoluta al ajustamiento de los métodos de trabajo y al ordenamiento de la agenda sobrecargada. Cualesquiera innovaciones deben ser racionales y corresponder estrictamente a la distribución actual de las prerrogativas entre los órganos principales de la ONU.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) requiere que la ONU tome medidas más orientadas hacia los objetivos. Al mismo tiempo, las ideas de limitar las agendas de la Asamblea General de la ONU y sus comités principales, así como el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y sus órganos auxiliares, exclusivamente a la Agenda 2030 no tienen en cuenta de que esta última aborda no todos los aspectos del desarrollo sostenible y que su implementación puede llevar a la reducción de la discusión sólo a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

7.     Nos pronunciamos por el desarrollo y perfeccionamiento de la cooperación entre la ONU y los mecanismos regionales y subregionales sobre la base del Capítulo VIII de la Carta de la ONU. En este contexto, abogamos por ampliar la interacción constructiva entre la ONU y otras organizaciones tales como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS.

8.     Consideramos como componente importante de los esfuerzos políticos el aumento de la preventiva capacidad anticrisis de la ONU. Los mecanismos apropiados, que es la diplomacia preventiva, los buenos oficios y la mediación, deben aplicarse sobre la base de la imparcialidad con el respeto de la soberanía de los Estados, sin dobles raseros y, en lo que se refiere a los conflictos internos, a beneficio de un diálogo nacional inclusivo preservando la unidad étnica y confesional.

9.     Creemos que no hay otra alternativa que la de arreglar los conflictos en el Medio Oriente y África del Norte exclusivamente por los métodos políticos y diplomáticos mejorando las relaciones entre actores regionales y prevenir el aumento de las cismas étnicas y religiosas. Subrayamos la importancia de la lucha colectiva contra el terrorismo en la región. Hacemos hincapié en que es inadmisible obscurecer la amenaza del terrorismo químico en la región por hacer suposiciones de la implicación de Damasco en los ataques con armas químicas y por hacer silencio de la capacidad respectiva del EIIL u otros terroristas.

Aplicamos una política activa para promover el arreglo pacífico de la crisis en Siria. Apoyamos el diálogo entre los sirios celebrado en Ginebra bajo los auspicios de la ONU y abogamos por su inclusividad. Son los propios sirios que deben elaborar las decisiones sobre el futuro de su país preservando la continuidad en la gestión pública y el carácter laico y multicultural del Estado. Atribuimos gran importancia al desarrollo del proceso de Astaná iniciado por Rusia para la desescalada y promoción del arreglo político. Hacemos frente a la politización del problema humanitario y oponemos a los intentos de "difamar" al Gobierno de la República Árabe Siria en este contexto.

Nos pronunciamos por la superación de las crisis duraderas en Libia, Yemen e Irak y por el restablecimiento de la unidad en estos países por medio de un diálogo nacional ampliamente representativo y la eliminación de las amenazas terroristas que existen en estos países.

Se requiere reiniciar las negociaciones directas entre los palestinos y los israelíes para el arreglo del conflicto en el Oriente Medio. Llamamos a las partes a abstenerse de los pasos unilaterales que socavan la posibilidad de que los dos Estados busquen una solución. Seguimos facilitando el arreglo del conflicto en el Oriente Medio tanto por vías bilaterales, como a través del "cuarteto" de mediadores internacionales con la participación de los actores regionales clave y la Liga de los Estados Árabes.

10.   Apoyamos los esfuerzos aplicados por el Gobierno de Afganistán para promover la reconciliación nacional y el diálogo con la oposición armada. Estamos seriamente preocupados por los riesgos del traslado de las actividades terroristas de la República Islámica de Afganistán (IRA) al Asia Central, así como por el fortalecimiento de las posiciones del EIIL en las provincias del norte del país. Consideramos que un papel importante en la lucha contra las amenazas procedentes de Afganistán debe pertenecer a la OCS, la OTSC y la promoción de la cooperación regional en general. Apoyamos el trabajo de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán como coordinadora principal de los esfuerzos civiles internacionales para ayudar a Afganistán.

Para erradicar el problema de la producción de drogas en Afganistán que amenaza a la paz y la estabilidad internacionales hace falta aplicar una estrategia integrada que tenga en cuenta las prácticas implementadas en la OTSC, la OCS, la OSCE y el Grupo Eurasiático contra el Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo.

11.   Seguiremos apoyando el papel clave de la OSCE y su Misión Especial de Monitoreo en los esfuerzos internacionales para facilitar el arreglo del conflicto interno de Ucrania. La creación de nuevos formatos internacionales nos desviará del cumplimiento del Conjunto de Medidas de Minsk aprobado en 2015 por la Resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU que es la plataforma sin alternativas para la búsqueda de las vías de solución a la crisis. Al facilitar su implementación omnicomprensiva Rusia seguirá contribuyendo de manera positiva a los esfuerzos para poner fin lo más próximo posible a la violencia en el sudeste de Ucrania y para aliviar una grave situación humanitaria surgida allí por culpa de las autoridades de Kiev. La solución puede ser exclusivamente político a través de tener en cuenta a nivel constitucional de las demandas legítimas de todas las regiones de Ucrania y sus comunidades lingüísticas, étnicas y confesionales, así como estableciendo un diálogo directo entre Kiev y Donbás en el marco del Grupo de Contacto en Minsk.

Insistimos en que se realice una investigación internacional completa, independiente y transparente de la catástrofe del vuelo MH17 de las líneas aéreas de Malasia que sucedió en el territorio de Ucrania con el papel decisivo de la Organización de Aviación Civil Internacional y en conformidad con la resolución 2166 del Consejo de Seguridad de la ONU. Esperamos que se haga una investigación objetiva e imparcial de todos los casos que condujeron a la violencia grave y las víctimas desde el inicio de la crisis interna en Ucrania.

12.   Para superar de manera eficaz los fenómenos de crisis y arreglar los conflictos en África se requiere elaborar un enfoque que combine el papel rector de los propios africanos y un apoyo efectivo a sus esfuerzos por parte de la comunidad internacional. Nos pronunciamos por el fortalecimiento de la cooperación multifacética de la ONU con la Unión Africana y con las organizaciones subregionales.

Aplaudimos las avanzas tangibles en la normalización de la situación en Darfur, así como el progreso en la implementación del Documento de Doha para la Paz en esta provincia, lo que hace la cuestión de preparación para la retirada de la UNAMID aún más apremiante. Será posible estabilizar la situación en Sudán del Sur sólo a condición de que se asegure el cese completo de los conflictos armados y que se lance el proceso político inclusivo. Una clave para el arreglo del conflicto en Sudán es la continuación de los esfuerzos conjuntos de las partes, incluso un diálogo político al nivel más alto.

13.   Apoyaremos tal solución del problema de Chipre que será elaborada según el resultado del acuerdo de las comunidades chipriotas sin presión externa. Debe basarse en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y los acuerdos entre comunidades que estipulan la creación de una federación de dos zonas y de dos comunidades con la única e indivisible soberanía, ciudadanía y capacidad jurídica internacional. El sistema actual de garantías ha perdido fuelle.

14.   El funcionamiento sostenible de las instituciones de Bosnia y Herzegovina es posible con el respeto incondicional de igualdad de los tres pueblos que constituyen el Estado como lo prevé el Acuerdo de Paz de Dayton de 1995. El traspaso de la responsabilidad por el destino de Bosnia y Herzegovina a los propios bosnios sigue siendo el objetivo principal. En este contexto ya hace tiempo que ha madurado la necesidad de suprimir la Oficina del Alto Representante.

La crisis política interna en Kósovo, junto con la agravación de la situación relacionada con la seguridad y radicalización en la comunidad albanokosovar puede llevar a las consecuencias peligrosas para toda la región.

15.   Nos pronunciamos por hacer el análisis ponderado de los resultados del trabajo de las misiones de las Naciones Unida en Haití y Colombia y por aplicar el enfoque bien pensado a las decisiones sobre su terminación o transformación.

16.   Seguiremos apoyando la interacción en el Comité Especial de Descolonización de la Asamblea General de la ONU que seguirá siendo relevante hasta la solución final de la cuestión de todos los 17 territorios no autónomos.

17.   Las actividades de mantenimiento de la paz de la ONU siguen siendo un instrumento clave para arreglar conflictos y solucionar los problemas que surgen después de los conflictos. Estas actividades deben realizarse en conformidad estricta con la Carta de la ONU y los principios básicos del mantenimiento de la paz. La manipulación de los mandatos de mantenimiento de la paz y el abuso de las facultades, incluso las de inteligencia, para intervenir en los procesos internos de los Estados son inadmisibles. Los esfuerzos deben ser enfocados en la facilitación del arreglo político de los conflictos y en la superación de sus orígenes y consecuencias. Los gobiernos receptores deben asumir la responsabilidad  principal de proveer la seguridad de la población, incluso de las amenazas terroristas.

18.   La consolidación y el sostenimiento de la paz se basan en el principio de la responsabilidad nacional de los Estados receptores por la determinación de las estrategias correspondientes y el cumplimiento de las tareas planteadas. El apoyo externo puede prestarse sólo a petición y con el consentimiento del gobierno receptor con el respeto incondicional de la soberanía y puede centrarse sólo en el desarrollo de la capacidad de los Estados receptores. Estamos en contra de la separación del concepto de "sostenimiento de la paz" del contexto de la consolidación de la paz. Es inaceptable distorsionarlo a fin de vincular la dimensión de los derechos humanos con las tareas de la prevención de conflictos.

19.   Consideramos las sanciones como instrumento importante del Consejo de Seguridad de la ONU para conseguir el arreglo político y diplomático de los conflictos. Deben tener como objetivo suprimir las actividades ilegales y destructivas de las partes, ser de carácter dirigido y tener costos mínimos para la población civil o partes terceras.

Los regímenes bajo sanciones deben ser sujetos a una revisión regular que tenga en cuenta las realidades que cambian "en el mundo". La aplicación de unas restricciones unilaterales además de las que impone el Consejo de Seguridad de la ONU socava el carácter colectivo de los esfuerzos políticos internacionales y es inaceptable y contraproducente.

20.   Abogamos sistemáticamente por el fortalecimiento de los regímenes de tratados vigentes de control de armas y no proliferación, así como la elaboración de los nuevos. Adjudicamos un papel central al mecanismo multilateral de desarme de la ONU. Nos esforzamos por aumentar la eficacia y mejorar la coherencia de sus elementos clave: la Primera Comisión de la Asamblea General de la ONU, la Comisión de Desarme de la ONU y la Conferencia de Desarme en estricto cumplimiento de sus mandatos. Aprobamos la convocatoria para celebrar el cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU dedicado al desarme, garantizando el cumplimiento de su trabajo en conformidad con el principio de consenso y sin perjudicar el trabajo multilateral en el marco de los procesos de revisión de los instrumentos de desarme vigentes.

Estamos comprometidos a alcanzar un mundo libre de armas nucleares. Consideramos la eliminación total de las armas nucleares como un objetivo final de un proceso gradual y multilateral del desarme general y completo en el contexto de una seguridad igual e indivisible para todos. Los nuevos progresos en el ámbito del desarme nuclear son posibles solo mediante la integración de todos factores que influyen en la estabilidad estratégica. Los intentos de "deslegitimar" las armas nucleares crean ilusiones y expectativas exageradas con respecto a las perspectivas de un desarme nuclear real y llevan a la socavación de la estabilidad estratégica. Por lo tanto, no participamos en las negociaciones sobre la elaboración precipitada de un instrumento jurídicamente vinculante que prohíba las armas nucleares. La aprobación de la respectiva convención podría socavar no solo el régimen del TNP, sino también la integridad de otros institutos, ante todo de la OIEA.

La prevención del emplazamiento de armas en el espacio ultraterrestre es una de las prioridades rusas. A este objetivo se ajusta el proyecto de China y Rusia del tratado para la prevención del emplazamiento de armas en el espacio ultraterrestre y de la amenaza o el uso de la fuerza contra objetos situados en el espacio ultraterrestre, así como la globalización de la iniciativa rusa encaminada a que los Estados asuman el compromiso de no ser los primeros países en desplegar armas en el espacio ultraterrestre como medida provisional para fortalecer la seguridad y la confianza. Tradicionalmente presentaremos el proyecto de resolución correspondiente ante la Primera Comisión en el 72º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

21.   Trabajamos de manera consecutiva para facilitar la plena aplicación de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU y el Plan de Acción Integral Conjunto para cerrar todas las cuestiones asociadas con el programa nuclear de Irán y levantar las medidas restrictivas restantes.

En el contexto del aumento de presión sobre la República Popular Democrática de Corea mediante sanciones debido a que desarrolla sus programas militares en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, subrayamos que no hay otra alternativa que reanudar el proceso de negociaciones para resolver el problema nuclear y de misiles de la península coreana. Llamamos a renunciar la expansión de la infraestructura militar, incluidos los elementos de un sistema antibalístico mundial en la República de Corea, la reducción de los ejercicios militares conjuntos de los Estados Unidos y la República de Corea y la mitigación de las tensiones políticas y militares en Asia nororiental en general. Apoyamos los esfuerzos del "doble congelamiento" y el "avance paralelo" encaminados a la resolución del problema nuclear de la República Popular Democrática de Corea.

22.   Los esfuerzos en el ámbito de la seguridad internacional de la información con el papel clave de la ONU deben centrarse en la prevención de conflictos en el espacio de información, la prevención del uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para intervenir en los asuntos internos de los Estados con fines de terrorismo u otros fines ilícitos, así como en la elaboración y la adopción de reglas universales de conducta responsable de los Estados en el ámbito del uso de las TIC.

23.   Abogamos por la aplicación sistemática de las resoluciones del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU del 2016 sobre los problemas mundiales relacionados con los estupefacientes en cumplimiento de lo dispuesto en tres convenciones pertinentes de la ONU. Rechazamos categóricamente todo llamamiento a la legalización de estupefacientes y la renuncia al actual régimen internacional contra los estupefacientes. Llamamos a intensificar los esfuerzos para contrarrestar la expansión de droga afgana, así como la diseminación de nuevas sustancias psicoactivas.

24.   Atribuimos gran importancia al fortalecimiento de los marcos jurídicos de la cooperación internacional contra la delincuencia manteniendo el papel central de coordinación de la ONU, incluida la posibilidad de elaborar y adoptar nuevos instrumentos jurídicos internacionales ajustados a las peculiaridades de las nuevas formas de delitos.

Es necesario seguir aplicando los esfuerzos para lanzar el mecanismo de examen de la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional del año 2000 y sus protocolos que debe ser de carácter intergubernamental, no politizado, no intrusivo y financiarse del presupuesto ordinario de la ONU.

25.   Nos pronunciamos a favor del papel central de coordinación de la ONU en la cooperación internacional contra la corrupción y por mantener el carácter intergubernamental del mecanismo de revisión de la aplicación de la convención de la ONU contra la corrupción. Apoyamos la elaboración de la convención universal sobre la recuperación de activos bajo los auspicios de la ONU.

26.   Es importante defender la integridad del documento fundamental de derecho internacional en el campo del derecho del mar, que es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Abogamos por la implementación completa de sus normas y la prevención de los intentos de erosionar los mandatos de los órganos creados en conformidad con la Convención.

Apoyamos las actividades de la Corte Internacional de Justicia de la ONU como principal órgano judicial de la Organización. Apoyamos el cumplimiento efectivo e imparcial de sus funciones. Observamos que la Corte Internacional de Justicia no respaldó las medidas provisionales solicitadas por Ucrania en el marco de los procedimientos establecidos en los convenios sobre la eliminación de la discriminación racial y la lucha contra la financiación del terrorismo.

La Corte Penal Internacional no ha cumplido con las expectativas sin convertirse en un órgano verdaderamente independiente y competente de justicia internacional. Observamos la baja calidad y los altos costos de su trabajo, así como la ausencia de una contribución tangible del órgano a la resolución de los conflictos.

Abogamos por la conclusión del trabajo del Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoeslavia (TPIY) en diciembre de 2017 en conformidad con la estrategia aprobada en la resolución 1966 del Consejo de Seguridad de la ONU. Insistimos en la necesidad de investigar el trabajo del equipo médico del TPIY por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU.

Nos pronunciamos en contra del establecimiento del así llamado "mecanismo internacional para contribuir a la investigación y el enjuiciamiento de los responsables de los delitos de derecho internacional más graves cometidos en la República Árabe Siria desde marzo de 2011". En ausencia de la resolución pertinente del Consejo de Seguridad de la ONU este tipo de actividad constituye una injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano, lo que viola los propósitos y los principios de las Naciones Unidas y de la Carta de la ONU.

Es esencial que el enfoque prioritario se centre en la importancia del principio del imperio del derecho en el contexto de las relaciones internacionales. Defendemos la tesis sobre el impacto negativo de la aplicación extraterritorial de la legislación nacional en la soberanía de otros Estados.

27.   La principal responsabilidad de la protección y la promoción de los derechos humanos recae en los Estados, mientras que los principales órganos de la ONU desempeñan un papel auxiliar. Su principio fundamental en el ámbito debe ser una cooperación equitativa de los Estados basada en el imperio del derecho internacional y el respeto de la soberanía y la igualdad soberana de los Estados.

Abogamos por la conservación de la división del trabajo entre los órganos y mecanismos de la ONU estipulada en la Carta de la ONU. La integración de la perspectiva de los derechos humanos en todos los ámbitos de trabajo de la ONU no debe llevar a la duplicación del trabajo de sus órganos principales.

Condenamos firmemente la utilización de las cuestiones de derechos humanos como pretexto para injerir en los asuntos internos de los Estados y socavar los principios fundamentales del derecho internacional. Nos oponemos a la adopción de resoluciones politizadas dirigidas a países específicos, sobre todo ante el funcionamiento exitoso del mecanismo de Examen Periódico Universal en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

28.   Si la delegación ucraniana presenta su proyecto de la resolución sobre los derechos humanos en Crimea instamos a votar en contra. El documento presentado por Ucrania en el 71º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU no tiene nada que ver con la situación real en dicha región de la Federación de Rusia y tiene objetivos políticos politizados. Ignora por completo las violaciones masivas de los derechos humanos por parte de las autoridades ucranianas en el sudeste del país que se habían documentado en reiteradas ocasiones, inclusive por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

29.   Es evidente desde hace tiempo que las iniciativas politizadas de Georgia respecto a la situación de los desplazados internos y los refugiados de Abjasia y Osetia del Sur son contraproducentes, lo que amenaza con la complicación de la situación en la región y el estancamiento de las discusiones en Ginebra que siguen siendo el único formato de diálogo posible para los representantes de Abjasia, Osetia del Sur y Georgia.

30.   Debe promoverse la transparencia y la rendición de cuentas ante los Estados Miembros de la ONU en el trabajo de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU para evitar los enfoques políticamente sesgados hacia la evolución de las situaciones en materia de derechos humanos en países diferentes.

31.   Condenamos enérgicamente la discriminación en todas sus formas y manifestaciones. La prohibición de la discriminación enunciada en los tratados internacionales sobre los derechos humanos es de carácter general y abarca a todas personas sin excepción. No vemos ningún valor añadido en la creación de nuevos grupos vulnerables (ante todo, los de LGBT, defensores de los derechos humanos y periodistas) que presuntamente necesitan un régimen especial de protección jurídica, así como en la elaboración de nuevas categorías de derechos. Hacemos todo lo posible por obstaculizar semejantes intentos que agravan la confrontación en el trabajo de los mecanismos de derechos humanos de la ONU.

32.   Las decisiones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y del 24º período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU son determinantes a la hora de tomar medidas prácticas para la erradicación de la pobreza, el fomento de la integración social, del pleno empleo y trabajo decente para todos.

Consideramos a la Comisión de Desarrollo Social como el órgano central de coordinación del sistema de la ONU en el desarrollo de acciones concertadas sobre la promoción de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, el envejecimiento de la población, el mejoramiento de la situación de los jóvenes y el fortalecimiento del papel de la familia tradicional.

33.   La Comisión de la ONU de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, en su calidad de principal foro intergubernamental en el ámbito, desempeña un papel clave en la promoción de la igualdad de género. Destacando la importancia de lograr la igualdad de género para la realización de la Agenda 2030 consideramos conveniente evitar desequilibrios hacia la absolutización de los aspectos de género.

Acogemos con beneplácito la actividad de la entidad "ONU-Mujeres", la asistencia de la cual sobre el terreno debe prestarse solo a petición y con la anuencia de los respectivos Estados.

34.   El fortalecimiento de la cooperación internacional en el ámbito de la promoción y la protección de los derechos del niño, así como las implementación práctica de la Convención sobre los Derechos del Niño son condiciones indispensables para la creación de un entorno apropiado para los niños.

35.   Apoyamos el desarrollo de la interacción interreligiosa e intercultural, así como del diálogo entre civilizaciones, inclusive en el marco de la Alianza de Civilizaciones. Nos dedicamos a crear una cultura de paz como premisa fundamental para prevenir conflictos y establecer la cooperación internacional para la paz y el desarrollo.

36.   Acogemos con beneplácito el papel de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en la promoción de la protección internacional de los refugiados y otras categorías de personas de las que es responsable. Es necesario que la Oficina preste más atención a los apátridas, inclusive en Europa, y cumpla su mandato de manera no politizada.

Destacamos la eficacia del trabajo del ACNUR con los refugiados y los desplazados internos sirios. Apreciamos altamente y apoyamos, incluso mediante financiación, sus esfuerzos encaminados a superar las consecuencias humanitarias de la crisis ucraniana.

37.   La cooperación en el ámbito del deporte y el fortalecimiento de los ideales deportivos en el mundo son las formas eficaces de  fomentar el respeto y la comprensión mutua entre los pueblos. La politización del deporte y la discriminación de los atletas mediante castigo colectivo son inaceptables. Abogamos por la armonización de un sistema universal de cooperación internacional en el ámbito del deporte basado en los principios de la independencia y autonomía del deporte.

38.   Apoyamos el fortalecimiento del sistema de desarrollo de la ONU para mejorar la calidad de asistencia a los Estados Miembros en la realización de la Agenda 2030. La introducción de todo cambio en el trabajo del sistema debe ser en estricta conformidad con las decisiones adoptadas en el marco de la revisión cuadrienal amplia de la política relativa a las actividades operacionales para el desarrollo de la ONU.

39.   Abogamos por conservar el carácter indivisible e interdependiente de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como el papel principal del Foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible bajo los auspicios del ECOSOC en la revisión de sus progresos. No compartimos las aspiraciones de ciertos países a priorizar objetivos determinados a nivel global, así como crear mecanismos específicos de su revisión.

40.   Consideramos la industrialización inclusiva y sostenible y el desarrollo del sector real de la economía como base importante para una realización exitosa de la Agenda 2030. Apoyamos la actividad de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) al respecto. Observamos su papel principal en la realización del Tercer Decenio del Desarrollo Industrial para África (2016-2025) declarado por la Asamblea General de la ONU en 2016. Esperamos que los Estados que se retiraron de la ONUDI se reincorporen a la Organización y contribuyan a la industrialización y el traslado de la industria a las tecnologías limpias.

41.   Abogamos por el fomento de la cooperación internacional al garantizar la seguridad alimentaria. Para una mejora drástica de la situación es necesario alcanzar la sostenibilidad de la producción agrícola, la ordenación de los recursos naturales, aumentar la eficiencia y la implementación de las mejores prácticas en todas las etapas de la cadena alimentaria. Una de las tareas palpitantes es tomar en consideración el problema de la alimentación equilibrada en las estrategias integradas de desarrollo económico y social.

42.   En el marco de la próxima revisión de la aplicación de la resolución 68/1 de la Asamblea General de la ONU tenemos la intención de mejorar aún más los métodos de trabajo del ECOSOC para potenciar los efectos prácticos de sus actividades en el entendimiento de que su agenda no se reduce a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sino que incluye todos los aspectos de la política y de las actividades posteriores en el ámbito económico, social, ambiental y los ámbitos conexos.

43.   Abogamos por el fortalecimiento del control por parte de los Estados sobre la aplicación de las decisiones de las conferencias internacionales y las sesiones de alto nivel de la ONU sobre cuestiones económicas, sociales y medioambientales.

44.   Apoyamos los esfuerzos multilaterales para combatir el cambio climático, incluida la elaboración consensuada de normas pragmáticas y eficaces de aplicación del Acuerdo de París bajo los auspicios de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.

45.   Aplaudimos la adopción de la Nueva Agenda Urbana como un exhaustivo documento marco que permite a los países formular de manera flexible sus políticas nacionales en materia del desarrollo urbano sostenible, tomando en cuenta sus prioridades y en el contexto de la Agenda 2030, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Atribuimos un papel clave en la promoción de la cooperación internacional en el ámbito del urbanismo, inclusive la realización de la Nueva Agenda Urbana, al Programa de la ONU para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).

46.   En el contexto de la salud pública apoyaremos activamente el trabajo del Enviado Especial del Secretario General de la ONU para la seguridad vial, el Equipo Interinstitucional de la ONU sobre las Enfermedades No Transmisibles y el Grupo de Alto Nivel sobre la resistencia a los antimicrobianos. Llamamos a los Estados Miembros a unir sus esfuerzos en la preparación de la Primera Conferencia Ministerial Mundial de la OMC, titulada "Poner fin a la tuberculosis en la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: una respuesta multisectorial" que se celebrará en noviembre de 2017 en Moscú y posteriormente una sesión de alto nivel de la ONU. Tenemos como objetivo la elaboración de ambiciosos y prácticos documentos finales de dicha sesión, así como de la tercera sesión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU para la prevención y la lucha contra las enfermedades no transmisibles (2018).

47.   Compartimos la opinión de que es necesario reformar el sistema internacional de respuesta humanitaria para fortalecerlo y mejorar la operatividad conforme a los principios rectores de la prestación de ayuda humanitaria consagrados en la resolución 46/182 y otras resoluciones humanitarias de la Asamblea General de la ONU. Los acuerdos de la Cumbre Humanitaria Mundial no pueden integrarse automáticamente en el trabajo de la ONU por no haber sido acordados en formato intergubernamental. Al mismo tiempo, ciertas iniciativas, incluidas las encaminadas a mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y la eficacia de las actividades de las agencias humanitarias podrían ser realizadas tras la aprobación de los Estados Miembros.

En el contexto de la escasez de financiación consideramos la resolución y la prevención de los conflictos como la forma principal de atenuar la presión sobre el sistema internacional de respuesta humanitaria.

48.   Abogamos por el fortalecimiento de la cooperación en el ámbito de la reducción del riesgo de desastres mediante la aplicación del Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030. Aplaudimos los resultados de la quinta sesión de la Plataforma Mundial para la Reducción del Riesgo de Desastres (Cancún, mayo de 2017).

49.   Tenemos como objetivo contener el crecimiento del presupuesto de los programas de la ONU para 2018-2019, así como las estimaciones financieras de las operaciones de mantenimiento de la paz y el Mecanismo Residual Internacional de Tribunales Penales. Atribuimos gran importancia al mantenimiento de la disciplina presupuestaria, la incorporación de las recomendaciones aprobadas de los órganos de consulta y de supervisión, una mejor ordenación de los recursos financieros y humanos, el aumento de la transparencia y la rendición de cuentas en el trabajo de la Secretaría de la ONU. Nos oponemos a la aprobación de las iniciativas de reforma no ultimadas y sin un análisis claro de beneficios y costos.

50.   El logro de los principios del multilingüismo y de la plena paridad entre los seis idiomas oficiales de la ONU es una base indiscutible para la evaluación de las actividades de la ONU en el ámbito de los servicios de conferencias, el acceso de los Estados Miembros a la información sobre el funcionamiento del mecanismo de las Naciones Unidas, así como para el trabajo de las plataformas de comunicación de la ONU. Insistimos en que se garantice sin reservas la paridad de financiación entre todos los servicios lingüísticos.