21 août 202000:00

Entrevista ofrecida por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, al diario Trud y publicada el 21 de agosto de 2020

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Pregunta: Este año, la ONU convoca el 75 periodo de sesiones de la Asamblea General y celebra el 75º aniversario de la Organización de las Naciones Unidas. ¿Se plantearán algunos problemas que antes no figuraban en la agenda? ¿Qué problemas tiene previsto plantear Rusia?

Respuesta: Es verdad, este año, la Organización de las Naciones Unidas celebra el 75º aniversario de su fundación. Nuestro país, en su calidad de país fundador de la ONU y miembro permanente del Consejo de Seguridad, concede especial importancia a este aniversario. Consideramos que debe aportar al refuerzo del papel central y coordinador de la ONU en los asuntos globales, a la unión de los esfuerzos encaminados a ofrecer una respuesta a los retos y amenazas de la actualidad, así como a la vertebración de unas relaciones realmente justas y paritarias entre Estados.

Por desgracia, la pandemia de COVID-19 que está azotando al mundo introdujo considerables modificaciones en los planes de celebración de la temporada de sesiones dedicada al aniversario de la ONU. La mayoría de los eventos previstos, en el marco de la semana de alto nivel que es, de hecho, el principal acontecimiento del año en la política internacional, y también a lo largo de los próximos meses, se celebrarán de manera por videoconferencia. Sin embargo, este formado elegido de manera forzosa no deberá repercutir en el estatus ni en la importancia de los debates.

En cuanto a la agenda del 75 periodo de sesiones, el proyecto de la misma se ha elaborado ya. La lista de los problemas a abordar es extensa y abarca casi todas las esferas de las relaciones internacionales, empezando por los problemas de la estabilidad estratégica y acabando por las tormentas de arena. Al mismo tiempo, como era de esperar, se prestará atención especial a la lucha contra la pandemia de COVID-19 y la superación de sus secuelas.

En la próxima temporada de sesiones, la parte rusa defenderá sus posturas de principio. Me estoy refiriendo a la promoción de una agenda positiva y unificadora, afianzamiento de la tendencia hacia la formación de un orden mundial policéntrico, garantías de una observancia estricta de la Carta de la ONU, lucha contra los intentos de promover un “orden mundial basado en reglas”, como alternativa al Derecho Internacional, y la búsqueda de soluciones políticas y diplomáticas para las crisis y los conflictos regionales.

Seguiremos trabajando en la intensificación de la cooperación internacional en la esfera de la lucha contra el terrorismo, de la aprobación de unas normas verdaderamente universales y abarcadoras de comportamiento responsable de Estados en el espacio informativo, del refuerzo de los regímenes de control de armamentos, desarme y no proliferación ya existentes y aquellos que se encuentran todavía en proceso de elaboración, de la defensa del principio de la inadmisibilidad de la tergiversación de la Historia ni de la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial.

En caso de surgir nuevos problemas, por supuesto, reaccionaremos con rapidez.

Pregunta: Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea dejan mucho que desear, puesto que siguen en vigor sanciones introducidas por ambas partes, muchos programas de cooperación fueron congelados. ¿Cuáles son las perspectivas del deshielo en este campo?

Respuesta: Creo que esta pregunta sería más correcto dirigirla a nuestros interlocutores europeos. Fue precisamente por su iniciativa que se “suspendieron” los contactos en el marco de numerosos formatos de interacción sectorial y del diálogo político, parada la puesta en práctica de prometedores proyectos dirigidos, entre otras cosas, a la creación de un espacio económico, comercial y humanitario común desde Lisboa hasta Vladivostok. Al mismo tiempo, se nos dijo que cualquier mejora considerable en las relaciones dependería del cumplimiento de los Acuerdos de Minsk para el arreglo del conflicto en el sudeste de Ucrania. Rusia, sin embargo, no es parte del mencionado documento. Es de lamentar que este condicionamiento artificial y miope se mantenga hasta hoy, para el gran regocijo de las autoridades ucranianas, que no solo no cumplen con sus compromisos derivados del Paquete de Medidas de los Acuerdos de Minsk, sino que no ocultan su deseo de aprovechar que el conflicto siga sin ser arreglado para que sea mantenida contra Rusia la presión con sanciones.

Nos damos cuenta de que la pandemia hizo que la Unión Europea se planteara ciertas cuestiones. Cada vez con mayor frecuencia se levantan voces a favor del refuerzo de su “autonomía estratégica” en los asuntos internacionales. A iniciativa del Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se iniciaron los debates sobre las “ventajas” y las “desventajas” de la actual postura europea con respecto a Rusia. Seguimos este proceso con bastante interés, pero tampoco nos hacemos muchas ilusiones, es que ciertos Estados de la UE ostentan una parcialidad ideológica demasiado potente y un razonamiento demasiado rígido con respecto a nuestro país, incluso si tal actitud va en detrimento de sus intereses nacionales. Por otra parte, es su elección y asumen la responsabilidad por ella.

Me gustaría añadir que en absoluto estamos en contra de que la Unión Europea refuerce su autonomía en los asuntos internacionales. En su momento propusimos a Bruselas cooperar en el arreglo de las crisis y en el fomento de las potencialidades técnico-militares. Actualmente, percibimos a la UE como participante potencial en la iniciativa de la Gran Asociación Euroasiática formulada por el Presidente de Rusia, Vladímir Putin. A nuestro modo de ver, ello beneficiaría a la propia Unión Europea, ayudando a compaginar las potencialidades de integración regionales con un mayor acceso de operadores económicos europeos a los mercados euroasiáticos.

Contamos con que un análisis imparcial de la realidad de un mundo multipolar invitará a la UE a reconsiderar sus posturas con respecto a Rusia que evidentemente quedaron obsoletas. Por nuestra parte, al igual que antes, estamos abiertos a una cooperación honesta que se mantenga en beneficio de ambas partes.

Pregunta: La OTAN sigue desarrollando movimientos muy intensos cerca de nuestras fronteras, mientras que las relaciones bilaterales son tensas. ¿Cuáles son las posturas estratégicas del MAE ruso para paliar las tensiones en dicha esfera?

Respuesta: Recordemos que la cooperación entre Rusia y la OTAN fue suspendida en 2014 y no por nuestra iniciativa. Todos los avances de nuestra interacción, incluido el mecanismo del diálogo y cooperación Consejo Rusia-OTAN se perdieron en un instante. Hoy, el Consejo instituido en 2002 en calidad del “mecanismo para cualquier tipo de diálogo”, se ha convertido en un espacio donde los países de la OTAN intentan hacer de mentores de Rusia en el arreglo ucraniano, a pesar de no desempeñar la Alianza en el mismo ningún papel. Al mismo tiempo, es evidente que la crisis ucraniana no fue sino un pretexto para que la OTAN pudiera recuperar su antiguo objetivo de “disuadir a Rusia”.

Ahora, al igual que solía ocurrir en la época de la Guerra Fría, la lucha contra Rusia “en todos los frentes” incluido el informativo y el de la propaganda parece haberse transformado en el sentido de la existencia de la alianza. La OTAN desplegó unas actividades intensas en la “zona este”, cerca de las fronteras de Rusia, llevando a cabo, entre otras cosas, diferentes maniobras y perfeccionando su infraestructura militar. La Alianza continúa ampliando la zona de su influencia política y militar, invitando cada vez a más países a refugiarse bajo su protección bajo el lema de la defensa contra Rusia. A falta de amenazas reales a la seguridad ello lo único que hace es crear y hacer que se ahonden las líneas divisorias en Europa.

En más de una ocasión, le propusimos a la OTAN ir reduciendo la actividad militar y rebajando los riesgos de incidentes militares en el continente. En condiciones de pandemia COVID-19, promovimos la iniciativa de moderación militar y alejamiento de las maniobras de la línea de separación Rusia-OTAN, así como formulamos otras medidas de transparencia. Rusia ha renunciado ya a realizar importantes maniobras cerca de las fronteras de la OTAN, desplazándolas hacia el interior del país.

Sin embargo, la Alianza no se muestra dispuesta a dar pasos similares. Con respecto a Rusia, mantiene la postura de “disuasión y diálogo”, pero en realidad no mantiene ningún diálogo realista y franco sobre los problemas más acuciantes.

Pregunta: Ucrania sabotea consecuentemente el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk, sin haber cumplido los puntos principales de las decisiones tomadas en la Cumbre del Cuarteto de Normandía celebrada en París en diciembre de 2019. ¿El nuevo estatus de Donbás depende exclusivamente de Ucrania, en función de los Acuerdos de Minsk, o existen otras decisiones? ¿Cuál es la actual postura de Washington sobre el particular, puesto que EEUU asignó para los suministros de armamentos a Kiev 250 millones de dólares?

Respuesta: Tiene razón mencionando los Acuerdos de Minsk. Precisamente este documento, aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU y firmado por Ucrania, entre otros países, recoge en el punto 11 del Paquete de Medidas la necesidad de “celebrar en Ucrania una reforma constitucional” que tenga como elemento clave la descentralización (teniéndose en cuenta las particularidades de determinadas zonas de las provincias de Donetsk y Lugansk), así como la aprobación de legislación permanente en lo tocante al estatus especial de determinadas zonas de las provincias de Donetsk y Lugansk. Ha sido una cita literal. Todo ello debe plasmarse en la nueva Constitución de Ucrania, la entrada en vigor de la cual, en función del mencionado ya punto 11 de los Acuerdos de Minsk, estaba prevista para 2015.

La necesidad de fijar de manera constitucional el estatus especial de Donbás representa la clave del arreglo de esta crisis en Ucrania y de la solución de los problemas con la seguridad, así como económicos, sociales y humanitarios.

Los participantes en la Cumbre del Cuarteto de Normandía celebrada el 9 de diciembre de 2019, incluido el Presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, apoyaron de manera unánime el acuerdo sobre la necesidad de coordinar entre Kiev, Donetsk y Lugansk todos los aspectos legales del estatus especial de Donbás, en estricta correspondencia con los postulados del Paquete de Medidas de los Acuerdos de Minsk.

Nuestros interlocutores ucranianos deberían dejar esta actitud suya que consiste en inventarse cada vez nuevas excusas, para no tomar ningún paso ni cumplir los compromisos existentes.

Para solucionar el conflicto habría que dejar de “echar leña al fuego”, algo a que se dedica Washington, suministrando armamentos a Kiev, entre otras cosas. Surge la pregunta de ¿realmente desea EEUU que haya paz en Ucrania, a pesar de estarlo anunciando sus representantes desde las altas tribunas internacionales?

Pregunta: ¿Qué perspectivas de mejora existen en las relaciones con la vecina Georgia?

Respuesta: Durante los últimos 12 años, Rusia y Georgia interaccionan en condiciones de falta de relaciones diplomáticas. Recordemos que fueron rotas por iniciativa de Tiflis tras la aventura de Osetia del Sur emprendida por el Gobierno de Mijaíl Saakashvili.

Rusia se pronuncia invariablemente por unas relaciones bilaterales que se basen en beneficio mutuo y en la amistad. Estamos convencidos de que precisamente en ello consisten los intereses nacionales de ambos países y pueblos unidos por una Historia y cultura comunes, vinculados por millones de destinos entrelazados. Apoyamos plenamente la línea política adoptada en 2012 por el Gobierno formado por la alianza Sueño georgiano – Georgia democrática. Está orientada a la normalización de las relaciones bilaterales. Nosotros consideramos que cuanto más se normalicen, mejor. La parte rusa no pone ningunas limitaciones en este sentido. Sin embargo, nuestros interlocutores georgianos que de vez en cuando, por razones de coyuntura política, apuestan por la postura antirrusa, se muestran escasamente consecutivos al respecto.

La vida a pesar de todo se acaba imponiendo: Rusia ocupa hoy el lugar del segundo en importancia socio de Georgia (después de Turquía). El volumen total de los intercambios comerciales asciende a 1.330 millones de dólares (índices de 2019). Precisamente en Rusia es donde a lo largo de los últimos años Georgia comercializa con éxito dos tercios de sus vinos. Rusia sigue liderando también en el volumen de transferencias bancarias a particulares en Georgia, cerca de 430 millones de dólares en 2019). Los turistas rusos (1.5 millones de visitas en 2019) se “pronuncian decididamente a favor” de unos vínculos más estrechos entre nuestros países.

A finales de 2013 Rusia y Georgia reanudaron la circulación de autobuses y en octubre de 2014, la circulación aérea. Funciona de manera ininterrumpida el único puesto de control fronterizo en tierra, Verjni Lars. Se han intensificado los contactos culturales, deportivos, científicos, religiosos y empresariales. En tales circunstancias incluso empezamos a trabajar en la supresión de visados de entrada en Rusia para los ciudadanos de Georgia.

Por desgracia, esta tendencia positiva fue en gran medida echada por tierra, a causa de los acontecimientos que tuvieron lugar en junio y julio de 2019 en Tiflis. En aquellos momentos, como respuesta a la provocación por parte de las fuerzas nacionalistas radicales de Georgia, el Presidente de Rusia firmó un Decreto que introducía una prohibición temporal para el transporte aéreo con destino a Georgia. Nos gustaría esperar que la reanudación de la circulación aérea sea cuestión de un futuro inmediato. Estamos pendientes de la situación en el país y esperamos, por supuesto, que se normalice la situación sanitaria y epidemiológica en la región y en el mundo y sean reanudados los vuelos regulares a otros destinos.

Contamos con que próximamente sean reanudados tanto el diálogo Karasin-Abashidze que se vio interrumpido a causa de la pandemia del coronavirus COVID-19, como los Debates internacionales celebrados en Ginebra y dedicados a los problemas de la seguridad en el Cáucaso del Sur. Da la sensación de que se podría aprovechar de una manera más activa las potencialidades que ofrecen las secciones de intereses de la Embajada de Suiza en Tiflis y en Moscú.

Rusia siempre ha apreciado enormemente los vínculos de amistad que la unían al pueblo georgiano, tan cercano para nosotros, con el cual convivimos más de un siglo, a pesar de que el Estado iba cambiando de nombre. Estamos convencidos de que una superación inmediata de las discrepancias existentes, la recuperación y el desarrollo integral de las relaciones bilaterales corresponden con los intereses a largo plazo de nuestros países y pueblos.

Pregunta: ¿Qué hay detrás de la agravación de la situación en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán? ¿Qué posibilidades hay de que se transforme en un conflicto militar de gran envergadura?

Respuesta: El conflicto fronterizo que tuvo lugar entre los pasados días 12 y el 16 de julio  fue la segunda violación más considerable del Acuerdo sobre el cese de las hostilidades de 1994 redactado con la ayuda de Rusia. Al mismo tiempo, por primera vez en los últimos 25 años se produjeron intensos enfrentamientos armados con el uso de sistemas de artillería, lanzaminas y DRONes de ataque. No ocurrió en la línea de separación en Alto Karabaj, sino en uno de los segmentos de la frontera entre Armenia y Azerbaiyán.

El conflicto fue fruto de toda una serie de motivos. Por supuesto, el más relevante es el problema de Alto Karabaj que sigue sin encontrar solución. A ello se añaden los excesivos comentarios que se hacen en ambos países en el espacio público. En cierta medida hizo de catalizador el factor geográfico: la parte armenia tomó la decisión de reanudar las actividades de un antiguo puesto de control fronterizo situado a unos 15 km de los gasoductos azerbaiyanos destinados a la exportación. Dicho acto provocó preocupaciones intensas de algunas fuerzas y una reacción desmedida de otras fuerzas. Como resultado, fue lanzado el mecanismo de enfrentamiento, cuyas secuelas son difíciles de predecir.

Para estabilizar la situación, el pasado 13 de julio, el MAE de Rusia exhortó a las partes a aprobar de manera inmediata el alto el fuego. Mantuve conversaciones telefónicas con los homólogos armenio y azerbaiyano, me reuní con los representantes de las asociaciones que unen a ciudadanos rusos de nacionalidad azerbaiyana y armenia. Ambas comunidades han de ser conscientes de su responsabilidad y de la observancia de las Leyes de la Federación de Rusia, además de la creación de un ambiente que propicie la normalización de las relaciones entre Bakú y Ereván.

El copresidente del Grupo de Minsk de la OSCE para Alto Karabaj, Igor Popov, mantuvo contacto telefónico ininterrumpido con los altos cargos de los Ministerios de Asuntos Exteriores de ambos países. Esta activa mediación por parte de Rusia permitió lograr, aunque no fuera enseguida, que se introdujera a partir del pasado 16 de julio el régimen del cese de las hostilidades.

En este mes de agosto la situación parece haberse estabilizado más o menos. A lo largo de la frontera y la línea de separación se mantiene relativa tranquilidad, se redujo el número de acusaciones públicas que lanzaban las partes. Contamos con que sean reanudadas próximamente las negociaciones sobre el problema de Alto Karabaj. Trabajamos en ello junto con nuestros interlocutores del Grupo de Minsk de la OSCE.

Pregunta: ¿Podrá Rusia conseguir que sea suprimido el estatus de “no ciudadanos”, tan humillante para nuestros compatriotas residentes en Letonia y Estonia que vulnera sus derechos políticos, económicos y sociales?

Respuesta: La situación con los derechos de la población rusoparlante de Letonia y Estonia la calificamos como discriminatoria. Es indignante que exista en dichos países un gran número de personas “sin nacionalidad”, principalmente son los habitantes rusoparlantes. Son privados de los derechos democráticos, económicos y sociales fundamentales.

El número de personas sin nacionalidad se va reduciendo de una manera muy lenta, en general, debido al fallecimiento e emigración de la población rusoparlante. Así, en Letonia son calificadas como “no ciudadanos” unas 216.900 personas (un 11% de la población), en Estonia su número equivale a unas 75.600 personas (un 6% de la población).

Las autoridades de estos Estados del Báltico no reconocen a los “no ciudadanos” como pertenecientes a las minorías nacionales, por lo cual son excluidos de la jurisdicción del Convenio Marco para la Protección de las Minorías Nacionales del Consejo de Europa. Los “no ciudadanos” no tienen derechos electorales, no pueden formar partidos políticos, realizar transacciones de la compra de tierra y propiedades sin consentimiento de las autoridades municipales. No pueden ser funcionarios públicos, ascender a cargos militares, policiales, ser jueces, fiscales, etc.

Organizaciones Internacionales como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, los organismos de control del Consejo de Europa, la OSCE, publicaron numerosas recomendaciones. En más de una ocasión apelaron a las autoridades letonas y estonias con llamamientos de tomar medidas necesarias, para que su política lingüística y las normas legislativas no ocasionaran discriminación directa o indirecta de la población.

Así, en agosto de 2018, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU publicó un resumen sobre Letonia, en el cual se mostró preocupado por la reforma educativa y por el problema de los “no ciudadanos”. En marzo de 2019, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas criticó la situación en Estonia, donde reside un gran número de personas sin nacionalidad. En abril de 2019 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en sus recomendaciones acerca de la situación en Estonia expresó su preocupación por la limitada esfera de aplicación de las enmiendas sobre la nacionalidad que excluyen a algunas categorías de niños de “no ciudadanos”, así como por unos severos requisitos con respecto al dominio de la lengua oficial necesarios para naturalizarse y las secuelas negativas del estatus de “nacionalidad indefinida” con vistas a la participación en la vida política del país.

El Consejo Consultivo del Convenio Marco para la Protección de las Minorías Nacionales del Consejo de Europa, la Comisión de Venecia del Consejo de Europa, el Alto Comisionado de la OSCE para las Minorías Nacionales y otros organismos internacionales formularon sus críticas de las medidas discriminatorias de Riga y Tallin.

La reacción de las autoridades de Letonia y Estonia a estas críticas internacionales sigue sin ser adecuada a la gravedad de la situación. Dada esta circunstancia, estamos convencidos de que el hecho de ser miembro de la Unión Europea no debe percibirse por los Estados del Báltico como una “cobertura política” de sus actos ilegales.

Por su parte, el MAE de Rusia defiende de una manera consecutiva los intereses de los “no ciudadanos”. Recurrimos a los mecanismos de control de defensa de los derechos de las minorías nacionales existentes en el marco de la ONU, la OSCE y el Consejo de Europa. Insistimos en que el problema de la “falta de nacionalidad” sea solucionado en el marco de los contactos bilaterales con los representantes de los países bálticos, en concreto, de las consultas políticas. Señalamos que una de las condiciones de la vertebración de unas relaciones de buena vecindad sigue siendo la observancia por Letonia y Estonia de los estándares internacionales reconocidos que garantizan derechos iguales de tramitación de la nacionalidad.

Pregunta: ¿Qué papel estaría dispuesta a desempeñar Rusia y no solo en el marco de cuarteto, para sacar el conflicto palestino-israelí a nivel de la reanudación de las negociaciones a causa de la situación crítica provocada por las declaraciones de Washington sobre Jerusalén?

Respuesta: Es verdad que la situación actual en el arreglo en Oriente Próximo   puede calificarse solo como cercana a la crisis. Indudablemente uno de los motivos de tal estado de las cosas fue la decisión de Washington de reconocer Jerusalén la capital única e indivisible del Estado de Israel y traspasar allí la Embajada de EEUU.

Partimos de que el problema de Jerusalén, al igual de los demás asuntos “de estatus definitivo”, deben solucionarse en el transcurso de las negociaciones entre las partes enfrentadas en el conflicto, es decir, Israel y Palestina. Los intentos de anticipar los resultados de las mismas únicamente complican el proceso del arreglo. Esta postura está recogida en los documentos legales internacionales concernientes al arreglo en Oriente Próximo, universalmente reconocidos, que incluyen las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la Iniciativa de Paz Árabe.

Estamos convencidos de que en estas condiciones serían  muy muy pertinentes los esfuerzos de la comunidad internacional encaminados a reanudar cuanto antes las negociaciones directas entre los palestinos y los israelíes, para que sea logrado un acuerdo de paz abarcador bajo la égida del cuarteto de mediadores internacionales, Rusia, EEUU, la UE y la ONU. Lo subrayó el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el pasado 24 de junio en su discurso por videoconferencia en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para el arreglo en Oriente Próximo. Rusia apoya este llamamiento.

Sin embargo, este mecanismo multilateral de acompañamiento del proceso del arreglo en Oriente Próximo se ha visto hoy paralizado a causa de la postura escasamente constructiva de la parte estadounidense. Washington vincula la continuación de las labores del cuarteto exclusivamente con la promoción de su plan de arreglo conocido como “pacto del siglo”. Dada esta circunstancia, nos hemos mostrado dispuestos a seguir interaccionando en dicho campo en formato del trío, es decir, en cooperación con la ONU y la UE, con la posible participación de los principales Estados y organizaciones de la región.

Merece la pena señalar que la premisa más importante de la reanudación de las negociaciones directas entre Palestina e Israel es la reconstrucción de la unidad palestina en base a la plataforma política de la Organización de Liberación de Palestina. Aplaudimos los pasos oportunos de FATAH y HAMAS que buscan superar su larga discordia. Fueron anunciados el pasado de julio en el transcurso de una rueda de prensa por videoconferencia ofrecida por los portavoces de ambos movimientos.

Por nuestra parte seguiremos trabajando con los palestinos, para reforzar y fomentar las tendencias alentadoras que estamos percibiendo. Tenemos previsto celebrar en Moscú una nueva reunión de los representantes de los principales partidos y movimientos políticos de Palestina, en cuanto nos lo permita la situación sanitaria y epidemiológica. A principios del pasado mes de julio mantuvieron una conversación telefónica el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el Presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, quien vio con buenos ojos dicha propuesta. Los dirigentes de HAMAS también nos informaron de su disposición de participar en el evento en cuestión.

Pregunta: Los serbios en Kosovo siguen sin tener ningunos derechos. Rusia se pronuncia por el arreglo pacífico del problema de Kosovo, pero nada cambia. ¿Qué esfuerzos ayudarían a promover la solución diplomática del conflicto entre Belgrado y Pristina?

Respuesta: Hablando del problema de Kosovo, preferiría hablar de las secuelas de una alienación militar abierta de una parte del territorio serbio y no del conflicto entre Belgrado y Pristina. Fue llevada a cabo por albaneses de Kosovo armados, con la permisividad y el apoyo directo por parte de los países occidentales. Incluyeron la agresión por parte de la OTAN dirigida contra Yugoslavia en 1999. Como resultado de este ultraje en el lugar de un territorio autónomo serbio de manera unilateral y en contra de lo establecido por la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU que era la base del arreglo fue creado un cuasi-Estado autoproclamado. Los líderes políticos del mismo pasan abiertamente por alto las exigencias e intereses legales de la República Serbia y del pueblo serbio, buscando conceder a toda costa condición legal al estado actual de las cosas y a sus puestos.

En su momento con un gran esfuerzo y fórmulas de compromiso dolorosas la situación pudo derivarse a las negociaciones. En 2010, la Asamblea General de la ONU apoderó a la Unión Europea a hacer de mediador en el diálogo entre Belgrado y Pristina. Más tarde fueron acordadas las soluciones de importancia vital, por ejemplo, la de crear la Comunidad de municipios serbios de Kosovo. Empezó a perfilarse al camino hacia un alcance paulatino de acuerdos aprobados por ambas partes, antes que nada, en la esfera de las garantías de seguridad de los serbios en el mencionado territorio. Sin embargo, la parte kosovar que obstruye la puesta en práctica de dichas decisiones logra que sigan siendo virtuales.

A día de hoy el diálogo está estancado. Mientras tanto, carece de alternativa, por mucho que se desee romper este nudo. Bruselas y Washington están intensificando las actividades para relanzar el proceso de las negociaciones. Importa recordar la necesidad de una conversación seria y honesta sobre las futuras relaciones de Belgrado y Pristina. Tendría resultados únicamente en caso de mostrarse una actitud respetuosa con respecto a los intereses legales de los serbios de Kosovo, tenerse realmente en cuenta sus preocupaciones y observarse las normas del Derecho Internacional. La asistencia desde fuera debe llevarse a cabo, sin que haya cabida al chantaje ni imposición de decisiones a una de las partes ni se alienten los dudosos apetitos política de la otra. Una alternativa al diálogo entrañaría peligro para todos.

 

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