Intervenciones del Ministro

5 diciembre 201918:44

Discurso y respuestas a las pregunta de los medios ofrecidos por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa celebrada al término de la XXVI Reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OSCE, Bratislava, 5 de diciembre de 2019

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Se acaba de celebrar en Bratislava otra reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OSCE. Dicha organización creada a tenor del Acta Final de Helsinki de 1975 está atravesando hoy un período complicado debido, en primer lugar, a los problemas acumulados en la esfera de seguridad y estabilidad estratégica en el espacio Euroatlántico.

Los altos principios recogidos en el documento aprobado en Helsinki en las posteriores Cumbres, también en 1999, momento de la aprobación de las Declaraciones de seguridad europea y alcanzados los acuerdos sobre una seguridad única e indivisible, igual para todos, en la cual nadie garantizara la seguridad de su país a costa de la seguridad de cualquier otro Estado. Se acordó que, junto con los países miembros de la OSCE, siempre participarían en el diálogo las organizaciones subregionales de la zona, es decir, la CEI, la OTSC, la OTAN, la Unión Europea, el Consejo de Europa.

Los intentos de entablar tal diálogo fueron emprendidos en los años 90 del siglo pasado, pero más tarde nuestros interlocutores occidentales, por cuya iniciativa se habían aprobado en breve después de la desintegración de la URSS las mencionadas declaraciones, dejaron de mostrar su interés en los altos principios en cuestión. Así, se niegan en rotundo a fijar por escrito el principio de una seguridad indivisible que acabo de mencionar, rehusando aprobar los documentos que le concederían un carácter jurídicamente vinculante. La lógica es muy sencilla: no ocultan su disposición a ofrecer garantías jurídicas de la seguridad únicamente en el marco de la Alianza del Tratado del Atlántico del Norte. Evidentemente ello contradice a los acuerdos de usar a la OSCE en calidad de un espacio para la cooperación en aras del refuerzo de la seguridad, la eliminación de líneas divisorias de todo tipo y para la unión de los esfuerzos de todos los Estados de la OSCE para beneficio de todas las partes.

Por supuesto, aquello que está ocurriendo en el marco de la OTAN no puede menos de preocuparnos. Hace algunos días el Presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, comentó esta situación en su reunión con los altos cargos del ministerio de Defensa de Rusia. El problema consiste en que la OTAN parece considerar a sí misma una fuente de legitimidad, por lo que intenta convencer a todos de que no existe ninguna alternativa y que sólo la OTAN tiene derecho a definir quién es culpable de lo que vemos a nuestros alrededor y de los hechos que, por alguna razón, no son de agrado de los países occidentales. Esta ampliación descabellada continúa, la infraestructura militar está acercándose a las fronteras rusas a un ritmo rápido, no se deja de provocar tensiones ni de formular acusaciones contra Rusia de tener intenciones de agredir a alguien. Además, en la Cumbre que se acaba de celebrar en Londres se han aprobado las decisiones de elevar a un nivel récord los presupuestos destinados a los gastos de defensa por los países de la OTAN. Y eso, que el nivel actual de sus presupuestos militares superan más de 10 veces el presupuesto militar ruso.

Los datos disponibles dejan de manifiesto una situación muy sencilla y clara para todos: la OTAN busca dominio no sólo en la región Euroatlántica, sino también en otras regiones del mundo, pudiendo servir de ejemplo Oriente Próximo. Por ello, hemos intentado llamar la atención a que la situación es bastante insana y lo más importante es que defiere y mucho de todas las solemnes declaraciones aprobados por los líderes de los Estados miembros de la OSCE después de que su Reunión se convirtiera en la estructura actual. En primer lugar, me estoy refiriendo al principio de una seguridad indivisible.

Exhortamos e introdujimos una serie de iniciativas para que se retornara a los orígenes, a los principios fundamentales en los que se había edificado la OSCE todavía en los años de la Guerra Fría. Me gustaría volver a subrayar que la falta de líneas divisorias, el respeto mutuo y de los intereses de todos y la interacción en base al consenso son los pilares de la existencia de la OSCE.

Hoy, hemos difundido la declaración de los Ministros de Asuntos Exteriores de la OTSC que exhorta a los demás miembros de la OSCE de proceder por fin a la formación de un espacio de seguridad único a indivisible, tal y como fue acordado con anterioridad. Hemos difundido además la declaración de los países de la CEI y algunos otros Estados, en concreto, Serbia, dedicadas al 75º Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y a la necesidad de hacer cuanto está a nuestro alcance, para que los resultados de dicha guerra no se falsificaran y que las figuras involucradas en los más terribles crímenes en la Historia de la Humanidad no fueran glorificadas, a pesar de que en algunas partes y en algunos países europeas se intente hacer lo contrario.

Existen varias esferas a las que prestamos especial atención. Están relacionadas con la seguridad económica. Existen bastante buenas soluciones en este campo, están relacionadas con las tecnologías digitales y el desarrollo de las innovaciones. No son pocos los asuntos que deberían recibir una solución por parte de los procesos de integración. Hemos escuchado en la OSCE a muchos colegas que consideran importante entablar un diálogo entre la Unión Europea y la UEEA, aunque no se ha llegado al consenso al respecto.

La tercera dimensión es la seguridad es la dimensión humana que tradicionalmente recibe en la OSCE debates en forma de confrontación. En primer lugar, ello se debe a que nuestros interlocutores occidentales desean asumir el papel de maestros, mientras que ven al resto de la gente como alumnos. Intentan imponer los valores neoliberales a todos los demás países que forman parte de la OSCE. Confirmamos nuestra postura que es muy concreta: estamos dispuestos a seguir todos los acuerdos aprobados en formato universal y correspondientes a la Declaración Universal de los derechos humanos y a las decisiones tomadas por la propia OSCE acerca de los problemas humanitarios. Ello, a propósito, se aplica también a la necesidad de respetar los derechos al uso de la lengua y a la educación de las minorías étnicas, algo que no observamos ni en Ucrania, ni en Estonia, ni en Letonia. Esto se refiere también a la necesidad de garantizar a todos el derecho a la ciudadanía. Mientras tanto, el fenómeno de “no ciudadanos” que se sigue observando en Letonia y Estonia, es harto conocido. Consideramos que es una manifestación vergonzosa para Europa, en concreto, para la Unión Europea. Se aplica también a los acuerdos alcanzados anteriormente en el marco de la OSCE, de los que a nuestros interlocutores occidentales no les gusta acordarse ahora. Exigen que todo Estado facilite a la opinión pública un acceso ilimitado y libre a todo tipo de información, tanto interna como externa.

No voy a citar ejemplos: están presentes aquí los representantes de nuestros medios que pueden sentir perfectamente el incumplimiento de dicho requisito y se enfrentan, de hecho, a las prohibiciones de las actividades periodísticas.

No son pocos los problemas que tiene la OSCE. Me gustaría finalizar mi palabra introductoria, haciendo constar que cada vez hay más entendimiento de que esta situación es insana. Se levantan más voces a favor de un diálogo de todos con todos, de la comprensión mutua y de la búsqueda del equilibrio de los intereses. Me parece que el Presidente de la OSCE en ejercicio, Viceprimer ministros y Ministro de Asuntos Exteriores de la República Eslovaca, Miroslav Lajcak, ha lanzado una iniciativa muy importante, difundiendo el llamado “Llamamiento de Bratislava”. Es un documento de carácter abierto, lo puede conocer. No está pensado para que se negocie en su base, llama a guiarse por los valores acordados de manera universal en el marco de la OSCE.

Los países son libres del unirse a dicho documento y Rusia lo ha hecho gustosamente. Contamos con que finalmente será apoyado por todos los países miembros de la Organización.

Pregunta: Usted ha mencionado la OTAN. Al término de la Cumbre celebrada en Londres, se anunció que en adelante el espacio sería un nuevo campo de actividades de la Alianza, mientras que Rusia fue nombrada como una amenaza que sigue al terrorismo. Se anunció también la disposición a ofrecer alguna reacción al despliegue por Rusia en su territorio de misiles de alcance medio y más corto. ¿Qué opina acerca de esta situación?

Respuesta: En cuanto a la mención de Rusia en la misma enumeración con el terrorismo, se hizo famoso por ello Barack Obama. Hace 6 años, EEUU se permitía en la ONU este tipo de expresiones. Que sea el cargo de la conciencia de los países de la OTAN. Nos queda más que claro que dicho organismo busca dominar en el mundo y pretender erradicar la competencia, también a través de la guerra informativa, para desestabilizar a Rusia y a China también. Sin embargo, considero que no es nada fácil desestabilizar a nosotros ni a ellos. Entendemos de sobra lo que está ocurriendo y tenemos listas las respuestas a todas las amenazas que la Alianza del Tratado del Atlántico del Norte va generando en este mundo, calificando a Rusia y a China como objetivo para dichas amenazas. Sabemos de qué manera responder, para no acabar involucrados en una carrera armamentista, pero al mismo tiempo ver bien garantizada nuestra seguridad. El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, subrayó en más de una ocasión que es como actuaremos. Y así es como estamos actuando.

Hablando del anuncio sobre el espacio cósmico como arena de las operaciones de la OTAN, hicieron lo mismo con el espacio cibernético. Es un factor que debe tenerse muy en cuenta en las labores de todas las instituciones internacionales, porque hemos de seguir la norma recogida en la Carta de la ONU: la seguridad es nuestro patrimonio común y el sistema de la seguridad colectiva debe apoyarse en los principios de la igualdad y el respeto de la soberanía de los países. Como oposición a las actitudes unilaterales al tema de espacio cósmico y cibernético, Rusia promueve iniciativas que unen a las partes y no pretende introducir soberanos que impongan sus normas a los demás. El proyecto de Ley para la prevención de la carrera armamentista en el espacio elaborado por Rusia y China está en la mesa de las negociaciones de la Conferencia de Desarme en Ginebra. Washington con un reducido número de sus más cercanos allegados bloquean el inicio de las negociaciones sobre el particular.

En cuanto al espacio cibernético, nuestra iniciativa promovida en la ONU durante muchos años, ha pasado a un nuevo nivel, en la Asamblea General de la ONU fue difundido el proyecto de Ley titulado “Normas de una conducta responsable en el espacio cibernético en la esfera de la seguridad informática internacional”. Es precisamente el sitio, donde han de ser abordados tales temas como la seguridad cibernética, para que participen en el proceso todos los Estados miembros de la ONU, sin excepción alguna. Por nuestra iniciativa fue creado un grupo de trabajo abierto y a todos los Estados miembros de la ONU fueron invitados a participar en las labores del mismo. Están previstas cuatro rondas de negociaciones. Será precisamente el foro donde se elaboren las soluciones sostenibles y viables y no se dedique a creerse superior que el resto ni a mostrar actitudes desdeñosas. Es de lamentar que nuestros interlocutores de la OTAN se dejen llevar por esos instintos. Por otra parte, es lo que hay y no se puede hacer nada al respecto.

Pregunta: Alemania expulsa al personal de la Embajada de Rusia en Berlín, sin previo aviso de las autoridades rusas, alegando a que Moscú, supuestamente, no ofreció la necesaria colaboración en la instrucción del asesinato cometido en pasado agosto y manifestando contar con pruebas convincentes de la participación de Rusia en el mismo. Sin embargo, no son presentadas ningunas pruebas. Algunos de los expertos occidentales ya lo han comparado con el caso de los Skripal y la famosa e infundada expresión highly likely, es decir, “altamente probable”. En aquella situación, además de declaraciones, hubo acciones antes del final del proceso de instrucción. ¿Le parece que podríamos contar con una investigación imparcial? ¿Habría que esperar de Rusia la participación en el proceso, después de que la Canciller Ángela Merkel dijera que lo esperaba de Rusia?

Respuesta: Entre Rusia y Alemania existen canales de contacto para los organismos de mantenimiento de orden público, también, para abordar los problemas derivados de las infracciones de la legislación de uno u otro país. Estos canales deben usarse. Si nuestros interlocutores alemanes siguen declarando que, a su modo de ver, Rusia no ofreció la necesaria colaboración, no sabría explicarle, en qué basan sus evaluaciones. Hoy en los debates en el Consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la OSCE los representantes de algunos países han mencionado la tragedia del Boeing de Malaysia Airlines. Nuestro interlocutor holandés ha vuelto a indicar que Rusia no coopera con la instrucción ni con la Comisión de Investigación Conjunta. Primero, nadie nos llamó a formar parte de la misma. Segundo, la calidad y volúmenes de los datos que facilitamos a dicho organismo superan con creces todas las demás aportaciones a dicha investigación. Son datos primarios no procesados procedentes de los radares, los resultados del experimento llevado a cabo por el consorcio Almaz Antei y mucho más. Sin embargo, nadie nos puede decir, dónde están datos de los radares ucranianos, las transcripciones de las conversaciones los controladores aéreos ucranianos, las hace tanto tiempo prometidas imágenes hechas con satélite de EEUU. Y al hacerles nosotros la pregunta de en qué consiste la insuficiencia de nuestra cooperación, saben, qué respuesta recibimos. “Rusia tiene que reconocer que lo ha hecho ella. Ésta será una responsable cooperación con la instrucción”. Si nuestros interlocutores alemanes lo han tomado por modelo, seguramente, de esta manera no nos saldrá nada. Diría que de esta manera no se puede hablar con ningún Estado y menos con la Federación de Rusia.

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