20 noviembre 202015:05

Videomensaje del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, para el Foro Científico Internacional 'Lecciones de Núremberg: La influencia de los Procesos de Núremberg en la consolidación del orden mundial contemporáneo', Moscú, 20 de noviembre de 2020

2008-20-11-2020

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Estimados colegas y amigos,

Hoy se cumplen exactamente 75 años desde el inicio de la labor del Tribunal de Núremberg que emitió una dura condena a los mayores criminales de guerra del régimen nazi. Tras la derrota del Tercer Reich en los campos de batalla y como su resultado, se emitieron definiciones legales inequívocas e irrefutables respecto al nazismo. Según destacó el fiscal jefe de la URSS en el proceso, Román Arkádievich Rudenko, “en la persona de los acusados no solo los juzgamos a ellos, sino también las instituciones y organizaciones criminales que crearon, las ideas y teorías misantrópicas que difundieron a fin de perpetrar los crímenes contra el mundo y la humanidad que habían gestado hacía tiempo”.

Aún en 1943 los aliados de la coalición antihitleriana evocaron la importancia de hacer pagar a los nazis por sus sangrientas fechorías. La Declaración de Moscú firmada por los líderes de la URSS, Reino Unido y Estados Unidos sobre la responsabilidad de los hitlerianos por las atrocidades cometidas, mencionaba por primera vez la intención de decidir juntos el castigo a los mayores criminales. Estas ideas tuvieron su desarrollo en la Carta de Londres de 1945 y el Estatuto del Tribunal de Núremberg.

Los Procesos de Núremberg se convirtieron en una plataforma para una reflexión –jurídica y cosmovisiva– profunda e integral sobre la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Y también para mirar al futuro a través de la afirmación de los ideales del humanismo y la comprensión de las causas que habían llevado a la negación total de ellos.

Es imposible sobrestimar el papel que tuvo el Tribunal en la formación de la arquitectura del derecho internacional contemporáneo. Los Principios de Núremberg sirvieron de base para las normas relativas a los graves crímenes internacionales. Se tipificaron como tales la preparación, planificación, iniciación o realización de una guerra de agresión. La letra y el espíritu del proceso judicial fueron la encarnación de la esperanza de la justicia, el respeto del valor de la vida y la dignidad humana. El 24 de octubre de 1946 –exactamente un año después de entrada en vigor la Carta de las Naciones Unidas– el primer secretario general de la organización, Trygve Lie, abogó por que los fallos dictados en Núremberg fueran “parte permanente del derecho internacional”. Ya en diciembre de 1946, la Asamblea General de la ONU aprobó por unanimidad una resolución especial que avaló los principios de derecho internacional reconocidos en el Estatuto del Tribunal de Núremberg.

No es casualidad que en las primeras etapas de consolidación del orden mundial de la posguerra los miembros de la ONU prestaran tanta atención a los  juicios de Núremberg. “Salvar a la generaciones venideras del flagelo de la guerra” era posible solo mediante una plena comprensión de cómo y por qué habían sido posibles los horrores de la reciente Segunda Guerra Mundial. La sentencia del Tribunal fue asumida de inmediato por el organismo internacional como una de las bases legales del orden mundial. También hoy en día sigue sirviendo de importante ayuda a la causa de fortalecer la seguridad global y permanece como una advertencia contra la repetición de los errores trágicos del pasado.

El legado de Núremberg ha sido aprovechado ampliamente en los sistemas judiciales nacionales. El veredicto tuvo una gran influencia en el derecho penal y procesal soviético. Aunque para ser más exactos, esa influencia fue recíproca. Los juicios contra los nazis y sus cómplices celebrados a puerta abierta en nuestro país entre 1943 y 1949 son una clara prueba de ello.

Los Procesos de Núremberg –un ejemplo modélico de la justicia penal internacional– demostraron que se puede lograr justicia con un enfoque profesional, sobre la base de una amplia cooperación entre Estados, de acuerdo y respeto mutuo.

Es obvio que el legado del Tribunal de Núremberg no se ciñe al ámbito del derecho, sino que tiene una enorme importancia política, educativa y desde la óptica de los valores. Hace 75 años, se realizó una fuerte inmunización contra el resurgir del nazismo en cualquiera de sus formas y manifestaciones. Desafortunadamente, la inmunidad contra la peste marrón forjada en Núremberg ha descendido de forma importante en algunos países de Europa. Rusia continuará oponiéndose, enérgica y consistentemente, a todo intento de falsificar la historia y glorificar a los criminales nazis y sus secuaces, y luchará contra la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial internacionalmente reconocidos, incluidas las sentencias de Núremberg. Contamos en ello con la solidaridad de la gran mayoría de los miembros de la comunidad internacional.

Seguiremos adelante con la labor en defensa de los valores imperecederos en los que se basan el Estatuto del Tribunal de Núremberg y la Carta de la ONU, el conjunto del orden mundial contemporáneo. La reunión solemne especial de la Asamblea General de la ONU dedicada al 75º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial que se celebrará el 1 de diciembre en virtud de una resolución aprobada por consenso por iniciativa de Rusia, será una importante etapa en este sentido.

Estimados colegas,

Nuestro Foro cuenta con la participación de representantes de la comunidad científica, profesores universitarios, estudiantes. En el contexto actual, su papel en la promoción de la verdad sobre Núremberg es de suma importancia. Una intensa actividad científica y de investigación en esta materia sigue siendo totalmente necesaria. Estoy convencido de que sus debates proporcionarán material valioso para este trabajo.

Les deseo mucho éxito.

 

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