21 marzo 201821:29

Rueda informativa ofrecida por el jefe del Departamento de No Proliferación y Control de Armas del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Vladímir Yermakov, Moscú, 21 de marzo de 2018

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Buenos días, estimadas damas y caballeros, colegas, queridos amigos,

Estamos encantados de saludarles en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia hoy cuando hace frío como en invierno, pero ya se siente la proximidad de la primavera.

Les agradecemos reaccionar rápidamente a nuestra invitación de ayer.

La situación es extraordinaria. Es necesario abordar urgentemente la situación en torno al caso de los Skripal con un alto grado de profesionalismo y sin politizarlo. Ustedes han recibido el documento. Les solicitamos informar sobre su contenido en las respectivas capitales.

La Memoria Descriptiva está escrita en un lenguaje jurídico y formal.

Creo que sería inoportuno reunirles sólo para entregarles el documento, por eso propongo abordar el tema abiertamente en nuestro estrecho círculo diplomático.

Analicemos los aspectos humanitarios de lo sucedido partiendo de los hechos concretos.

El pasado 4 de marzo, en un suburbio próspero de Londres Salisbury se perpetró un ataque contra dos personas, incluida la ciudadana de Rusia, Yulia Skripal. 

Gran Bretaña promueve varias versiones de lo sucedido, se centra la atención en el empleo de unas sustancias químicas bautizadas por los británicos como Novichok. Ninguna de estas hipótesis es sostenible.

En esta coyuntura, los cargos oficiales de Gran Bretaña empiezan a acusar precipitadamente a Rusia sin presentar algunas pruebas y, además, exigir explicaciones de Rusia.

Repito que se perpetró el ataque contra la ciudadana de Rusia en el territorio de Gran Bretaña. La lógica elemental sugiere sólo hay dos versiones posibles: o bien las autoridades británicas no son capaces de brindar protección contra un ataque terrorista en su territorio; o bien, ya sea directa o indirectamente, ellos han orquestado un ataque contra la ciudadana ruso. No hay otra opción posible.

Nos sorprende que las autoridades británicas violando las elementales normas civilizadas de la comunicación interestatal no concedan a la parte rusa ni siquiera acceso consular a la ciudadana rusa que se encuentra en un estado grave. Inventan excusas divulgando simultáneamente algunos vídeos presuntamente grabados en el lugar donde se descubrió a los Skripal. Todo eso multiplica nuestras preguntas.

Los británicos ni siquiera comparten la información que obtienen en el proceso de investigación ni responden las solicitudes de Rusia en relación con Yulia Skripal. No disponemos de la información fiable de lo que sucedió con la ciudadana rusa en las últimas dos semanas. Y esto pasa en el siglo XXI en un país supuestamente civilizado.

Está claro que en esta coyuntura es absurdo exigir explicaciones de la parte rusa. En esta situación Rusia no debe nada a nadie ni puede asumir la responsabilidad por la actividad o la inactividad de las autoridades británicas en su territorio.

Vemos que las autoridades británicas se hacen cada vez más nerviosas y esto es explicable. El tiempo pasa y están en un punto muerto. Al final, se verán obligadas a responder a las preguntas cuyo número crece, pero no tienen que responder.

La lógica como “hemos fracasado, pero, sea lo que sea, estáis responsables de todo” sería oportuna en un culebrón británico o hollywoodense, pero no puede aplicarse en la vida real, sobre todo, en las relaciones con Rusia.

Se hace cada vez más evidente que el ataque contra los Skripal en Salisbury es, a juzgar por todo, una nueva campaña burdamente organizada. Queda descubrir quién estuvo detrás y qué objetivos persiguió.

Lo único que está claro es que Rusia no tiene nada que ver con eso al menos porque es inadmisible, no podríamos beneficiarnos de eso de ninguna manera.

Mientras, Gran Bretaña es otro caso. Es suficiente recordar que hace poco el exprimer ministro británico, Tony Blair, reconoció abiertamente que las autoridades del país y los servicios secretos mintieron a sí mismos y a todo el pueblo británico involucrándolo en una campaña sangrienta en Irak. Lo reconoció, pero varias centenas de miles de ciudadanos civiles de Irak murieron y nadie asumió la responsabilidad por eso.

Sólo podemos adivinar quién y para qué intenta involucrar hoy a Gran Bretaña en una nueva campaña sucia que esta vez apunta a Rusia. ¿Quizás sea una hipnosis bajo la influencia del culebrón de Michael Bassett “Golpe de represalia” (Strike Back) mostrado hace varios meses en Gran Bretaña en que se empleó el agente tóxico Novichok?

Ahora pasemos a un aspecto más serio, más formal de este caso.

Nuestros colegas británicos declararon también sobre el empleo de las sustancias tóxicas de uso militar.

Surge la cuestión si estos portavoces británicos saben qué es una sustancia tóxica de uso militar. Cualquier experto dirá que el empleo real de las sustancias tóxicas de uso militar múltiples víctimas habría causado múltiples víctimas en el lugar de intoxicación. Pero en Salisbury no fue para nada el caso, según la información que llega de Londres.

Si el objeto de investigación no se ha determinado todavía y todos los hechos se ocultan premeditadamente, mientras que las pruebas reales pudieron desaparecer por este período no está claro de que se trate, en general, y qué tienen que ver con esto los compromisos estipulados en la CPAQ.

El pasado 8 de marzo, Gran Bretaña se dirigió a la OPAQ, según nos han dicho. Pero Londres fracasó de nuevo.

Gran Bretaña renunció a cooperar con Rusia, aunque la CPAQ prevé un mecanismo claro de la interacción de los Estados y la eliminación de las sospechas que surgen mediante un intercambio abierto de la información y consultas. Parece que no hay otro camino que fuese más constructivo, simple y lógico. Se podría enviar una solicitud a la parte rusa y recibir una respuesta oficial dentro de 10 días, de conformidad con lo estipulado en la CPAQ. Mientras, los británicos rechazaron esta opción. Es decir, se mostró a todos que Londres ni siquiera planeaba arreglar la situación persiguiendo otros objetivos, a juzgar por todo.

Repito que la CPAQ estipula un mecanismo fácil y entendible de las consultas bilaterales. Si las partes aspiran realmente a arreglar las cuestiones que surgen es la forma más apropiada, al menos, para entablar el diálogo. Si una de las partes no busca arreglar los problemas el asunto llegará inevitablemente al punto muerto.

Naturalmente, en vez de sostener un diálogo constructivo con la participación de expertos, se puede salir a una plaza de mercado y empezar a gritar con estridencia que alguien ha atacado a uno, que está claro quién es el responsable, pero resulta que está muy lejos. Mientras, esto ya no es política sino más bien una película de terror de baja estofa que la industria cinematográfica ofrece en grandes cantidades.

¿Para qué es necesario traspasar este surrealismo en la política real y en las relaciones interestatales?

Sea lo que sea, Rusia no va a aceptar ni responder por tales acciones descaradas de un Estado supuestamente civilizado.

Hicimos otra concesión al proponer a la parte británica a llevar a cabo una investigación conjunta para revelar quién es el responsable del incidente en Salisbury.

Con estos fines, naturalmente, solicitamos el acceso a los materiales del caso que investiga Scotland Yard. Es imposible entender qué pasó realmente el pasado 4 de marzo en Salisbury.

¿Y qué? Volvimos a recibir la negativa sin explicación de las causas, igual que anteriormente.

Sabemos que, el pasado 19 de marzo, los expertos de la Secretaría Técnica de la OPAQ llegaron a Gran Bretaña invitados por Theresa May a realizar un “análisis independiente de los resultados de la investigación” del incidente en Salisbury.

Ayer se celebró una reunión del Consejo de Seguridad con la participación del Director General de la Secretaría Técnica de la OPAQ, Ahmet Uzumcu. Se discutieron las sustancias químicas de Siria, pero nuestros colegas británicos abordaron el incidente con el empleo de sustancias tóxicas en Salisbury. Pudimos hacer preguntas elementales al Director General de la Secretaría Técnica de la OPAQ y a nuestros colegas británicos, pero desgraciadamente las respuestas fueron incompletas. Los ponentes evitaron comentar los aspectos más importantes para nosotros.

Esperamos que Londres y la OPAQ publiquen un detallado informe oficial sobre el caso de los Skripal. Necesitamos las conclusiones con la confirmación detallada del procedimiento reglamentario para cualquier caso estipulado por la CPAQ que prevé una secuencia especial de procedimientos para garantizar la conservación de las pruebas materiales (el llamado chain of custody).

Además, tenemos intención de aclarar en la OPAQ a tenor de qué acápite del Artículo 8 de la CPAQ cooperan la Secretaría Técnica y Gran Bretaña. El Artículo 8 de la CPAQ está dedicado a la estructura de la OPAQ y la distribución de las competencias de los departamentos que forman parte de esta organización. No se puede olvidar tampoco que, en el marco de la CPAQ, la Secretaría Técnica no tiene derecho a ”analizar las investigaciones nacionales”, como ha solicitado la parte británica.

Hay otro aspecto muy importante.

Nuestros colegas británicos con la conciencia inflamada se atrevieron a poner en duda la eficiencia de la propia OPAQ – la organización internacional más competente y eficaz en el ámbito de desarme.

Con apoyo de 17 Estados miembros de la OPAQ y de la UE y bajo el control de la OPAQ Rusia cumplió con éxito su programa nacional de destrucción de las armas químicas. Se destruyó completamente el mayor arsenal de armas químicas que heredamos de la URSS (unas 40.000 toneladas). Los datos, de conformidad con las declaraciones de Rusia, se comprobaron y se confirmaron por muchos grupos de inspección de la Secretaría Técnica de la OPAQ.

El 27 de septiembre de 2017, la OPAQ confirmó oficialmente que Rusia finalizó de antemano la destrucción de todas las reservas de armas químicas que tenía en su disposición. Cerramos esta cuestión de una vez y para siempre.

Los intentos deshonestos de los políticos británicos de armar alboroto en torno a esta acción noble no les honran. Londres no logrará socavar el prestigio de la OPAQ y la CPAQ. Estamos convencidos de que todos los 192 Estados partes de pleno derecho de la CPAQ no les permitirán realizarlo.

Estas malas intenciones de Londres hacen pensar también que todo esto podría ser orquestado desde el otro lado del océano. No es un secreto que el socio más próximo de Gran Bretaña es el único Estado que conserva el mayor en el mundo arsenal de las armas químicas. Naturalmente, la crítica que se propaga entre las partes responsables de la CPAQ no les conviene. ¿Es posible que todas esas intrigas en torno a Salisbury se deban a esto?

No queremos desarrollar las teorías de complots. No nos ocuparemos de esto. Mientras, tenemos cada vez más cuestiones a Gran Bretaña. No hemos recibido ninguna respuesta entendible.

No se ha aclarado tampoco el asunto principal. ¿Qué pasó en Gran Bretaña con dos ciudadanos rusos? Nuestros colegas británicos confunden sus testimonios. Se observan muchas incongruencias.

Quisiera destacar que seguimos con atención la situación en torno al caso de los Skripal. Tomamos nota de todos los detalles. Estamos seguros de que los organizadores y participantes de esta provocación acabarán siendo castigados.

En conclusión, quisiera centrar la atención en un aspecto importante para que entiendan la coyuntura.

Rusia no acusa a nadie de nada.

Les solicitamos no tergiversar en las capitales lo que decimos realmente.

En nuestros discursos citamos las capacidades químicas y tecnológicas de la República Checa, Suecia y varios otros Estados sólo como uno de los ejemplos de un alto nivel de desarrollo de los trabajos de investigación y desarrollo en el mundo.

Centro su atención de nuevo que en esta situación Rusia no acusa de nada a nadie. No tenemos la costumbre de acusar a alguien sin fundamento.

¡Gracias por su atención!

Durante la rueda de prensa se me adhirieron mis compañeros del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia y del Ministerio de Industria y Comercio de la Federación de Rusia. Es por ello, porque tenemos hoy todas las posibilidades de celebrar un diálogo nutrido, detallado y sincero.

Me gustaría conceder la palabra al representante del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia, jefe de las fuerzas de defensa radioactiva, química y biológica, el general Igor Kiríllov.

Estimadas damas y caballeros,

Le proponemos un enfoque más global de dicho problema. Actualmente, dados los acontecimientos que están teniendo lugar en Guta Oriental en la República Árabe Siria, a Damasco cada vez con mayor frecuencia se le acusa de lanzar ataques con armas químicas. Al mismo tiempo, la comunidad internacional prefiere pasar por alto los casos del uso real por los terroristas en el territorio sirio de las armas químicas contra las tropas gubernamentales y la población civil.

Después de liberar una serie de localidades en Guta Oriental, las tropas gubernamentales sirias descubrieron talleres clandestinos de producción de armas químicas. Es evidente que allí se producía material químico que se usaba más tarde para las provocaciones de las cuales se responsabilizaba al Gobierno sirio.

A principios de este mes de marzo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria declaró que los terroristas estaban preparando en Guta Oriental una provocación de gran alcance dirigida contra el Gobierno nacional. Damasco confirmó su disposición de colaborar en la investigación de todo tipo de atentados con armas químicas perpetrados en el país. Sin embargo, las organizaciones internacionales se negaron a cooperar con el Gobierno sirio, respaldando de esta forma a los terroristas en sus acciones delictivas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria señaló también que en los territorios liberados habían sido descubiertas más de 40 toneladas de sustancias químicas, subrayando al mismo tiempo que las autoridades sirias en más de una ocasión habían solicitado que los expertos de la OPAQ acudieran a las zonas de Alepo, Khan Shaykhun o Guta Oriental. Sin embargo, la Secretaría técnica de dicho organismo respondía negativamente, pretextando siempre el peligro que presentaban las visitas a tal o cual ciudad.

En vísperas del 87º periodo de sesiones del Consejo Ejecutivo de la OPAQ, el Ministerio de Defensa de Rusia descubrió que se estaban llevando a cabo los preparativos de provocaciones con uso de armas químicas, encaminadas a desacreditar al Gobierno de Bashar al-Assad y promover una solución contraria a los intereses de Siria y apoyada por EEUU y sus aliados.

El hecho de ser reveladas las provocaciones en preparación trastornó los planes de la coalición liderada por EEUU, cuyo objetivo era asestar un golpe contra las principales instalaciones militares sirias, para favorecer de esta manera a la llamada “oposición moderada”.

De esta manera la atención de la 87º período de sesiones del Consejo Ejecutivo de la OPAQ fue desviada del “sumario químico sirio” a las infundadas acusaciones de haber perpetrado el ataque de Salisbury y haber violado la Convención sobre las armas químicas formuladas contra Rusia. Ello vuelve a confirmar que los planes de la coalición fueron echados por tierra.

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, hizo una serie de declaraciones drásticas, señalando que el gas nervioso y paralizante Novichok usado supuestamente para el envenenamiento de Serguéi Scripal y de su hija, Yulia Scripal, pudo haberse producido únicamente en Rusia. La parte británica no presentó ninguna prueba real, pasando por alto nuestras solicitudes de consultas, explicaciones y presentación de muestras obtenidas en el lugar de la tragedia. Todo parece indicar que Londres teme que se lleve a cabo una investigación objetiva y profesional, en la que participen expertos de alto nivel.

Casi todas estas declaraciones infundadas apuntadas contra Rusia se basan exclusivamente en las entrevistas y las declaraciones de Vil Mirzayánov, quien, como recordarán, en 1996 emigró a EEUU. Actualmente reside y trabaja para el Gobierno estadounidense en Princeton, Nueva Jersey. En más de una ocasión apoyó a la oposición rusa, firmando su iniciativa “Putin ha de marcharse”. En 2008 Vil Mirzayánov publicó el libro “Secretos de Estado: crónicas de un insider sobre el programa de armas químicas rusas”. Dicho libro contiene fórmulas de la sustancia, llamada en el Reino Unido Novichok, así como las técnicas detalladas de su síntesis.

Según el propio Mirzayánov, los efectos mortales del agente químico nervioso y paralizante Novichok son diez veces más potentes que los efectos de todas las sustancias anteriormente desarrolladas. Bastaría con tener delante dichas fórmulas, haber estudiado química en la Universidad, contar con el equipo y componentes necesarios, para obtener sin demasiado esfuerzo dicha sustancia de uso militar altamente tóxica. La Federación de Rusia considera el hecho de publicar abiertamente Vil Mirzayánov en su libro las fórmulas de sustancias tóxicas y las técnicas de su síntesis una muestra de su complicidad con los terroristas. Así que todas las preguntas sobre la supuesta existencia de Novichok y sobre sus capacidades habría que hacérselas al señor Mirzayánov que trabaja para el Gobierno estadounidense. Es él quien declara que Novichok es una sustancia de uso militar altamente tóxica. Rusia no tiene nada que ver con ello.

A partir de los años 70, en Europa Occidental se desarrollaron sustancias tóxicas de nueva generación. El Reino Unido ha sido y sigue siendo uno de los Estados participantes en dicho programa, contando con unas experiencias y conocimientos colosales en esta esfera. Merece la pena señalar que fue precisamente el Reino Unido el país que elaboró y patentó el 21 de junio de 1962 bajo el número GB1346409A el agente tóxico del tipo VX. La patente fue vendida más tarde a EEUU.

Una de las instalaciones británicas más relevantes dedicadas al desarrollo y el estudio de las sustancias tóxicas es el laboratorio de Porton Down, situado “por mera casualidad” tan sólo a unos kilómetros de Salisbury. En 2006 el Gobierno británico reconoció en público haber puesto en el piloto Ronald Madisson y en otros 360 personas experimentos con el gas sarín, para estudiar los efectos que tenía en los humanos.

Hasta estos momentos el laboratorio de Porton Down sigue siendo una instalación ultrasecreta, cuyas actividades oficialmente incluyen, además del reciclaje de las antiguas muestras de armas químicas, experimentos de protección contra las armas químicas y biológicas, datos que aparecen en la página web de dicha organización. Dadas las recientes noticias sobre la asignación al laboratorio de Porton Down de unos 50 millones de libras, surge la pregunta de que si los científicos de dichas instalaciones pretenden destruir el presunto Novichok del que tanto hablan y la existencia de cuyas muestras anunció ayer el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson.

Últimamente los medios han difundido la información sobre una fuerte presión que es ejercida en el personal del laboratorio de Porton Down, para que confirmen la procedencia rusa de la sustancia tóxica usada en Salisbury.

Mientras que todos los países del mundo buscan destruir sus arsenales de armas químicas, el Reino Unido, al contrario, está desarrollando de manera activa los laboratorios de Porton Down y, bajo el pretexto de la elaboración de medidas de protección eficaces contra las armas químicas y biológicas, sigue llevando a cabo experimentos, poniendo en grave peligro a su propio pueblo.

Por su parte, la Federación de Rusia, es un Estado que cumple concienzudamente los postulados de la Convención sobre las armas químicas, hecho que fue confirmado por el Director General de la Secretaría Técnica de la OPAQ, Ahmet Uzumcu, el 27 de septiembre de 2017. El documento confirma la completa destrucción por Rusia de los arsenales de armas químicas. A pesar de ello, el Reino Unido y EEUU siguen acusando sin fundamento alguno a nuestro país de estar violando dicha Convención.

Dada la situación, parecen especialmente cínicas las acusaciones formuladas contra nosotros por parte de EEUU que hasta estos momentos no ha destruido sus arsenales químicos, pretextando falta de fondos. Sus declaraciones nos provocan desconcierto e intensa indignación. ¿Será posible que el país con los mayores gastos en defensa de todo el mundo no sea capaz de asignar fondos necesarios para cumplir con sus obligaciones, de acuerdo con la Convención? Parece completamente increíble, dado, sobre todo, que Washington pretexta la falta de fondos precisamente en aquellas obligaciones internacionales que no corresponden con sus intereses nacionales, a pesar de haber ratificado acuerdos internacionales en dichas esferas.

Comparando el desarrollo de la situación en Salisbury con las provocaciones en Guta Oriental y en Khay Shaykhun, llegamos a la conclusión inequívoca de que los países occidentales, para desacreditar a la Federación de Rusia y a su Gobierno legítimo y alcanzar sus objetivos, no desdeñan ningún método, por muy dudoso e ilegal que sea.

Vladímir Yermakov: Se les entregará una nota escrita redactada en inglés. Todo lo que acabamos de decir es complementario a los datos contenidos en dicho documento. Seguramente no hemos hecho ninguna revelación, dado que nos basamos en los discursos del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y de nuestros enviados permanentes ante la OPAQ, con la sede en La Haya y la ONU, con la sede en Nueva York.

Es extremadamente importante que no nos quede ninguna duda sobre un tema tan relevante. Si realmente nos proponemos dar solución a los problemas existentes, han de plantearse, abordarse y solucionarse. Únicamente de esta manera podremos conceder un carácter positivo al asunto. Por desgracia, por la parte del Reino Unido no captamos ninguna reacción positiva. Espero que llegue el momento, en el cual nuestros interlocutores británicos vuelvan a su altísimo nivel profesional y de peritaje. Ésa es mi actitud personal hacia los expertos británicos. Estoy en estado de shock por aquello que he oído de sus políticos, por llamarles de alguna manera y por las declaraciones que se hacen desde Londres. Siento vergüenza por los diplomáticos y los expertos británicos, con los cuales llevo años en contacto.

Pregunta (hecha por el representante de la Embajada de Croacia): La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, nombró algunos países que están desarrollando las sustancias tóxicas, entre ellos, Eslovaquia. Comente este tema.

Respuesta: Por suerte o por desgracia, Eslovaquia fue nombrada como parte de la antigua Checoslovaquia. Más tarde lo comprobamos en nuestra base de datos: precisamente Checoslovaquia contó con un alto potencial en la esfera químico-tecnológico. Me gustaría volver a repetir que nuestra declaración en ninguno de los casos significa que estemos acusando a Checoslovaquia de algo. Todo lo contrario, de esta forma alabamos el alto nivel de desarrollo de la industria química en este país. Casualmente, por un despiste, Eslovaquia también fue nombrada, además de la República Checa. Les presentamos nuestras disculpas, ha sido una casualidad. Y vuelvo a subrayar que no reclamamos nada a la República Checa.

Pregunta (hecha por el representante de la Embajada del Reino Unido, traducida del inglés): Dado el tema de esta rueda informativa, sería conveniente exponer en breve la situación y los pasos dados por nosotros con respecto al Gobierno ruso, tal como lo ve el Reino Unido.

Después del mencionado incidente le propusimos a Rusia abordar dicho tema de manera bilateral, sin embargo, hasta estos momentos no hemos recibido reacciones constructivas. Serguéi Scripal y su hija, Yulia Scripal, fueron envenenados por la sustancia Novichok, lo que calificamos como un atentado contra su vida. El Reino Unido llegó a la conclusión de que era altamente probable que Rusia fuera responsable por dicho atentado. La conclusión se basó en los siguientes hechos: nuestros mejores científicos identificaron la sustancia en cuestión, disponemos de información sobre la anterior producción de dicha sustancia por Rusia y sobre la actual existencia en Rusia de posibilidades de su producción. Rusia no ofreció ningunas explicaciones de cómo dicha sustancia podía usarse en el Reino Unido y de por qué Moscú está llevando a cabo un programa químico no anunciado, en contra de la legislación internacional. Hemos percibido intentos de desinformar y de trastocar los datos, tras lo cual llegamos a la conclusión de que contra el Reino Unido fue usada la fuerza, siendo puesta en amenaza la sociedad británica, lo que mina los pilares de la OPAQ y del derecho internacional.

Necesitamos explicaciones sobre si Rusia produjo dicha sustancia, sobre por qué no lo anunció, tal como lo exige la normativa de la OPAQ. Le pedimos explicaciones sobre cómo dicha sustancia ha acabado en el territorio británico. No se nos dio ninguna respuesta.

Respuesta: Мe es muy grato poder escuchar a la parte británica. Creo que eso será muy útil para todos. Además confirma lo distantes que somos en nuestras evaluaciones y posturas.

Estamos hablando de que en el territorio del Reino Unido se atentó contra la vida de dos ciudadanos rusos y estamos pidiendo que se nos faciliten todos los datos de este incidente que calificamos como un atentado terrorista perpetrado en el territorio del Reino Unido contra ciudadanos rusos. No se nos facilita nada y no se deja de hablar de un tal Novichok y un tal “ataque” al Reino Unido por parte de Rusia. Tampoco se nos deja de indicar qué es lo que tenemos que hacer. No tenemos que presentarle nada al Reino Unido, dado que estamos ante un atentado contra dos ciudadanos rusos cometido en el territorio británico. Llevemos a cabo una investigación conjunta y de información abierta, en vez de recurrir a la terminología sacada de las teleseries británicas. ¿A usted no le da vergüenza estar diciendo eso en presencia de Embajadores de 150 Estados? Es ridículo, me hace pasar vergüenza por la diplomacia británica.

Rusia tiene un objetivo completamente distinto en el mundo, Apártense, aunque sea un poco, de la rusofobia y de su mundividencia insular. Lo digo sin ganas de ofender, aprecio altamente a los diplomáticos británicos y me hace pasar vergüenza, diciendo lo que dice. Hemos aprendido mucho de nuestros compañeros británicos, de los expertos que ostentan un altísimo nivel profesional. Que nuestros expertos aclaren juntos la situación, por qué ustedes se han encerrado en su postura, prefiriendo señalarnos con el dedo y acusándonos de todo? ¿Y luego, qué? Porque a la situación actual no pensamos reaccionar, eso se lo digo con toda seguridad.

Me gustaría conceder la palabra al director del Centro de Estudios Analíticos sobre las Convenciones de prohibición de armas químicas y biológicas del Ministerio ruso de Industria y Comercio, Víctor Jolstov.

Víctor Jolstov: Con respecto a la pregunta del representante de la Embajada británica me gustaría señalar lo siguiente. Declaro con toda la responsabilidad que Rusia no he fabricado ningunas sustancias tóxicas excepto los anunciados en relación a la Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas en 1997. Por lo tanto, no las tenemos almacenadas. Todos los arsenales fueron desclasificados por la Federación de Rusia, inspeccionados por los representantes de la Secretaría Técnica de la OPAQ y destruidos bajo el permanente control de los inspectores de la misma.

La pregunta vuelve a plantearse a raíz de la publicación de Vil Mirzayánov, quien emigró a EEUU seguramente para mejorar su situación material en una crisis económica en nuestro país sobrevenida tras la desintegración de la URSS. Analicemos sus escritos. Las primeras publicaciones no contenían ningunas fórmulas relacionadas con nuevas sustancias tóxicas. Su primera gran monografía se publicó a principios de 2000 en la lengua rusa. No contenía ningunas fórmulas o descripción de tecnologías mientras ya se conocían otros productos químicos que podrían catalogarse dentro de la categoría por él descrita más tarde. En particular, puedo aducir los siguientes ejemplos. Ya se han mencionado aquí Eslovaquia y Checoslovaquia. Respeto sinceramente al científico quien trabajó en Chequia en el problema de protección de la población en caso de un ataque químico - un gran científico, profesor Matousek. En sus publicaciones de 1994 ya señaló toda una serie de las sustancia químicas que representaban amenaza desde la perspectiva de la protección de las armas químicas. Otros científicos, como I. Macek, nombraron varias decenas de similares sustancias. Les enseño una tabla de 1994. No tiene nada que ver con Rusia ni con lo que está sucediendo aquí. La tabla contiene todos lo datos referentes a la toxicología de estas sustancia químicas, sus fórmulas generales estructurales. Son, insisto, varias decenas. Ya en 1993 la Convención se abrió para la firma de los Estados. La Convención prevé el procedimiento de introducir enmiendas sobre las listas de productos químicos, pero cualesquiera cambio en la actitud naturalmente hubiera retrasado la apertura. Por lo tanto, ningún Estado de los que tenían idea de este tipo de sustancias emprendió pasos en ese sentido.

Además, cabe subrayar que EEUU  en el arsenal de Edgewood del Departamento de Defensa realizó muchas investigaciones de semejantes productos químicos. No digo que lo hicieran a partir de los estudios de Matousek, sino de otros. Existe la base de datos sobre uno de los productos químicos de este espectro que acababan de sintetizar. Matousek aún no tenía estos datos, solo la toxicología. Las Bases de datos son oficiales. Les aduzco datos sobre uno de los  compuestos. Es del año 1998, del Arsenal de Edgewood del Departamento de Defensa de EEUU. A principios de los años 2000, Vil Mirzayánov no tenía fórmulas, Consciente de que tenía que mejorar su situación militar, él preparó, por lo visto conjuntamente con dicho Arsenal, una nueva publicación aquí mencionada, «Los secretos de Estado». Allí es donde aparece la primera fórmula. Naturalmente, la vincula con Rusia, en otro caso no recibiría dividendos. Pero surge la pregunta: si lo sabía ¿por qué no lo había escrito antes? Porque necesitaba comprobar los datos. El libro fue enviado a la Secretaría Técnica de la OPAQ por parte de EEUU. El Consejo Consultivo Científico de la misma estudió con mucha detención el problema emitiendo, al final, su conclusión.

En los últimos años se presta cada vez más atención a los nuevos compuestos tóxicos, sobre todo por parte de las organizaciones no gubernamentales. A pesar de que es muy escueta la información publicada, se afirma que fue desarrollada la nueva clase de agentes nerviosos denominada Novichok. En diciembre de 2008 un ex investigador del sector militar publicó el libro en el que afirmaba que la toxicidad de algunos compuestos de la clase Novichok podía superar la de VX. Pero al mismo tiempo se comunica que no hay pruebas fehacientes de que estos nuevos agentes existen. En este sentido, el Consejo Consultivo Científico declaró que la OPAQ, responsable de supervisar la implementación de la Convención, debía ampliar sus conocimientos sobre similares agentes para brindar apoyo en aras de implementación de la Convención. Cualquier Estado tenía derecho a proporcionar, en su caso, los datos necesario que serían introducidos en la Convención. Pero sólo después de confirmarse los resultados de estudios de los científicos checos, después de que se hubieran obtenido los resultados de estudios del Arsenal de Edgewood, Vil Mizayánov escribió la fórmula influido por los datos en cuestión y, por lo visto, por las recomendaciones de los colegas estadounidenses. Como ha dicho acertadamente el Jefe de las Fuerzas rusas de Protección Radioactiva, Química y Biológica, el general mayor Ígor Kiríllov, el Artículo 1 de la Convención sobre las Armas Químicas establece que cada Estado Parte de la presente Convención se compromete, cualesquiera que sean las circunstancias, a no desarrollar, producir, adquirir de otro modo, almacenar o conservar armas químicas ni a transferir esas armas a nadie, directa o indirectamente. La publicación de semejantes materiales significa una transferencia indirecta de los conocimientos  sobre un arma química, lo cual constituye un acto de trasferencia indirecta de armas químicas. ¿Por qué el gobierno de EEUU decidió publicar este libro? ¿Quién de los aquí presentes sabría contestarme esta pregunta? Creo que nadie. Porque es una clarísima y burdísima infracción del Artículo 1 de la Convención sobre las Armas Químicas.

Posteriormente, la cuestión se examinó en reiteradas ocasiones en la conferencia anual de la Organización que adoptó decisiones similares.

Pregunta (del representante de la Embajada de Serbia): Serbia también sufrió la histeria por parte de muchos países de Occidente en los años 90 cuando también había muchas mentiras y bulos. Me gustaría parangonarlo con lo que sirvió de pretexto para bombardear primero a Bosnia y Herzegovina, luego a Serbia. Me refiero al episodio cuando se bombardeó un mercado en Sarajevo y de ello acusaron a los serbios. Más tarde, en 1999, cuando querían arrebatar a Serbia Metoiha y Kosovo, los británicos, los estadounidenses reunieron cuerpos de los militantes del Ejército albanés de Liberación de Kosovo e invitaron a los periodistas de CNN para que se convencieran de los asesinatos perpetrados supuestamente por los serbios. Esto sirvió de pretexto para bombardear Yugoslavia en 1999 con proyectiles no convencionales cargados de uranio empobrecido. A consecuencia de ello, el número de enfermedades oncológicas en Serbia aumentó 12 veces. Los que nos bombardearon no prestan atención a este dato. Se acuerdo de cuando en 2003 Colin Powell mostraba una probeta con polvo blanco acusando a Sadam Husein de fabricar armas químicas, lo cual sirvió de pretexto para bombardear Irak empleando las armas químicas, como informan incluso los propios medios. ¿No ve usted parangones con la situación en torno al caso Scripal?

Respuesta: Creo que se pueden trazar muchos parangones. Comprendemos las evaluaciones de nuestros amigos y hermanos serbios y con las que, sin duda, nos solidarizamos. Siempre hemos acudido en su auxilio y seguiremos haciéndolo. Por cierto, aprecio a Colin Powell como profesional. Le conocí personalmente cuando trabajaba en la Embajada de Rusia en EEUU, en Washington como responsable de las relaciones político-militares entre nuestros países. No cabe duda que fue un ejemplo de política de alto nivel cuando Powell se encontró con fuerzas para reconocer su error. Ojalá en Gran Bretaña hubiera más políticos que intenten estudiar la situación antes de sacar las prematuras conclusiones para luego no tener que avergonzarse por lo hecho. Creo que este parangón sería más adecuado. Lo más fácil es poner etiquetas. Nuestro objetivo es diferente: construir las relaciones mutuamente beneficiosas con todos los Estados, entre ellos con Gran Bretaña, desde luego. Nos vendría bien a todos que hubiera menos episodios como éste en nuestras relaciones interestatales, que nos reuniéramos en las ruedas de informativas dedicadas a otras cuestiones y discutiésemos lo mucho que avanzamos hacia la solución de problemas reales y no inventados.

Agradecemos a nuestros amigos serbios que revoquen aquellos acontecimientos que no podemos olvidar. Los bombardeos de Yugoslavia por la OTAN es una mancha negra en las relaciones interestatales. Nadie debe olvidarlo porque, lamentablemente, el mundo entonces era tal que por agitar una probeta cualquier Estado pudo someterse al bombardeo. Esperamos, sin embargo, que este mundo ya esté en el pasado y ahora a nadie se le ocurra semejante cosa. En el centro de Europa los Estados civilizados y democráticos emplean proyectiles cargados con uranio. Una exaltación de la democracia, humanismo, valores europeos… Se puede seguir hablando durante mucho tiempo sobre el tema. Tenemos mucho que decir al respecto.

Pregunta de la representante de la Embajada de Francia en Rusia (traducción del inglés): En primer lugar, me gustaría expresar mi solidaridad con nuestro colega británico con respecto a los ataques químicos realizados en el territorio de Gran Bretaña. Estamos interesados en que las autoridades británicas lleven a cabo la investigación correspondiente. Debemos recordar que ninguna arma química se había empleado en el territorio de la UE desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Es por eso que el incidente en Salisbury cobra importancia de una cuestión de seguridad internacional. Creo que todos estamos de acuerdo en que la OPAQ es una de las organizaciones internacionales más respetadas. ¿Confiarán en los resultados de trabajo que se está llevando a cabo por los expertos de la OPAQ conjuntamente con los británicos para investigar el incidente en Salisbury? 

Respuesta: Ya he contestado esta pregunta hoy. Sólo puedo recordar que la OPAQ y la Convención para las Armas Químicas no disponen de los mecanismos para evaluar lo sucedido en Salisbury. En cualquier caso harán falta unas evaluación más profundas de expertos para que Rusia pueda sacar conclusiones. Tenemos que llevar a cabo nuestra propia investigación. Las deshonestas intenciones de investigar sin presentar pruebas y luego presentar los resultados como un artículo de fe no prosperarán. Nos consta cómo funcionaban ciertos mecanismos fehacientes, según usted cree, en Siria. Como se ha confirmado por completo, era una actividad totalmente ficticia. Por eso no puedo decirle ahora que la investigación de los expertos de la OPAQ y sus colegas británicos en Salisbury Rusia tomará como la verdad en su última instancia. No lo haremos. Si quieren investigar vamos a trabajar juntos. Si no quieren es otra cosa muy diferente. Me extraña algo su frase de que Francia respalda totalmente a Gran Bretaña y a la investigación. Bien hecho. Comprendemos que les han obligado a actuar de esta manera. ¿Para qué decirlo aquí? Es ridículo. Francia no dispone de ningún dato sobre el caso. Es una muestra algo enfermiza de solidaridad dentro de la OTAN y la UE.

Igor Kiríllov: Me gustaría añadir algo. No deja de extrañar la postura de Gran Bretaña en una cuestión muy seria por ellos planteada. La Secretaría Técnica de la OPAQ comprobó que en el territorio de Siria e Irak los militantes del Estado Islámico emplean y fabrican las sustancias tóxicas, el gas mostaza, en concreto. ¿Acaso les importa más acusar a Rusia que investigar minuciosamente el incidente? ¿Acaso Gran Bretaña, como Estado, no se preocupa por su población? Las posibilidades de los terroristas son enormes, lo vemos todos, está demostrado. Pues, llevemos a cabo una investigación a nivel profesional en lugar de acusar a Rusia de haber fabricado Novichok. ¿Qué es Novichok? Yo sé lo que es el metilfosfonofluoridato de O-isopropilo. Y a qué se refieren con la palabra Novichok? Hagamos que la investigación la llevan a cabo los profesionales.

Pregunta (de la representante de la Embajada de Suecia, traducida del inglés): Me gustaría hacer dos comentarios que considero útiles. El primero tiene que ver con lo dicho por mi colega eslovaca. Suecia también fue mencionada en ese contexto. Me gustaría subrayar que Suecia había expresado su postura en esta cuestión de forma muy clara. Renunciamos a las acusaciones inadmisibles expresadas por la portavoz del MAE ruso, María Zajárova de que el gas nervioso empleado en Salisbury podía proceder de Suecia. Segundo. Me gustaría subrayar, como ha hecho mi colega de Francia, que Suecia, como la UE, declaró su solidaridad y apoyo a Gran Bretaña.

Respuesta: Muchas gracias a la representante de Suecia. Si usted encontró en el discurso de la directora del Departamento de Información y Prensa, María Zajárova, acusaciones contra Suecia estoy dispuesto a pedirle perdón porque no ha habido acusaciones contra Suecia por nuestra parte. Que usted se solidarice con Gran Bretaña está muy bien, hay que ayudarse entre todos. ¿Por qué no nos solidarizamos todos juntos y no iniciamos una investigación realmente profesional en lugar de jugar con la palabra Novichok.

Pregunta (del representante de la Embajada de Alemania, traducida del inglés): Antes usted ha dicho que Gran Bretaña, para solucionar el problema, debía plantear la cuestión, conforme la Convención de las Armas Químicas, de forma bilateral. La primera declaración hecha por el MAE de Rusia el pasado 13 de marzo, si no me equivoco, decía que la reacción de las autoridades británicas era una provocación destinada a desacreditar a Rusia. ¿Cree que semejante declaración se concuerda a los compromisos de Moscú en la OPAQ de solucionar problemas de buena fe, de forma bilateral y considerando las pregunta legítimas planteadas ante Rusia en vísperas por la primera ministra británica, Theresa May?

Respuesta: Sinceramente, no entiendo qué es de lo que está usted hablando. Cualquier experto en el ámbito de control de armas conoce las reglas de exposición de posturas, los procedimientos a seguir en las negociaciones internacionales. Está claro que, para conseguir un resultado, primero hay que presentar ciertos argumentos y, conjuntamente, avanzar para sacar conclusiones. Si se te acerca el representante de otro Estado y empieza a acusarte de algo sin presentar prueba alguna, no se vislumbra la pronta solución del problema.

No entiendo muy bien su pregunta. Reitero que Rusia aboga, insistente y consecuentemente, por una investigación completa de lo sucedido en Salisbury. Estamos dispuestos a participar en ella de forma más activa. Si, en cambio, nos van a decir que alguien ha encontrado algo en alguna parte y nosotros tenemos la culpa, no avanzaremos. Este tipo de actitud es un problema británico. Nosotros simplemente no vamos a reaccionar ante semejante planteamiento. Si quieren una investigación que nos invitan, nos faciliten los datos y les aseguramos que juntos conseguiremos descubrir la verdad. Todo está claro y simple. Es la única manera de solucionar los graves problemas interestatales. No hay otra forma.

Pregunta (del representante de la Embajada de EEUU, traducida del inglés): En este contexto es muy importante declarar que nosotros en EEUU también nos solidarizamos completamente con nuestros socios del Reino Unido, la Unión Europea y la OTAN. Ya se ha mencionado la probeta que presentaba el ex secretario de Estado de EEUU, Colin Powell. Es muy curioso y revelador que, en lugar de manifestar el mismo coraje, usted ataca al colega de Gran Bretaña. La Federación de Rusia sigue con la táctica de renunciar a la responsabilidad desviando la atención y desinformando. Volvemos a expresar nuestra solidaridad con los colegas de Gran Bretaña. Como ellos, haremos todos para obligar a Rusia a responder por sus acciones ilícitas.

Respuesta: Gracias por la intervención del distinguido representante de los Estados Unidos. Me gustaría saber cómo evaluarían su discurso los juristas estadounidenses. ¿Habrá trabajado usted en el Departamento de Estado de EEUU? ¿No nos habremos visto antes? Antes conocía a todos en el Departamento de Estado de EEUU y todos me conocían a mí, pero habrá pasado demasiado tiempo desde entonces. Pero nadie jamás se había osado a presentarme semejantes relaciones. Será que tiene usted una misión especial de Washington.

Hablando de la solidaridad, me gustaría oír algún día de EEUU las palabras de solidaridad con el pueblo serbio sometido a los bombardeos de la OTAN. Nadie sabe a ciencia cierta qué sucedió en Salisbury. Ustedes, desde luego, hacen bien solidarizándose con su aliado más cercano en la OTAN. Merece todo el respeto del mundo. Lo estoy diciendo sin ironizar, está muy bien esto. Pero avancemos, investiguemos lo que sucedió en la realidad. Ya hemos oído tantas acusaciones contra Rusia que, la verdad, no nos importan lo más mínimo ya. Pero si queremos investigar lo sucedido en Salisbury vamos a hacerlo. Esto sí sería la solidaridad.

Repito que aún no hay nada por qué responsabilizarnos, no está formulada la acusación. Deberán presentarse los datos de la investigación que, espero, se está llevando a cabo en Salisbury, empezando por las grabaciones de las cámaras de vigilancia. Vivimos en el siglo XXI y Gran Bretaña es uno de los Estados más avanzado en tecnologías punteras. Lo tienen todo grabado, absolutamente todo. Compártanlo y les ayudaremos en la investigación.

Nuestro amigo serbio ha dicho muy bien que pueden trazarse parangones, ¿Y si recordamos el siniestro del Boeing malasio?

¿Acaso no recuerdan que los datos con las acusaciones contra Rusia de que la parte rusa estaba involucrada en la tragedia, lo tenían antes de que el avión hubiera caído al suelo? ¿Ya lo han olvidado? ¿Cómo no les dan vergüenza? ¿Acaso EEUU no dispone de todos los datos registrados claramente sobre los responsables del derribo del Boeing? Entiendo que ahora usted me dirá que trabaja en el Departamento de Estado de EEUU y no tiene nada que ver con esto. Pero si lo tiene registrado todo, si tenía un satélite allí. Ustedes tienen grabado quién derribó el Boeing malasio. Pero todos se quedaron callados. La investigación se encalló. Rusia, un vez más, no había sido invitada. Sin embargo, repito que acusaron a Rusia antes de que Boeing alcanzara la tierra, está confirmado de forma fehaciente. EEUU dispone de todos los datos sobre los responsables del siniestro. ¿Acaso los han compartido con Malasia o los Países Bajos?

Pregunta (hecha por el Embajador de Venezuela): Quisiera expresar nuestro apoyo consistente en que el Gobierno de Rusia desea resolver este problema con responsabilidad y transparencia, invitando también al Gobierno de Gran Bretaña.

También quisiéramos saber quiénes son estas personas que presentan acusaciones. Como ha dicho nuestro amigo de Serbia, allí había bombarderos, igual como en Siria, Libia, Iraq y Afganistán. ¿Cuál era la razón?

Respuesta: Ud. hace preguntas interesantes, pero no corresponden a mi especialidad. Me ocupo del control de armamentos, mientras Ud. hace más bien cuestiones filosóficas. Pero su cuestión contiene en parte la respuesta. Ud. habrá escuchado ya las apreciaciones dadas a este incidente a un alto nivel político, por lo tanto, no voy a repetirlas para evitar el malentendido.

Nuestra tarea fundamental no consiste en esclarecer si alguien quería aprovechar el incidente para ocasionar daño a Rusia. Hablando francamente, estos años últimos, ya nos hemos acostumbrado a los golpes dolorosos que nos asestan nuestros colegas de EEUU, Gran Bretaña. Hasta Francia adopta ahora una actitud controvertida. Ya no reaccionamos a estos golpes. Pensamos en cómo estructurar nuevas relaciones interestatales en un mundo que se ha transformado notablemente. El mundo ha de ser unipolar, y Washington no tiene el peso que tenía en los años 90 cuando lo decidía prácticamente todo, sin que nadie le objetara. Tanto a los máximos dignatarios nuestros como a los ejecutivos del MAE ruso ni se les ocurría hacer algo a despecho del Departamento de Estado de EEUU. Que cada uno de su apreciación a esto. Estos tiempos pasaron para no volver. Hemos de estructurar nuestras relaciones interestatales partiendo de las realidades de hoy, de lo que tenemos en 2018, sin recurrir a esquemas antiguos, ideados por Colin Powell y Tony Blair, por los que ahora se ven obligados a disculparse públicamente.

Francamente dicho, mi apreciación personal de lo ocurrido en Salisbury y de sus causas induce a pensar que se trata de unas acciones fraguadas contra Rusia con anterioridad. De repente, salieron a flote en un sitio. Quisiera confiar en que el raciocinio acabe por imponerse en Londres. Ni siquiera es necesario que reconozcan su error, no lo necesitamos. Vamos a cooperar en la solución de los problemas que van surgiendo. No les exigiremos disculpas. Si se presenta un problema, vamos a resolverlo. Si ustedes no tienen problema, ciérrenlo tranquilamente. El problema fundamental estriba en que se ven afectadas personas. Dos ciudadanos rusos fueron afectados en el territorio de Gran Bretaña. Tenemos fuertes dudas de que alguien responda por esto. Y no es el primer caso.

Al trazar analogías, no podemos dejar de evocar a Boris Berezovski quien pidió al Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, darle la posibilidad de regresar a la Patria, pero se suicidó en Londres. Semejantes “casualidades” constantemente ocurren en Gran Bretaña. No es un caso aislado, ya es una tendencia que puede inducirnos a todos a pensar en términos de la teoría de conspiración. Sería preferible que tales casualidades no ocurriesen. Pero si llegan a ocurrir, vamos a investigarlas, si ustedes lo desean. Si son un Estado civilizado, desclasifiquen todos los datos y llevemos a cabo una investigación conjunta. Es absurdo acusar a Rusia. Con toda seguridad Rusia no va a responder ante ustedes.

Pregunta (hecha por el Embajador de Bosnia y Herzegovina): Quisiera pedir a los colegas que no relacionen esto con la situación en Bosnia y Herzegovina.

Respuesta:  Lo comprendemos. Cada uno mantiene su propia postura, y es correcto. Menos mal que no hayamos abordado aquí el conflicto entre Corea del Norte y del Sur, pues en tal caso demoraríamos tres o cuatro horas más. Lo digo sin la más mínima intención de burlarme. Cada Estado tiene su propia postura que debe hacer patente. No vamos a analizar ahora, desde luego, el conflicto en Bosnia y Herzegovina.

Ya hemos rebasado todo el tiempo asignado. Quisiera volver a agradecer a todos. Gracias por haber acudido, por haber participado en forma tan activa. Quisiera expresar la esperanza de que durante la rueda informativa de hoy hayamos podido de alguna manera ayudar a nuestros colegas británicos a encontrar las vías de interacción. No puedo afirmar que hayamos contribuido de alguna manera a la instrucción sumarial. Es un asunto que les incumbe a ustedes. Pero, en vista de que han sido afectados ciudadanos rusos, vamos a exigir que se nos faciliten todos los datos.

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