21 octubre 202116:00

Discurso pronunciado por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa conjunta celebrada al término de las negociaciones con el Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Chipre, Nikos Christodoulides, Moscú, 21 de octubre de 2021

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Estimadas damas y caballeros,

He sostenido negociaciones sustanciales con mi colega y amigo chipriota, Nikos Christodoulides. Esta es nuestra cuarta reunión y se ha celebrado tradicionalmente en un ambiente amistoso, sincero y de confianza.

Chipre es nuestro socio importante y probado por el tiempo. Nuestro país respaldó los esfuerzos del pueblo chipriota por defender su independencia a finales de los años cincuenta del siglo pasado, y en agosto de 1960 fue uno de los primeros en reconocer la independencia de Chipre e inauguró allí su misión diplomática.

La cooperación ruso-chipriota se basa en los antiguos vínculos de amistad, afinidad espiritual y cultural. Hemos constatado con satisfacción que la cooperación en varias áreas no se ha interrumpido ni siquiera en la coyuntura de las actuales restricciones sanitarias y epidemiológicas. El diálogo político continúa, inclusive al nivel alto y cumbre. Los contactos regulares entre Rusia y Chipre confirman el carácter especial de las relaciones bilaterales.

Hoy hemos abordado el cumplimiento de los acuerdos de principio alcanzados durante los contactos entre los Presidentes Vladímir Putin y Nicos Anastasiades, incluida su conversación telefónica del 30 de julio de 2020, así como una reunión del Primer Ministro de Rusia, Mijaíl Mishustin, con el Presidente Nicos Anastasiades celebrada el 24 de marzo de este año en Atenas, al margen de los eventos con motivo del 200 aniversario del inicio de la lucha griega por la liberación nacional.

Hemos intercambiado opiniones sobre cómo se está desarrollando nuestra cooperación para combatir la pandemia y el coronavirus, superar sus consecuencias negativas y garantizar la seguridad epidemiológica de los ciudadanos. Hay avances en este ámbito. Seguiremos fomentando la cooperación útil en esta área importante para todos los países.

Hemos acogido con satisfacción la recuperación de la actividad empresarial y de los intercambios turísticos que comenzó tras la reanudación de los vuelos regulares en junio pasado. Nos pronunciamos por convocar lo más pronto posible una reunión del Grupo de trabajo para preparar la XII reunión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Chipriota para la Cooperación Económica en pleno formato. Está previsto que se celebre en Chipre en la primavera de 2022. Hemos coincidido en que los contactos directos entre los organismos pertinentes, inclusive en el contexto de los preparativos de esta reunión importante, permitirán que el comercio bilateral vuelva a crecer de forma progresiva. Estamos interesados en continuar lo más pronto posible el cumplimiento de los proyectos que se esbozaron y se iniciaron en el período previo a la pandemia.

Seguimos trabajando en la modernización del marco legal. Acabamos de firmar el Marco Estratégico de Cooperación para el período de 2022 a 2024 y el Acuerdo de Cooperación en Operaciones Humanitarias en Situaciones de Crisis. Apreciamos nuestra cooperación con nuestros amigos chipriotas en esta área, como se confirma periódicamente por la entrada de buques de guerra rusos en los puertos de Chipre. Hemos convenido en acelerar el trabajo en varios documentos que aún están en la etapa de negociación, incluido un acuerdo intergubernamental sobre la cooperación en materia de seguridad social.

Tenemos un buen nivel de cooperación cultural y humanitaria, lazos interregionales, intermunicipales y movimientos de ciudades hermanas. Este es una dirección a que los dirigentes de Rusia y Chipre prestan una atención especial, dada la importancia de desarrollar contactos humanos de acuerdo con las aspiraciones de nuestros ciudadanos. Por supuesto, a medida que se levanten las restricciones epidemiológicas, se intensificará la actividad en estas áreas de cooperación.

En cuanto a los asuntos internacionales y regionales, hemos destacado que cooperamos con éxito en foros multilaterales: la ONU, la OSCE, el Consejo de Europa. Estos contactos continuarán. Apreciamos los acuerdos con nuestros socios chipriotas sobre el apoyo mutuo a los candidatos durante las elecciones a los diversos órganos de las Naciones Unidas y organizaciones de sus sistemas.

Hemos abordado el problema de arreglo en Chipre. Hemos escuchado las opiniones de nuestros socios que son importantes para nosotros. Hemos confirmado la postura de principio de Rusia a favor de alcanzar una solución justa, viable e integral del problema chipriota a tenor del Derecho Internacional vigente. No vemos una solución alternativa a una pronta reanudación del proceso negociador entre las comunidades que restablecería la confianza entre los grecochipriotas y los turcochipriotas. Consideramos que las medidas unilaterales contra el distrito cerrado de Varosha de la ciudad de Famagusta son inadmisibles e ineficaces. Tanto en el marco de la ONU, como en los contactos bilaterales con todas las partes interesadas, nos pronunciamos a favor de crear condiciones externas favorables para avanzar en los asuntos de Chipre. Hemos subrayado de nuevo la necesidad de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU participen en la discusión de los aspectos externos del arreglo y confirmamos nuestra postura a favor de sustituir las actuales y obsoletas garantías de seguridad de Chipre por las nuevas garantías ya proporcionadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Hemos hablado de las relaciones entre Rusia y la Unión Europea, que durante mucho tiempo están en profunda crisis. No es elección de Rusia. Estaremos dispuestos a reanudar el diálogo con la UE partiendo de los principios de igualdad y respeto mutuo de intereses. Por desgracia, nuestros colegas de la UE no están preparados para ese trabajo.

Hemos intercambiado opiniones sobre la situación en el Mediterráneo oriental. Rusia aboga por que los problemas que existen allí se aborden a tenor del Derecho Internacional, especialmente la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. Hemos discutido también la situación en la región de Oriente Próximo y el Norte de África, la situación en Afganistán a que ahora se presta tanta atención en diversos formatos.

Las negociaciones han confirmado de nuevo el deseo mutuo de profundizar la cooperación bilateral. Creo que sus resultados serán útiles para el trabajo concreto de que se ocuparán los Ministerios de Asuntos Exteriores y otras unidades de los Gobiernos de los dos países.

¡Gracias por su atención!

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