27 abril 202010:08

Discurso de bienvenida pronunciado por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, en la inauguración de la exposición de documentos históricos “Stalin, Churchill, Roosevelt: lucha conjunta contra el nazismo”. Moscú, 27 de abril de 2020

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Estimados colegas, amigos:

Hace 75 años, se obtuvo la Gran Victoria. El tiempo transcurrido no hace sino resaltar la relevancia de aquel acontecimiento crucial. La derrota del nazismo jalonó toda una etapa en la historia contemporánea, al predeterminar en buena medida la arquitectura del actual ordenamiento mundial. 

Al echar una mirada retrospectiva a los acontecimientos de los aciagos años de guerra, se puede afirmar con  toda seguridad que las lecciones del pasado revisten para todos nosotros una enorme importancia. Una de ellas consiste en que sólo mancomunadamente se puede contrarrestar con eficacia los retos y amenazas que afronta toda la humanidad.  

Lo evidenció palmariamente la coalición de los aliados constituida durante la Segunda Guerra Mundial cuyos esfuerzos coherentes contribuyeron a aproximar la Victoria sobre el enemigo. No pecaré contra la verdad si digo que su constitución, que pasó a ser otro logro de la diplomacia soviética, fue algo único en su género. Los Estados de la Gran Troika consiguieron superar diversas contradicciones, incluidas las de índole ideológica, para unirse y salvar la civilización contra todos los horrores de la “peste parda”. En Rusia siempre recuerdan el aporte de los aliados a la causa común.

El elemento clave de nuestra “hermandad en armas” fue un fructífero diálogo entre los líderes de la URSS, EEUU y Gran Bretaña. En un periodo complicado, los contactos de confianza entre Iósif Stalin, Franklin Roosevelt y Winston Churchill permitían adoptar expeditivamente importantes decisiones estratégico-militares y políticas y, a fin de cuentas, aglutinar a los países y pueblos en aras de erradicar la ideología criminal que incitaba el odio a todo lo humano.

Los documentos de archivo únicos presentados en la exposición histórica “Stalin, Churchill, Roosevelt: lucha conjunta contra el nazismo” ofrecen un testimonio convincente y fehaciente de la tenaz labor desarrollada por los primeros mandatarios de los tres Estados. Analizando en detalles todos los temas, incluidos los que parecían de poca importancia, ellos sabían identificar lo fundamental, centrarse en los aspectos que propiciaban su acercamiento mutuo, relegando a un segundo plano las discrepancias existentes.

Estoy convencido: esta valiosísima experiencia de interacción rebasa los marcos de los tiempos de guerra y mantiene su actualidad hasta hoy día. Por supuesto, los enfoques que diversos países dan a unos u otros problemas globales y regionales pueden diferir en algunos aspectos. Pero hay valores frente a los que palidecen cualesquiera consideraciones y cálculos del momento, coyunturales. Ante todo, es la garantía del inalienable derecho de los pueblos a una vida digna en condiciones de paz. Es preciso cumplir esta tarea con esfuerzos mancomunados de toda la comunidad mundial rigiéndose por las normas universales del Derecho Internacional refrendadas en la Carta de la ONU, por el principio de seguridad igual e indivisible, proclamada en las resoluciones de las cumbres de la OSCE.

A título de colofón, quisiera expresar un profundo reconocimiento a los coorganizadores de la exposición: la Agencia Federal de Archivos (Rosarhiv), la Sociedad Histórica de Rusia, a los representantes de diversos ministerios y departamentos, científicos, a cuantos participaron enérgicamente en la materialización práctica de esta iniciativa tan importante y útil.

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