4 abril 201911:18

Comentario del Departamento de Información y Prensa del MAE de Rusia con motivo del 70º aniversario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte

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El 4 de abril, se cumplen 70 años de la firma del Tratado del Atlántico Norte a tenor de que se constituyó la OTAN. Con este motivo, los días 3 y 4 de abril, se celebra en Washington una reunión del Consejo de la OTAN a nivel de Ministros de Asuntos Exteriores.

A juzgar por la agenda de este evento y las decisiones que aprueba el Consejo de la OTAN, la Alianza Atlántica no planea renunciar a sus planes de incrementar la confrontación política y militar con Rusia. La tarea principal de la Alianza no cambia a partir de su fundación en 1949: apretar las filas de los aliados bajo la bandera de disuasión de la 'amenaza proveniente de Oriente'.

A pesar de que la OTAN declara formalmente que está dispuesta a sostener diálogo con Rusia, no se observan esfuerzos concretos. Se usa la misma lengua de ultimátums y no se manifiesta la disponibilidad de abordar a fondo los problemas clave de la seguridad europea manteniendo un diálogo constructivo orientado a conseguir resultados concretos. Rusia sigue estando abierta a la interacción para desescalar la tensión, restablecer la confianza, prevenir un malentendido de los intentos mutuos y reducir riesgos de incidentes peligrosos. Mientras, no vemos todavía algunas iniciativas constructivas emprendidas por la OTAN al respecto. Los canales de diálogo entre los departamentos militares siguen estando cerrados.

Continúa el incremento de las capacidades de coalición de la Alianza y se moderniza la infraestructura militar desplegada cerca de nuestras fronteras para un traslado operativo del dispositivo militar hacia Oriente. Se destinan recursos financieros adicionales para desarrollar sistemas de defensa antimisiles, aviones no tripulados y cazas de nueva generación.

Se opacan los esfuerzos emprendidos por la OTAN y, ante todo, por EEUU a nivel bilateral. Los planes para desplegar una nueva base militar o unidad de grandes dimensiones en Europa del Este contradicen a los compromisos asumidos a tenor de lo estipulado en el Acta Fundacional Rusia-OTAN que sigue siendo uno de los pocos acuerdos dirigidos a mantener la estabilidad en Europa.

Tras la militarización del noreste de Europa que anteriormente fue tranquilo desde el punto de vista militar, la OTAN decidió incrementar su presencia militar en el mar Negro. Se refuerza la presencia militar en todas las tres dimensiones: tierra mar y aire. El representante permanente de EEUU ante la OTAN declara que esto se hace para "garantizar el paso seguro de las embarcaciones ucranianas", es decir, empuja a Kiev a cometer nuevas provocaciones.

Se confirmó el rumbo para fortalecer las capacidades militares de Tbilisi. En 2008, la justificación de los planes militaristas de Tbilisi conllevó las consecuencias trágicas y no se puede permitir que se repitan. Crece la intensidad y las dimensiones de las maniobras llevadas a cabo bajo los auspicios de la OTAN y sus países miembros en el marco de que se ensaya no sólo la estrategia defensiva sino la ofensiva también en todos los medios, incluido el espacio cibernético.

No podemos calificar estas medidas de otra manera sino un nuevo paso hacia la desestabilización de la situación, un intento de ejercer la presión con el uso de la fuerza. Esperamos que la prudencia prevalezca y los países de la OTAN se abstengan de las acciones capaces de conllevar una escalada peligrosa de la tensión y un riesgo de incidentes militares.

Preocupa un posible inicio de una nueva carrera armamentista debido a un crecimiento continuo de los gastos en defensa de los países miembros de la OTAN. En 2018, estos gastos ascendieron, en general, a un billón de dólares, lo que constituye más de una mitad de los gastos globales para estos fines y superan el presupuesto militar de Rusia más que en 20 veces.

La decisión de EEUU de hacer fracasar el Tratado de Eliminación de Misiles de Alcance Medio y más Corto (INF por sus siglas en inglés) desestabiliza considerablemente la situación en el ámbito de seguridad apoyada por los países miembros de la OTAN en el marco de la disciplina de la alianza. Nuestras propuestas transparentes sin precedente en esta área se desestimaron.

Así es la realidad.

El 70º aniversario de la OTAN es un buen motivo para evaluar el papel de la OTAN para garantizar la seguridad europea. Unos creen que que la 'alianza más exitosa en la historia'. Su aporte para garantizar la supremacía política y militar de EEUU en Europa y la región euroatlántica no se pone en duda.

Mientras, está claro también que se perdió la oportunidad de crear un sistema realmente íntegro y democrático de la seguridad indivisible sin líneas divisorias y zonas de influencia porque se apostó por el papel protagónico de la OTAN.

La aspiración de la Alianza a emplear la fuerza militar independientemente, desestimando el principio de defensa colectiva y la opinión de otros miembros de la comunidad internacional y, con frecuencia, sin observar las normas y principios del Derecho Internacional conllevó los resultados deplorables.

Las operaciones de la OTAN en la antigua Yugoslavia, Afganistán, Libia sumieron a estos países en un caos y destrucción, conllevaron las víctimas numerosas entre la población civil. Estas acciones asestaron un duro golpe contra las normas del Derecho global. La crisis actual de la seguridad europea se debe al intento de sustituirlo con una 'orden basada en los reglamentos.

70 años es la edad en que la sabiduría debe predominar sobre las ambiciones y fobias. Ha llegado el tiempo para que los Estados miembros de la OTAN dejen de reavivar la 'amenaza proveniente de Oriente'. El mundo necesita que la tensión política y militar se reduzca en intereses de la paz y el florecimiento de los pueblos de todos nuestros países.

Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)

Consejo de Europa (CE)

Unión Europea (UE)

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