20 noviembre 202020:30

Videomensaje del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, para la conferencia online Restablecimiento Global después de la Pandemia del Nuevo Coronavirus, Yakarta, 20 de noviembre de 2020

2018-20-11-2020

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Estimado señor Presidente,

Estimados colegas, damas y caballeros,

Ante todo, quisiera saludar a los participantes de la videoconferencia dedicada a un tema acuciante de la reconstrucción del mundo después del coronavirus.

Estoy seguro de que todos coincidimos en que la pandemia ha cambiado la vida de toda la humanidad, es una seria prueba de resistencia tanto para los Estados como para la política y la economía global. La situación se agrava por el hecho que la actual crisis epidemiológica coincidió con varios otros desafíos y amenazas peligrosos, por ejemplo, el terrorismo internacional, el narcotráfico, el crimen organizado, las crisis y conflictos antiguos que no han sido arreglados y los nuevos que estallan, la arquitectura de estabilidad global y control de armas que va destruyéndose. Se puede continuar esta lista, lamentablemente.

Rusia advirtió desde hace mucho sobre el peligro de desestimar el carácter transfronterizo de la mayoría de problemas de la actualidad subrayando constantemente que sólo se podría superarlos en conjunto, a través de un diálogo constructivo interestatal, compaginando los esfuerzos de los actores clave en la arena internacional y regional, de conformidad con las normas del Derecho Internacional comúnmente reconocidas y con el papel protagónico coordinador de la ONU. Estamos convencidos de que sólo partiendo de esta filosofía en el ámbito de política exterior, se podría contrarrestar con éxito el COVID-19, localizar sus consecuencias devastadoras.

Es evidente que en el océano tempestuoso de la política global cualesquiera pasos dirigidos al aislamiento, la creación de unos oasis de seguridad están condenados al fracaso. Son inadmisibles los intentos de varios Estados occidentales de aprovechar la situación actual para alcanzar ventajas geopolíticas unilaterales para rendir las cuentas con los países no deseados y sus Gobiernos. Como se sabe, los colegas occidentales continúan usando una amplia gama de herramientas arbitrarias, desde la presión con el uso de la fuerza hasta las restricciones económicas unilaterales. No han oído los llamamientos del Secretario General de la ONU ni del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos a suspender las sanciones unilaterales, en vista de la extraordinaria situación humanitaria en el mundo, al menos, en lo que se refiere a los suministros de medicamentos, equipos y alimentos necesarios para luchar contra el virus y las respectivas transacciones financieras.

Para justificar sus acciones arbitrarias que contradicen a los principios básicos de la Carta de la ONU, EEUU y sus aliados promueven enérgicamente el concepto del llamado "orden global basado en las reglas" que se presenta como una alternativa a las normas del Derecho Internacional comúnmente reconocidas. En breves palabras, su objetivo es elaborar en el marco de formatos estrechos los lineamientos en materia de política exterior beneficiosos para Occidente que se imponen a toda la comunidad internacional como las de carácter supuestamente universal.

Claro está que la mayoría de miembros de la comunidad internacional que no quieren pagar por el bienestar del llamado billón de oro rechaza esta línea neocolonial. Como resultado, se observa un crecimiento de la tensión, crece el riesgo de confrontación, se profundiza el déficit de confianza mutua. Esto aleja la superación exitosa de los problemas existentes, incluido el COVID-19.

Es importante oponer a estas tendencias destructivas una agenda global y regional que sea constructiva y aceptable para todos. En el año cuando se celebra el 75 aniversario de la creación de la Organización internacional necesario aumentar los esfuerzos para fortalecer la arquitectura con la ONU en el centro que sirve de fundamento para formar un orden mundial más justo y democrático.

Es importante retornar hoy a los orígenes estipulados en la Carta de la ONU, los principios imperecederos de la comunicación interestatal, como la igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, la prohibición de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza, el arreglo de las discrepancias por vía pacífica y diplomática. Sólo en este caso se podrá formar un ambiente de entendimiento mutuo sin el cual es imposible encontrar soluciones eficaces a los más palpitantes problemas de la actualidad. Aprovechando la ocasión, quisiera recordar la iniciativa del Presidente Vladímir Putin de celebrar una cumbre presencial de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad para reconfirmar los principios clave de conducta en los asuntos internacionales para elaborar las posturas renovadas hacia el mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad en el planeta a tenor de los principios de la Carta de la ONU.

La cooperación en el marco de las alianzas de nuevo tipo como BRICS y la OCS en que no hay dirigentes ni dirigidos y las soluciones se toman de conformidad con los principios de consenso equilibrado pone de relieve que la actividad conjunta orientada a alcanzar resultados concretos es posible. Naturalmente, el Grupo de los Veinte que refleja las actuales realidades geopolíticas y encarna el espíritu del diálogo inclusivo y la multipolaridad constructiva debe hacer su aporte al desarrollo después del coronavirus. No por casualidad tanto los antiguos centros del mundo como los nuevos forman parte de esta alianza.

En las condiciones de la pandemia y la recesión en la economía global causada por ésta, una amplia cooperación económica y comercial basada en las normas de la OMC goza de demanda especial. La eliminación de diversas barreras y restricciones, la renuncia al proteccionismo y sanciones arbitrarias próximamente contribuiría al restablecimiento después del coronavirus. En el mejor caso, la economía debería convertirse en un fundamento sólido en que habría que construir la arquitectura de paz, de confianza mutua, de seguridad igual e indivisible, en particular, en la región de Asia Pacífico. En esta postura se basa una conocida iniciativa del Presidente Vladímir Putin de formar una Gran Asociación Euroasiática: desde Lisboa hasta Yakarta, que prevé compaginar las capacidades de varias plataformas de integración y estará abierto para todos los Estados de nuestro gran continente euroasiático sin excepción. Estamos convencidos de que todos los miembros de la comunidad internacional que tendrá un nuevo impulso fuerte de desarrollo ganarán de la realización exitosa de esta iniciativa.

Estimadas damas y caballeros,

Entendiendo su responsabilidad especial por lo que pasa en el mundo, Rusia continuará desempeñando un papel creativo y armonizador en los asuntos internacionales, aplicando esfuerzos para garantizar la seguridad indivisible en todas sus dimensiones. Continuaremos contribuyendo al arreglo pacífico de las numerosas crisis y conflictos regionales por vía política y diplomática, sea en el Cáucaso del Sur, en el espacio postsoviético, en general, en Oriente Próximo o en otras partes del mundo. Con estos fines siempre estamos abiertos para cooperar con todos los que están dispuestos a cooperar a tenor de los principios del Derecho Internacional, honestidad, respeto mutuo de los intereses y preocupaciones recíprocas. Estamos convencidos de que hoy, cuando el futuro feliz de todos los habitantes de la Tierra, nuestra casa común, está bajo amenaza, estos valores adquieren una importancia especial.

Esto se refiere plenamente a la región de Asia Pacífico. Como destacó el Presidente Vladímir Putin en el curso de la reciente cumbre de Asia Oriental, nuestro país se pronuncia consecutivamente por formar allí un ambiente de cooperación constructiva, fortalecer la estabilidad, inclusive en el ámbito político y militar. En particular, Rusia declaró unilateralmente la moratoria al despliegue de misiles de alcance medio y más corto en la región de Asia Pacífico y otras regiones del mundo hasta que EEUU se abstenga de tales medidas y en las respectivas regiones no aparezcan los sistemas similares de fabricación estadounidense. Quisiera confirmar nuestra disposición a discutir este tema con todos los Estados concernidos.

Participaremos enérgicamente en los esfuerzos globales y regionales para luchar contra el COVID-19, naturalmente, en vista del papel protagónico coordinador de la Organización Mundial de la Salud en este ámbito. Continuaremos prestando ayuda a los afectados tanto a nivel bilateral como en el marco de organizaciones multilaterales. Tenemos lo que ofrecer a nuestros socios. Rusia elaboró y ya usa la primera vacuna contra el coronavirus Sputnik V, se registró la segunda, la tercera casi está lista. Estamos dispuestos a compartir la experiencia y organizar una amplia cooperación con todos los Estados concernidos.

Estimadas damas y caballeros,

Hoy, cuando el mundo pasa por un período de turbulencia fuerte, es necesario intensificar el diálogo en vez de suspenderlo. En vista de eso, es difícil subestimar la importancia de varios foros de diálogo internacionales en el marco de que los representantes de las élites políticas, económicas y científicas pueden intercambiar libremente opiniones y buscar en conjunto las vías de solución de tareas a gran escala que están ante la comunidad internacional. Estoy seguro de que su aporte a esta actividad lo hará también esta reunión muy útil y oportuna.

En conclusión, quisiera desearles discusiones fructíferas y todo lo mejor. ¡Salud!

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