19 noviembre 202015:17

Respuestas ofrecidas por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, a las preguntas de la cadena de televisión Russia Today (RT), Moscú, 19 de noviembre de 2020

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Pregunta: ¿Le pareció raro que el Departamento de Estado considerara necesario informar a EEUU sobre los detalles del acuerdo de Alto Karabaj porque la información les llegaba a través de canales diplomáticos? ¿Qué podría causar nerviosismo por parte de EE. UU.? ¿Podría ser una especie de envidia porque el asunto se resolvió sin participación suya?

Respuesta: En primer lugar, no creo que se haya resuelto sin la participación de EEUU A lo largo del último mes, tras firmar el acuerdo el 9 de noviembre, la postura de los copresidentes del Grupo de Minsk de OSCE -Rusia, EEUU y Francia- fue reiterada varias veces por presidentes, ministros y representantes especiales de estos países. La postura consiste en detener el derramamiento de sangre inmediatamente y desarrollar un mecanismo para controlar el cese del fuego. Después de todo, EEUU ha ejercido su influencia política y mentalmente sobre la situación. Independientemente de cómo tratemos a nuestros colegas occidentales, tienen influencia sobre los países de la región. Estos llamamientos, aunque todavía de forma oral, desempeñaron un importante papel político en la creación de las condiciones para un eventual funcionamiento del acuerdo celebrado gracias a los tremendos esfuerzos del presidente de Rusia, Vladímir Putin. El acuerdo está funcionando bien.

Tanto en mis contactos de los últimos días con mis colegas americanos y franceses como en los contactos entre el presidente francés Emmanuel Macron y el Presidente ruso Vladímir Putin en Alto Karabaj hubo claros signos de orgullo herido. Es triste. En los últimos días he tenido dos conversaciones con el Ministro de Asuntos Exteriores francés Jean-Yves Le Drian. He tratado de explicarle que nos preocupa la supervivencia de la gente, que la gente no abandone sus hogares, que no haya decenas de miles de los refugiados y los desplazados internos. En una situación en la que cada minuto cuenta (cada minuto cuesta vidas), llamar a Washington y París para ver si apoyarían estas o aquellas palabras… No es ético ni incorrecto hacer tales reclamaciones puramente desde el punto de vista de la moralidad humana. Por desgracia, en la política suele prevalecer la aspiración a “brillar”, actuar rápido, “ganar el reconocimiento político”, fortalecer su posición en las estructuras multilaterales como la UE, confirmar su propio liderazgo, etc. Es lamentable. Por supuesto, nos complace también cuando las acciones de Rusia son apoyadas por la comunidad internacional. Pero no es nuestro objetivo principal. No en Siria o en Alto Karabaj, o en cualquier otro lugar. Para nosotros las aspiraciones de fortalecer nuestras posiciones y mostrar prestigio no desempeñan ningún papel aquí. Siempre es agradable cuando algo tiene éxito y la gente lo reconoce, pero para nosotros es importante que no haya conflictos y crisis, que nadie muera, que se mantenga la estabilidad alrededor de nuestras fronteras y no sólo allí.

En Siria, nuestra decisión de reaccionar positivamente a la petición del Presidente y del Gobierno legítimo fue dictada sobre todo por la conciencia del carácter catastrófico del desarrollo ulterior de la llamada Primavera Árabe, su propagación a todos los países, la destrucción de la estructura estatal de un número cada vez mayor de países. Detener el colapso geopolítico de esta región clave era uno de nuestros objetivos principales, porque la seguridad de Rusia depende en gran medida de la medida en que se contrarreste la amenaza terrorista que emana del Oriente Medio, el Norte de África y el Mediterráneo del Este.

Lo mismo ocurre con nuestro entorno más cercano, el espacio post-soviético. Deseamos una situación tranquila y estable allí, para que sea posible desarrollar una cooperación mutuamente beneficiosa, para poner en marcha proyectos de interés mutuo en los ámbitos económico, de inversión, médico y de bioseguridad. Hoy en día existen bastantes amenazas reales, no ficticias, que afectan el bienestar de todos nosotros.

Nos reunimos a propósito con los copresidentes estadounidense y francés que llegaron a Moscú. Me parece que los representantes especiales de París y Washington para Karabaj, trabajando junto con nuestro representante especial, entendieron plenamente nuestras explicaciones adicionales. A continuación, se abordaron los elementos que pueden haber quedado sin aclarar tras la clarísima declaración conjunta firmada por los líderes de Rusia, Azerbaiyán y Armenia en la noche del 9 al 10 de noviembre. La reciente entrevista con el presidente ruso Vladímir Putin, en la que explicó muy francamente cómo había trabajado con sus homólogos de Bakú y Ereván, ha aclarado, en mi opinión, definitivamente las cosas.

Pregunta: No obstante, el nivel de participación e iniciativa es incomparable. Mencionó otros países que han tratado de ganar puntos políticos, para “cimentar” su autoridad. En este caso, ¿es imposible decir lo mismo sobre Rusia?

Respuesta: No fue nuestra aspiración. Tenemos una visión filosófica de los intentos de interpretar los acuerdos del 9 de noviembre y el papel de Rusia en su consecución. Son posiciones diametralmente opuestas. Por un lado, “Rusia ha engañado a casi todo el mundo al convertirse en el principal beneficiario”. Y por otro lado, “Rusia ha traicionado a sus aliados”. Y se puede ver la deshonestidad con la que la gente comenta estos hechos, especialmente en nuestros círculos políticos rusos. Algunos de nuestros analistas nos acusan directamente de no cumplir nuestros compromisos con el Tratado de Seguridad Colectiva. En primer lugar, no creo que estos individuos -cuyos nombres conozco- sean simplemente incultos política y legalmente. En segundo lugar, son necesariamente conscientes de que los compromisos de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva sólo se aplican a la protección conjunta de los países miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva contra la agresión externa, lo que evidentemente no era el caso de Armenia. Hay muchos ejemplos de este tipo. Los dejo en la conciencia de sus autores en el extranjero y en la Federación de Rusia.

Ahora, obviamente, todos los medios son buenos para nuestros oponentes, que llegan a manipular los hechos. Seguiremos trabajando para aplicar nuestra política exterior, que ha sido definida por el presidente y que, a juzgar por las encuestas de opinión, incluidas las de la RT, goza de un amplio apoyo entre nuestros ciudadanos.

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