23 junio 202016:04

Discurso y respuestas a preguntas de los medios ofrecidas por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa al término de la videoconferencia de los Ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, India y China, Moscú, 23 de junio de 2020

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Se celebró una videoconferencia a nivel de Ministros de Asuntos Exteriores del grupo RIC (Rusia, India, China). La videoconferencia fue constructiva, sustancial y útil.

Nuestros tres países que tienen grandes capacidades en el ámbito de economía, recursos naturales, ciencia e industria, finanzas pueden hacer mucho para contribuir al desarrollo pacífico y sostenible de la humanidad. Nuestros líderes lo constataron hace muchos años. Esta valoración sigue siendo vigente hoy. Coincidimos en que es necesario profundizar la cooperación en el marco de RIC en varias direcciones igual que aunar los esfuerzos de nuestros tres países para encontrar respuestas eficaces a los numerosos desafíos en la política y la economía global.

Este año transcurre bajo el signo del 75º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y el 75º aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas en que se centró la atención durante nuestra discusión. Nos hemos pronunciado por mantener y defender la verdad sobre los sucesos de aquellos años, hemos destacado que es inadmisible tergiversar la historia para satisfacer los intereses sesgados a corto plazo. Quisiera agradecer de nuevo a nuestros amigos indios y chinos por haber enviado sus contingentes militares a Moscú para participar en el Desfile de la Victoria que tendrá lugar mañana en la Plaza Roja.

Hemos abordado la situación en la arena internacional a raíz de la epidemia del coronavirus y desde el punto de vista más amplio. Hemos constatado que la pandemia ejerció una gran influencia en muchos aspectos de las relaciones interestatales, causó un serio daño a la economía global, restringió considerablemente los contactos entre las personas, en general.

En este contexto, hemos manifestado nuestra preocupación por la política destructiva de varios Estados dirigida a desmontar la arquitectura de seguridad global formada después de la guerra cuya piedra angular sigue siendo la Carta de la ONU. Consideramos como ineficaces las acciones unilaterales, el uso arbitrario de la fuerza, la injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos, los intentos de aplicar legislaciones nacionales de forma extraterritorial (lo hemos dicho hoy de nuevo a nuestros colegas y hemos encontrado su entendimiento). Estoy seguro de que nuestros tres países continuarán contrarrestando estas tendencias negativas y fortaleciendo la coordinación en varios foros multilaterales.

Cooperamos estrechamente en el Grupo de los Veinte, la OCS, BRICS y la ONU. Nuestros tres países coordinan sus acciones en muchos ámbitos, Esta coordinación gozará de una mayor demanda en los próximos dos años porque en el período de 2021 y 2022 la India se desempeñará como un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Hemos hablado hoy sobre la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU. La India es un aspirante muy potente para la membresía permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el contexto de reforma de este organismo, lo hemos señalado en reiteradas ocasiones. Rusia respalda la candidatura de la India para ser un miembro permanente. En general, creemos que el principal defecto de esta organización en su estado actual es la evidente falta de representación de países en desarrollo: los países de Asia, África y América Latina. La otra cara de moneda es una representación excesiva de nuestros colegas occidentales. Por eso es necesario buscar las posibilidades de aumentar la eficacia del Consejo de Seguridad de la ONU por involucrar en su actividad a los países de tres regiones en vías de desarrollo. En este sentido apoyamos la membresía permanente de la India en el Consejo de Seguridad de la ONU en el contexto de su reforma.

Hemos hablado hoy sobre nuestra cooperación no sólo en la arena global sino también en la región de Asia-Pacífico. Hemos subrayado la necesidad de continuar incrementando la interacción en el marco de las organizaciones creadas en esta región en las últimas décadas que se centran en torno a la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). Creemos que es importante fortalecer las formas de interacción vinculadas con la ASEAN, inclusive para la lucha contra el coronavirus porque la ASEAN dispone del respectivo mecanismo en que los diez Estados partes de la Asociación y sus socios abordan los asuntos relacionados con la situación epidemiológica y estos temas se presentan a consideración de las Cumbres de Asia Oriental en que la ASEAN y sus socios están representados al nivel más alto. Además, la ASEAN dispone de tal herramienta como la reunión de los Ministros de Defensa de los Estados partes de la Asociación y sus socios. La medicina militar es uno de los temas de la agenda de este organismo. Hemos convenido hoy en respaldar a nuestros colegas de la ASEAN en el uso más eficaz de estos mecanismos.

Hemos hablado también sobre el desarrollo de la cooperación en el marco de RIC junto con los órganos, organismos y mecanismos que ya funcionan en el ámbito de economía, educación, cultura. Hemos convenido en prestar más atención a la energía y contactos politológicos entre los respectivos grupos de expertos. Hay foros de politólogos. Hemos decidido que vamos a incentivar a los científicos, antiguos diplomáticos y militares, empleados de otras áreas de la actividad internacional para que generen ideas a abordar que podrían usarse en la actividad de nuestra asociación.

En cuanto a los adicionales acuerdos concretos, en vista de lo acuciante del tema, hemos convenido en organizar una reunión por videoconferencia de los representantes de organismos de vigilancia epidemiológica de Rusia, India y China. Además, recibió apoyo la iniciativa rusa de complementar los órganos subsidiarios en el marco de RIC con reuniones de los Ministros de Defensa de Rusia, India y China. Se ha acordado celebrar la primera reunión de este tipo, conforme a nuestra propuesta, durante el período de representación rusa, es decir, durante el año en curso, en cuanto la situación epidemiológica lo permita.              

En general, creo que hemos trabajado bien. Hemos mostrado de nuevo la coincidencia o afinidad de las posturas de nuestros tres países en relación con los problemas clave de la actualidad. Hemos convenido también en que esta videoconferencia no sustituye la reunión presencial de los Ministros de Asuntos Exteriores que debe celebrarse antes de la cumbre de RIC. Nuestros colegas chinos han propuesto celebrar la nueva cumbre al margen de la reunión al nivel más alto del Grupo de los Veinte, igual que en los años 2018 y 2019 cuando los líderes de Rusia, India y China celebraron sus reuniones tradicionales.

Pregunta:  Mi pregunta es sobre el «valor añadido» de RIC. Algunos expertos han afirmado que Rusia busca en este formato la base para un sistema de las relaciones internacionales alternativo al sistema existente con el centro en Occidente. ¿Hasta qué punto son viables estos planes dado el agravamiento actual de las contradicciones entre la India y China y que ambos países no están dispuestos a entrar en confrontación con Occidente?

Respuesta: No diría que el sistema actual de las relaciones internacionales fuera «occidentecentrista». Existe la Carta de las Naciones Unidas. Todos, incluido Occidente, confirman, al menos expresamente, su compromiso con esta Carta, aunque, en la práctica, desde luego, se dan pasos que ponen de manifiesto el deseo de Occidente de sustituir el sistema del Derecho Internacional por un orden mundial «basado en reglas». No es una modificación casual de terminología, porque el «Derecho Internacional» es un término consolidado, que comprende los acuerdos universales, en los que se basan las relaciones internacionales e interestatales en todos los ámbitos: convenciones universales, la Carta de la ONU, que es, por defecto, un documento colectivo firmado y ratificado por todos. La sustitución de las herramientas universales del Derecho Internacional por unas reglas elaboradas individualmente, que luego se hacen pasar por un ideal multilateral, es una tendencia.

Yo diría que Occidente intenta conservar su posición central a pesar de que el medio mileno del dominio de Occidente en los asuntos mundiales en el ámbito del Derecho Internacional se acabó formalmente con la creación de la ONU, pero en la práctica tardará mucho más tiempo. No obstante, los principios en los que se basa la ONU siguen siendo inmutables. Occidente aún no ha llegado en sus intenciones de imponer sus reglas hasta renunciar directamente a los principios establecidos por la Carta de la ONU. Espero que los políticos occidentales responsables sean conscientes, sobre todo dados los últimos acontecimientos en el escenario internacional y el caos que generan las reglas que inventan para promover estos u otros intereses, de hasta qué punto este caos molesta a todos para avanzar y cooperar.

Volviendo a su pregunta, no veo motivos para llamar el modelo actual «occidentecentrista». Los intentos de presentarlo como tal, de agarrarse a los centenarios, cuando Occidente, a raíz del dominio colonial, ejerció hegemonía en la política mundial, persistirán, desde luego, al menos por parte de algunos países occidentales. Lo observamos en los ejemplos concretos de las acciones de nuestros socios.

Cuando desarrollamos la cooperación dentro de la OCS, BRICS o, como en este caso dentro del grupo Rusia-India-China, no intentamos en absoluto presentar de esta manera ninguna alternativa al sistema actual de las relaciones internacionales. Este sistema, fijado por la Carta de la ONU, estimula directamente el desarrollo de las organizaciones regionales de cooperación. El capítulo 8 de la Carta de la ONU lo estipula expresamente. La OSC, RIC, la UEEA, la OTSC, al igual que las organizaciones existentes en Europa, como la Unión Europea, la OTAN, la OSCE, se encajan en la definición de los convenios regionales, recogida en la Carta de la ONU. Este documento alienta a estas asociaciones regionales a solucionar cuestiones relativas a los vínculos concretos entre sus participantes y que le incumben. Aquí, de hecho, sólo seguimos la tendencia general marcada en el momento de la fundación de la ONU.

¿Por qué se ha definido como prometedora esta composición del grupo tripartito? Como usted sabrá, fue iniciativa de Yevgueni Primakov mientras se desempeñaba como Ministro de Asuntos Exteriores. Ya en 1998 argumentó la conveniencia de pensar en aunar los esfuerzos de nuestros tres países tomando en consideración los factores geográfico e histórico y las tendencias de la actual política exterior de Moscú, Pekín y Nueva Delhi. Y estas tendencias, de hecho, se caracterizan por el apego al Derecho Internacional, los principios de la Carta de la ONU y el rechazo a los métodos unilaterales de solución de los problemas mundiales. Esta idea cobró vida propia. Pasaron varios años desde que Yevgueni Primakov la había formulado, desde 1998 hasta 2003, cuando se celebró la primera reunión de los titulares de Asuntos Exteriores de los países RIC. Desde entonces se celebraron dieciséis más. Contando la videoconferencia de hoy, son diecisiete reuniones de los ministros de Asuntos Exteriores. También se celebran eventos conjuntos por los ministerios y departamentos sectoriales.

Como y he dicho, hoy hemos confirmado la viabilidad de nuestra iniciativa de que se reúnan los titulares de Defensa de RIC, hemos respaldado la idea de intensificar los contactos en el ámbito de las relaciones económicas, humanitarias, educativas y en materia de energía. Creo que todo esto se corresponde con los interesas de nuestros países. Que estas iniciativas despierten un vivo eco en el grupo, confirma su importancia.

En cuanto a que la India y China no quieren, como usted ha dicho, entrar en confrontación con Occidente y si esto frena el desarrollo de nuestra cooperación, es que nosotros tampoco queremos entrar en confrontación con Occidente ni con nadie. Simplemente vemos que ahora es muy difícil trabajar con Occidente porque para ello hace falta alguna forma diplomática. Por ahora, no veo que algunos de nuestros colegas, especialmente los que «encargan la música» en el mundo occidental, sean capaces de desarrollar las relaciones diplomáticas. Actúan más con otros métodos. Pero esto no significa en absoluto que por eso estemos contentos.

El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, en su artículo dedicado al 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial volvió  a enfatizar expresamente nuestro deseo de cooperar, tanto dentro de cualquier organización internacional (la ONU, el Grupo de los Veinte, etc.), como en el contexto de especial responsabilidad de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos a favor de que cualesquiera diferencias no se conviertan en motivo de confrontación sino que se estudien en la mesa de las negociaciones, pero de una forma honesta: para que no se presenten sólo las preocupaciones, sino también los hechos concretos que son objeto de esta preocupaciones, no sólo las acusaciones, sino las acusaciones respaldadas por algo. Si nuestros socios, por fin, se encuentran con fuerzas y empiezan a respetar las reglas diplomáticas, por nuestra parte estamos dispuestos a tal conversación.

Pregunta: ¿Cree usted que Rusia, como miembro de RIC, puede contribuir a fomentar la confianza entre la India y China, que se encuentran confrontadas en sus fronteras?

Respuesta: Nunca nos hemos propuesto ayudar a la India y China a desarrollar sus relaciones bilaterales. Estos países tienen todas las posibilidades de solucionar cualesquiera problemas que surjan en sus relaciones, y surgen entre todos los países, incluidos, desde luego, los vecinos. No creo que la India y China necesiten ayuda específica para arreglar sus disputas o problemas.

Si usted se refiere a los acontecimientos del último mes, creo que Nueva Deli y Pekín han respondido su pregunta con acciones concretas. En cuanto se dieron los incidentes en la frontera, se celebraron de inmediato las reuniones de los mandos militares en el terreno, los contactos entre los ministros de Asuntos Exteriores. Si entiendo bien, estos contactos continúan. Ninguna de las partes hizo declaraciones que manifestaran su negativa a buscar compromiso a base de los enfoques mutuamente admisibles. Naturalmente, confiamos en que siga así.

El propio hecho de que nuestros amigos indios y chinos tengan contactos dentro de diferentes mecanismos multilaterales (RIC, BRICS, la OCS) ayuda a fomentar el diálogo entre los dos países. Además de los contactos bilaterales, trabajan en los mecanismos multilaterales mencionados  y los apoyan de forma activa ya que los consideran mecanismos colectivos, muy importantes para promover sus intereses políticos, económicos y otros. Creo que la obtención por la India (al igual que por Pakistán) del estatus del miembro de pleno derecho de la OCS fue un paso muy importante para impulsar esta política.

Terminaré por lo que he empezado. No veo motivos para que Rusia u alguien más empiece a ofrecer su ayuda a la India y China para impulsar las negociaciones sobre la resolución de sus problemas propios. Sus relaciones han avanzado mucho en los últimos años. En 2005, en la cumbre de los líderes de la India y China, estas relaciones se calificaron de asociación estratégica. Con esto está dicho todo.

Pregunta: Recientemente, el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, ha manifestado que Washington estaba redactando una serie de sanciones contra las autoridades chinas, debido a la preparación del proyecto de Ley de seguridad nacional en Hong Kong. EEUU vuelve a amenazar con sanciones a otros países. De acuerdo con los medios, Washington está preparando también nuevas sanciones contra Rusia por el proyecto Nord Stream 2. ¿Qué opina de esta afición estadounidense a las sanciones? ¿Se podría hacer algo para convencer a los políticos en Washington de mostrar respeto hacia los asuntos de otros Estados?

Respuesta: Ya he señalado que, por desgracia, la disposición de Rusia, China y de la mayoría aplastante de los países de trabajar a manera activa en el marco de organismos internacionales para lograr acuerdos políticos y diplomáticos en todos los asuntos espinosos que incluye la agenda internacional no siempre encuentra comprensión. Nuestros interlocutores estadounidenses en general realmente están evitando recurrir a la diplomacia como método de trabajo en la arena internacional o están optando por una diplomacia muy especial, compuesta por decisiones muy simplonas, incluso primitivas. Se formulan exigencias, en caso de no escucharse enseguida la capitulación, se amenaza con sanciones y se formulan ultimatums. Si se sigue tardando con la capitulación, Washington introduce las sanciones, aprueba las pertinentes leyes y emite los necesarios encargos.

He perdido ya la cuenta de cuántas veces ha introducido sanciones contra Rusia la Administración del Presidente Trump y de personas físicas y jurídicas rusas, contra las cuales fueron introducidas. Hace tiempo que esta Administración superó en este sentido a la Administración de Barack Obama. Estamos acostumbrados y supongo que ustedes se tendrán que acostumbrar también. No es que queramos sembrar discordia entre EEUU y China, nada de eso. La primera pregunta de hoy ha sido sobre si no estorbaría la cooperación entre los RIC el no querer China ni la India, según opinan algunos, enfrentarse a Washington,. Me gustaría volver a subrayar que nosotros tampoco queremos enfrentarnos a nadie. Sin embargo, hay cosas que causan daño directo a los intereses vitales, legales, económicos y de otro tipo que tienen un Estado y un pueblo.

Veamos la reacción de Alemania: Washington tiene la intención de introducir una nueva tanda de sanciones contra cualquier persona u organismo relacionados de una u otra forma con Nord Stream 2, incluyendo a quienes compren gas transportado por dicho gasoducto. Entre los políticos alemanes enseguida hubo quienes señalaron que el orgullo nacional sí que existía y que éste había sido gravemente ofendido.

Me parece que deberíamos dejar las puertas abiertas para las negociaciones con EEUU. Siempre lo hacemos y nunca nos ofenderemos con nadie. Siempre estaremos abiertos al diálogo, pero ha de ser paritario, orientado al equilibrio de intereses, a la búsqueda de fórmulas de compromiso, al intercambio de concesiones. En cuanto se empiece a hablar de un diálogo paritario y de resultados que beneficien a todas las partes, creo que todo es posible. No me cabe la duda de que la RPC se atiene a la misma postura en las relaciones internacionales.

Pregunta: Para el próximo 6 de julio está planeada la Conferencia de los países partes del Tratado de Cielos Abiertos, dada la decisión de EEUU de abandonar dicho documento. ¿Qué medidas ofrecerá Rusia durante dicha Conferencia para conservar el Tratado en cuestión? ¿Espera que los países miembros se muestran unánimes en su deseo de conservar el Tratado de Cielos Abiertos tras la retirada de EEUU?

Respuesta: No puedo decidir por otros países. No vemos en las actitudes aplicadas por Rusia a lo largo de todos estos años en el marco del Tratado de los Cielos Abiertos ningún motivo que justifique los pasos unilaterales que se propone dar Washington. La decisión que tiene previsto poner en práctica será para echar por tierra otra herramienta multilateral que sirvió de base para la estabilidad estratégica en formación en las últimas décadas. No tenemos pensado adoptar ningunas medidas que no hayamos ya adoptado.

Existen preocupaciones muy concretas que se nos comunicaron. Es la zona de 10 km de ancho en la que no autorizamos vuelos, se encuentra cerca de las fronteras de Abjasia y Osetia del Sur. Es éste el procedimiento que ha de aplicarse para Estados que no forman parte del Tratado de Cielos Abiertos. A lo largo de todos estos años nos mostramos dispuestos a llegar a una fórmula de compromiso en dicho tema, siempre y cuando Georgia dejara de infringir el Tratado y permitiera los vuelos encima de su territorio. No lo hizo y representa una directa y burda violación del Tratado. Sin embargo, ninguno de nuestros interlocutores occidentales se ofende con Tiflis. Nosotros, por nuestra parte, estábamos dispuestos a solucionar dicho problema.

La segunda preocupación que se nos comunicó era el régimen de vuelos sobre la provincia de Kaliningrado que les permitía a nuestros interlocutores occidentales cubrir el 90% del territorio de la mencionada provincia rusa. Es un régimen completamente idéntico al régimen de vuelos sobre Alaska introducido por Washington. Los países occidentales pueden seguir cubriendo el 90% de la provincia de Kaliningrado, mientras el Tratado siga vigente para EEUU. Al mismo tiempo, se puede vigilar menos de un 3% el territorio de Alaska. Y desde Europa no se hacían ningunas preguntas a Washington. A lo largo de todos estos años estuvimos manteniendo con un grupo de representantes de países occidentales consultas técnicas que, a mi modo de ver, podrían ayudar a solucionar este problema creado artificialmente en torno a la provincia de Kaliningrado. Una nueva ronda de estas negociaciones se celebró unos días antes de que Washington anunciara su intención de abandonar el Tratado en cuestión. De acuerdo con nuestros interlocutores occidentales, dicha ronda de negociaciones ha sido muy constructiva. Creo que es una muestra más de que las razones por las cuales Washington decidió abandonar el Tratado fueron creadas de manera artificial y tras ello hechas públicas.

En cuanto a nuestros planes para esta Conferencia extraordinaria de los Estados miembros que se celebrará el próximo 6 de julio, ya hemos señalado que para nosotros la principal condición de ratificación del Tratado por Rusia era la posibilidad de examinar desde el aire el territorio de EEUU, todos lo entienden perfectamente. Veamos las reacciones de nuestros interlocutores occidentales, de los países europeos. No descartamos ninguna opción, pero antes nos gustaría escuchar lo que dirán los demás.

Pregunta: En estos momentos la situación en Libia se desarrolla de una manera muy dinámica desde el punto de vista militar. ¿Qué opina del posible desarrollo de los acontecimientos tras la declaración de Egipto de que contaba con legitimidad absoluta para intervenir militarmente y designar la localidad de Sirte y la provincia de Al Jufra “línea roja” para la seguridad nacional egipcia? ¿No desembocará el enfrentamiento entre las partes del conflicto libio en un encuentro armado entre Turquía y el ejército turco-egipcio, que apoya a las fuerzas del Mariscal Khalifa Haftar?

Respuesta: Este tema lo he abordado recientemente con muchos colegas míos. Coinciden con el detalle de principio de nuestra postura consiste en que dicho conflicto no tiene solución política. Este principio representa la piedra angular de todas las Resoluciones aprobadas en el Consejo de Seguridad de la ONU, así como de todas las declaraciones aprobadas en múltiples eventos, incluida la Conferencia Internacional de Berlín que se celebró en pasado enero.

La situación ofrece un claro parecido con el columpio, puesto que los problemas internos de Libia y las perspectivas del arreglo se ven condicionados por quién ocupe mayores territorios y se asegure una ventaja a la hora de negociar. La ventaja militar de cada una de las partes tuvo a lo largo de los últimos años carácter temporal. Al ser ofrecida una respuesta militar, la situación “sobre el  terreno” cambiaba, unos emprendían la ofensiva y otros se veían obligados a retirarse. Las fuerzas que se retiraba estaban dispuestas a negociar, mientras que quienes dirigían la ofensiva no lo estaban. Todo el mundo lo tiene más que claro ya. No veo otra opción que cese inmediato del fuego y solución de los problemas por la vía de las negociaciones, en el marco de los acuerdos alcanzados en la Declaración de la Conferencia de Berlín. Me estoy refiriendo a la organización política de Libia. Las tres regiones históricas del país deben quedar representadas plenamente en el proceso de las negociaciones y al final del mismo, en los nuevos organismos del poder del Estado, ejecutivo y legislativo. En la solución de los problemas económicos deben tenerse en cuenta los intereses de cada una de dichas regiones.

La pregunta de quién podría usar de manera legítima la fuerza militar en Libia debe convertirse también en un tema negociado. Después de la Conferencia de Berlín fue creado el llamado comité “5 + 5”, llamado a encargarse de lograr entendimiento en cuanto al arreglo militar de la situación. Según tengo entendido, en los últimos días las partes se mostraron dispuestas a recurrir a dicho mecanismo.

Partimos de que la solución política no tiene alternativa, no debe imponerse desde fuera y ser lograda por los propios libios, sin que se pasen por alto, y este detalle me gustaría subrayarlo, los intereses de ninguna de las regiones que conforman el Estado de Libia. Los actores externos deben hacer todo lo posible para ayudar a crear condiciones para un diálogo inclusivo en el que participen todos los libios.

Últimamente he mantenido varias conversaciones telefónicas tanto con el Ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, como con el Ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry. Ambos homólogos míos se pronunciaron a favor de esta precisa postura: todos deberían reconocer la falta de alternativa a la solución política, sentarse a la mesa de las negociaciones y buscar fórmulas de compromiso aceptadas por todas las partes.

 

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