4 diciembre 201911:02

Comentario del Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en relación con la participación del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OSCE

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Los días 5 y 6 de diciembre, en Bratislava se celebrará la 26a reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores (CME) de la OSCE en que participará el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

En la jerarquía de órganos dirigentes de la OSCE el CME ocupa el segundo lugar tras la cumbre y se convoca en los años cuando no se celebran reuniones al nivel más alto. Aborda el cumplimiento de las decisiones tomadas anteriormente y plantea tareas a realizar a mediano plazo. El CME es asimismo un foro de diálogo político de los Estados partes. Las decisiones tomadas en la OSCE no son jurídicamente vinculantes sino tienen carácter de compromisos políticos.

Las reuniones del CME suelen celebrarse en el país que ostenta la presidencia de turno en la OSCE durante el respectivo año. En 2019, estas funciones las cumple Eslovaquia. En 2020, Albania asumirá la presidencia rotatoria.

Estamos dispuestos a trabajar de forma constructiva con todos los borradores de documentos ministeriales que son más que 20. Al acordar los textos, nuestros expertos se guían por lo estipulado en la legislación de Rusia, los compromisos asumidos a tenor del Derecho Internacional y los intereses nacionales de Rusia.

Nuestro aporte al CME es una amplia gama de proyectos de decisiones:

- hacia el 75º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial (acordado en el formato de la OSCE, es posible la adhesión de otros países),

- hacia el 20º aniversario de la Carta Europea de la Seguridad y la Plataforma de la Seguridad basada en la Cooperación,

- sobre el reforzamiento del papel de la OSCE en la solución del problema global de drogas (de todos los países de la OTSC),

- sobre la conducta responsable de los medios de comunicación en intereses de la sociedad libre del terrorismo y el extremismo,

- sobre el reforzamiento del papel de la OSCE para prevenir y luchar contra el terrorismo,

- sobre el acceso libre de la opinión pública a la información,

- sobre la libertad de reunión pacífica,

- sobre el incremento de los esfuerzos para proteger los derechos lingüísticos y educativos de las minorías étnicas.

Al margen del CME en Bratislava, está programada una agenda apretada de las negociaciones bilaterales de Serguéi Lavrov con los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados partes, Estados socios, los dirigentes de la OSCE y otras organizaciones internacionales. En la antesala del CME se celebrará una reunión tradicional de los Ministros de Asuntos Exteriores de los países de la OTSC.

Rusia se pronuncia por fortalecer el peso de la OSCE como foro para un diálogo equitativo y la cooperación de los Estados partes, busca incrementar su papel en los asuntos europeos e internacionales. Partimos de que el objetivo estratégico común de los Estados partes sigue siendo el cumplimiento del encargo de la Organización en Astaná de 2010 de formar una comunidad de seguridad igual e indivisible y la tarea actual es restablecer la confianza.

En el ámbito político y militar de la OSCE continuamos participando en un 'diálogo estructurado' sobre los desafíos y amenazas a la seguridad (este proceso fue incentivado por el CME de la OSCE en Hamburgo en diciembre de 2016 y fue lanzado a principios de 2017). Creemos que debe enfocarse en las cuestiones de desescalada de la tensión política y militar en la región Euroatlántica. En el marco de este formato, los contactos entre los militares tienen mucha importancia. Nos pronunciamos contra la politización del diálogo y su erosión con temas de confrontación como 'amenazas híbridas'.

En las condiciones cuando la OTAN continúa aplicando la política de disuasión de Rusia, no vemos sentido en abordar la modernización del Documento de Viena de 2011 sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad.

Nos pronunciamos por reforzar el papel de la OSCE en la lucha contra las amenazas transnacionales: el terrorismo, el tráfico ilícito de drogas, el crimen organizado, la inmigración, desafíos en el espacio cibernético. En Rusia se realiza con éxito el proyecto de la OSCE de adiestramiento de los narcopolicías de Afganistán y Serbia en los centros de enseñanza del Ministerio del Interior de Rusia en Domodédovo, Vorónezh y San Petersburgo. En noviembre y diciembre del año en curso, para los policías de Turkmenistán y Uzbekistán se organizaron por primera vez en el marco de la OSCE los cursos antidrogas en la Universidad jurídica de Siberia dependiente del Ministerio del Interior de Rusia (ciudad de Krasnoyarsk). Para la primera mitad de 2020, están programados con apoyo de la OSCE los cursos para los cursantes uzbecos en el ámbito de cinología en el Centro de adiestramiento canino de Rostov y en materia de tecnologías de la información y comunicación en la Universidad de Moscú Vladímir Kíkot, dependiente del Ministerio del Interior. Los expertos del Ministerio del Interior y de la Guardia Fronteriza del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) prestan apoyo al adiestramiento de los cuadros en la Academia de la OSCE en Biskek y el colegio de la OSCE para los guardias fronterizos en Dusambé.

Creemos que en la segunda cesta económica y ecológica de la OSCE la actividad dirigida a fortalecer los vínculos económicos y compaginar los procesos de integración goza de grandes capacidades unificadoras. La Plataforma de la Seguridad Cooperativa aprobada en la OSCE en 1999 por iniciativa de la UE es un buen fundamento para la interacción entre la Unión Económica Euroasiática (UEEA) y la Unión Europea que puede conllevar en un futuro la formación de una Gran asociación euroasiática.

Para fortalecer la unidad del espacio humanitario de la región Euroatlántica es necesario promover en la OSCE tales temas unificadores como la protección de valores tradicionales, la defensa de derechos económicos, sociales y culturales, la protección de las minorías nacionales y niños, la lucha contra el neonazismo y la tergiversación de la historia. Se exige una atención elevada a los lingüísticos, educativos y religiosos de los ciudadanos, especialmente en vista de la política de las autoridades de Ucrania y los países del Báltico. Es inadmisible imponer posturas neoliberales en relación con que no hay consenso en la OSCE, en particular, atribuir derechos especiales a tales grupos de ciudadanos como LGBTI, activistas de derechos humanos y blogueros.

En vista de que los cristianos en Oriente Próximo y el Norte de África se encuentran en una situación complicada, insistimos en el cumplimiento más próximo del encargo del CME de la OSCE aprobado en Basilea en 2014 de elaborar dos declaraciones separadas para la protección de los cristianos y los musulmanes. No se puede entender la postura de varios países que ponen obstáculos a esto.

Suscitan la preocupación los intentos de limpiar de la heterodoxia el espacio de la información en la región de la OSCE. Bajo el pretexto de lucha contra la propaganda en varios países se introduce la censura, se forman las listas 'blancas' y 'negras' de los medios de comunicación. Señalamos esta tendencia peligrosa al Representante de la OSCE para la Libertad de Prensa, Harlem Desir.

Respaldamos los esfuerzos de la OSCE dirigidos a arreglar los conflictos regionales, ante todo, al Este de Ucrania. El fundamento de su arreglo que no tiene alternativa sigue siendo el Paquete de medidas de Minsk. Aplaudimos los acuerdos conseguidos entre las partes en el Grupo de Contacto. Junto con la OSCE, contribuimos al diálogo directo entre los bandos del conflicto: Kiev, Donetsk y Lugansk.

Seguimos con atención la actividad de la Misión de Observación Especial de la OSCE en Ucrania. Continuamos enviando a los observadores rusos para que formen parte de esta Comisión (ahora su número asciende a 41). Nos pronunciamos por reflejar en sus informes de forma plena y objetiva la situación al Este y en otras regiones de Ucrania. Esperamos la publicación de informes temáticos sobre las víctimas entre la población civil y las destrucciones de la infraestructura civil en Donbás a partir del inicio del conflicto.

La OSCE desempeña un papel importante contribuyendo al arreglo del conflicto en Transnistria y en Alto Karabaj. Es uno de los copresidentes de las Discusiones de Ginebra sobre la seguridad y la estabilidad en la región del Cáucaso. Creemos que el arreglo de todos los conflictos debe realizarse con medios políticos y diplomáticos, en el marco de formatos aceptados y con la participación directa de los bandos de conflicto.

La OSCE debería prestar más atención a los Balcanes donde la situación sigue siendo complicada. Las misiones y las instituciones de la OSCE deben actuar conforme a su incumbencia y no ocuparse de la promoción de tareas de incorporar la región en los organismos euroatlánticos. Son inadmisibles los intentos de invitar a Kosovo en calidad de 'Estado' a participar en los eventos de la OSCE. Nuestra postura en relación con Kosovo no ha cambiado y se basa en el Derecho Internacional, a tenor de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU. El problema de Kosovo puede arreglarse tan sólo por vía pacífica, a través del diálogo entre Belgrado y Pristina.

Continuamos aplicando esfuerzos para reformar la OSCE, corregir desequilibrios geográficos y temáticos de su actividad. Nos pronunciamos por elaborar la Carta, fortalecer los principios interestatales, las normas de consenso, aprobar las normas de trabajo de instituciones y misiones, poner orden en el ámbito de recursos humanos y en los asuntos financieros, ante todo, en la actividad proyectual extrapresupuestaria. Hace mucho llegó el tiempo para optimizar eventos de dimensión humana de la OSCE.

Estamos convencidos de que la actividad de las instituciones de la OSCE, (la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos, el Alto Comisionado para las Minorías Nacionales, el Representante para la Libertad de Prensa) debe ser despolitizada. Son inadmisibles los intentos de formalizar su 'autonomía'. Las instituciones son órganos ejecutivos y no pueden poner prioridades en su actividad independientemente.

 

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