28 octubre 201922:00

Artículo del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dedicado a Yevgueni Primakov (del libro 'Un Primakov desconocido. Recuerdos') publicado en la revista Putevoditel Rossiyskogo Bisnesa (Guía del sector de negocios ruso), octubre de 2019

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Para nosotros, los diplomáticos, es especialmente importante el periodo cuando Yevgueni Primakov ocupaba el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores. Su llegada al MAE de Rusia produjo un viraje en la política exterior de nuestro Estado, contribuyó a crear premisas para restablecer las posiciones de Rusia en la arena internacional. Yevgueni Primakov entendía mejor que muchos que la única situación geográfica de nuestro país, su historia multisecular junto con sus enormes capacidades y su estatus de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU predeterminan la independencia y el carácter multivectorial de la política exterior.

Su entendimiento de que es necesario iniciar la interacción trilateral en el formato Rusia-India-China que sigue siendo un vector demandado de la aplicación de esfuerzos de sus partes puso cimientos para la formación posterior de la alianza BRICS que se convirtió en un elemento importante, de hecho, un fundamento clave del proceso de formación del mundo multipolar.

Yevgueni Primakov nunca se pronunció por la confrontación. Su famosa 'media vuelta sobre el Atlántico' no buscó incrementar la tensión en el mundo sino recordó firmemente de la necesidad de mantener un diálogo con Rusia en base a igualdad y observar en los asuntos internacionales las normas fundamentales del Derecho Internacional, en general. Entendiendo perfectamente que la diplomacia no puede tener éxito sin buenos contactos personales, gracias a su intelecto y erudición, su capacidad de comunicarse de forma sincera y respetuosa, Yevgueni Primakov pudo desarrollar buenas relaciones con la mayoría de sus colegas extranjeros.

Una mención aparte la merece el estilo de trabajo de Yevgueni Primakov que, estoy seguro, será patrón de referencia para muchas generaciones de diplomáticos rusos. A pesar de una agenda de trabajo muy tensa, siempre estuvo al tanto de todos los aspectos del desarrollo de los acontecimientos en el mundo, estudió minuciosamente los problemas más complicados de que se ocupó. Exigió lo mismo de sus subordinados, no soportó clichés, valoraciones y declaraciones superficiales, mal pensadas.

Unió a todo nuestro equipo, lo orientó a resolver de manera eficaz las tareas a gran escala planteadas ante Rusia. Recuerdo el mes de mayo de  1998, cuando un grupo de empleados del Ministerio ruso de Exteriores encabezado por Yevgueni Primakov, fue condecorado por encargo del Presidente de Rusia con altas condecoraciones estatales por un aporte importante a la política exterior. Entre ellos estuve yo que trabajó en aquella ápoca como Representante permanente ante la ONU. Tras la entrega de condecoraciones se sacó una fotografía en el centro de que está Yevgueni Primakov con su tradicional sonrisa sabia y abierta. Esta fotografía sigue siendo una de las mis favorables y está ahora sobre la mesa en mi despacho en la sede del MAE de Rusia.

Muchos políticos extranjeros respetaron la postura de principios de Yevgueni Primakov. En enero de 1996, me lo dijo Henry Kissinger con quien asistimos juntos a un almuerzo con el Embajador de Israel. Cuando uno de los que estuvieron a la mesa preguntó la opinión del patriarca de la diplomacia estadounidense sobre el nuevo nombramiento, en vista de que el antecesor de Yevgueni Primakov fue una persona muy cómoda para Occidente y el nuevo Ministro no compartía sus posturas, Henry Kissinger respondió que siempre prefería contactar con las personas que entienden claramente sus intereses nacionales.

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