2 octubre 201919:28

Discurso y respuestas a preguntas de los medios ofrecidos por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, en el panel de la política exterior de Rusia en Oriente Próximo del Club Internacional de Debates Valdái, Sochi, 2 de octubre de 2019

2008-02-10-2019

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Estimado señor Kortunov,

Estimados colegas:

Les agradezco la invitación a participar en este panel del Club Internacional de Debates Valdái. Estoy muy reconocido a los organizadores por haber elegido como tema la situación en Oriente Próximo y Medio. Es la cuna de muchas civilizaciones y religiones mundiales. Ahora que se esta región se ha convertido en un escenario para, diremos francamente, experimentos demenciales que condujeron a consecuencias trágicas, este tema sobre todo acuciante. Por lo visto, lo que allí ocurre se expresa en una frase que vi en el informe anual del Club de Valdái: “La no injerencia en los asuntos internos son simplemente unas palabras, pero no una norma de conducta”. Otra frase tomada del informe: “La soberanía de los Estados ya no restringe a otros en su actuación”. Parecería que es una constatación simple y evidente, pero, como quien dice, da en el clavo.

Las aventuras relacionadas con el cambio de regímenes en Iraq y Libia revirtieron, hablando en rigor, en la destrucción de la institucionalidad de dichos países. Iraq ha logrado mayores avances en la reconstrucción de su Estado. Prestamos una enérgica asistencia a nuestros colegas iraquíes, entre otras cosas, contribuyendo a elevar la capacidad de sus fuerzas de seguridad y ejército en la lucha contra los restos de los grupos terroristas.

La situación en Libia es mucho peor, aunque la comunidad internacional también emprende esfuerzos por propiciar un diálogo inclusivo en este país. Pero los actores externos son demasiados, así que de momento no se logra dar inicio a un proceso estable.

Echemos una mirada a la historia de esta región desde el filo de los años 70 y 80 del siglo pasado. Cuando las tropas soviéticas estaban en Afganistán y los muyahidines les hacían frente, nuestros colegas estadounidenses les prestaban el más enérgico apoyo, suministrando armas y todo lo necesario para la lucha armada. Como consecuencia, surgió Al Qaeda que hasta se siente a sus anchas y el 11 de septiembre de 2001 asestó ataques terroristas contra EEUU. Ya por aquellas fechas se debería sacar la conclusión de que es delictivo confiar en poder controlar a los terroristas, esperando utilizarlos para lograr sus fines geopolíticos, sin que ellos hicieran daño a sus tutores y escaparan al control. Es una ilusión. Otro ejemplo de tropezar con la misma piedra fue la invasión en Iraq que engendró el Estado Islámico.

La invasión en Siria y la promoción de los desórdenes en este país esperando desestabilizar también este Estado de Oriente Próximo, condujo a que Al Qaeda se transformara en nuevos grupos terroristas, el más conocido de los cuales es Hay'at Tahrir al Sham que representa el mayor problema en Idlib.

Después de los bombardeos de Libia, lo que constituyó la más burda violación de la resolución del Consejo, los yihadistas del Estado Islámico se entrelazaron estrechamente con los grupos terroristas en África: Al Qaeda en los países del Magreb islámico, Boko Haram, Al-Shabab.

Ahora esta internacional terrorista, por lo visto, ya aterroriza a medio continente africano,  cometiendo atrocidades sobre todo en la región del Sahel y el Sahara. Es una realidad en que los vencedores en la guerra fría sintieron su impunidad,  permisividad absoluta y decidieron actuar tal como se les antoje.

En Siria, a solicitud del Gobierno legítimo de este país, varios países intercedieron en defensa de su soberanía e integridad territorial. Como resultado, hicieron posible impedir el desarrollo de los sucesos según el guión libio, lo que, muy a pesar nuestro, provocó nerviosismo por parte de nuestros socios occidentales quienes enfocaban los acontecimientos teniendo por norte la necesidad de aplastar a los terroristas y extremistas, sino a través del prisma de la lucha geopolítica. ¿Por qué Rusia se permite hacer lo mismo que pueden hacer sólo ellos? Quod licet Jovi, non licet bovi.  

Tales los motivos unas reacciones nerviosas, rayanas en histeria, a los sucesos en Alepo y otras áreas de la República Árabe Siria, de las el ejército sirio con nuestro apoyo expulsó a los terroristas. ¿Se acuerdan de los gemidos en relación con las atrocidades en Alepo, acompañadas de las afirmaciones sobre el hambre y la falta de fármacos?

Tan pronto Alepo Oriental fue liberado, la representante (una mujer de honor) de la Organización Mundial de la Salud en Siria vino y dijo que en esta zona abundan almacenes con fármacos y equipos que estaban bajo el control de los yihadistas. Pero nadie escribió sobre esto. Escribían solamente que el régimen sirio y los rusos “exterminan a la población civil”. En plazos brevísimos se logró volver a la normalidad, realizar el desminado, proveer de todo lo necesario a la población que empezaba a regresar a sus hogares. Nada parecido se pudo observar en Raqa donde la coalición liderada por EEUU luchaba contra el terrorismo mediante

bombardeos en alfombra. Durante año y medio o dos años en esta zona ni siquiera dieron sepultura a todos los muertos, sin hablar ya de desminado. El doble rasero está a la vista. Es de lamentar, porque, a mi entender, nuestro objetivo común es impedir que esta zona se convierta en un foco del terrorismo, con tanta más razón que las correspondientes tendencias se perfilan nítidamente. La propia Libia, ya me he referido a esto. Es una situación bien grave.

En vez de unirse en la lucha contra el terrorismo sin doble rasero, sin intentos de aprovechar a los bandidos con sus fines geopolíticos y renunciar a la lógica “amigo-enemigo”, nuestros colegas se empeñan en acusar de todos los pecados capitales a los organismos e institutos sirios. No voy a detallar la situación creada en torno a la OPAQ. Es un llamativo ejemplo de cómo Occidente, en esencia, pretende privatizar la Secretaría de esta organización internacional. Busca conseguir su objetivo retorciendo los brazos a los países que no pueden anunciar su postura y sentirse seguros, busca suplantar una Convención universal por algo que le permita, a través de los empleados obedientes de la Secretaría de la OPAQ, cometer arbitrariedades legalmente, más bien, fuera del marco legal. De todas formas, somos realistas y deseamos trabajar con cuantos puedan hacer su aporte real a la solución de problemas. Se vislumbra el sentido común en nuestros contactos con los colegas estadounidenses, con los occidentales. Aunque a regañadientes, pero saludaron los acuerdos logrados con el concurso del formato de Astaná entre el Gobierno y la oposición de Siria sobre la fundación del Comité Constitucional y la conciliación de sus normas procesales. Un pequeño detalle: todos saben que este proceso se hizo posible después de la convocatoria del Congreso del Diálogo Nacional Siria en Sochi en enero de 2018. Todos saben que precisamente en este Congreso los delegados del Gobierno, del Parlamento, de la opinión pública y de la oposición resolvieron crear el Comité Constitucional. Todos saben cuántos esfuerzos empeñó la troika de Astaná para que todo esto se hiciera realidad. Aquel evento podría haberse celebrado un año antes, si no fuera por nuestros colegas occidentales quienes, en esencia, prohibieron al Secretario General de la ONU, António Guterres, autorizar a Staffan de Mistura para que convalidara la lista de miembros del Comité Constitucional aprobada por la oposición y el Gobierno con el concurso de la troika de Astaná. No nos la guardamos a ellos, continuamos trabajando. Es ilustrativo que al celebrar el anuncio sobre la creación del Comité Constitucional, el representante de la Unión Europea no haya hecho ni mención de la troika de Astaná, a diferencia de EEUU que en una declaración pública llegó a reconocer el papel de Rusia, Irán y Turquía.

Por eso nos aguarda una labor ardua, mucho más complicada que hasta ahora. Ahora, sentados ya la mesa de negociaciones, los representantes de la oposición y el gobierno con la participación de las delegaciones de la sociedad civil, van a acordar la reforma constitucional que ha de devenir el fundamento de las futuras elecciones. Cada uno podrá exponer su visión. Confío en que la ONU aporte su contribución imparcial a este proceso. La troika de Astaná tampoco permanecerá cruzada de brazos. Haremos todo lo posible para que los propios sirios lleguen a un acuerdo sin injerencia foránea. Ya se vislumbran los síntomas de los intentos de entrometerse en este proceso. Los vamos a neutralizar delicada pero firmemente.

Hablando de los problemas del Oriente Próximo, me preocupa en sumo grado el revisionismo que se perfila ahora en la política de EEUU en el área de arreglo palestino-israelí. La decisión sobre la coexistencia de dos Estados, de hecho, se deja a un lado, la labor del cuarteto de mediadores internacionales está bloqueada. Nos aseveran que está a punto de concertarse el tan mentado “pacto del siglo” prometido a todos nosotros hace dos años. Pero brilla por su ausencia. Nos damos perfecta cuenta de que se trata de renunciar a la decisión sobre la coexistencia de dos Estados. En este asunto nosotros, junto con todo el mundo árabe y demás miembros de la ONU nos atendremos firmemente a las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU que son de cumplimiento obligatorio. Sin lugar a dudas, esta zona necesita una arquitectura inclusiva. Esto es necesario teniendo en cuenta lo que ocurre en el Golfo Pérsico. Lamentablemente, Washington se planteó la tarea de demonizar, aislar por todos los medios a la República Islámica de Irán y forzarla a capitular. No creo que sea una política perspicaz. Las acusaciones que se lanzan contra Irán por motivos más diversos, no se basan en datos convincentes algunos.

La retirada de EEUU del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) sobre el programa nuclear iraní, por supuesto, fue un ejemplo típico de total desprecio hacia el Derecho Internacional y las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU. EEUU no solo se negaron a poner en práctica estas decisiones, sino que prohibieron a los demás países cumplir con el JCPOA o la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU amenazándolos con sanciones.

Otras iniciativas de nuestros colegas norteamericanos en esta región como la llamada «OTAN árabe» y la Coalición Internacional para la Seguridad de la Navegación Marítima en el Golfo Pérsico semejan unas líneas divisorias para perjudicar la República Islámica de Irán. Por supuesto, es necesario garantizar la seguridad en el Golfo Pérsico, pero Irán también tiene propuestas. Se distinguen por no apuntar contra nadie, no son exclusivas, sino invitan a todos los países a aunar sus esfuerzos, realizar patrullaje y asegurar el funcionamiento de esta vía de navegación muy importante para todo el mundo. Tenemos nuestra propia propuesta de iniciar una discusión sobre el Concepto de Seguridad Colectiva en el Golfo Pérsico y a su alrededor. A mediados de septiembre, los expertos debatieron esta idea en el Instituto de Orientalismo de la Academia de Ciencias de Rusia. Asistieron más de 30 expertos de Rusia, los Estados árabes, Gran Bretaña, Francia, India y China. Creo que este diálogo es muy útil.

La grave situación en Yemen, azotado, según la ONU, por una fuerte catástrofe humanitaria, solo se puede resolver mediante negociaciones inclusivas. Nos alienta que recientemente los hutíes hayan propuesto cesar el fuego y entablar las negociaciones. La reacción del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, fue bastante positiva. Creo que el Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, que sinceramente quiere avanzar en el proceso de negociación, puede apoyarse en estas últimas medidas, que infunden un optimismo, aunque sea cauteloso.

Pregunta: Al reflexionar sobre los principios de la política rusa en Oriente Próximo resulta que, por un lado, contiene ciertos planteamientos generales y, por el otro, algunas tácticas muy propias de Rusia. ¿Qué es, a grandes rasgos, lo que caracteriza la política exterior rusa en Oriente Próximo en concreto? Mis colegas hablan mucho del principio de relaciones equidistantes. Es, realmente, un gran mérito de Rusia y de la diplomacia rusa, que es la herramienta de realización de la política exterior rusa, que consigue mantener unas relaciones no sólo estables, sino también progresivas. Estamos atravesando un período cuando estas relaciones se desarrollan con los socios que están en conflicto. Incluso manteniendo unas relaciones muy dinámicas con Israel, Rusia defiende de manera firme y clara los principios del Derecho Internacional, el respeto a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, la solución de dos Estados, la necesidad del arreglo del problema palestino a base de crear el Estado palestino. Ayer, al analizar la cuestión de la lucha contra el terrorismo y el extremismo religioso, se afirmó que la persistencia de este problema se usa como herramienta de adoctrinamiento de la juventud con ideas radicales.

¿Quiere comentarlo?

Usted ha mencionado el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) y la desastrosa decisión del Presidente de EEUU, Donald Trump, sobre el abandono del llamado acuerdo nuclear. Se ha hablado mucho también de la ambigua postura de los europeos. Vemos cómo se transforma y se desarrolla. ¿Y si intentamos mirar al futuro? Sabemos lo que pretende EEUU. Asistimos a las confrontaciones de posturas irreconciliables sobre el diálogo iraní-estadounidense. ¿Existe alguna posibilidad de que se consiga solucionar cuestiones relativas al programa nuclear de Irán y al regreso al JCPOA? ¿Cómo podría ayudar Rusia, dada su gran experiencia de mediación en las complicadas situaciones de conflicto?

Respuesta: Estas preguntas son muy amplias. Empezaré con un par de palabras acerca lo importante y antigua que es nuestra influencia en esta región. Nunca intentamos intervenir sin ser invitados, sólo por influir. Si miramos las campañas estadounidenses de intervención, están destinadas, de hecho, a obligar a las respectivas partes a hacer lo que considere necesario Washington. Allí consideran útil, para ellos, mantener una turbulencia infinita, porque EEUU está lejos y aquí tiene sus bases para vigilar cuando les viene bien apoyar a un bando o al otro, a donde irá el petróleo, donde comprar gas, donde vender sus armas. Cuanto más dura el conflicto es mayor la demanda de armas estadounidenses. En realidad, de cualesquiera armas, pero los estadounidenses encuentran los canales, son buenos vendedores: o les compas o te van a presionar en otros aspectos.

No queremos influir con el único objetivo de obligar a los demás a hacer lo que desee Moscú. Vitali Naúmkin acaba de declarar que siempre procuramos mantener las relaciones con todas las partes, sin excepción alguna. Y realmente es así. Nuestra influencia, por ejemplo, en Siria, la pretendemos emplear para que allí haya paz, seguridad, para que esta región con su singular mosaico étnico y confesional no se destruya convirtiéndose en un nuevo refugio de terroristas y otros elementos negativos. Nos importa seguridad, nos importa la convivencia de culturas, civilizaciones y religiones. En ninguna de las partes de Oriente Próximo, donde Rusia está presente de alguna forma, nuestras acciones no conducen a la división, al conflicto de etnias, confesiones o civilizaciones.

Irak, Libia (ya he hablado de ello), desde allí huyen cristianos a centenares y a millares, de forma masiva. A través de Libia, como si de un agujero negro se tratara, huyen a Europa los oriundos de otros países de África, la región Sahara-Sahel, sólo porque este país, que había existido muchos decenios, fue destruido. Tal vez no tuviera el régimen más democrático pero nadie sufría por ello, incluidos los propios libios. Tenían la posibilidad de salir a estudiar fuera gratis, no había pobreza.

Procuramos influir para entablar un diálogo inclusivo entre todas las partes enfrentadas, para establecer en la correspondiente región la paz y la seguridad. Estamos interesados en mantener nuestra presencia en Siria, el punto de mantenimiento técnico de la Armada Rusa en Tartus, la base aérea en Hmeimim. Primero, estamos allí con la autorización de las autoridades absolutamente legítimas del Estado miembro de la ONU. Segundo, aprovecharemos esta presencia para los objetivos que acabo de enumerar. No se verán nunca intentos de imponer algo o de obligar a nadie a actuar según nuestra receta. Por ejemplo, en agosto de 2015, cuando los bandidos liderados por los terroristas del EI y Al Qaeda estaban ya en las inmediaciones de Damasco, el gobierno sirio, con nuestro apoyo y el de otros países, se mostró abierto al diálogo. Entonces, la oposición armada (si se la puede llamar así) declaraba que primero ocuparía la ciudad y luego solucionaría la cuestión. Robert Malley, tal vez, nos contará luego cómo recuerda aquella situación. Yo recuerdo que los estadounidenses y otros países occidentales ni siquiera intentaron fomentar en aquel momento el tema del diálogo y las negociaciones. Cuando ayudamos a detener a los bandidos y estabilizar la situación, prácticamente desde los primeros días de nuestra presencia allí, el bando contrario sí pidió el diálogo, mientras la lucha antiterrorista ya había llegado al punto de inflexión y el gobierno sirio recuperó el control sobre la mayor parte del territorio del país. Ya no estaba tan interesado en discutir concesiones con los terroristas. Nosotros, no obstante, actuamos de forma consecuente, sin tomar en consideración la coyuntura del momento, influíamos en nuestros amigos sirios para que aceptaran el diálogo nacional. Porque comprendemos que en caso contrario la situación no será estable.

En cuanto al problema palestino, creo y lo he dicho en reiteradas ocasiones a nuestros amigos israelíes, que la persistencia del problema palestino es, tal vez, el único factor, y el más grave, que propicia la divulgación de la ideología extremista, que permite a los terroristas reclutar a los jóvenes en Oriente Próximo desde la más tierna edad. A los niños pequeños les inculcan en Palestina y otros países árabes que hace 70 años se prometió crear dos Estados a base de los principios legales iguales. Un Estado existe desde hace mucho tiempo y se siente bastante seguro, y el segundo nunca se ha llegado a crear. Mis interlocutores israelíes se enfadan muchas veces conmigo alegando que el terrorismo en sí es malo. Desde luego, es malo y hace falta desarraigarlo. Pero si no nos acordamos de la causa de origen que es la base de la ideología extremista y su expansión, que explica los mecanismos que atraen a este mal camino, no conseguiremos nada. Siempre vamos a golpear las consecuencias y no la causa de la situación.

Ahora veremos cómo acabará la formación del Gobierno israelí, porque están teniendo lugar allí unos procesos muy interesantes. He oído que hay contactos entre las fuerzas lideradas por Benny Gantz y la Lista Árabe Unida y se admite incluso la cooperación en este formato con los partidos religiosos judíos. Son unos procesos muy interesantes. Todo parece indicar que, si hay participación de la Lista Árabe Unida en la coalición, el mismo hecho representará una buena señal de que podrían reanudarse las negociaciones palestino-israelíes. Entonces, ya se podría dar solución a los problemas en base a las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, pero, por supuesto, teniéndose en cuenta los cambios que se operaron en la región tras la aprobación de las mismas. Por supuesto, puede haber ligeras modificaciones.

La última pregunta era sobre Irán. El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif, aplicó un epíteto nada halagador a los interlocutores europeos, porque dedicaron cerca de un año a la creación de un mecanismo que permitiera eludir las sanciones estadounidenses y el SWIFT, el llamado INSTEX. Fue creado hace bastante tiempo, lleva casi un año existiendo sobre papel. Hace unos días se anunció que, además del trío europeos, es decir, el Reino Unido, Francia y Alemania, otros ocho países de la Unión Europea estaban dispuestos a aprovechar dicho canal para comerciar con Irán. Sin embargo, que yo sepa, ni una sola transacción fue efectuada. Los intentos de ensayarlo con los productos de carácter puramente humanitario, unos que no sean abarcados ni siquiera por las sanciones estadounidenses, resultaron infructuosos. Estamos hablando de transacciones por montos irrisorios, en comparación con aquello que se le prometió a Irán y con los niveles que podría alcanzar el comercio entre Irán y la Unión Europea.

Mohammad Yavad Zarif citó a uno de sus interlocutores europeos, miembro del Plan de Acción Conjunto y Completo, que de una manera muy emocional le dejó a entender que los europeos no podían hacer nada sin permiso de EEUU. Lo dijo en público en una rueda de prensa. Puedo entender la decepción de Irán. Puedo entender que Teherán responda a la total impotencia de nuestros interlocutores europeos, renunciando paulatinamente a las obligaciones que había asumido de manera voluntaria en el marco del Plan de Acción. Y ello no nos provoca alegría. Hemos de señalar que hasta hoy Irán no ha infringido ninguna obligación suya, de acuerdo con los documentos jurídicamente vinculantes, el Tratado de No Proliferación Nuclear, el Acuerdo sobre las garantías con el OIEA y el Protocolo Adicional para el Acuerdo sobre las garantías que está observando de buena voluntad. Irán todo lo hace bajo el control del OIEA. Es un detalle de suma importancia.

Hemos de señalar también que Irán en todo momento estaría dispuesto a volver al cumplimiento de los compromisos que asumió de manera voluntaria, de acuerdo con el Plan de Acción Conjunto y Completo. Lo hará, en cuento el resto de los países haga lo mismo. Todos nosotros nos estamos esforzando. Mantenemos el contacto con Irán, China y con el “trío europeo”. A decir verdad, no descarto que en alguna etapa pueda celebrarse una reunión entre los representantes de EEUU y de Irán, también al más nivel. Lo señaló en su momento el Presidente de EEUU, Donald Trump. El Presidente de Irán, Hasán Rohaní, que estaría dispuesto a hacerlo, pero no sin levantarse antes las sanciones. En este mundo todo es posible. El estilo de la Administración estadounidense permite la existencia de cualquier decisión y cualquier contacto. Lo aplaudiremos. Nos alegraremos, si los problemas que surgieron con el Plan de Acción Conjunto y Completo, sean abordados de una manera honesta y abierta.

Seguramente se podría proponer lo que sea, para completar el Plan de Acción, pero únicamente si hay entendimiento de que no será condición para la observancia por todos los países de sus obligaciones derivadas del Plan de Acción y ello no tendrá nada que ver con los intentos de modificar el Plan de Acción. Este documento debe mantenerse intacto y cumplirse en su totalidad. De manera paralela se puede abordar lo que sea, si todos los miembros del proceso están de acuerdo con ello.

Pregunta: He leído atentamente el informe anual del Club Internacional de Debates Valdái. Me parece que, sin lugar a dudas, en las condiciones que son descritas por el documento, es evidente el creciente papel del factor religioso. Me gustaría llamar su atención a que es un factor extremadamente delicado, al igual que el factor nacional. ¿Le parece que el aumento de la importancia de este factor entraña algún peligro? ¿Cuál?

Respuesta: El general, la persecución de los cristianos, al igual que de otras minorías en Oriente Próximo y en el Norte de África, es un tema que lleva muchos años discutiéndose por iniciativa de Rusia, casi enseguida del comienzo de la “primavera árabe”. Era evidente que entre las personas más afectadas estaban los cristianos. En el año 2014, al abordarse en el marco de la OSCE la Declaración sobre la lucha contra el antisemitismo que recibió apoyo unánime, llamamos la atención, junto con los representantes del Vaticano, Hungría, Armenia y otros países, a que seguramente no era menos importante que se levantaran voces en defensa de los cristianos y los musulmanes. En Europa en aquellos momentos ya estaba cobrando fuerza la islamofobia. Los cristianos, por su parte, se veían afectados por la “primavera árabe”. Recordemos que estábamos en el año 2014. En diciembre de 2014 la declaración de una temporada de sesiones de la OSCE a nivel ministerial se recogió que en la próxima temporada de sesiones, la de 2015, serían aprobadas dos declaraciones individuales, que condenaran la cristianofobia y la islamofobia. Pasaron 5 años. Cada vez que evocábamos este compromiso, los representantes de algunos países de Europa Occidental los “evitaban” bajo diferentes pretextos. Allegaban que era políticamente incorrecto y que había que ser tolerantes y defender la multiculturalidad. Considero que es vergonzoso. Dicho sea de paso, se trata de un país que se avergüenza de tener crucifijos en las fachadas y por eso los quita de allí. Lucharemos hasta el final en esta esfera, para que siga en la agenda y no caiga en el olvido. A falta de tales decisiones, de manera anual celebramos “al margen” de la OSCE y del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas eventos en defensa de los cristianos y las demás minorías religiosas, ese detalle siempre lo subrayamos. Seguiremos haciendo lo mismo en el futuro.

En cuanto al factor religioso, y el grado en el que se entrelaza con la política actual, le diré que sí que lo hace, una manera muy intensa y, por desgracia, bastante destructiva. Cuando en el mundo van en aumento el sufrimiento y las penurias, las personas sienten una atracción natural por algo espiritual, quiere sentir alguna esperanza. La religión, por supuesto, ofrece un soplo de aire fresco, suponiendo relajación y esperanza de un futuro para uno mismo y para sus familiares. Creo que este papel de la religión la Iglesia Ortodoxa Rusa, junto con las iglesias ortodoxas hermanas, el Vaticano, la Iglesia Católica Apostólica Romana es desempeñado de una manera muy activa. Nosotros, como acaba de decir, cooperamos de una manera estrecha precisamente en el uso de los sentimientos religiosos para la promoción de la concordia y la solución de los conflictos.

Por desgracia, me veo obligado a llamar la atención a la visión que tienen de este factor nuestros interlocutores estadounidenses. El Departamento de estado de EEUU cuenta con un Embajador general de EEUU para la Libertad Religiosa Internacional, Sam Brownback. Exige en público que todas las Iglesias Ortodoxas reconozcan a la llamada Iglesia Ortodoxa de Ucrania, una iglesia ilegal y no canónica. Exige en público que la decisión a favor de dicha Iglesia sea tomada en únicamente en Ucrania. Se dedica no tanto a la libertad religiosa, como a la imposición a las comunidades religiosas de decisiones políticamente motivadas. Porque de momento ninguna de las iglesias ortodoxas ha corrido en pos de la decisión de Fanar que había sido motivada por conocidas razones políticas y no reconoció a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania.

Sin embargo, sabemos a ciencia cierta que los estadounidenses presionan a estas Iglesias Ortodoxas en Oriente Próximo y en el Norte de África e incluso intentan, al no percibir buena voluntad de obedecer, a amenazar e incluso cismar algunas iglesias ortodoxas de la región. Me parece que el diálogo iniciado por el Santísimo Patriarca y el Papa de Roma podría continuar precisamente con el objetivo de limitar la religión de los juegos políticos y más aún de los juegos políticos que son llevados en las zonas azotadas por conflictos y crisis. En la ONU existe espacio destinado al diálogo entre civilizaciones, es una iniciativa muy interesante, pero de momento poco se recurre poco a ella. Existe espacio para el diálogo interreligioso en la UNESCO y por nuestra iniciativa este proyecto está funcionando y también se podría recurrir a él con más frecuencia. Espero que, junto con la Iglesia Ortodoxa Rusa y otras confesiones, en cooperación con los pertinentes interlocutores extranjeros, podremos proteger con mayor eficacia los sentimientos religiosos de los creyentes de toda politización.

Pregunta: ¿Hasta qué punto está preparada Rusia para ampliar la cooperación militar con un mayor número de países de Oriente Próximo, para afianzar los resultados y los éxitos de la actualidad?

Respuesta: Consideramos que la cooperación técnico-militar es una esfera de mutuo beneficio en la cooperación son nuestros socios. A casi todos los países de Oriente Próximo fue hecho este tipo de propuestas. Fue una respuesta a su manifiesto interés. Estoy hablando de los países del Golfo Pérsico, de Turquía y, por supuesto de los países de la ASEAN, si hablamos de dos orientes, el Oriente Próximo y el Lejano Oriente. La India y China también, evidentemente. Si no fuera por una competencia completamente desleal por parte de EEUU que simplemente exigen que no se compren los productos baratos y de calidad fabricados en Rusia, sino que se compren productos de buena calidad, pero mucho más caros, fabricados en EEUU, les puedo garantizar que habría bastantes más resultados. Sin embargo, a pesar de las presiones, tanto con los países de la ASEAN, como la India y los Estados de Oriente Próximo, incluido el Golfo Pérsico, estas relaciones son muy prometedoras. Se están preparando y cumpliendo los contratos y hay planes de grandes potencialidades.

Al principio hoy se ha formulado el tema de si ¿se podría extender nuestros éxitos a otras partes del mundo? Me parece que la política de Rusia en el oriente, no me refiero al Oriente Próximo, sino al  Lejano Oriente, merece en general una apreciación muy alta. No va a sonar muy cortés, pero la política no se reduce únicamente al Ministerio de Asuntos Exteriores. Es también el componente económico, la iniciativa encaminada a unir los esfuerzos en el marco de la CEEA, la OCS y la ASEAN, formulada en mayo de 2016 aquí en Sochi por el Presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin. Fue recibida con interés y ya va creciendo el número de los países de la ASEAN que se convierten en socios de la CEEA en la creación de las zonas de libre comercio. La lista de espera para unirse a ello tampoco es corta.

Este proceso ira cobrando fuerza. Existen algunos temas relativos a la armonización de los procesos de la integración europea como tal desde la perspectiva de Un cinturón, una ruta. Está vinculado con éste el asunto de la logística y de los corredores de transporte. Existen algunos pensados al sur de Rusia, pero nuestro país promueve de manera activa sus propias rutas, tanto terrestres, como marítimas, por ejemplo, la Ruta Marítima del Norte que tiene que ver con el gas natural licuado. Es un tema muy importante que realmente refuerza nuestras posiciones en esta región, de altos ritmos de desarrollo y de creciente importancia.

Además de lo que ya hemos comentado acerca de la cooperación militar en esta región, me gustaría mencionar la atención que el Gobierno y el Presidente de la Federación de Rusia prestan a su potenciación económica. Es el puerto libre de Vladivostok y el territorio de desarrollo avanzado. Por desgracia, de momento no se deja notar un especial efecto demográfico. Es un problema abordado recientemente y para solucionarlo serán tomadas medidas adicionales. Es necesario ofrecer estimulación adicional a la gente, para que se vaya a vivir allí. Creo que no habría que escatimar ni dinero ni otros incentivos.

Incluso un aliado tan fiel de EEUU, como Japón, está empezando a tener su propia opinión acerca de lo que está ocurriendo en Oriente Próximo. No en vano el Primer ministro de Japón, Shinzo Abe, visitó Teherán y habló hace poco en público en Nueva York, para que fuera posible una reunión del Presidente de EEUU, Donald Trump, y del Presidente de la República Árabe de Irán, Hasán Rohaní. Ello demuestra lo mucho que Japón depende de Oriente Próximo, en primer lugar, desde el punto de vista de los hidrocarburos.

Pregunta: Ayer, Ucrania firmó la fórmula Steinmeier. ¿Realmente es un paso importante hacia el arreglo del problema más agudo de todos los problemas, a los que nos enfrentamos, la crisis ucraniana?

Respuesta: En cuanto a la fórmula Steinmeier, no es tan sencillo. Ayer en Minsk todos los miembros del Grupo de contacto, incluidos los representantes de Donetsk y Lugansk, firmaron el documento en cuestión. Verdad es que lo hicieron en dos folios diferentes, está claro que alguien no está por la labor de estampar su firma al lado de las firmas de otros participantes, aunque en caso de los Acuerdos de Minsk todas las firmas aparecen en el mismo folio. Ayer tuve la esperanza que era cuestión de protocolo y de las apariencias que sería superada sin mayor dificultad, pero las reacciones de Kiev que siguieron me pusieron alerta. Las exigencias de Piotr Poroshenko y del partido de Yulia Timoshenko, ni falta que hace mencionar a Sviatoslav Vakarchuk y a otros representantes de las fuerzas radicales. Se les exigió la respuesta a la pregunta de ¿por qué venden al pueblo ucraniano?

La fórmula Steinmeier es conocida desde octubre de 2015. Fue inventada en París y después en todas las reuniones del Cuarteto de Normandía, tanto a nivel más alto, como a nivel de Ministros y expertos, simplemente no se logró plasmarla sobre papel. ¿Por qué razón se han indignado tanto ahora las fuerzas de la oposición al Gobierno de Vladímir Zelenski? Todo parece indicar que no quieren perder el argumento de la defensa de su identidad nacionalista y consideran que cualquier acercamiento entre Kiev y Donbás o el arreglo bajo condiciones estipuladas en los Acuerdos de Minsk, llevarán a la capitulación. Sin embargo, los Acuerdos de Minsk fueron firmados por Piotr Poroshenko en persona. Verdad es que se nos indica ahora que no habrá ningún estatus especial, a pesar de la fórmula Steinmeier. En la Administración del Presidente Zelenski se dice que habrá descentralización y, como consecuencia de la misma, Donbás recibirá más que en el marco de los Acuerdos de Minsk.

Me gustaría llamar su atención a un párrafo poco citado de los Acuerdos de Minsk. Se indica allí que la parte ucraniana llevará a cabo la descentralización por todo el país y que serán acordados los parámetros de la misma para Donetsk y Lugansk. Es decir, sea cual sea la descentralización en otras partes de Ucrania, la parte del país de la que estamos hablando, esta parte de Donbas, ha de ser escuchada y su postura ha de tenerse en cuenta.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Vadim Pristayko y otros políticos, se dedican a señalar que no hará ninguna amnistía ni ningún estatus especial. Hemos hablado hoy del arreglo palestino-israelí, decisión de crear dos Estados y el intento de poner en práctica las Resoluciones aprobadas que estipulaban la mencionada creación de dos Estados. Aunque se nos llama una potencia revisionista, quienes revisar el derecho internacional, son nuestros interlocutores. Lo intentó comentar y de una manera detallada en la Asamblea General de la ONU.

Otro ejemplo es Bosnia y Herzegovina. Existe un modelo de este país estipulado en los Acuerdos de Dayton y aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU. De acuerdo con ellos, la República Serbia tiene el mismo estatus. Dicho sea de paso, este elemento fue usado también en los Acuerdos de Minsk. Ahora, bajo presión por parte de Washington y de una serie de Estados de Europa Oriental, se exige que los partidos bosnios y algunos de los partidos croatas promuevan la creación en Bosnia de un Estado unitario. El objetivo es sencillo, lograr que Bosnia pase a formar parte de la OTAN y, para lograrlo, no se desdeña ninguna artimaña. Así, por ejemplo, estaríamos hablando de la revisión de la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad sobre Kosovo que supone una serie de cosas muy concretas, incluidos los derechos especiales de los serbios residentes en Kosovo que es parte de Serbia. Con un enorme esfuerzo la Unión Europea le ayudó a Pristina y a Belgrado a acordar unos tales pasos intermedios que puedan conducir finalmente a un acuerdo sobre como convivir en el futuro.

Acordaron la creación de la Comunidad de municipios serbios de Kosovo que garantiza los derechos lingüísticos, culturales y religiosos de los serbios. Es una comunidad que no está unida desde el punto de vista territorial, en el norte los territorios son compactos, pero hay enclaves que también, de acuerdo con este acuerdo, forman parte de la Comunidad. Este organismo, en función del documento firmado por Pristina, cuenta con una bandera, un escudo y un himno. Este acuerdo lleva cuatro años sobre papel y ahora se intenta, gracias a unos esfuerzos activos de EEUU, a revisarlo para lograr que Kosovo tenga la posibilidad de pasar a formar parte de la OTAN. Estamos hablando también de la base militar estadounidense más grande de Europa, Bondstill. Todo parece indicar que este ejemplo es contagioso y en Ucrania hay fuerzas que copian a EEUU en todo lo que hacen. El hecho de ponerse a prueba los Acuerdos de Minsk, también aprobados por la pertinente Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, para lograr su revisión, no se me escapa. Espero, sin embargo, que las palabras del Presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, sobre la adhesión al cumplimiento de los Acuerdos de Minsk reflejan la postura de una persona que define la política exterior de Ucrania y es Comandante en Jefe de sus Fuerzas Armadas.

Pregunta: Como ha dicho con toda razón una buena educación no le permite leer correspondencia  de otras personas. Sin embargo, hay gente bastante menos educada que ya han leído esta correspondencia y han visto allí algo que evidencia la huella rusa. Eso significa que podría haber cierto peligro de que Rusia acabe involucrada en una nueva ronda y que se compliquen hasta cierta medida nuestras relaciones con Ucrania y EEUU. ¿No percibe en ello ningún riesgo?

Respuesta: Estoy de acuerdo con que la búsqueda de la huella rusa parece ser una idea fija. Es un tema que fue filtrado, si no me equivoco, por Nancy Pelosi. Es muestra de que en la dirección del Partido Demócrata de EEUU sigue habiendo gente que no puede resignarse a no lograr derrocar al Presidente Trump ni de influir en la opinión pública dentro del país, ni mucho menos demostrar alguna influencia de Rusia en los procesos políticos en EEUU. Dada esta circunstancia, ni siquiera se molestan en buscar argumentos medianamente decentes. Simplemente filtran un tema: la huella rusa y allí acaba la cosa. Existe otra circunstancia, es el intento de proteger a quienes lucharon en Kiev por la llegada en 2016 a la Casa Blanca de un Presidente demócrata y actuaron con los mismos métodos que son ahora censurados por el Partido Demócrata y cuyo uso es achacado a la Federación de Rusia.

Pregunta (traducción del inglés): Existen numerosas iniciativas rusas acerca de la seguridad en el Golfo Pérsico. ¿Qué aportarán dichas iniciativas? ¿En qué se distinguen de otras muchas?

Respuesta: En cuanto a nuestra iniciativa relativa a la Estrategia de la seguridad colectiva en la zona del Golfo Pérsico. No tiene nada de nuevo, fue formulada en 2004. En las reuniones ministeriales con el Consejo de cooperación para los Estados árabes del Golfo Pérsico presentamos dicha Estrategia y señalamos que, de estar interesados en su aplicación nuestros interlocutores árabes, podríamos hablar con Teherán, para proceder por fin a la transición al diálogo constructivo, a la transparencia y al refuerzo de las medidas de confianza. La mitad de los seis países miembros del Consejo de cooperación para los Estados árabes del Golfo Pérsico demostraron una reacción muy positiva con respecto a dicha iniciativa. Sin embargo, la otra mitad mantuvo una actitud entre neutra y negativa. Nos pidieron que esperáramos un poco. Se nos dijo literalmente que se llegaría a esta decisión en algún momento, pero no sería inmediato. En aquellos momentos se vivía una situación bastante tensa en torno al programa nuclear iraní, las negociaciones todavía no habían empezado en el formato que permitiría más tarde firmar el Plan de Acción Conjunto y Completo. Sin embargo, nosotros con regularidad recordábamos sobre esta iniciativa a nuestros interlocutores árabes del Golfo Pérsico durante las reuniones que manteníamos. Su reacción, sin embargo, no variaba. Después de haber percibido nosotros este verano una peligrosa agravación de la situación, también debido a los acontecimientos en el Estrecho de Ormuz y las acusaciones de tener la culpa de cuanto esté ocurriendo en la región, sea en Palestina, Líbano, Siria o en cualquier otra parte, formuladas contra Irán, hemos decidido que ha llegado la hora de refrescar dicha Estrategia y volver a llamar la atención a ella. Se ha celebrado un diálogo de expertos que nos ha demostrado que existe interés hacia el tema. Todo el mundo tiene claro que finalmente habrá que coexistir y habrá que dejar de pelear todo el tiempo.

Pregunta:¿Cómo el modelo ruso podría competir con EEUU y China a nivel internacional? En la política no hay ángeles, cada uno persigue sus propios intereses. ¿Qué podría ofrecer Rusia a esta región? Usted se ha referido a la invasión estadounidense en Iraq y al destructivo papel de EEUU en esta región. China adelantó la Iniciativa de la Franja y la Ruta. ¿Qué puede proponer Rusia?

Respuesta: En cuanto al aporte de Rusia a esta región en comparación con EEUU y China, puedo decir que no aportamos nada negativo, no aportamos ningunos designios geopolíticos que busquen indisponer a un país de la zona contra otro. Todo lo contrario, siempre abogamos por el diálogo. Cualesquiera guerras y conflictos terminan con el diálogo. Ahora lo demuestran los ejemplos de Siria, Yemen, Afganistán, otras situaciones.

Cuanto antes esto llegue a ocurrir, mejor. Nuestras relaciones económicas con los países del Golfo Pérsico, con las monarquías árabes están en ascenso. Crecen los intercambios comerciales y el flujo de inversiones con cada uno de estos países. El Fondo Ruso de Inversiones Directas crea plataformas conjuntas con la mayoría de los países del Golfo, implementa muchos programas en los ámbitos de la cultura y las Humanidades. Proponemos a esta región mantener amistad para el bien y la satisfacción de todos. Tal vez, la respuesta no sea muy exhaustiva y abarcadora, pero es precisamente aquello que esperamos de nuestras relaciones con cualquier otro país: no imponer ningunas concepciones sino buscar el equilibrio de intereses.

Pregunta (traducción del inglés): Usted ha mencionado el incremento de la cooperación entre Rusia y Turquía. El Presidente de Turquía, Recep Erdogan, ha hablado sobre una posible intervención de Turquía en las áreas kurdas de Siria, independientemente del apoyo de los aliados. ¿Cuál es la postura de Rusia sobre el particular, teniendo presente que tal operación podría llevarse a cabo en coordinación con otra de mayor envergadura en Idlib con el apoyo de Rusia?

Respuesta: Es un tema aparte. Se trata de la zona de distensión, objeto del Memorándum entre Rusia y Turquía, suscrito el 17 de septiembre de 2018. A tenor de este documento, la oposición armada que se presta a negociar y con la que mantiene trato Turquía, junto con el Gobierno asume el compromiso de no reanudar las hostilidades y garantizar el cese del fuego. Se estipuló al mismo tiempo que el cese del fuego no se hace extensivo a los terroristas acantonados en la zona de Idlib. Nos guiamos rigurosamente por estos planteamientos y por el Memorándum igual como el Gobierno de Siria que tiene pleno derecho a combatir a los terroristas en su territorio, con tanta más razón a aquellos que no sólo permanecen dentro de la zona de Idlib, sino que permanentemente realizan golpes de mano, abren fuego contra las posiciones del Ejército sirio y la infraestructura civil. En lo que va de año, más de 60 drones de combate intentaron atacar nuestra base aérea de Jmeimim. Todos fueron desactivados y abatidos. El tema de Idlib debe analizarse aparte.

Por lo que se refiere a la orilla oriental del Éufrates, quiero recordar que desde hace tiempo indicamos a nuestros colegas estadounidenses y a toda la comunidad mundial que EEUU y la coalición que encabeza, juegan un juego muy peligroso en esta área, intentando valerse del factor kurdo para alcanzar sus objetivos geopolíticos. Y el objetivo es aislar la orilla oriental del Éufrates del resto del territorio sirio. Es evidente, pese a todas las aseveraciones de Washington de respetar la soberanía y la integridad territorial de Siria. Para promover más enérgicamente la creación un cuasi Estado en la orilla oriental del Éufrates, los estadounidenses se apoyan en los kurdos, viendo en ellos a los más leales representantes de la sociedad siria residentes en este territorio.

Para consolidar las posiciones de los kurdos, los estadounidenses los estimulan a establecerse en las tierras donde tradicionalmente habitaban tribus árabes. No hace mucho, en la orilla oriental del Éufrates se registraron varios conflictos entre los árabes y los kurdos precisamente porque los estadounidenses trataron de hacer que los kurdos poblaran los territorios árabes. Naturalmente, esto debía acabar mal. Cuando Turquía dijo estar preocupada con los problemas de su seguridad, nosotros expresamos nuestra comprensión de esta preocupación.

En 1998, Turquía y Siria suscribieron el Acuerdo de Adana, según el cual Damasco reconocía la legítima preocupación de Turquía con la situación en la frontera desde el punto de vista de la seguridad de la República de Turquía. Ankara reconocía las inquietudes de Damasco con motivo de la seguridad en esta zona. Se concordaron los procedimientos que autorizaban las FFAA de Turquía adentrarse cinco kilómetros en el territorio sirio para neutralizar a los terroristas y extremistas. Cuando este tema volvió a plantearse, consideramos que bien se podía recurrir al Acuerdo de Adana arriba mencionado. EEUU no quería que Turquía cooperara directamente con Siria. Quería tomar este tema bajo su control y garantizar el control en la frontera, admitiendo durante las negociaciones que los turcos podrían tener dentro del contingente que iba a formar parte de la coalición, a sus policías militares, observadores. Esto no le convenía a Turquía. Comprendo perfectamente la situación en que un país que no tiene nada que ver con esta región, con el problema de seguridad en esta frontera, pretende imponer su visión. Sería bueno llegar a un acuerdo, pero respetando plenamente la soberanía y la integridad territorial de Siria. La postura inicial de Washington no lo presuponía, como tampoco esta capital estaba dispuesta a tomar en consideración las legítimas preocupaciones de Turquía. Al fin y al cabo, el Presidente de Turquía, Recep Erdogan, quien desde hace tiempo advirtió que no podía esperar infinitamente, que el problema no se resolvía, por lo cual, si dentro de dos o tres semanas, tal como afirmó a comienzos del pasado mes, no se llega a un acuerdo con los estadounidenses de conformidad con los principios arriba enunciados, el mandatario turco se reserva el derecho a resolver este problema sin los estadounidenses. Nos pronunciamos porque esta situación sea objeto de interacción entre las autoridades de Turquía y de Siria. Creo que ambas partes podrían llegar a un acuerdo. Nosotros contribuiremos a ello por todos los medios.

Pregunta: ¿Cómo de alto considera el riesgo de un conflicto armado con Irán en el golfo Pérsico y en general el riesgo de 'descongelación' de los conflictos armados en la gran región, en particular en Alto Karabaj?

Respuesta: Nunca se puede dar garantías de nada. Pero me parece una guerra no la quieren ni Estados Unidos, ni Irán, ni la mayoría de los países de la región. Tal vez a alguien le gustaría sacar provecho situacionalmente de las contradicciones actuales, agravar el ambiente hasta un límite determinado y exacerbar las tensiones para obtener ciertos beneficios a corto plazo, pero a nivel estratégico estoy convencido de que nadie quiere una guerra.

Hay una iniciativa que he mencionado ya, EEUU está creando una coalición internacional de seguridad marítima a la que se han unido Australia, Bahréin, Reino Unido, un par de países más. Está también la iniciativa iraní para que todos los países de la región sin ninguna línea divisoria, todos los que lo deseen y estén listos, aúnen esfuerzo y garanticen juntos la seguridad y además trabajen en mejorar la confianza. En la misma línea va la iniciativa rusa, el Concepto de Seguridad Colectiva en la zona del golfo Pérsico que bien podría incluir misiones de patrulla colectiva en los espacios marítimos que generan tantos problemas.

Estamos preparando con Irán y China ejercicios navales de lucha contra los terroristas y piratas en esa parte del océano Índico. Con eso me refiero a que en lugar de la región Asia-Pacífico, nuestros colegas estadounidenses promueven el término de Indo-Pacífico. A la pregunta de cuál es la diferencia, dicen que es simplemente para matizar el papel de la India. Si 'Indo' se refiere al océano Índico, esa visión conceptual debería abarcar toda la África Oriental y todo el golfo Pérsico. Tal concepto bastante cuestionable entraña una carga divisoria que busca articular las relaciones en esta región sobre la base de bloques, mientras que nosotros estamos acostumbrados a apoyar, y lo haremos siempre, el papel central de ASEAN, lo que decimos mucho.

En cuanto al Alto Karabaj, últimamente la situación en la línea de contacto es bastante tranquila, los incidentes son escasos y no son de gran importancia. Se ha llevado a cabo un intercambio de cuerpos de los fallecidos, se está preparando un canje de personas retenidas, de unas cuantas, pero el proceso avanza. Los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE para Alto Karabaj –Rusia, Francia y Estados Unidos– trabajan de forma estrecha y coordinada. Este año ya ha habido tres reuniones de los ministros de Exteriores, incluida la de abril en Moscú con mi participación en la que celebramos un encuentro con los ministros de Exteriores de Azerbaiyán y Armenia con colaboración de los copresidentes.

En lo que respecta a la situación 'sobre el terreno', ahora es mucho más tranquila que hace un año. Pero el proceso político está estancado y por el momento no se logra superar ese estancamiento. Los bandos hacen unas declaraciones bastante importantes, en particular se ha dicho que Karabaj es Armenia, al igual que desde Tirana el primer ministro albanés Edi Rama dijo que Kosovo era Albania. Eso, desde luego, no ayuda a crear el ambiente para la reanudación del proceso político. Pero nosotros como copresidentes junto con los estadounidenses y franceses trabajamos al unísono. Es una de las pocas situaciones en la que compartimos una misma visión. Tenemos documentos básicos y no queremos revisarlos. Queremos, a partir de los principios fundamentales que se han debatido más de una vez, buscar una solución. Pero esta se debe buscar a través de diálogo directo. Hay contactos pero el diálogo para resolver el conflicto no se retoma por el momento. No veo aquí un riesgo directo o indirecto de que se reanuden acciones bélicas de gran envergadura. Lo haremos todo para que eso no ocurra.

Pregunta: Dentro de tres semanas Sochi acogerá un acontecimiento histórico, y es que la Federación de Rusia organiza por primera vez la cumbre Rusia-África. Las relaciones y la cooperación entre Rusia y el continente africano tienen raíces históricas. Rusia nunca se ha marchado de África, se trata de relaciones diplomáticas, la formación de especialistas para nuestros países, la construcción de diversas instalaciones. El continente africano son 55 países de distinto nivel económico, de distintas culturas. Los escépticos dicen que hoy en día Rusia, en lugar de mantener relaciones bilaterales, trata de cooperar con diversas regiones. En el mercado africano están presentes ahora distintos actores. Antes estaban los estadounidenses y los europeos, luego llegaron China, Turquía, Brasil. Muchos preguntan qué es lo que Rusia llevará a África. Los propios africanos son conscientes de que la presencia de Rusia en el continente es una garantía de seguridad no solo en la región sino en el mundo entero. Rusia nunca se ha opuesto a la presencia de otros actores en África, sino ha apostado por que haya condiciones de igualdad para la cooperación, porque todos los actores se complementen y su interacción sea en beneficio de los pueblos del continente. ¿Qué podría decirnos de la próxima cumbre?

Respuesta: ¡Usted lo ha dicho todo! Mencionó que Rusia es una garantía de seguridad. En el sentido clásico, las garantías de seguridad suponen una cosa algo distinta. No tenemos ningún acuerdo de alianza militar con los países africanos, pero tenemos muy buenas e históricas relaciones desde los tiempos de la descolonización. Sí que fue sin ánimo de lucro. Fue costoso en plano económico y financiero para la Unión Soviética. Pero, si Usted quiere, fue una "orden del partido o bien un llamado del corazón".  Realmente fue la conquista más importante de la política exterior soviética el hecho de que la justicia triunfara en el continente africano. Por cierto que ahora que nuestros colegas occidentales intentan reescribir la historia de la Segunda Guerra Mundial, les recordamos el período colonial, el daño que los colonizadores causaron al continente africano. Y la descolonización se produjo casi veinte años después de que terminara la Segunda Guerra Mundial. Por ello, si alguien quiere entrar en debate sobre la historia, vamos a sacar el tema de la descolonización, máxime que no ha concluido: están la isla de Mayotte en el archipiélago de las Comoras, las islas de Madagascar, el archipiélago de Chagos, sobre el que la Corte Internacional de Justicia falló recientemente que su control debe ser entregado a Mauricio. También la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución al respecto.

Usted lo ha dicho bien: estamos listos para trabajar en cualquier país sin expulsar a nadie de allí si tenemos condiciones de igualdad para la competencia. No todos actúan de esta forma, y ya he citado ejemplos. Probablemente, Rusia como uno de los grandes socios comerciales supone para los africanos un factor de estabilidad y equilibrio. Tenemos un intercambio comercial que crece a un gran ritmo y alcanza ya los 20.000 millones de dólares. Claro está que no es nada comparado con los volúmenes chinos, pero ya es varias veces la cifra que teníamos, digamos, hace diez años. Como en cualquier situación, tener un solo socio más fuerte te hace depender de él, pero si son varios, la cooperación siempre es más estable.

Pregunta (traducción del inglés): Usted ha hablado de la incapacidad de EEUU desde el punto de vista del acuerdo nuclear, de que el acuerdo no funciona. Cuando el ex Presidente de Francia, Jacques Chirac, protestó contra la guerra en Irak en 2003, Condoleezza Rice, la entonces secretaria de Estado de EEUU, dijo que no se lo perdonarían. En el contexto del importante discurso del Presidente de Francia, Emmanuel Macron, a finales de agosto del corriente, en el que habló de la autonomía europea estratégica, la emergencia del llamado Occidente postatlántico, ¿cómo podría aprovechar nuevas modalidades de la política europea? ¿Sería posible recuperar la verdadera alianza pancontinental?

Respuesta: En 2003 Rusia, Francia, Alemania condenamos la aventura iraquí tramada por los anglosajones en contra del Derecho Internacional que terminaron destruyendo el país. A propósito, el jefe de la administración estadounidense en Irak, Paul Bremer, disolvió todas las divisiones del partido Baaz, del ejército controlado por los miembros del partido, del servicio de seguridad. Y ahora todo el mundo reconoce que los militantes más eficaces del EI son los antiguos oficiales del ejército de Sadam Husein echados a la calle. Se quedaron sin recursos para sobrevivir. No les defiendo pero se alistaron en el EI no porque le hubiera guiado hasta allí su corazón sino por necesidad económica.

En cuanto a la intervención del Presidente de Francia, Emmanuel Macron, en la reunión de los embajadores, nos llamaron la atención tanto su discurso, como las iniciativas propuestas. A pesar de todas las diferencias, que siembre habrá, llama a volver a la idea de un diálogo europeo para garantizar la seguridad nacional e internacional y la estabilidad del sistema mundial.

Lamentablemente, la OSCE se quedó congelada a nivel de un foro polémico, cuenta con el consenso pero no con la reales herramientas legales. Podría llegar a representar una alterativa a la OTAN y al Pacto de Varsovia, cuando éste último dejó de existir. Pero, lamentablemente, eligió otro camino.

Emmanuel Macron presentó numerosas iniciativas acerca de la gestión de los asuntos europeos. Como sabrá usted, una de ellas se refiere a la reforma de la Unión Europea. El mandatario galo propuso rediseñarla como un «núcleo», que sería la eurozona, y los demás miembros de la UE (Asociación Europea, etc.), que representarían unos círculos concéntricos. Después de dos años de la presidencia, Emmanuel Macron ve Europa no sólo dentro de los límites de la Unión Europea, sino de forma mucho más amplia y habla de una seguridad europea global y de la necesidad de la autonomía estratégica en materia de seguridad. La canciller de Alemania, Ángela Merkel, recientemente formuló ideas similares en Nueva York, hablando de las relaciones transatlánticas en el contexto del Brexit, de la postura de EEUU con respecto a la Unión Europea y la OTAN. La única idea de EEUU sobre la OTAN es  incrementar su presencia, expandirla a Oriente, vender más armas exigiendo aumentar los gastos militares de los miembros de la Alianza hasta el 2%, Estoy absolutamente convencido de que EEUU no quiere un guerra en Europa pero sí aprovechar la coyuntura para estar presente allí y obligar al país anfitrión a pagar por sus bases, aumentar los gastos para comprar primero las armas estadounidenses y luego el gas licuado estadounidense, ¿por qué no? Los europeos se dan cuenta de que es una postura bastante egoísta y ya no tienen la sensación de estar unidos mediante la Alianza Transatlántica de Defensa. No es casual, por lo tanto, que, al generarse esta decepción, se empezó a hablar de la necesidad de convertir la alianza de defensa en una alianza global, que responda por la seguridad global. Es un tema eterno. Se puede explotar eternamente esta idea, mantener de forma artificial el bloque que está buscando pretexto para seguir existiendo. La Unión Soviética desapareció, el Pacto de Varsovia desapareció, en Afganistán sabemos cómo están las cosas: no saben cómo retirarse cuanto antes dejando una cuantas bases y fuera.

Rusia respalda la iniciativa de Emmanuel Macron, quien dirigió un mensaje detallado al Presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el líder ruso le contestó confirmando la necesidad de empezar el diálogo. No podemos marcar pautas de antemano pero la anterior postura de la mayoría de los europeos, de que Rusia debe implementar los Acuerdos de Minsk y sólo entonces se podrá empezar a hablar, esta postura ya no es dominante. Y el discurso de Emmanuel Macron, quien habrá sido el primero en sentir que es un callejón sin salida, es una prueba de ello.

Francia presenta muchas iniciativas, algunas cuestionables. En particular, las iniciativas en el ámbito de periodismo o el espacio mediático. Los «Reporteros sin Fronteras», en estrecha cooperación con el gobierno galo, promueven la idea de redactar cierta «lista blanca» de todos los medios, incluidos los digitales, de confianza. No me voy a extender sobre que no es un enfoque correcto, y menos en el país donde  los medios oficiales rusos como RT y Sputnik no tienen acreditación en el Palacio de Elíseo. Otra iniciativa francesa se llama «Iniciativa Europea de Intervención». Mientras los presidentes ruso y francés estaban reunidos en Brégançon, me encontré con el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, y el asesor de la política exterior de Emmanuel Macron. Nos interesábamos por el mecanismo de funcionamiento de la Iniciativa en cuestión ya que se supone que se crea para cubrir la necesidad de intervenir urgentemente y salvar vidas humanas sin esperar a que se cumplan los trámites burocráticos relacionados con la actividad del Consejo de Seguridad, de la OTAN, de la propia Unión Europea. Naturalmente, surge la pregunta: si se trata del empleo dela fuerza, ¿cómo se planea prescindir del Consejo de Seguridad? En septiembre se celebró la reunión de los titulares de Exteriores y de Defensa de Rusia y Francia, en formato «dos más dos», en la que lo hablamos de forma detallada pero aún no nos presentaron un cuadro definitivo. Este es otro aspecto porque hace falta comprender si el tema mencionado forma parte de la iniciativa del Presidente Macron sobre el diálogo europeo o es un idea secundaria. Hay muchas preguntas, pero lo principal es que, y esto o apoyamos sin reservas, hace falta sentarnos y entablar un diálogo respetuoso, sin condiciones previas, sin tener ninguna de las partes ciertos derechos exclusivos o privilegios en este diálogo.

Pregunta: Creo que uno de los principales éxitos estratégicos de la política exterior rusa en Oriente Próximo y, en general, con respecto al mundo no Occidental, es que adquirió un valor independiente dejando de ser la derivada de las relaciones entre Rusia y Occidente. Pero muchos oponentes nuestros intentan criticarlo, desmentir e insinuar que los intereses rusos en Oriente Próximo consisten en debilitar Occidente y que Rusia no es un centro de fuerza seguro ni duradero en Oriente Próximo. Que en cuanto Occidente mejore las relaciones con Rusia, abandonará aquella región conflictiva. Recuerde que muchos llegaron a decir las absurdidades como que Siria es una moneda de cambio para Rusia que la quiere cambiar por Ucrania. Intentando confirmar esta tesis nuestros oponentes alegan la retórica rusa que, y hay que reconocerlo, tiene muchas veces un carácter desequilibrado. Contiene una crítica argumentada de Occidente pero le falta lo que usted acaba de decir: ofrecemos a los países de la región ser amigos y disfrutarlo. ¿Cree usted posible equilibrar la retórica rusa con respecto a Oriente Próximo y continuar criticando Occidente pero, al mismo tiempo enfatizar el papel positivo o neutral de Rusia en la región que no depende de la coyuntura de sus relaciones con Occidente?

Respuesta: Estoy de acuerdo con que la política exterior de Rusia ha empezado a ser autosuficiente. Todo parece indicar que las ilusiones que surgieron después de la desintegración de la URSS marcaron la forma en la que los países occidentales perciben a la Federación de Rusia. Se acordarán de todo eso seguramente, el fin de  la Historia y cosas por el estilo. Sin embargo, fue el año 2014 el que nos ayudó a darnos cuenta de que únicamente podíamos contar con nuestras fuerzas, por supuesto, en el marco del derecho internacional. En aquel momento parte de los países occidentales apoyó el golpe de Estado anticonstitucional perpetrado en Kiev, algunos de los mismos incluso lo provocaron y organizaron. En todo caso, la reacción de Occidente a la llegada al poder de los golpistas en 2014 y las sanciones, exigencias y condena que le siguieron nos convencieron de que en este mundo uno sólo se podía fiar de sí mismo, tal como aconsejaba el Emperador ruso Alejandro III. Incluso de una manera más amplia deberíamos hacerlo.

Veamos: la crisis ucraniana, febrero de 2014. En las negociaciones que se celebran los alemanes, franceses, polacos, junto con el Presidente de Ucrania, Víctor Yanukovich, y la oposición firman un acuerdo. El mismo indica que a la mañana siguiente se celebrará un Gobierno de la concordia nacional, para encargarse de unas elecciones anticipadas. Las autoridades no usarán el Ejército ni el Servicio de Seguridad, a no ser que sea para la vigilancia de los edificios administrativos. Sin embargo, por la mañana todo  eso se vino abajo. Hicimos las preguntas a los franceses y a los alemanes y también a los estadounidenses que nos lo solicitaron (el entonces Presidente de EEUU, Barack Obama, le llamó al Presidente Vladímir Putin). Les preguntamos cómo pudo ocurrir que pusieran en juego su honor, su dignidad y su autoridad. La respuesta fue: “es que ocurrió así”.

No en vano ahora, al hablarse de las causas de la actual crisis entre Occidente y Rusia, se nos echa en culpa nuestra presencia en Crimea y en Donbás. Las razones de ello, sin embargo, radican en el golpe de Estado, cuyos promotores anunciaron por la mañana que no crearían ningún Gobierno de la concordia, tal como se recogía en el documento firmado en febrero de 2014, sino el “Gobierno de los vencedores”. El día 22 de febrero, el país ya estaba dividido en los vencedores y los vencidos. Y dos días más tarde ya se hicieron las siguientes declaraciones: “a los rusos no se les ha perdido nada en Crimea, hay que eliminarlos o expulsarlos de ahí”. Al rebelarse el Parlamento de Crimea contra ello, se enviaron a la península los “trenes de la amistad” con los bandidos. Lo mismo ocurrió con Donbás: no atacó a nadie. Sus habitantes dijeron: “Estáis con algunas cosas anticonstitucionales. No queremos tener nada que ver con eso, dejadnos en paz. Queremos ver con calma qué es lo que está ocurriendo”. Se los declaró terroristas por esa razón y se los atacó.

Muchas veces lo dije a nuestros interlocutores occidentales, pero evitan hablar del motivo de esta situación. Es una actitud vergonzosa e indigna de unos países de peso. Y nos dimos cuenta perfecta de que somos autosuficientes y autosostenibles, mientras estábamos recibiendo esta nueva y la más amarga lección en nuestras relaciones con Occidente. Ello no quiere decir que sigamos ofendidos, en absoluto. Estamos dispuestos a responder a tales iniciativas como la que presentó el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, lo acabamos de comentar. Estamos por el diálogo, por las negociaciones.

Cuando fueron introducidas las sanciones, nos vimos obligados a responder. Siempre subrayamos que las sanciones son un invento de los países occidentales, de modo que ellos mismos deben decidir qué hacer con ellas. Y nos dimos cuenta de que, primero, hemos de contar en la economía, las tecnologías y en el abastecimiento de nuestra población con los productos necesarios únicamente con nuestras propias fuerzas, porque nos pueden engañar en cualquier momento. Fue lo que ocurrió con las sanciones. Sin embargo, siempre subrayamos que no cerramos la puerta al diálogo. En cuanto esté dispuesto a hablar con nosotros, bienvenidos sean y en la medida que les sea cómodo. Lo subrayamos en todas las etapas. Por este motivo nuestra independencia, nuestra autosuficiencia, la soberanía de nuestra política exterior, si se quiere, no significan en absoluto que nos queramos aislar. Los que se aíslan son nuestros interlocutores occidentales. Al mismo tiempo, ahora todo está cambiando y hay numerosos ejemplos de cómo algunos países de la Unión Europea desarrollan de manera activa sus relaciones con la Federación de Rusia, para el descontento de los burócratas de Bruselas que no quieren perder el control de todos estos procesos. Sin embargo, como ya sabrán ello ya está teniendo su repercusión y en muchos países ya está surgiendo descontento a nivel nacional.

En cuanto a la opinión de Occidente de que queremos debilitarlo, diría que los propios países occidentales con sus accionan se debilitan a si solos. El ejemplo de Afganistán es muy convincente, con casi 20 años de intentos de poner orden allí, todos fracasados. El ex Presidente de Afganistán Hamid Karzai lo sabe perfectamente y se toma muy a pecho el futuro de su país. Apreciamos mucho su postura. La situación en el país, mientras tanto, sigue sin ser arreglada, aunque hubo numerosas posibilidades de arreglarla.

Se nos intenta presentar como un socio que no merece mucha confianza y que a largo plazo de debe considerarse como tal, por poder dejarlo todo e irse en algún momento. Los países africanos y los países de Oriente Próximo nos dicen todo lo contrario. A modo de ejemplo citan al ex Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, que a lo largo de 20 años, como mínimo, garantizó la seguridad en esta región. Es verdad que tenía buenas relaciones con Rusia, pero mantenía la seguridad en la región. Los estadounidenses lo llamaban aliado estratégico. Llegó la llamada “primavera árabe”. No escapó a ninguna parte, cedió sus potestades, se fue a Sharm el Sheik, dejando su puesto con dignidad y diciendo: “Quiero que mi país viva en paz y seguridad. Si soy un estorbo, me marcho”. Lo llevaron a la sala de audiencias entre rejas y lo empezaron a tratar indebidamente y a humillar. No les revelaré ningún secreto, si les digo que apelamos a los estadounidenses, para que influyeran en las autoridades egipcias y pusieran fin a las vejaciones, pero no recibimos de Washington ninguna reacción.

El líder libio Muammar Gaddafi tuvo relaciones bastante cercanas con muchos políticos europeos, también en Francia... Pero hubo bombardeos, un cruel asesinato, la destrucción.

Es por ello, porque precisamente los pueblos y los líderes de estos países han de decidir en quién apoyarse y en quién no. Me gustaría insistir en que muchos países por su propia iniciativa nos repiten que aprecian enormemente el apoyo que brinda Rusia a sus compañeros y amigos.

Y, en cuanto a la retórica equilibrada, intento mantenerla equilibrada. No criticamos a Occidente, si es que nuestras palabras pueden llamarse crítica, para gozar con ello. Simplemente queremos citar hechos concretos que demuestren que no es la primera vez que ocurre, y volver a los enfrentamientos, para solucionar sus problemas, provocar la desintegración de los países, las sociedades y las regiones, creo que no está muy bien.

Pregunta: Hablando de las sanciones, en su momento lanzó la fórmula de “No las introdujimos, de modo que no somos quienes deben levantarlas”. Los senadores estadounidenses Marco Rubio y Ben Cardin, se dirigieron a su homólogo Mike Pompeo con la propuesta de la introducción de sanciones contra el Fiscal General de Rusia, Yuri Chaika, y el Ministro de Justicia de Rusia, Alexander Konoválov, miembros del Gobierno ruso, igual que usted. Dada esta circunstancia, surge la pregunta de ¿si el tipo de la reacción por parte de Rusia seguirá siendo el mismo o sufrirá modificaciones?

Respuesta: He oído que los mencionados congresistas son conocidos por su retórica antirrusa. No creo que la suya sea una postura muy perspicaz. Todos los políticos que tienen una postura más o menos sopesada sobre el particular, hace tiempo tenían que darse cuenta de que las sanciones no están teniendo el resultado por ellos deseado. Y nunca lo tendrán. Tenemos, gracias a Dios y a nuestros antepasados, nuestra tierra con sus riquezas naturales, nuestra dignidad y también nuestro Ejército. Todo ello juntos nos ofrece una gran seguridad. Confío en que el desarrollo económico y las inversiones que fueron hechas y se siguen haciendo se volverán rentables en un futuro inmediato.

Pregunta: En su intervención abordó de manera detallada las secuelas de la política estadounidense y de las intervenciones militares en Oriente Próximo y Medio. Rusia se pronuncia de manera consecutiva y concreta contra tales intervenciones. Al mismo tiempo, las guerras en Iraq y Afganistán dejaron su rastro para Estados Unidos, dado que causaron un grave daño a su reputación y significativas pérdidas financieras y humanas. Como ya ha dicho, los interlocutores occidentales enfocan las acciones de Rusia desde la perspectiva geopolítica, calificando EEUU a nuestro país como evidente enemigo. Es posible que sea una actitud cínica, pero a lo mejor no está tan mal para Rusia que EEUU acabe “patinando” en los problemas en Oriente Próximo, gastando su capital político y militar y metiéndose aún más en los conflictos, como perfectamente podría pasar ahora con Irán, en vez de gastar estos recursos en la disuasión de Rusia.

Respuesta: En cuanto a la guerra en Iraq y Afganistán, llamamos a los países occidentales a que analicen todos sus errores. El gran Winston Churchill dijo en cierta ocasión: “Estados Unidos siempre hace lo correcto. Después de haber probado todas las opciones”. Es lo que dijo y espero que tenga razón esta vez también.

 

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