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26 noviembre 202018:35

Discurso y respuestas a las preguntas de los medios ofrecidos por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa conjunta con el Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Bielorrusia, Vladímir Makéi, al término de la reunión conjunta de las cúpulas directivas del MAE de Rusia y el MAE de Bielorrusia, Minsk, 26 de noviembre de 2020

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Estimadas señoras y señores,

Hemos celebrado la reunión conjunta de las cúpulas directivas del MAE de la Federación de Rusia y el MAE de Bielorrusia. Ha transcurrido, como siempre, en un ambiente de confianza y de auténtica camaradería.

Aprovechando la ocasión, me gustaría volver a expresar a los amigos bielorrusos el reconocimiento por su tradicional hospitalidad y la estupenda organización del trabajo. Apreciamos mucho estas reuniones anuales de los ejecutivos y otros representantes de la cúpula directiva de ambos ministerios. Permiten discutir en detalle las cuestiones internacionales más candentes, que afectan los intereses de nuestros países y necesitan ser promovidas.

A pesar de la complicada situación epidemiológica, pudimos celebrar la reunión de forma presencial y hablar cara a cara. Teníamos cuatro cuestiones en el orden del día: las relaciones de nuestros países con la Unión Europea, la participación en las operaciones de paz de la Organizaciones de las Naciones Unidas (en particular, en el contexto de la perspectiva de participación de la OTSC en las actividades de paz de la ONU), el trabajo conjunto en la Unión Económica Euroasiática para consolidar la Gran Asociación Euroasiática y garantizar la seguridad internacional de la información.

Hemos conseguido acuerdos concretos sobre todos estos temas plasmándolos en la resolución firmada junto con el Plan de Consultas entra las Cancillerías de nuestros países para el año 2021. También hemos hablado hoy de una interacción más amplia en las organizaciones internacionales, como la CEI, la OTSC, la UEEA, la ONU, la OSCE.

Junto con nuestros colegas hemos contratado con tristeza que los socios occidentales, encabezados por EEUU, continúan promoviendo con insistencia sus intereses egoístas en aras de conservar su hegemonía en el escenario mundial. Emplean el concepto del “orden mundial basado en reglas”, las que contraponen directamente a las normas internacionales universales y comúnmente aceptados, incluida la Carta de la ONU.

Nos preocupan las intenciones de los occidentalistas que pretenden establecer el control sobre las organizaciones internacionales, hasta privatizar sus secretarías. Cuando no lo consiguen, intentan sustituir el trabajo colectivo en formatos universales por las reuniones en privado, donde todos los que están de acuerdo con la línea occidental, toman decisiones que luego se presentan como multilaterales y vinculantes. Es improbable que nos puedan obligar a cumplir con estas reglas. La mayoría de los países del mundo mantienen su compromiso con el viejo y probado principio: el respeto al Derecho Internacional y la carta de la ONU, ante todo.

Hemos constatado múltiples ejemplos de insolente intervención por parte de EEUU y los que siguen el rumbo estadounidense (me refiero a algunas capitales europeas) en los asuntos internos de Estados soberanos. Se siguen usando los sucios métodos de las “revoluciones de colores”, incluidas la manipulación de opilión pública, creación y apoyo de las fuerzas abiertamente antigubernamentales, contribución a su radicalización. Vemos cómo estos métodos se aplican con respecto a la República de Bielorrusia. Lo hemos discutido hoy en detalle con el Ministro de Asuntos Exteriores, Vladímir Makéi, y el Presidente de la República de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, quien nos ha recibido antes de la reunión.

Nos han informado con precisión sobre el desarrollo de la situación en Bielorrusia. No nos es indiferente. La República de Bielorrusia es nuestro aliado, socio estratégico y pueblo hermano. Estamos interesados en que la situación en el país sea tranquila y estable. Contribuirá a ello la reforma constitucional iniciada por las autoridades del país como una importante etapa de transformaciones en el sistema político, económico y legal.

Partimos de que el pueblo bielorruso es sabio y siempre actúa de forma sopesada. Es capaz de solucionar sus problemas sin sugerencias desde el exterior, sin pertinaces propuestas de mediación no pedida. Es obvio que se esté intentando impedir la normalización de la situación. Hay muchos ejemplos de ello: intentos de radicalizar las protestas, llamamiento a sabotaje y alta traición, que suenan también desde el extranjero.

Hoy hemos analizado todo el espectro de nuestras relaciones, formas de proteger los intereses de cada uno de nuestros países y del Estado de Unión de la República de Bielorrusia y la Federación de Rusia.

Vuelvo a enfatizar que estamos muy satisfechos con nuestro trabajo. Vamos a trabajar para hacer realidad todo lo acordado hoy.

Pregunta (dirigida a ambos Ministros): El 18 de noviembre, su homólogo  alemán, Heiko Maas, acusó a las autoridades de Bielorrusia de reprimir duramente las protestas pacíficas. Al mismo tiempo, exhortó a usar las herramientas del Consejo de Europa para observar la situación hasta en los países europeos que no quieren adherirse a esta organización. Quieren comentarlo.

Respuesta (Serguéi Lavrov responde después de Vladímir Makei):  Hemos tomado nota de cómo asumió Alemania la presidencia rotatoria del Comité de Ministros del Consejo de Europa (CMCE). El Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, pronunció un discurso en una reunión del CMCE celebrada a puertas cerradas y posteriormente ofreció una rueda de prensa. Sonó de manera inhabitual para la presidencia en esta organización europea porque la tarea principal del Consejo de Europa estipulada en sus Estatutos es contribuir a una mayor unidad de todos los países europeos. El Presidente del Consejo de Europa debe apostar a las direcciones de su futura actividad que no introducirán la confrontación en el trabajo sino promoverán la unidad.

No es un secreto que en la reunión del CMCE celebrada antes de la rueda de prensa mencionada por usted Heiko Maas presentó su programa para los próximos seis meses de manera politizada y en tonalidad inadmisible, burda- y descortésmente. Hizo muchas declaraciones rusófobas. No sólo criticó a la República de Bielorrusia sino también sonaron acusaciones rusófobas infundadas en relación con Crimea, Abjasia, Osetia del Sur, Transnistria y el sureste de Ucrania. Hizo declaraciones extrañar sobre los acuerdos conseguidos en relación con Alto Karabaj.

Durante la rueda de prensa, Heiko Maas exhortó a todos "respetar el orden mundial basado en reglas". Nuestros colegas occidentales no están dispuestos ni quieren respetar el Derecho Internacional. Declaró de hecho que los principios del Consejo de Europa deben imponerse a través de las respectivas herramientas, inclusive a los países que no forman parte del Consejo de Europa. Creo que es absolutamente inadmisible. Es extraño que de todos los países fue Alemania que decidió últimamente ser locomotora de posturas agresivas en relación con los Estados que no forman parte de la OTAN y la Unión Europea.

Si vamos a ser objetivos y prestamos la atención a las manifestaciones del doble rasero, Heiko Maas ni otros representantes de los países occidentales, ni los organismos de la ONU que se ocupan de los derechos humanos no dijeron ni una palabra sobre los incidentes serios que habían tenido lugar en Francia y Alemania. En Francia se celebraron las manifestaciones de los Chalecos Amarillos, en Alemania protestaron contra las restricciones impuestas debido al coronavirus, hubo protestas también en varios otros países, en particular, en Polonia contra la prohibición del aborto. Las disolvieron burdamente.

Los organismos internacionales, incluida la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, callaron. Los propios defensores de derechos humanos franceses presentaron la situación con los Chalecos Amarillos de manera diferente de como lo hacen en Rusia o Bielorrusia, sólo en la etapa inicial exhortaron con cuidado a superar las discrepancias. Posteriormente, los Chalecos Amarillos se enfrentaron con una respuesta dura de la policía. Según los cálculos de los defensores de derechos humanos franceses, unas 15.000 pelotas de goma se dispararon contra los manifestantes,  unas 2.500 personas resultaron heridas, unas 12.000 personas se detuvieron de las que 2.000 fueron condenadas a la cárcel, en particular. Nadie dice de esto. Es normal, porque se trata de los 'suyos'. Es necesario dejar de hacerlo, ante todo, a los que encabezan el Consejo de Europa.

Hace un mes, en Moscú la Secretaria General del Consejo de Europa, Marija Pejcinovic Buric, preguntó qué opinábamos de los acontecimientos en Bielorrusia. Obtuvo respuestas a sus preguntas y se interesó si el Consejo de Europa podía hacer un aporte a la normalización de la situación. Prometimos transmitir su propuesta. Ella subrayó que esto sería posible sólo en caso de que la propia Bielorrusia lo solicitase. Mientras, como se ve, la presidencia alemana tiene otros planes al respecto. Es de lamentar.

Aplicaremos esfuerzos para que el Consejo de Europa bajo la presidencia alemana no olvide de tales temas que Occidente trata de desestimar. Es la discriminación de los habitantes rusófonos en los países Bálticos, el fenómeno vergonzoso de la no ciudadanía, las llamadas reformas en el sector educativo y lingüístico de Ucrania que discriminan sólo el idioma ruso, a diferencia de las lenguas de otras minorías étnicas porque son idiomas de la Unión Europea. No aceptaremos que el Consejo de Europa (o varios miembros suyos) intenten ocultar los hechos de persecución premeditada de los representantes de los medios de comunicación rusos sin decir de la glorificación del nazismo. La presidencia alemana debe recordarlo también y no tiene que centrar la atención del Consejo de Europa en las cuestiones cómodas para Occidente que justifiquen su postura desestimando los problemas que se hicieron crónicos para nuestros colegas occidentales.

Pregunta: ¿Cómo valora usted las perspectivas de concertación de nuevos tratados de estabilidad estratégica con EEUU después de la llegada de la nueva administración? El año pasado, el Presidente de EEUU, Donald Trump, decía de un nuevo documento trilateral con la participación de Rusia, EEUU y China. ¿Qué sucederá ahora?

Respuesta: Es una historia antigua. La administración de Donald Trump ardía realmente en deseos de hacer participar a la República Popular China en las negociaciones sobre el desarme. Al inicio, decían que era necesario incluir a China en el Tratado bilateral entre Rusia y EEUU todavía vigente sobre las medidas para reducir y restringir las armas estratégicas ofensivas (START), aunque es imposible. Posteriormente propusieron elaborar un nuevo tratado porque este documento ya está obsoleto, es bilateral y ellos querían hacer un paso hacia el desarme y el control de armas multilateral. Su postura se modificó de forma caótica. Al final, propusieron prorrogar el Tratado por un año poniendo como condición que tenemos que calcular recíprocamente las ojivas y prever la vigilancia de los observadores en los puestos de control de las empresas de la industria militar. No es serio ni profesional calcular las ojivas desestimando los vectores, las nuevas tecnologías que influyen directamente en la estabilidad estratégica.

Hace mucho, a principios del año en curso, entregamos a nuestros colegas estadounidenses las propuestas de cómo se podría estructurar el diálogo futuro sobre el control de armas y la no proliferación. Su postura fue firme: las ojivas y ya está. Les interesa desde hace mucho las armas nucleares tácticas, esto explica su interés en las ojivas con la desestimación de todo lo demás. Y nosotros respondemos que estaremos dispuestos hablar sobre las armas nucleares no estratégicas, incluidas las ojivas cuando los estadounidenses retiren sus armas tácticas del territorio de países extranjeros. En Europa tales armamentos están desplegados en cinco países de la OTAN. En los organismos de la OTAN se llevan a cabo las maniobras en que se ensaya el empleo de armas nucleares con la participación de los militares de los países no nucleares. Es una burda violación del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, por sus siglas en inglés).

En cuanto a China, el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró en reiteradas ocasiones que Rusia no tendrá nada en contra, pero la decisión la debe tomar la RPC. China declaró oficialmente en reiteradas ocasiones en público que no planea adherirse a las negociaciones con Rusia y EEUU, en vista de que sus arsenales nucleares son mucho más pequeños que los respectivos arsenales de Moscú y Washington. Respetamos tal postura. Si los estadounidenses pueden convencer a China a adherirse a las negociaciones multilaterales no opondremos. Estamos dispuestos a participar en tales negociaciones si China lo acepta de forma voluntaria. Mientras, no vamos a persuadir a Pekín a hacerlo debido al antojo de EEUU. Pero si un formato multilateral en el ámbito de desarme, en las negociaciones sobre el control de armas se crea, insistiremos que los franceses y los británicos se adhieran a éste.

Cuando lo declaramos a los estadounidenses nos dijeron que se trata de sus aliados y que responden por ellos. Es porque son aliados de EEUU quisiéramos verles en la mesa de las negociaciones si tales adquieren carácter multilateral. La línea de Washington hostil en relación con Rusia estipulada en las doctrinas suscita preguntas sobre los motivos de los aliados de EEUU, sea en Europa o en Asia. Cuando se conciertan alianzas con un país que nos declara como Estado enemigo tenemos que sacar las conclusiones en relación con estos aliados también.

No creo que se pueda llegar a un acuerdo en serio con la administración de Donald Trump en relación con el proceso de control de armas. No sabemos cuál Administración llegue a la Casa Blanca y qué planes tenga. No se han anunciado los resultados oficiales, pero ya se entiende que empezó el proceso de traspaso de poderes, conocimiento de los materiales. Vamos a ver qué valoraciones se formen en las cabezas de los que formarán la política de EEUU en el ámbito de estabilidad estratégica después del 21 de enero de 2021.

Pregunta (dirigida a ambos Ministros): En todo el mundo se observa el crecimiento de manifestaciones de protesta de los ciudadanos por motivos diversos, incluidos los políticos. La reacción de las fuerzas del orden es igual en todas partes, hasta el uso de la fuerza y medios especiales. Tales acontecimientos en Bielorrusia son objeto de atención especial de los políticos extranjeros. ¿Qué es la causa de esto, según Usted?

Respuesta: Ya he citado ejemplos cómo se reprimen las protestas en Francia. Prefieren no mostrar estas cifras a la opinión pública. Las organizaciones de derechos humanos de la ONU, los numerosos relatores sobre la situación con los derechos humanos intentan evitar los temas incómodos para los representantes occidentales.

En cuanto a las protestas en París, se ha levantado una amplia ola contra el proyecto de ley "Sobre la seguridad global" que prohíbe sacar fotos, grabar vídeos y realizar otra identificación de los efectivos de las fuerzas del orden público. Puedo imaginar qué alboroto se suscitaría si esto pasase en Rusia o Bielorrusia. Este tema preocupa a la opinión pública de Francia, las organizaciones de derechos humanos, pero no vemos una reacción por parte de las organizaciones internacionales. Cuando comenzaron las manifestaciones de protesta contra el proyecto de ley, se usaron cañones de agua y granadas aturdidoras. Los propios manifestantes cometieron provocaciones, usaron piedras y palos. Se hirió a un policía. Repito que esto no impide a Occidente sermonear en relación con los que no son sus aliados.

La votación en Rusia y Bielorrusia se observa "bajo la lupa". Cuando esto pasa en EEUU, se declara que es normal, es la democracia, todo está bien, aunque los conocidos centros de análisis en EEUU escriben directamente que "hay problemas con el sistema electoral de EEUU". Este sistema ya no corresponde a los principios de la democracia y el Estado de derecho. Lo escriben ellos mismos, pero nuestros socios internacionales prefieren pasarlo por alto y centrar la atención en los países cuyos regímenes no les convienen.

Cuando los relatores de la ONU, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos describen los enfrentamientos duros en las capitales occidentales se les exhorta a todos a encontrar soluciones a través de diálogo. Cuando se critica a nosotros o Bielorrusia se exige cambiar el sistema. Esto se ve a simple vista. No tenemos ilusiones desde hace mucho qué estándares promueve Occidente y cuánto ambiguos son. Vamos a luchar, defender nuestro punto de vista en los organismos de la ONU donde estas cuestiones deben estudiarse. No permitiremos olvidar los vicios que muestra la comunidad occidental.

Pregunta (dirigida a ambos Ministros): Comenten la última entrevista de Pável Latushko en que habla, en particular, sobre eventuales contactos informales con Moscú.

Respuesta: La portavoz del MAE de Rusia, María Zajárova, acaba de mostrarme una parte de esta entrevista. Él no sólo dice de la posibilidad de mantener contactos no oficiales con Moscú sino también afirma que se mantienen y están coordinados. Declara descaradamente que no puede mencionar los apellidos, pero "los contactos se mantienen a un nivel alto". Especula si me permiten informar de esto a nuestros amigos bielorrusos. Es una mentira absoluta, lo que caracterizar otra vez a los que intentan hacer una carrera "comiendo el pan extranjero".

 

 

 

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