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14 abril 202022:11

Entrevista sobre temas internacionales de actualidad ofrecida por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, a los medios rusos y extranjeros por videoconferencia, Moscú, 14 de abril de 2020

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Igual como la mayoría de nuestros colegas de otras profesiones y oficios, ahora trabajamos a distancia. Por lo tanto, las formas tradicionales de la actividad diplomática como intercambios de visitas,  negociaciones seguidas de ruedas de prensa y comentarios se han suspendido por algún tiempo. Debido a que llegan preguntas sobre la política exterior de Rusia en la tesitura actual, hemos decidido satisfacer sus solicitudes y ofrecer esta entrevista. 

Pregunta: ¿Se estudia actualmente la posibilidad de modificar los procedimientos de salida de los rusos al extranjero en el contexto de la pandemia de coronavirus y también después de que se abran las fronteras? ¿De qué se trataría: visados de salida, el obligatorio negativo en el test de coronavirus o de algo más? ¿Se está discutiendo esta cuestión con nuestros socios?

Respuesta: De momento, esta cuestión no se discute. No creo que alguien en nuestro país desee en estos momentos salir al extranjero. En el fondo, no puede haber restricciones algunas, porque el derecho a la libertad de desplazamiento está refrendado en nuestra Constitución. En el momento actual, es preciso hacerlo todo por minimizar el número de enfermos y fallecidos. Las medidas que adopta el Centro Coordinador del Gobierno ruso son harto conocidas. Nos guiamos estrictamente por estas decisiones.

Volviendo al tema de salida. Con toda seguridad, nadie planea introducir visados de salida. Ni siquiera puedo imaginar que se discutan pasos prácticos para hacerlo. No veo motivos para preocuparse por los que deseen valerse de este derecho constitucional cuando las vías de comunicación, incluidos los vuelos aéreos, vuelvan a funcionar.

Pregunta: Mi pregunta también guarda relación con el coronavirus. Washington sigue sometiendo a críticas la labor de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Cómo evalúa Rusia tamaña postura en un momento en que todos los países sin excepción junto con la OMS siguen luchando contra la pandemia de coronavirus? ¿Tales críticas son útiles, constructivas o son inapropiadas?

Respuesta: Hablando en rigor, todos están al tanto de lo que hace la OMS. A este respecto existen las respectivas estadísticas. Cualquiera quien estudie la cronología de la labor, declaraciones y decisiones concretas adoptadas por la OMS se cerciorará de su eficacia. Más aun, el hecho de haber desempeñado y seguir desempeñando hoy la OMS un papel coordinador en la lucha contra la pandemia, quedó reflejado en la reciente resolución aprobada por consenso por la Asamblea General de la ONU, así como en la declaración final aprobada en la cumbre extraordinaria del G 20. En ambos casos EEUU secundó enérgicamente el consenso. Consiguientemente, partimos de que es la postura oficial de esta nación. Desde luego, me gustaría prevenir contra los intentos de politizar el tema de coronavirus. Tales intentos se observan no sólo en relación con el rol de la OMS sino también con las acusaciones presentadas lanzadas contra uno u otro país. Yo creo que ahora deberíamos focalizarnos en las medidas concretas para prevenir la propagación de la pandemia, minimizar los daños y, ante todo, los efectos negativos para la salud de las personas. Y sólo después se podría proceder a analizar los resultados de las medidas tomadas, los errores cometidos y el rol de los institutos multilaterales.

Hablando de la OMS, no olvidemos que EEUU es su mayor donante, por lo cual goza de la mayor representación en sus organismos. En la OMS, los estadounidenses ocupan el mayor número de puestos clave y, desde luego, son personas altamente calificadas que adoptan decisiones profesionales y bien pensadas.

Pregunta: La propagación del coronavirus ha introducido cambios en la vida económica y política a nivel global. ¿Qué mecanismo se debería diseñar ahora para que los mayores países del mundo luchen solidariamente contra la pandemia? ¿Existe la amenaza a la paz y la estabilidad en el planeta en caso de que la pandemia no sea neutralizada en plazos breves?

Respuesta: La pandemia, desde luego, ha puesto de relieve problemas muy serios, ante todo, en lo que concierne a la tarea fundamental: salvar las vidas humanas, garantizar su seguridad médico-biológica, así como conservar un hábitat del hombre que sea confortable y no amenace a la vida y la salud.

El segundo reto que está  en boca de todos, es la economía, la de países concretos y la mundial. La influencia ejercida por la pandemia del coronavirus en los intercambios comerciales, inversiones, cotizaciones de la divisas. Valga como ejemplo la demanda de diversas mercancías que gozaban de gran aceptación. Claro está me refiero, entre otras, también a los hidrocarburos. Estos problemas los tenemos que resolver, como quien dice, sobre la marcha, a nivel de determinados países y organizaciones que estos países integran. Sin lugar a dudas, es otro importantísimo reto que encara la Humanidad.

El tercer reto. La situación actual pone a prueba de solidez no sólo a los Estados, sino también a las asociaciones integracionistas y de otra índole de las que dichos Estados forman parte. Después de que al aunar los esfuerzos superemos esta amenaza global, elaboremos un antídoto   en caso de que semejantes situaciones se presenten en el futuro, tendremos que reconsiderar muchos aspectos concernientes a la actividad de los organismos multilaterales. Nos haríamos una idea más clara de lo que los europeos piensan sobre la Unión Europea y la Alianza del Atlántico Norte. Tendríamos una visión más acertada de la cooperación en el espacio postsoviético, de la actividad que desarrollan la Unión Económica Eurasiática, la Organización de Cooperación de Shanghái y otros organismos. Serían muy útiles las discusiones en el marco del G 20 y del BRICS. Por cierto, todavía en 2018, BRICS aprobó un programa de cooperación en al ámbito de desarrollo y aplicación de vacunas. Junto con nuestros socios chinos sostenemos que tales experiencias son sumamente útiles.

Hablando de las relaciones ruso-chinas en relación con esta pandemia, cabe destacar que hemos venido cooperando desde el inicio mismo de la crisis. A comienzos de febrero pasado, evacuamos a nuestros ciudadanos desde la ciudad de Wuhan y llevamos allá  ayuda humanitaria. Ahora recibimos ayuda de nuestros amigos chinos que lograron invertir la pandemia, volver al país a la normalidad. A mi modo de ver, la ayuda mutua es el principio clave por el que deben guiarse todos los países en estos tiempos tan complicados.

Pregunta: ¿Podría, en opinión de Usted, la propagación del coronavirus influir en los planes de convocar en Nueva York la cumbre de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para septiembre próximo? ¿Podría esta cumbre convocarse antes de la fecha preestablecida debido a la necesidad de dar una respuesta colectiva al coronavirus? ¿Se baraja la posibilidad de celebrar la cumbre en formato de videoconferencia?

Respuesta: Quiero decir de entrada que no hay acuerdos concretos sobre las fechas de celebración de la cumbre. Nosotros planteamos que la cumbre ha de ser presencial (con lo que están conformes los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU), uniendo físicamente a los líderes de los cinco Estados miembros permanentes del CS de de la ONU. Existe un consenso de principio en cuanto a que este foro debería analizar a fondo el estado del acontecer mundial en todos los ámbitos de una u otra manera vinculados a la seguridad de las personas y a la estabilidad estratégica. La agenda concreta se está  discutiendo ahora a nivel de ministerios de Exteriores.

En efecto, se mencionaba septiembre como fecha de celebración, pero hasta ahora no se han adoptado decisiones algunas. Los plazos han de ser consensuados por todos los máximos dignatarios.

Por lo que se refiere a videoconferencia, no la descartamos, pero sin sustituir la cumbre principal. La videoconferencia podría celebrarse sólo en caso de que los jefes de Estado estimen necesario ya en esta etapa  sostener consultas, ante todo, sobre las inmediatas medidas adicionales a adoptar para atajar el coronavirus.

Pregunta: ¿Se celebrará en mayo próximo en Estrasburgo la sesión de ministros de Exteriores de los países que integran el Consejo de Europa? Su homólogo alemán, Heiko Maas, dijo no hace mucho que deseaba entrevistarse con Usted lo más pronto y hasta estaba dispuesto a ponerse mascarilla a la hora de sostener negociaciones. ¿Hasta qué son realistas estos planes tratándose de mayo?

Respuesta: Por cuanto Heiko Maas lo expresó públicamente, sin informarme en directo, yo, por mi parte, a través de Usted también quiero invitarle a arribar cualquier día, si se las ingenia para llegar a Moscú. Tan pronto aterrice en nuestra capital, garantizaremos una plena seguridad para su vida y salud, así como para las de su delegación. Que venga. Heiko, si me oyes, estoy hablando en serio.

Por lo que se refiere a la sesión del Comité Ministerial del Consejo de Europa (CMCE) que debería  celebrarse en mayo para concluir la presidencia rotatoria de Georgia, en efecto, los propios representantes de Georgia solicitaron que tuviera por escenario Estrasburgo debido a sus problemas internos que ni siquiera voy a comentar. Pero, debido al coronavirus, el Consejo de Europa propuso que en noviembre acogiera la sesión Grecia que reemplaza a Georgia y asume la presidencia rotatoria del Consejo de Europa.

Pregunta: ¿Podría ocurrir que, una vez acabe la pandemia, la diplomacia virtual reemplace las negociaciones convencionales?

Respuesta: Creo que el método de transferencia de la actividad diplomática en el espacio virtual a través de videoconferencias seguirá usándose. Ya se usó antes de la pandemia pero nunca reemplazará la comunicación personal. Hay cuestiones imposibles de discutir sin mirarse en los ojos. Lo he dicho en muchas ocasiones. Nunca las tecnologías modernas, que deben aprovecharse, reemplazarán la comunicación personal. Además, has cosas imposibles de confiar ni al papel, ni a los dispositivos electrónicos, y sólo pueden discutirse en un ambiente de confianza absoluta.

Pregunta: El pasado fin de semana, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, anunció que Rusia y EEUU habían acordado crear el grupo de trabajo sobre el espacio. ¿Por qué es importante ahora, durante la pandemia? ¿Qué pretende conseguir Rusia con la creación de este grupo?

Respuesta: No es que pretendamos conseguir nada concreto. Es simplemente el resultado de nuestro largo diálogo con EEUU sobre los mecanismos que en Moscú y en Washington consideramos eficaces para ciertos problemas mundiales y las cuestiones en las que la interacción ruso-estadounidense podría ser beneficiosa. Por supuesto, el espacio y todo lo relacionado con él es una de las áreas donde nuestros países lideran, lo que se confirmó recientemente durante la conversación del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, con la tripulación ruso-estadounidense en la Estación Espacial Internacional y durante las conversaciones telefónicas entre nuestros presidentes, en particular en la celebrada el mismo Día de los Vuelos Espaciales Tripulados, el 12 de abril. Rusia y EEUU planeamos reanudar el trabajo más concreto para la estabilidad estratégica en general.

Hace unas semanas, me llamó el secretario de Estado de EEUU, pienso conversar con él en los próximos días. Mike Pompeo tocó el tema de la reanudación de las negociaciones sobre el control de armas y la estabilidad estratégica en general. Aplaudimos ese interés de los socios estadounidenses ya que llevamos mucho tiempo invitándoles a dedicar más atención a estos problemas.

Nuestros viceministros celebraron, a su vez, una ronda de consultas. Por la parte rusa participó en ella el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov. Pero nosotros buscamos discusiones más concretas, en particular sobre el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) y su futuro. Estamos abiertos a conversar sobre las nuevas tecnologías, como armas hipersónicas, siempre en el contexto – lo quiero enfatizar – de todos los aspectos y factores, sin excepción, que influyen en la estabilidad estratégica. Esto se refiere a los planes de emplazar armas en el espacio, armas estratégicas sin carga nuclear, el futuro del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) y mucho más. Queremos discutir todas estas cuestiones, incluidos los problemas del espacio.

En cuanto al espacio, estamos dispuestos a hablar con los colegas estadounidenses no sólo de la iniciativa ruso-china destinada a impedir el emplazamiento de armas en el espacio. Los estadounidenses son, de hecho, los únicos que no quieren dar carta blanca a esta iniciativa. Pero estamos dispuestos a discutir a la vez la cooperación en el ámbito de uso pacífico del espacio ultraterrestre. Nos ha llamado la atención el memorando firmado por el Presidente de EEUU, Donald Trump, sobre los planes de explorar el espacio ultraterrestre, incluida la Luna. Subrayó que EEUU aborda este problema desde lo estipulado por el Tratado de 1967 sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes. Rusia, al igual que EEUU, es parte del documento mencionado. Y al igual que EEUU, no formamos parte de otro acuerdo, el de 1979 que Gobierna las Actividades de los Estados en la Luna y otros Cuerpos Celestes. Participan en él un poco más de diez países ninguno de los cuales es potencia espacial. Pero tanto nosotros como EEUU estamos comprometidos con las disposiciones del Tratado de 1967. Por eso, en el contexto de las iniciativas presentadas por Donald Trump (quien subraya en el memorando mencionado la necesidad del respaldo internacional a los planes de exploración de la Luna, en particular, conforme el Tratado de 1967), calificamos de correcto este enfoque y estamos dispuestos de cooperar en aras de encontrar planteamientos en común.

Pregunta: A principios de abril, las autoridades de Praga demolieron el monumento al Mariscal de la Unión Soviética, Iván Kónev cuyas tropas habían participado en la liberación de la capital checa, en particular. La parte rusa en seguida propuso que el monumento se le entregara a Rusia. Según se sabe, el Ministerio de Defensa de Chequia respondió con una negativa. ¿Qué hará ahora la parte rusa? ¿Vamos a seguir luchando por que se nos entregue el monumento?

Respuesta: Desde luego, las acciones de este municipio de Praga no pueden ser calificadas de otra manera que indignantes y cínicas. Contradicen al Acuerdo de Relaciones Amistosas y Cooperación firmado con la República Checa en 1993, que contiene compromisos de garantizar el buen estado de los monumentos y memoriales militares y el acceso a los mismos. Las declaraciones de las autoridades checas de que las disposiciones del acuerdo en cuestión no habían sido infringidas, son improcedentes.

Se puede evaluar lo sucedido de una forma más o menos negativa. Me ha llamado la atención la declaración del Presidente de Chequia, Miloš Zeman, que dijo: lo hecho con el monumento es necio y ridículo. Francamente hablando no hay mucho de que reír. Pero sí que lo ocurrido socava  los acuerdos en los que se han basado nuestras relaciones durante los últimos 30 años.

Nos aseguran que el monumento era propiedad municipal. En cambio, sabemos a ciencia cierta que no es así, porque antes de ser demolido figuraba en el registro republicano de objetos memoriales. Partimos de que la cuestión podrá ser arreglada exclusivamente en conformidad con las disposiciones del Acuerdo mencionado de 1993. Por cierto, algunos activistas checos ya expresaron su desacuerdo e indignación. Las organizaciones no gubernamentales de Chequia denunciaron ante los tribunales las acciones de las autoridades del municipio Praga-6. Muchas de estas organizaciones envían a nuestra Embajada materiales que testimonian su solidaridad con nuestra postura sobre la inadmisibilidad de semejante actitud hacia los resultados de la Segunda Guerra Mundial.

Se descubrió un detalle curioso. Como Usted sabrá, la decisión fue tomada por el consejo municipal de Praga-6 encabezado por Ondřej Kolář. Su padre fue empleado del MAE de Chequia, embajador en EEUU y Rusia y ahora es consejero de la consultoría estadounidense que, lo subrayo, había preparado para las autoridades municipales checas la conclusión que justifica la demolición del monumento.

Vamos a trabajar hasta conseguir que los colegas checas cumplan completamente los compromisos según el Acuerdo de 1993. Esperamos que se den cuenta de los riesgos del ulterior agravamiento de la situación.

Pregunta: Mientras la ONU, la OMS y las principales capitales mundiales llaman a consolidar esfuerzos ante la amenaza común, algunas fuerzas parece que buscan el momento para actuar. Lo pone de manifiesto la situación anteriormente referida en torno al monumento al mariscal Kónev, así como los intentos de armar escándalo en torno a la ayuda rusa a algunos países europeos. ¿Qué fuerzas son estas, según usted? ¿Quién está detrás de ellas? ¿Cuáles son sus objetivos?

Respuesta: Son reflejos «rusófobos», similares a los reflejos descubiertos por nuestro gran científico Iván Pávlov. Antes de la pandemia, durante la misma y, desgraciadamente, después de que termine, estos reflejos se han manifestado y se manifestarán.

Hay políticos que operan exclusivamente en el área rusófoba porque no están adaptados a nada más. La rusofobia, como demuestra la práctica, les brinda la posibilidad de existir despreocupadamente, obtener respaldo de algunas potencias. No creo que sea necesario nombrarlos. Creo que es triste.
Respondiendo a una pregunta anterior he mencionado que deberemos revisar el papel y las posibilidades de los Estados a la hora de contrarrestar las globales amenazas comunes, al igual que el papel, las posibilidades y la eficacia de las organizaciones multilaterales integradas por estos Estados Me refiero a todas las asociaciones en Eurasia, Euroatlántica y otras regiones del mundo. Tendremos que darnos cuenta de si vamos a moralizar o a aplicar la moral. Es una de las conclusiones clave que deberemos sacar. Creo que tienen futuro las doctrinas que acentúen l unidad de la humanidad.

Nuestros amigos chinos presentaron el concepto sobre el destino común de la humanidad. La critican sospechando que las bonitas frases ocultan ciertos intereses. Es probable. Pero es una propuesta expuesta a la discusión común. Es un concepto destinado a aunar los esfuerzos. Cuando se presentan las doctrinas de contención de Rusia, China, otros países, es otra filosofía, negativa, que acentúa los motivos de confrontación y aviva las contradicciones. Creo que la popularidad de las personas que mandan en este ámbito irá disminuyendo cada vez más, una vez acabe la pandemia del coronavirus.

Pregunta: Hace unos diez días, Rusia envió  EEUU un avión con la carga del material para luchar contra el coronavirus. ¿Moscú planea seguir ayudando a los socios estadounidenses?
Usted ha hablado de los planes de desarrollar el diálogo con los estadounidenses, en particular, sobre las armas estratégicas, el espacio, pero para ello hace falta contactar. ¿Sus colegas mantienen los contactos a distancia con los estadounidenses?

Respuesta: Los equipos médicos, los consumibles, los equipos de protección individual se enviaron a EEUU según el acuerdo directo entre el Presidente de Rusia y el Presidente de EEUU. Donald Trump se había interesado por la posibilidad de recibir estos artículos, y se enviaron. Usted sabrá que fueron pagados por las empresas de Rusia y EEUU. Si recibimos más peticiones de la parte estadounidense relativas al suministro de equipos sanitarios, las estudiaremos, claro está. Lo discutieron anteayer Vladímir Putin y Donald Trump en su última conversación telefónica. El Presidente de EEUU subrayó, además, que si Rusia lo necesitará, EEUU estaría dispuesto a suministrarle los equipos sanitarios en cuanto terminaran de poner en marcha su fabricación. Creo que estas son las relaciones normales de socios que merece ser apoyado.
En cuanto a las negociaciones, ya he dicho que estamos todos teletrabajando. Hay cuestiones, también dentro de la temática de estabilidad estratégica en todos sus aspectos, que pueden discutirse en las conferencias en vídeo o telefónicas sin ningún tipo de problema. Hay otras cuestiones que es mejor aplazar hasta que la situación en el mundo permita reanudar los contactos diplomáticos directos.

Pregunta: ¿Qué sanciones estadounidenses o europeas deberían ser levantadas en primer lugar? ¿Cómo puede estar relacionado esto con la pandemia del coronavirus?

Respuesta: Puede estar relacionado directamente. Ya lo dijo claramente el secretario general de la ONU, António Guterres. La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, intervino con la misma iniciativa al llamar directamente a renunciar, en el contexto de movilización de los esfuerzos para la lucha contra el coronavirus, a las sanciones unilaterales  que impiden los suministros de artículos sanitarios y de primera necesidad que necesitan las personas de a pie para observar las recomendaciones médicas. Las sanciones unilaterales ya de por sí son ilegítimas, y las sanciones aprobadas a espaldas de la ONU y que reducen las posibilidades de contrarrestar la pandemia en las condiciones actuales, son absolutamente amorales e inhumanas.

Hemos visto que el empresario chino, el fundador de Alibaba Group, Jack Ma, envió ayuda a los países de América Latina. Esta entregada a todos ellos menos a Cuba: su lote de ayuda fue retenido por la parte estadounidense. Al igual que EEUU directamente prohíbe a los cubanos a adquirir, pagando, los equipos médicos necesarios, aprovechando sus posiciones en el mercado de estos artículos y el papel del dólar en las transacciones bancarias. Al mismo tiempo, EEUU (para mi gran pesar, porque es indigno de un gran país) desplegó toda una campaña para desacreditar a los médicos cubanos que trabajan en decenas de países del mundo y aseguran la solución de complicados problemas en materia de sanidad. Lo vienen haciendo desde hace muchos años, mucho antes de la pandemia, en América Latina y otras regiones del mundo. Ahora, en las condiciones actuales, los cubanos manifiestan sus mejores cualidades nacionales trabajando en casi 60 países, incluidos los europeos, en particular, en Italia. La dignidad de esta nación merece un gran respeto.

Es importante que la inadmisibilidad de las sanciones unilaterales que, encima, afectan los intereses humanitarios de las personas de a pie, cobre forma de un acuerdo internacional. La Asamblea General de la ONU aprobó la primera resolución con los principios de la lucha contra el coronavirus. Creo que le seguirá otra. Se aprobó y se divulgó en calidad del documento oficial de la ONU, la declaración conjunta del Grupo 77 y China, que Rusia apoyó por completo. Allí se declara claramente la inadmisibilidad de las sanciones unilaterales, especialmente en la situación cuando la humanidad se está enfrentando con semejante amenaza.

Discutimos también la reacción del Consejo de Seguridad de la ONU ante la situación en torno al coronavirus. Estoy convencido de que el Consejo de Seguridad, en cualquiera de sus decisiones no podrá dejar de mencionar el problema de sanciones unilaterales ilegítimas que se imponen sin contar con este principal organismo de la ONU. Desde hace muchos años, mucho antes de esta pandemia, Rusia, junto con otros Estados, defiende el concepto de un límite humanitario de sanciones. Cuando nuestros colegas occidentales intentan promover sus sanciones en las negociaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando imponen de modo unilateral las restricciones, firman que no van contra los pueblos sino contra los «regímenes», según su terminología para «empujarles a cambiar de actitud». Nada de eso. Mire los resultados de las sanciones en Venezuela, Irán, Corea del Norte, Siria, Cuba u otros países: causan daños directos a los ciudadanos corrientes. Por eso el tema de las sanciones ilegítimas y la inadmisibilidad de despreciar los criterios humanitarios no se olvidará sino será aún más candente cuando salgamos de esta situación crítica.

Pregunta: ¿Qué opina de la recogida de firmas por los representantes de las fuerzas progresistas en tales países como el Reino Unido y Francia, así como de los esfuerzos de algunos Estados para levantar el bloqueo de EEUU contra Cuba? Esta política de Washington se vuelve muy cínica e inhumana en el contexto de la lucha mundial contra la pandemia del coronavirus.

Serguéi Lavrov: Casi nadie respalda la política del bloqueo de Cuba que EEUU persigue ya durante más de una década. Cada año, la Asamblea General de la ONU aprueba una resolución sobre la inadmisibilidad de este bloqueo, exigiendo que se levante de inmediato. La última resolución, aprobada en noviembre de 2019, obtuvo un número de votos sin precedentes: 187. Solo tres países votaron en contra: EEUU, Israel y, por desgracia, Brasil. Dos países se abstuvieron: Colombia y Ucrania, que también es muy lamentable. El hecho de que una abrumadora mayoría de países exige que se ponga fin a esta práctica ilegal es una señal contundente.

Por desgracia, en Washington, tales señales aún no han producido resultados visibles, pero en nuestros contactos con colegas estadounidenses señalamos que esta actitud no es eficaz. El pueblo de Cuba está interesado en buenas relaciones con todos los países, incluidos EEUU. Nos aseguramos de ello cada vez que nos comunicamos con nuestros amigos cubanos. Por supuesto, esto es posible sólo a base del respeto mutuo y los principios clave de la Carta de la ONU, sobre todo la soberanía y el derecho de los pueblos a elegir su propio destino.

Pregunta: Antes Usted instó a no politizar la epidemia del coronavirus. Pero esto es lo que ocurre y a Rusia la acusan de la politización de la epidemia del coronavirus. En una de las entrevistas, el Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ha dicho que Rusia y China están ayudando a otros países, por ejemplo, a Italia, para fortalecer su papel geopolítico en el mundo. ¿Quiere comentarlo? ¿Cómo está cambiando realmente la política exterior de Rusia en el contexto de la epidemia del coronavirus? ¿Cómo puede cambiar la geopolítica mundial después de esta pandemia?

Serguéi Lavrov: En cuanto a la primera parte de la pregunta, puedo decir que existen varios proverbios. Por ejemplo, todos entienden todo en la medida de su corrupción, o si quieren en la medida de su educación; o cada cual habla de su mal. Se trata del uso de cuestiones puramente humanitarias en aras de la confrontación geopolítica. Es lamentable que Josep Borrell haya dicho lo que Usted ha citado. Es una pena que haya personas que están tratando de hacer de una mosca un elefante y presentar todo lo que se está llevando a cabo, por ejemplo, en Italia, casi como una intervención militar al territorio de la OTAN y la Unión Europea.

Por desgracia, tales materiales también aparecen en algunos medios italianos. No hace mucho tiempo, el periódico La Stampa publicó un artículo sobre este tema en el que sin ningún fundamento intentaba menospreciar y desacreditar la importancia de la ayuda que Rusia presta a Italia. Permítanme recordarles una cosa muy simple a aquellos que recurren a tales afirmaciones, incluido mi buen compañero Josep Borrell. Rusia ha prestado ayuda a Italia, a petición directa del Primer Ministro de este país, Giuseppe Conte. Creo que esto es todo.

El hecho de que nuestra Embajada en Roma reciba docenas, cientos de llamadas de italianos comunes que quieren expresar su gratitud es la mejor respuesta a todas las insinuaciones cuyo objetivo es restar la importancia de lo que está sucediendo y darle un carácter geopolítico.

Usted ha mencionado que a China también se presentan tales reclamaciones. Sí, lo vemos, lo escuchamos. También es lamentable, porque nuestros amigos chinos, que han superado el pico de la epidemia en su país, están devolviendo la economía a la normalidad y no se están cerrando. Procuran por todos los medios ayudar a otros países, compartir la experiencia que han obtenido durante la lucha con este mal en la República Popular China. Cuando escuchamos discursos de que China «tendrá que pagar a todos por la aparición de esta infección» y de que «alguien no informo a alguien a su debido tiempo», pensamos que esto traspasa todos los límites y viola todas las normas de decencia. Sé que alguien en Londres ha calculado que China debe 3 billones 700 mil millones de dólares o euros a la Unión Europea por el daño causado por la pandemia. Algunos incluso proponen embargar la propiedad china en el extranjero si China no paga la compensación. Las personas lo están diciendo seriamente en público. Lo están diciendo los funcionarios. Creo que es absolutamente inaceptable. No debemos juzgar a todos por nosotros mismos porque, sobre todo, escuchamos tales discursos de nuestros colegas occidentales.

Si hablamos de quién se hizo famoso y cómo, recientemente en el portaaviones Theodore Roosevelt se encontraron 550 militares infectados con el coronavirus. Es una cuarta parte o incluso una tercera de todas las personas que están en el portaaviones. Hay informes similares sobre otros portaaviones de las Fuerzas Navales de EEUU donde el coronavirus empieza a causar estrago. En la prensa estadounidense se puede encontrar estimaciones de que la situación en las bases militares de EEUU en todo el mundo está lejos de ser satisfactoria. Se trata de 800 instalaciones, que se encuentran en el perímetro de Rusia y China. ¿Qué hacemos con esto?

Creo que es fundamental no tratar de señalar con el dedo a alguien, sino comprender que es un problema común, y solo podemos luchar juntos, uniendo esfuerzos y no tratando de hacer culpable de un país particular.

Pregunta: Pregunta sobre las condiciones de trabajo del MAE de Rusia en el contexto actual. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU dijo que entre los diplomáticos estadounidenses, más de 300 personas ya están infectadas con el coronavirus e incluso hay cuatro muertos. ¿Cuál es la situación en el MAE de Rusia?

Serguéi Lavrov: Justo después de que el Centro Coordinador tomara las decisiones pertinentes, introdujimos medidas de precaución en el Ministerio y en las instituciones extranjeras. Aproximadamente la mitad de los empleados del MAE, de la oficina central y órganos regionales, trabajan a distancia. Solo el personal básico, que es difícil de prescindir en los edificios del Ministerio de Asuntos Exteriores, sigue trabajando sobre el terreno. Pero todos trabajamos respetando la distancia social, todas las medidas necesarias de higiene, como todos deben hacer.

En cuanto a las instituciones extranjeras, hemos cancelado vacaciones y viajes de negocios. Todos nuestros colegas que trabajan en embajadas y consulados también garantizan el cumplimiento de todos los requisitos de nuestras autoridades sanitarias. Por supuesto, esto incluye algunos elementos de cuarentena. En particular, en las escuelas que hay en nuestras instituciones extranjeras, todas las clases se realizan a distancia. A veces tenemos problemas, no en todas partes hay tales capacidades técnicas, pero la situación requiere que apliquemos estas medidas. Todos los empleados que no trabajan a distancia sino vienen a sus puestos de trabajo se someten cada día a pruebas correspondientes. Así que ahora, gracias a Dios, todo está bien y espero que si seguimos cumpliendo todos los requisitos de la Agencia Federal de Protección al Consumidor (Rospotrebnadzor) y del Ministerio de Sanidad, superamos la epidemia del virus con éxito.

Pregunta: Me gustaría preguntar sobre el futuro. Los 75 años tras el fin de la última guerra mundial, cuando se estableció el actual orden mundial, los países, incluida Rusia, intentaron impedir que estallara una guerra más. Pero, desgraciadamente, ha estallado. Es la guerra por la vida que arrecia en todo el mundo, por más grandilocuente que suene. Tarde o temprano la pandemia acabará, pero el mundo no será igual. Por ahora, cada país resiste como puede, a pesar de que hemos hablado mucho hoy de la ayuda de Rusia a Italia, EEUU, Serbia. Nosotros hemos recibido y seguimos recibiendo ayuda de China. Pero no hay cohesión genuina, no hay trabajo conjunto para combatir la pandemia mundial. Además, las alianzas existentes han demostrado que no funcionan en este caso. ¿Cómo, según usted, todo esto impactará el orden mundial? ¿Cómo será después de la pandemia?

Respuesta: Contestando a una de las primeras preguntas he mencionado que el tercer gran reto, junto con la lucha contra la propia pandemia y la solución de complicados problemas económicos nacionales y mundiales, es el futuro de las organizaciones multilaterales, su papel, su eficacia. Los resultados de la lucha contra el coronavirus podrán de manifiesto cuáles de ellas habrán pasado la prueba de esta terrible amenaza. Comprendo su preocupación de que el egoísmo manifestado por algunos países podrán dominar y en el futuro asistiremos a los intentos de aislarse. Los países de la zona de Schengen ya están discutiendo con zozobra cómo seguir siendo vecinos. Pero yo confío en que triunfará el enfoque colectivo. Tal vez tarde un poco. Habrá que reunirse y convencer, pero no hay otro camino.

Todos ahora debemos confiar y hacer todo para que la crisis se convierta en una «vacuna» contra el egoísmo, mesianismo y tentación de solucionar sus problemas a costa de los intereses de otros países. No ocurrirá en seguida. Hay que confiar en los datos, que cada día son más, sobre lo complicado que es combatir en soledad contra semejantes amenazas. Hay que confiar en la fuerza de persuasión. En la propuesta por Rusia reunión al más alto nivel de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, sus líderes, al estudiar cuestiones de estabilidad estratégica y seguridad, tocarán sin falta problemas relativos al funcionamiento y papel de las instituciones multilaterales.

Pregunta: Mi pregunta va sobre la ayuda humanitaria a otros países. ¿Qué reacciones ha habido? ¿Podemos esperar que la actitud de los países europeos para con Moscú cambie a mejor y, tal vez, se levanten las sanciones?

Respuesta: Hemos dicho en reiteradas ocasiones que las sanciones es un tema que no vamos a volver a discutir siquiera. Si la Unión Europea se da cuenta de que este método ha agotado sus posibilidades y renuncia a las decisiones tomadas en 2014, desde luego responderemos de manera recíproca. Pero no vamos a pedirle que lo haga. Es más, en la situación cuando nuestros socios nos fallaron, se negaron de sus compromisos en muchos aspectos, nos abrimos el camino que nos deberá asegurar la autosuficiencia para los casos de cambio de humor de nuestros colegas occidentales. No significa aislamiento en ningún caso. Siempre estamos abiertos para una cooperación equitativa y beneficiosa. Pero, tomando en consideración el comportamiento de Occidente en 2014, es nuestra obligación  asegurarnos contra la repetición de semejantes excesos en la postura de nuestros colegas occidentales.

Vuelvo a recordar que en lo tocante a los sucesos en Ucrania en 2014, somos nosotros quienes debemos presentarle reclamos a Occidente cuyos representantes – Francia, Alemania, Polonia y EEUU – cabildearon enérgicamente el acuerdo firmado por el entonces presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich y la oposición acreditado y aprobado por escrito por Paris, Berlín y Varsovia. Cuando al día siguiente lo convirtieron en papel mojado, todos nuestros colegas occidentales,  no tuvieron escrúpulos en hablar sobre «el triunfo de la democracia». La realidad cotidiana revela toda la descarnada esencia de esta «democracia»: desfiles con antorchas enarbolando estandartes de divisiones de las SS, de las organizaciones de corte ultraextremista, prohibidas también en Occidente. 

Me he expresado en reiteradas ocasiones sobre el particular. Nos oponemos tajantemente a las sanciones impuestas en contravención a la Carta de la ONU, pero ahora, al estructurar nuestras relaciones con la Unión Europea, no vamos a insistir en su cancelación a toda costa. Nos focalizaremos con paciencia en nuestras tareas nacionales y en el fomento de las relaciones con aquellos que estén dispuestos a hacerlo sin condiciones previas. Por cierto, tales países no son pocos en la Unión Europea. Espero que todos saquemos las apropiadas lecciones de esta crisis.

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