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22 noviembre 201911:50

Entrevista concedida por el Embajador de Rusia en Italia, Serguéi Rázov, a la revista Mezhdunaródnaya Zhizn (Vida Internacional), publicada el 21 de noviembre de 2019

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Pregunta: ¿Hasta qué punto afectan la cooperación bilateral las sanciones antirrusas respaldadas por Italia, y las restricciones impuestas por Rusia a modo de respuesta?

Respuesta: Sí que las afectan y, lamentablemente, de forma bastante grave. No sabría proporcionar las cifras concretas de los perjuicios por sanciones. En cualquier caso se calculan en miles de millones de euros de beneficios perdidos. Según los datos de la Asociación italiana de Productores Agrícolas, las exportaciones italianas sólo de este sector a Rusia se redujeron en más de 3.000 millones de euros entre 2014 y 2018. Observe los índices generales del comercio ruso-italiano. Su nivel máximo se alcanzó en 2013 constituyó 54.000 millones de dólares. Este año, según las estimaciones, no superará los 25.000 millones de dólares.

Esta drástica reducción de volúmenes del intercambio comercial, desde luego, no se debe sólo a las sanciones antirrusas y nuestra restricción de respuesta. Se debe también a la desaceleración general de la economía mundial, la brusca caída en los últimos cinco años de los precios mundiales de hidrocarburos, que constituyen un 80% de nuestras exportaciones a Italia, y al cambio de cotizaciones entre monedas que redujo el interés económico hacia las importaciones de los productos de la zona euro, etc. Sin embargo, las sanciones que restringen el acceso a nuestros fabricantes a las tecnologías y créditos occidentales, que imprimen incertidumbre en las propias perspectivas de cooperación entre Rusia y Europa, desde luego, han desempeñado un papel negativo y, por desgracia, siguen haciéndolo.

Al mismo tiempo, en los últimos cinco años se produjo cierta adaptación de las partes a las condiciones modificadas de la cooperación económica. Está claro que no podemos hacer caso omiso de las nuevas realidades, tampoco podemos hacer negocios como siempre, pero, en general, como se dice «el perro ladra pero la caravana avanza», aunque mucho más lento que nos gustaría.

Pregunta: Los políticos italianos a diferentes niveles hablan de los perjuicios por las sanciones antirrusas pero Roma no deja de votar su prórroga. ¿No es una contradicción?

Respuesta: Lo es, definitivamente. Por un lado, los colegas italianos constatan las pérdidas crecientes de los fabricantes italianos a raíz del cierre para ellos del mercado ruso de ciertos productos, en primer lugar, los agrícolas, y se pronuncian por el pronto levantamiento de las sanciones. Sin embargo, predominan las razones de la solidaridad euro atlántica y de la disciplina de bloque dentro de la Unión Europea, la OTAN y otras organizaciones, cuyo miembro es Italia.

Recuerde cómo en los tiempos soviéticos nos incriminaban la implementación de la doctrina de la «soberanía limitada» en las relaciones con los aliados de la URSS. Ahora Washington y Bruselas imponen decisiones colectivas, muchas veces contrarias a los intereses nacionales de los países miembros. En la Unión Soviética era popular una macabra broma: «El koljoz es cosa voluntaria, a quien quiere, le apuntamos, a quien no quiere, fusilamos». Y eso que la escalada continua de sanciones ya perdió cualquier vínculo con la realidad de Ucrania y en torno a ella. Las sanciones han adquirido una mala inercia, un carácter independiente extendiéndose al ámbito cada vez más amplio de los pseudopecados de Rusia. Los colegas italianos abogan consecuentemente por renunciar a la prórroga automática de las sanciones. Se lo agradecemos y no dudamos de la franqueza de su deseo de levantar las barreras en la cooperación económica con Rusia.

De paso, señalaré que la propia Italia y otros países europeos se están convirtiendo en la diana para las restricciones comerciales por parte de su socio estratégico transatlántico. Se trata de la elevación en casi tres veces de las tarifas de importación para los productos, que constituyen una cuarta parte de las exportaciones agrícolas italianas a EEUU, incluidos algunos famosos quesos italianos y otros productos. Cuánta razón tenía el canciller soviético Andréi Gromiko, cuando decía: «Tiene razón no quien tenga razón sino quien tenga derecho».

Pregunta: ¿No cree que ahora el papel de Italia en los asuntos europeos ha menguado y el país está ocupado más con las soluciones de problemas internos?

Respuesta: En cuanto al papel en los asuntos europeos, cabe recordar que Italia es uno de los países fundadores de la OTAN, la Unión Europea. El Consejo Rusia-OTAN fue instituido en 2002 durante el encuentro en Italia y, en gran parte, por su iniciativa. Roma aboga invariablemente por la solución de problemas internacionales con métodos pacíficos, dentro de las negociaciones políticas, por sustentar y ampliar canales de diálogo, también con Rusia. Por supuesto, apreciamos esta postura, sobre todo en el contexto de las declaraciones y acciones de algunos países de Europa, a los que gustaría, si llamamos las cosas por su nombre, cercar a Rusia poniendo banderitas rojas a lo largo de sus fronteras para imponer su voluntad y decisiones.

Al mismo tiempo, usted tiene razón en que las autoridades y el pueblo de Italia están enfrentando unos complicados problemas internos. El PIB per cápita casi no ha crecido en los últimos 15 años, la deuda soberana asciende al 134% del PIB, l desempleo entre los jóvenes alcanza el 30%. Un grave problema, que afecta los sentimientos en la sociedad, es la inmigración ilegal. Con todo el optimismo y alegría propios del carácter italiano, se percibe la insatisfacción en la sociedad, que presiona el poder con fuerza. Los bromistas dicen que cada uno está descontento con cómo gastan su mujer y el gobierno. La única diferencia es que se atreve a criticar sólo a éste último. Pues, en Italia recientemente se formó el 66º gobierno después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Pregunta: ¿Cuál es la postura de Italia con respecto al conflicto en Libia y hasta qué punto es afín a la rusa?

Respuesta: Italia, históricamente, tiene profundos intereses en Libia, sobre todo, los económicos. La empresa italiana ENI controla más del 45% de producción de gas y petróleo en este país. Y no fue Italia la iniciadora de lo que hicieron con el país africano los Estados miembros de la ONU en 2011. Ahora Italia, como otros países, sufre de todas las consecuencias negativas de aquellas agresivas acciones miopes: la destrucción de las instituciones, el persistente conflicto civil, flujos de migrantes que van desde Libia también a Italia.

Nuestras visiones del arreglo de la situación coinciden en muchos momentos. Llamamos a todas las partes del conflicto a poner fin a las hostilidades, respaldamos la idea de celebrar un encuentro internacional del alto nivel con la participación de todos los países interesados y de convocar el foro nacional libio.

Cabe recordar que el jefe del Gobierno de la Federación de Rusia, Dmitri Medvédev, encabezó la delegación rusa en la Conferencia Internacional sobre Libia, organizada por el Gobierno italiano en Palermo en noviembre de 2018. Pero, como quien dice, el tiempo para mejorar la situación es inversamente proporcional al tiempo para empeorarla (se tarda más en pegar el florero que en romperlo). De ahí que la situación en Libia, por desgracia, no infunde mucho optimismo.

Pregunta: ¿Hasta qué punto está dividida la sociedad italiana por la cuestión de acogida de migrantes?

Respuesta: El problema migratorio constituye un importante componente de las discusiones internas en Italia. La sociedad italiana, en general, es bastante tolerante a los extranjeros. Según las estadísticas, de los 60 millones de la población del país más de 5 millones son extranjeros. Aquí conviven pacíficamente los representantes de diferentes grupos nacionales, lingüísticos y religiosos. Al mismo tiempo, el crecimiento en los últimos años de los migrantes forzados, incluidos los refugiados, provoca en Italia una preocupación comprensible. Las encuestas arrojan que más del 60% de la población está a favor de endurecer las medidas para combatir la migración ilegal.

En agosto del corriente, en Italia se aprobó un paquete de medidas en el ámbito de migración y seguridad que concedieron a los órganos competentes el derecho legislativo a prohibir la entrada, tránsito o estancia de los buques marinos en las aguas territoriales de Italia, en el caso de infringir la legislación migratoria. Se endurecieron notablemente las canciones para los capitanes de barcos que transporten a los migrantes ilegales, se instituyó la fundación para el regreso de los migrantes ilegales a sus países de origen.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Italia insiste en que los socios de la UE muestren una mayor solidaridad en cuanto a la distribución de la carga migratoria. Su propuestas concretas prevén la recisión del mecanismo de Dublín para acogida y distribución de los refugiados, el incremento de la cooperación migratoria con África, de donde, en su mayoría, llegan los migrantes, el fortalecimientos de las fronteras exteriores de la Unión Europea, la intensificación de la lucha contra la migración ilegal. Las medidas tomadas permitieron reducir notablemente los flujos migratorios a Italia. En 2018 el país acogió unos 23.000 migrantes, el 80% menos que en 2017. En 2019 la reducción del flujo continúa.

Pregunta: Tras la reciente crisis gubernamental, Matteo Salvini, líder del partido Liga Norte, abandonó el Gabinete, mientras Luigi Di Maio del Movimiento 5 Estrellas obtuvo la cartera de Exteriores. ¿Cómo esta nueva configuración del Gobierno influirá en las relaciones ruso-italianas?

Respuesta: Observamos con atención los complicados procesos en la política interior de Italia. Enfatizo: observamos y analizamos, sin intentar en ningún momento intervenir, a diferencia de los dirigentes de algunos países que se permiten anunciar públicamente las propias preferencias sobre la composición del gobierno italiano. Nosotros tratamos con el Gabinete elegido o formado conforme los procedimientos constitucionales y democráticos.

Por ahora es difícil prever qué matices comunicará a la línea práctica para con Rusia el nuevo equilibrio de las fuerzas políticas en el país. Desde luego, no se descarta que haya cambios. Al mismo tiempo, confiamos en la sucesión positiva de los principios básicos y la voluntad de avanzar consecuentemente hacia la realización de los acuerdos bilaterales anteriormente conseguidos.

Partimos (y creo que tenemos razón) de que, a pesar de la diversidad del paisaje político en Italia, existe un estable consenso entre las principales fuerzas políticas y sus líderes sobre la importancia de mantener las buenas relaciones con Rusia y fomentar la cooperación mutuamente beneficiosa. La experiencia de interacción exitosa en muchas áreas, acumulado durante años, sirve de una especie de la red protectora de las oscilaciones demasiado bruscas en el diálogo bilateral, permitiendo mantenerlo incluso en un clima de relaciones entre Rusia y países occidentales tan poco favorable, como el actual.

Pregunta: ¿A qué se debe la sucesión tan frecuente del Ejecutivo en Italia y cómo afecta sus relaciones con los representantes oficiales italianos?

Respuesta: Los sentimientos y las preferencias del electorado italiano son muy inestables. Basta con contrastar los resultados de las elecciones nacionales en marzo de 2018 y los de las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019. Si en 2018 el Movimiento 5 Estrellas obtuvo el 33% de votos, el partido Liga Norte, el 17%, y el Partido Demócrata, 22%. Pasado tan sólo un año, en 2019, los resultados son los contarios: Liga Norte obtuvo el 34% de votos, el Movimiento 5 Estrellas, 17%. Estas oscilaciones entre simpatías y antipatías representan la reacción de los electores ante la dinámica (lamentablemente,  no demasiado favorable) del desarrollo económico del país, las tendencias migratorias, el desempleo y otros problemas (como bromean los chistosos: muéstreme a quien no tiene problemas y le encontraré la cicatriz de una lesión cráneo-cerebral).

En este contexto, además, se dan los procesos de división y consolidación que contribuyen a un reajuste bastante rápido del balance entre las fuerzas políticas. Hace poco, por ejemplo, el antiguo secretario nacional del Partido Demócrata y el ex primer ministro del país, Matteo Renzi, abandonó las filas del partido que había encabezado durante varios años, para fundar el nuevo partido Italia Viva. Le siguieron unos 40 parlamentarios de la Cámara de Diputados y el Senado del país, llegando a formar sus grupos de diputados en el órgano legislativo supremo. A los líderes de los partidos políticos a veces les resulta más fácil luchar contra sus adversarios que satisfacer a sus seguidores. Todos ello no contribuye a esclarecer los horizontes ni prever con cierta precisión las perspectivas del desarrollo de la situación política en el país.

En cuanto a nuestra interacción con los principales políticos, partidos y movimientos de Italia, intentamos construir unas relaciones equidistantes con las fuerzas representadas en el parlamento, independientemente de su orientación política, pero, desde luego, tomando en consideración el grado de su apertura para desarrollar los lazos con Rusia. Creo que tal enfoque es el que se corresponde con los intereses de nuestro país a largo plazo. Desde luego, los frecuentes cambios en las configuraciones de las coaliciones gobernantes, de la composición personal del Ejecutivo, objetivamente frena el avance de las relaciones bilaterales. Llegan nuevas personas, que tardan en ponerse al corriente, también en lo que se refiere a la agenda rusa. Nuestro objetivo común en este sentido es reducir al máximo este período de transición y avanzar evitando unas pausas prolongadas.

Pregunta: El pasado 14 de octubre cumplió 25 años el Acuerdo de Amistad y Cooperación entre La Federación de Rusia y la República de Italia de 1994. ¿Cómo se desarrollan nuestras relaciones ahora? ¿Qué puntos en el diálogo entre Moscú y Roma son las más dolorosas?

Respuesta: El Acuerdo de 1994 es el documento interestatal fundamental que durante el cuarto de siglo sirvió de cimientos para consolidar, con esfuerzos conjuntos, una amplia base de los acuerdos intergubernamentales, interdepartamentales y otros, que abarcan, prácticamente todos los ámbitos de interacción bilateral: desde la economía, ciencia, altas tecnologías hasta la cultura, educación y sanidad.

Las relaciones entre Rusia e Italia siempre han tenido un carácter privilegiado y sigue teniéndolo y avanzando establemente a pesar de las dificultades del momento.

En otoño de 2018 tuvo lugar la visita oficial del Presidente del Gobierno de Italia, Giuseppe Conte, a Moscú, en julio de este año el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, visitó Italia. Cabe mencionar también los viajes a principio del corriente de los presidentes de ambas cámaras del Parlamento de Italia a Rusia: en ambas ocasiones se les concedió una oportunidad raramente practicada de intervenir en las sesiones plenarias del Consejo de la Federación y la Duma del Estado.

Estamos trabajando en la organización de la reunión de los cancilleres y titulares de Defensa de los dos países en formato «dos más dos». Funciona con éxito el Consejo Intergubernamental para la cooperación económica, industrial y financiera, estamos preparando su próxima reunión plenaria. El Grupo de Trabajo Interdepartamental para la lucha contra los nuevos retos y amenazas discute cuestiones de la agenda internacional antiterrorista y anticriminal.

En 2018, se celebró el festival cultural Temporadas Rusas en Italia. Su programación incluyó unos 350 eventos culturales en 75 ciudades de Italia, que visitaron millones de los italianos. Estamos animando el trabajo del Foro para el Diálogo entre Sociedades civiles con la participación de los líderes de grandes empresas rusas e italianas, los representantes de las organizaciones educativas y culturales. Mantenemos unos ramificados  lazos regionales, los contactos interministeriales e interdepartamentales.

Desde luego, los enfoques consolidados de la OTAN y la Unión Europea, a los que tiene que atenerse Italia, dificultan el avance en varias direcciones de la cooperación.  Pero lo tomo desde el punto de vista filosófico: las crisis llegan y, tarde o temprano, se van (lo mismo sucederá, estoy seguro de ello, con la crisis ucraniana), mientras los intereses nacionales y estatales permanecen. Estoy convencido de que en caso de Rusia e Italia estos intereses son paralelos en los puntos más importantes.

En cuanto a los puntos dolorosos, como los ha llamado usted, destacaría la expulsión de Italia a dos diplomáticos rusos en 2018, como parte da la campaña colectiva de los países occidentales en respuesta al caso de los Skripal.   O el arresto en agosto de este año en Nápoles del ciudadano ruso por la solicitud de la parte estadounidense que exige su extradición a EEUU. Pero, como usted ve, semejantes episodios malignos nacen fuera del marco de interacción ruso-italiana, sino que son aportados, y aposta, desde fuera.

Pregunta: Este año se celebra el 70º aniversario de la fundación de la República Popular China. Usted se desempeñó muchos años como el embajador de Rusia en China. ¿Cómo, según usted, influye China en la política actual europea y mundial?

Respuesta: Si pasamos de la problemática italiana a la de China, me temo que su respetable revista agote las páginas disponibles. Por eso seré breve. En los 70 años desde la fundación de la República Popular China, en particular en los últimos 45 años que me dedico, en mayor o menor grado, a analizar las relaciones con este país, la nación china realmente realizó un enorme salto hacia adelante en su desarrollo. Consecuentemente, creció de manera notable la influencia de China en la política mundial. China es el miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, una potencia nuclear, el país más poblado del mundo, uno de los mayores centros económicos que está empezando a liderar también las direcciones clave del progreso técnico-científico. Este gran salto no apasiona a todos en Occidente. En cuanto a Rusia, estoy seguro de que la actual política dirigida a fomentar la asociación estratégica privilegiada y la cooperación mutuamente beneficiosa con China, es la óptima y la única correcta en todos los aspectos.

Pregunta: Según los datos oficiales, el intercambio comercial entre Rusia e Italia en el primer trimestre de este año ha incrementado de forma insignificante, pero también han crecido las exportaciones rusas. ¿A qué se debe?

Respuesta: El estado de nuestras relaciones económicas y comerciales, por desgracia, no despierta una gran satisfacción, aunque, según nos consta, ninguna de las 500 empresas italianas que operan en el mercado ruso, suspendió sus actividades a raíz de las sanciones. Italia en los últimos años bajó desde el tercero o cuarto lugar en 2013 hasta el séptimo en 2019 en la lista de nuestros mayores socios.

Pregunta: ¿Qué proyectos conjuntos italiano-rusos especialmente ambiciosos se están llevando a cabo o se preparan?

Respuesta: Estamos trabajando conjuntamente en muchas direcciones prioritarias, mencionare los mayores de los proyectos en marcha. La empresa italiana Maire Tecnimont finalizó la construcción y puso en marcha la planta de producción de amoníaco en la provincia de Leningrado (el volumen total de inversión ascendió a mil millones de dólares). Esta misma empresa participa en la construcción de la planta de procesamiento de gas de Amur (la inversión también es importante).

En diciembre de 2018, con la activa participación de los socios italianos, se puso en marcha el proyecto Yamal-GNL. Conforme en plan conjunto de financiación del proyecto (19.000 millones de dólares), el banco italiana Intesa Sanpaolo concedió préstamos por un monto de más de 800 millones de euros, como asegurar la cobertura de las agencias europeas de exportación y crédito en respaldo de suministros de la maquinaria italiana. Existen muchos más proyectos interesantes y ambiciosos de cooperación.

Pregunta: Tradicionalmente Italia es uno de los destinos preferidos del turismo ruso en Europa. ¿Hay muchos italianos que viajan a Rusia?

Respuesta: Tiene usted toda la razón, Italia siempre ha sido el destino de gran interés para los ciudadanos rusos. Se debe a su riquísimo patrimonio histórico-cultural, el clima agradable, las playas, la exquisita gastronomía, la tradicional hospitalidad para con los visitantes extranjero, incluidos los rusos, Anualmente, entre 800.000 y 900.000 ciudadanos rusos visitan Italia. Y la absoluta mayoría de ellos regresan a sus hogares con las más gratas impresiones. Los turistas italianos que viajan a Rusia son bastante menos: entre 130.000 y 150.000 personas al año. Pero cabe mencionar que la reciente decisión aprobada por Rusia sobre la expedición de los visados electrónicos para viajes a San Petersburgo, en un procedimiento facilitado al máximo, ha producido aquí un interés elevado. Creo que esta decisión contribuirá a que el flujo de turistas italianos a Rusia aumente notablemente en los próximos años.

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