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18 marzo 201921:53

Comentario del Departamento de Información y Prensa del MAE de Rusia en relación con la declaración de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad en nombre de la Unión Europea y la declaración del Consejo del Atlántico Norte sobre Crimea y Sebastopol

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Hemos tomado nota de la declaración de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, en nombre de la UE del pasado 17 de marzo con motivo del 5º aniversario de la reunificación de Crimea y Sebastopol con Rusia y sus comentarios posteriores al margen de la reunión del Consejo de la UE para Asuntos Exteriores en Bruselas, así como de la declaración del Consejo de la OTAN sobre el tema del 18 de marzo.

Es demostrativo que  estas declaraciones contengan tesis casi iguales. Parece que en Bruselas de la UE y de la OTAN prefieren cerrar los ojos copiando y repitiendo anualmente sus declaraciones sobre Crimea.

Hace cinco años, los habitantes de Crimea y Sebastopol tomaron una decisión histórica en un referéndum democrático: restablecer la justicia histórica y regresar a su casa, la Federación de Rusia. Al votar por su futuro y el futuro de sus hijos, los habitantes de Crimea mostraron a todo el mundo qué es la democracia real a diferencia de la democracia falsa. A partir de aquel momento, se aplicaron y continúan aplicándose los esfuerzos enormes dirigidos a finalizar la integración de la península en el espacio político, económico, social y legal de Rusia. Todos los que visitan a Crimea y Sebastopol, incluidos los eminentes activistas sociales de los países occidentales, pueden ver los éxitos conseguidos.

Se resolvió el problema de suministro de energía eléctrica: se construyeron y se pusieron en funcionamiento las centrales termoeléctricas de gran potencia. Se estableció la comunicación de transporte con la parte continental de Rusia: el año pasado, se inició la circulación de vehículos por el puente de Crimea construido en un plazo récord, hasta finales del año en curso se iniciará la circulación regular de trenes. Se incrementó el número de pasajeros tras la puesta en funcionamiento de una nueva terminal del aeropuerto internacional de Simferópol. Está construyéndose la autopista federal Tavrida. Se solucionan cuestiones de abastecimiento seguro de la región con el agua potable. Con estos fines se pusieron en funcionamiento unos 100 kilómetros de tuberías nuevas. Hacia 2020, se finalizará la construcción de múltiples tuberías para llenar el canal de Crimea del Norte y superar las consecuencias de su cierre por Ucrania. Los objetos de infraestructura social, escuelas, guarderías infantiles, hospitales se construyen a ritmo acelerado.

Mientras, esto no interesa a la UE y la OTAN. Se emprendió de nuevo un intento de ganar puntos políticos en el incidente provocado por la parte ucraniana en el estrecho de Kerch en noviembre de 2018. Hace varios días, la Unión Europea tomó la decisión indignante de incluir en las listas negras formadas arbitrariamente contra nuestros ciudadanos, en particular, a los guardias fronterizos rusos que participaron en la operación contra la embestida provocativa de los uniformados ucranianos. La solidarización de la UE y la OTAN con la versión ucraniana de lo pasado tan sólo instiga los ánimos militaristas en Kiev y apoya a los que planean continuar la confrontación. Se puede decir lo mismo sobre las declaraciones falsas de la 'continuación de la militarización' de Crimea y sobre los supuestos obstáculos para el paso de buques al mar de Azov. Parece que se olvidan rápidamente las explicaciones  al respecto que hemos dado en reiteradas ocasiones a diversos niveles.

Recordamos que la OTAN lleva a cabo la militarización de la región del mar Negro, aumenta la presencia militar en Europa del Este, moderniza la infraestructura militar y civil. Los sistemas de defensa antimisiles de EEUU están desplegados en Rumania. Se intensifica el patrullaje del espacio marítimo y aéreo, la actividad de reconocimiento en la región, ante todo, a lo largo de las fronteras de Rusia. En 2018, el período de presencia en el mar Negro de los buques que forman parte de unidades navales de la OTAN se incrementó de 80 a 120 días. La Alianza Atlántica no disimula sus planes de continuar incrementando su presencia militar en la región.

La UE y la OTAN siguen repitiendo que la situación con los derechos humanos empeoró, en particular, que se violan los derechos de los tártaros de Crimea. Se desestima el hecho que Crimea como parte de Rusia se fortalece como la unión singular de culturas y tradiciones de varios pueblos. Las autoridades federales y regionales llevan consecuentemente a vías de hecho los estipulados en la Constitución de Rusia derechos culturales, lingüísticos, religiosos y de otra índole de las minorías, incluidos los tártaros de Crimea y los ucranianos étnicos.

Los habitantes de la península pueden ejercer todos estos derechos sin restricciones. A partir de la reunificación de Crimea con Rusia, los idiomas ruso, ucraniano y tártaro de Crimea se declararon cooficiales en la República de Crimea. Existen posibilidades reales para estudiarlos en escuelas y universidades.

Las declaraciones absurdas de que la ciudadanía de Rusia y el reclutamiento a las Fuerzas Armadas de Rusia se impusieron a los habitantes de la península ponen de relieve una plena incomprensión de los ánimos de los habitantes de Crimea. Las divagaciones sobre el agravamiento de la situación ecológica en Crimea se pueden calificar como un intento fallido de aducir al menos varios ejemplos negativos.

Así las cosas, no sorprende el que la UE y la OTAN hagan la vista gorda de las acciones del régimen de Kiev y los nacionalistas ucranianos empeñados en cortar el suministro de agua y energía eléctrica a Crimea. Continúan aplicando esfuerzos para 'castigar' a los habitantes de Crimea por la opción hecha, inventando arbitrariamente siempre nuevas medidas discriminatorias que contradicen a las normas del Derecho Internacional y menoscaban los derechos de los habitantes de la península. Continúa la indignante discriminación contra los habitantes de Crimea que enfrentan problemas a la hora de solicitar visados, lo que no sólo contradice las principales normas internacionales en el ámbito de derechos humanos sino también varios documentos fundacionales de la UE. Además, al entender lo inútil de ejercer la presión sancionatoria sobre Rusia, Bruselas sigue exhortando a los Estados miembros de la ONU a tropezar con la misma piedra introduciendo de forma arbitraria las restricciones unilaterales contra Rusia.

Preferiríamos que la UE y la OTAN dejasen de ocuparse del sesgo político y prestasen oído a la opinión de los habitantes de Crimea. Ya es tiempo reconocer la elección democrática hecha por la población de Crimea y Sebastopol y prestar la atención a los cambios positivos en su vida a partir de que Crimea empezó a formar parte de la Federación de Rusia, como ya hicieron muchos representantes no sesgados de los círculos sociales y políticos de los países occidentales. Un nuevo aniversario de la reunificación de Crimea con Rusia es un buen motivo para esto.

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