14 März 201814:01

Discurso y respuestas a preguntas de los medios ofrecidos por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa conjunta con el Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Turquía, Mevlut Cavusoglu, celebrada al término de la VI reunión del Grupo conjunto ruso-turco para la planificación estratégica, Moscú, 14 de marzo de 2018

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Estimadas damas y caballeros,

Hemos celebrado la sexta reunión del Grupo conjunto ruso-turco para la planificación estratégica que funciona en el marco del Consejo del más alto nivel para la cooperación encabezado por los presidentes de los dos países.

Hemos prestado atención especial a los preparativos de una nueva reunión al más alto nivel que se celebrará a principios de abril en Turquía, además de abordar los asuntos incluidos en su agenda.

Hemos analizado las actividades de nuestros Ministerios de Economía encargados de poner en práctica el objetivo de incentivar la cooperación en las esferas de comercio e inversiones, planteado por los Presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Hemos hecho constar con satisfacción que el año pasado los intercambios comerciales crecieron más del 37%, alcanzando el nivel de unos 21.600 millones de dólares.

Hemos acordado continuar trabajando en el levantamiento de las limitaciones, también para los productos agrícolas y de otro tipo que son suministrados por nosotros a sendos mercados. Sería conveniente suprimir los procedimientos burocráticos que obstaculizan los suministros.

Indudablemente, hemos dado una alta apreciación a la puesta en práctica de tales proyectos de carácter estratégico como la Corriente turca, así como la construcción de la primera central nuclear turca en el espacio Akkuyu.

Hemos apoyado plenamente las intensas actividades desplegadas por la Comisión intergubernamental mixta para la cooperación económica y comercial y hemos coincidido en la necesidad de intensificar las actividades del Foro de los círculos sociales ruso-turcos. Contamos con que su nueva edición se celebrará en vísperas de la reunión del Consejo para la cooperación del más alto nivel.

Hemos hecho constar, además, la ejecución del contrato de suministros a Turquía de sistemas de misiles S-400 Triumf, así como de otros proyectos a corto y largo plazo en el ámbito de la cooperación técnico-militar. Hemos señalado que dichos campos de la cooperación bilateral se están desarrollando según lo acordado por los presidentes de los dos países.

Hemos abordado los preparativos para el Año Dual de cultura y turismo de Rusia en Turquía y de Turquía en Rusia, cuya celebración está prevista para 2019. Existen proyectos muy interesantes y estoy convencido de que dicho evento será recibido con entusiasmo por los ciudadanos de ambos países.

 Hemos hecho constar un crecimiento récord de los viajes realizados a Turquía por los ciudadanos rusos. El año pasado el número de turistas procedentes de Rusia alcanzó el número de 4.7 millones de personas, siendo dicho índice incluso superior al número de turistas alemanes que visitaron Turquía. De esta forma nos adelantamos a Alemania que hasta entonces había sido líder en viajes turísticos a Turquía.

Hemos confirmado la necesidad de seguir observando los acuerdos sobre las garantías de la seguridad de los turistas, alcanzados en su momento por los pertinentes organismos de ambos países.

Sin lugar a dudas, seguiremos priorizando la seguridad y la salud de nuestros compatriotas a la hora de abordar otro asunto importante, la simplificación bilateral de la tramitación de visados. Hemos abordado una serie de medidas, tras la puesta en práctica de las cuales la obtención de visados ha de volverse más fácil, anticipando el retorno al régimen libre de visados.

Hemos abordado también los asuntos internacionales, haciendo especial hincapié en la situación que se vive en Oriente Próximo y en el norte de África, sobre todo en Siria, donde Rusia, Turquía e Irán cooperan en el marco del proceso de Astaná, poniendo en práctica los acuerdos alcanzados por los líderes de los tres Estados. Los resultados del Congreso del Diálogo Nacional Sirio celebrado en Sochi, fruto de la iniciativa conjunta de Rusia, Turquía e Irán, recibieron la aprobación de la ONU y sirvieron de base para los preparativos para el relanzamiento de unas negociaciones abarcadoras sobre el arreglo político de la crisis siria, de acuerdo con la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Nuestra agenda abarca tales temas como la situación en Transcaucasia, en Asia Central, en la región del mar Negro y en Ucrania, así como la interacción en el marco de tales organismos internacionales como la ONU, la OSCE y el Consejo de Europa.

Diría que nuestros acuerdos de hoy relativos a la promoción de la agenda bilateral y al refuerzo de la cooperación en la política exterior representan una gran aportación a los preparativos de la próxima Cumbre que se celebrará, como ya he dicho, a principios de abril en Turquía.

Pregunta: ¿Se ha abordado en la reunión de hoy la cooperación técnico-militar entre Rusia y Turquía? ¿Cuándo se efectuarán los suministros a Turquía de los sistemas de misiles S-400?

Respuesta: Ya he señalado en mi palabra introductoria que hoy sí que hemos abordado el tema de la cooperación técnico-militar, incluida la puesta en práctica del acuerdo sobre los suministros por Rusia a la República de Turquía de sistemas de misiles S400. Estos temas son abordados ahora desde el punto de vista práctico por los expertos de ambos países, no son para abordarse en público. Únicamente les puedo decir que hemos reaccionado de manera positiva a la solicitud de la parte turca de acortar los plazos de los suministros.

Pregunta: ¿Se ha abordado la existencia de bases militares estadounidenses en el este de Siria? ¿Existen algunas formar de contrarrestar esta intención de provocar la desintegración de Siria?

Respuesta: Entre los demás aspectos, hemos abordado las acciones de EEUU, sobre todo, en la ladera este del Éufrates y a lo largo de la frontera oriental de la República Árabe Siria, donde los estadounidenses están creando sus bases militares. Estoy convencido de que queda patente la intención de algunos dirigentes de EEUU de establecerse en dicha zona para mucho tiempo, si no para siempre, y fomentar la desintegración del país. Para ello pueden usarse las técnicas más variadas. Ayer a través del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia informamos a los círculos sociales sobre los preparativos para unas nuevas provocaciones con armas químicas. Tendrán lugar también en Guta Oriental y despertarán grandes pasiones, para llamar la atención a los sufrimientos de los civiles y a las víctimas entre inocentes. Éste será el pretexto para que la coalición liderada por EEUU use la fuerza, atacando, entre otros puntos, la capital del país. Ayer les alertamos con toda seriedad a Washington de las consecuencias de dichos planes que espero que no sean puestos en práctica. En todo caso, son prueba de que EEUU tiene en su agenda la intención de derrocar el régimen sirio bajo cualquier pretexto. No en vano anuncian “tener todas las opciones encima de la mesa”. Sería violar todas las normas del derecho internacional habidas y por haber, de la Resolución 2254 del CS de la ONU y de las solemnes promesas de Washington de no intentar minaer la integridad territorial de la República Árabe de Siria. Lo tendrán que probar con hechos y no con palabras. Porque sus palabras defieren de los pasos que dan.

Me ha preguntado si nuestros interlocutores turcos discuten con nosotros las cosas que abordan en sus contactos con la parte estadounidense. Sí, hoy hemos recibido información del Ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu y se lo agradecemos. Como ha manifestado, nuestras posturas no son del todo idénticas, pero el intercambio de opiniones nos ayuda a coordinar los esfuerzos y avanzar hacia los objetivos planteados en la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU en el marco del Proceso de Astaná. Fueron confirmados además en el Congreso del Diálogo Nacional Sirio celebrado en Sochi.

Pregunta: La víspera señaló que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia todavía no había recibido por parte de Londres ninguna solicitud con respecto al caso de envenenamiento de Serguéi Scripal. ¿Ha cambiado la situación en las últimas 24 horas? Moscú llamó también la atención a la necesidad de celebrar una investigación conjunta y de presentar muestras de la sustancia tóxica en cuestión. ¿Ha habido algo de progreso en este sentido?

Respuesta: No ha habido ningún progreso, todo lo contrario. No hemos recibido de Londres ninguna solicitud derivada del caso Scripal y de su hija, por nuestra parte, informamos oficialmente a la parte británica de que estaríamos dispuestos a responder a la solicitud que se nos ha de enviar de acuerdo con las obligaciones rusas y británicas asumidas por los dos países en su calidad de participantes en la Convención sobre las armas químicas. Dicho documento exige que en casos semejantes sea enviada a los organismos competentes del supuesto país de procedencia de la sustancia tóxica una solicitud oficial. No se nos envió tal solicitud.

Le diré más, el enviado del Reino Unido ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas empezó a hacerle a nuestro enviado ante dicho organismo las preguntas de para qué estábamos apelando a la OPAQ. Y eso, después de que el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, citara al Embajador ruso y le expusiera la postura de su país. Londres es tan creída que ello se deja notar en casi todos los pasos que da el Reino Unido y no sólo en esta situación concreta, sino en muchas otras situaciones. Hemos vuelto a explicar con absoluta tranquilidad que la celebración de consultas, de acuerdo con la Convención sobre las armas químicas, no es algo optativo, es un procedimiento obligatorio. Si en Londres ya no quedan expertos capaces de aconsejar al Ministerio de Exteriores y al Gobierno nacional de qué manera han de comportarse en estos casos los miembros de la comunidad internacional que demuestran actitud respetuosa hacia el derecho internacional, no es problema nuestro. En cuanto recibamos la solicitud oficial, obedeciendo a nuestras obligaciones, en un plazo de diez días ofreceremos una respuesta que reúna los requisitos del mencionado documento internacional.

Sin embargo, en vez de enviarnos tal solicitud, Londres está montando numeritos políticos.

Ayer en Nueva York fue difundida la declaración oficial de Theresa May hecha a nombre del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en la cual se indica que la sustancia química fue producida en la URSS, pasando más tarde a ser propiedad de Rusia. Eso no casa en absoluto con los informes de la OPAQ sobre la completa destrucción de las armas químicas por Rusia, llevada a cabo en presencia de los observadores de dicho organismo. Ese hecho no se menciona, se indica sólo que ningún otro país, que no sea Rusia, pudo haber traído dicha sustancia al Reino Unido y que ningún otro país, que no sea Rusia, tiene motivos para atentar contra las mencionadas personas. Ni suquiera pienso comentarlo, porque ayer y anteayer los medios rusos y extranjeros publicaron numerosos argumentos que confirman la ausencia total de motivos por parte de nuestro país. Pero sí que tendrían motivos para hacerlo las personas interesadas en continuar con esta campaña rusófoba que se lleva a cabo en todas las esferas, sin excepción alguna.

Lo que me parece más curioso en la carta de la señora May es la expresión “highly likely”, es decir, “altamente posible” que se usa para hacer las aseveraciones que se hacen. No parece muy serio para personas que abogan por el respeto del derecho internacional, pero al mismo tiempo se niegan a cumplir con las obligaciones que asumieron, de acuerdo con la Convención sobre las armas químicas y sólo hablan de la “altamente posible” participación de una u otra parte en una y otra acción.

Dicho sea de paso, expresiones de este tipo “es muy probable, según todo parece indicar, en gran medida” abundaban en el informe sobre el tristemente conocido incidente ocurrido el 4 de abril en la localidad siria de Khan Sheikhoun y el uso de armas químicas allí. La investigación se llevó a cabo a distancia también en laboratorios situados en el Reino Unido. Los resultados de la investigación fue remitidos a La Haya. Cuando se nos informó que dicho organismo se basaría en los resultados obtenidos en un laboratorio británico, solicitamos, como cualquier país al que le gustaría contar con datos exactos, a la parte británica que nos explicara de qué manera se habían obtenido las muestras procedentes de Khan-Sheikhoun. Dicha zona se encontraba bajo el control de terroristas, según se nos informó, era peligroso permanecer allí, etc. La parte británica nos negó la información. De modo que no es primera vez que Londres asume la postura de “lo sabemos todo, nos tenéis que creer y exigimos que nos deis la razón”.

Alguien ha dicho ya que esta manera de comportarse supera con creces la actitud plasmada en la famosa expresión del Fiscal General de la URSS, Andréi Vyshinski, “la confesión es la reina de las pruebas”. En este caso a nuestros interlocutores británicos y a aquellas personas que por apoyar les apoyan, sin conocer siquiera los resultados de la investigación, todo les sabe a poco. La reina de las pruebas no es la confesión, sino la sospecha que formulan y ya de verse por la comunidad internacional como la máxima verdad. Asi no se hacen las cosas. Defenderemos el derecho internacional. No hemos oído ningún argumento convincente, de modo que a falta de éstos tendrán que responder por su evidente intento de inducir  a error a la opinión pública internacional.

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