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23 junio 201710:26

Discurso del embajador permanente adjunto de Rusia ante la OSCE, Dmitri Balakin, en la reunión del Consejo Permanente de la OSCE sobre la situación en Ucrania y la necesidad de cumplir los acuerdos de Minsk, Viena, 22 de junio de 2017

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Estimado señor presidente,

La situación en Ucrania sigue suscitando una seria preocupación. La agenda agresiva nacionalista de Kiev socava las posibilidades del arreglo pacífico del conflicto interno en Donbás, complica los vínculos económicos, culturales y de parentesco entre Ucrania y Rusia que quisieran romper por completo los organizadores e instigadores del golpe de Estado en Kiev tanto ucranianos como extranjeros. Se profundiza la escisión en la sociedad ucraniana también.

Pese a las declaraciones propagandistas de los representantes ucranianos, Rusia no castiga a Ucrania por la llamada “elección europea”. Los nacionalistas desestabilizan el país más que cualquier agresión o invasión inventada de Rusia. Es absurdo negar la existencia del conflicto interno civil: los ciudadanos de Ucrania están por ambos lados. Es poco perspicaz hacer la vista gorda ante esto y pensar que es posible resolver algo sin el diálogo directo de Kiev con Donetsk y Lugansk.

La lengua rusa en que habla una gran parte de la población del país se expulsa de todas las áreas de la vida pública, de los medios de comunicación, de los organismos gubernamentales. Entre los Estados miembros de la OSCE hay muchos países bilingües y multilingües que entienden perfectamente cómo pueden coexistir varios idiomas en un Estado.

Se tergiversa la memoria histórica vinculada entre otras cosas con la victoria sobre el nazismo. En la Ucrania actual se consideran héroes los cómplices y seguidores de los nazis responsables de asesinatos masivos de los civiles en el territorio de Ucrania y otros países. El intento de borrar la historia conjunta, la descomunización general sin pensar entrañan un grave peligro. La inactividad de las autoridades en relación con los combatientes neonazis del batallón Azov que por ejemplo el pasado 16 de junio atacaron a los manifestantes pacíficos que protestaban contra el cambio del nombre de la Avenida Vatutin en Kiev puede conllevar graves consecuencias. Los líderes de los neonazis, incluso en la Rada Suprema recuerdan con entusiasmo la “Noche de los cuchillos largos”. Las connotaciones históricas son evidentes.

Continúan ataques contra la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, sus parroquianos y bienes.

La persecución de los heterodoxos en Ucrania pasó a ser habitual. Son frecuentes los casos de vigilancia por parte de los servicios secretos, denuncias, prohibiciones del uso de las redes sociales y las páginas web rusas, está prevista la responsabilidad penal por el “separatismo doméstico”. No se debe olvidar una serie de muertes misteriosas de los activistas políticos y sociales, incluido el escritor Oles Busina. Recordamos también a los periodistas asesinados: Igor Korneliuk, Antón Voloshin, Anatoli Klyan, Andrea Rocchelli y otros.

El ala nacionalista, el llamado “partido de guerra” está interesado en la continuación de los enfrentamientos en Donbás. No necesitan la paz ni los acuerdos de Minsk. Mientras, no hay otro fundamento para el arreglo pacífico.

Al término de la reunión del Grupo de Contacto en Minsk, se puso de relieve que el proyecto de la ley sobre la reintegración de Donbás que se aborda hoy en Kiev no prevé un omnímodo arreglo político de la crisis. No está previsto el otorgamiento del estatus especial a Donbás, faltan las modalidades de celebración de las elecciones locales, se hace la vista gorda hasta ante la llamada “fórmula de Steinmeier”. No está estipulado el procedimiento del cumplimiento del acápite 5 del Paquete de medidas de Minsk que prevé “garantizar el indulto y la amnistía al poner en vigor la ley que prohíba la persecución y el castigo de las personas en relación con los acontecimientos” que tuvieron lugar en la zona del conflicto.

Desgraciadamente, tanto la promoción de este proyecto de ley, como las discusiones sobre la sustitución de la operación punitiva por algo que parece la ley marcial pone de relieve que en Kiev siguen apostando por la solución militar de la crisis en Donbás en vez del arreglo pacífico y tratan de modificar los acuerdos de Minsk.

Esperamos que el nuevo régimen de alto el fuego que las partes acordaron en Minsk a partir del próximo 24 de junio– la llamada “tregua de pan” – no se frustre, como siempre, por las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Mientras tanto, la situación en Donbás no se estabiliza. Al contrario, los uniformados de Kiev siguen provocando la tensión en la línea divisoria. Esto se pone en evidencia por una ofensiva masiva lanzada por las Fuerzas Armadas de Ucrania contra el poblado de Zhelobok de la provincia de Lugansk durante la reunión del Grupo de Contacto el pasado 7 de junio. Basándose en los datos de satélites, la Misión de observación especial de la OSCE en Ucrania confirmó que unos 200 ataques de artillería se lanzaron contra las posiciones de la milicia. Los uniformados siguen abriendo un fuego indiscriminado contra los poblados de Donbás. Según los datos de la Misión de observación especial de la OSCE, sólo en el período de 12 a 18 de junio, desde las direcciones donde están desplegadas las Fuerzas Armadas de Ucrania, se lanzaron ataques, incluso con el uso de sistemas de lanzamisiles múltiples, contra la ciudad de Donetsk y los poblados de Trudovskoye, Sajanka, Starolaspa, Yasinovataya, Oboznoya y Jristovo, tras los que tres civiles murieron, tres recibieron heridas y fue dañado el edificio de escuela-hogar y varias casas.

Ya 10 veces se aplazó por culpa de Kiev la retirada de las fuerzas en Stanitsa Luganskaya. En la madrugada del 17 de junio, una cámara de la Misión de observación especial de la OSCE instalada allí registró el tiroteo que se inició con el fuego abierto del norte en la dirección sur, es decir, fue incentivado por las  Fuerzas Armadas de Ucrania. Lo que las Fuerzas Armadas de Ucrania no están interesadas en la desescalada de la tensión se pone de relieve por mucho material bélico desplegado cerca de la línea divisoria (incluidos 3 sistemas de lanzamisiles múltiples y 7 cañones en Konstantinovka, 4 sistemas de lanzamisiles múltiples en Stepanovka, 3 sistemas de lanzamisiles múltiples en Yablonovka, 6 cañones en Volnovaj, 4 piezas de artillería en Zhelannoya, 3 cañones y 3 sistemas de misiles antiaéreos en Zelenoye Pole, un mortero en Novoselovka Vtoraya), así como inmediatamente tras la línea divisoria (los observadores encontraron 36 tanques y 6 morteros autopropulsados en las estaciones ferroviarias de Zachatovka, Konstantinovka y Jlebodarovka).

Hoy se manifestaron las preocupaciones de que la observación en el territorio que está bajo el control de la milicia es limitada en gran medida en comparación con el otro lado de la línea divisoria. Esto no corresponde a la realidad. Si en varias regiones de la provincia de Donetsk y Lugansk se les prohíbe el paso a los observadores en varios casos, en el territorio controlado por las Fuerzas Armadas de Ucrania ya durante mucho tiempo están cerradas de los observadores áreas enteras en Stanitsa Luganskaya, Schastie, Popasnaya, Bogdanovka y Katerinovka bajo el pretexto de la amenaza de explosión de minas. La existencia de las “zonas prohibidas” para los observadores lo confirmó el jefe adjunto de la Misión de Observación Especial, Alexander Hug, durante la rueda informativa del pasado 12 de junio.

En cuanto al incidente que tuvo lugar el pasado 20 de junio en Yasnovataya, según la información publicada al día siguiente en los portales de noticias de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, los servicios de seguridad locales detuvieron a los responsables de este incidente. Según la información preliminar, los detenidos son miembros de un grupo subversivo de reconocimiento de las fuerzas gubernamentales de Ucrania cuyo objetivo fue el intento de desacreditar a las autoridades de varias regiones de las provincias de Donetsk y Lugansk y asustar a la Misión de observación especial de la OSCE. Hemos indicado en reiteradas ocasiones la intensificación de la actividad subversiva de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Donbás.

Esperamos que los países occidentales valoren objetivamente la restricción de la libertad de movimiento de la Misión de observación especial y no la politicen.

Al término, exhortamos de nuevo a los Estados que tengan la influencia en Kiev que lo aprovechen para arreglar lo más pronto posible la crisis en Ucrania a tenor con los acuerdos de Minsk, lo que sin duda alguna influirá de modo positivo en la situación general en el ámbito de seguridad y cooperación en el espacio de la OSCE.

¡Gracias por atención!

Representación exterior del MAE de Rusia

Representación en la Federación de Rusia

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