20 abril 201710:19

Discurso pronunciado por el jefe del Departamento para la No Proliferación y Control de Armas del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijaíl Uliánov, en la reunión extraordinaria del Consejo Ejecutivo de la OPAQ, la Haya, 19 de abril de 2017

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Estimada señora presidenta, estimados colegas,

Nos hemos reunido de nuevo en esta sala para continuar la discusión iniciada el pasado 13 de abril sobre los pasos urgentes que es necesario emprender en relación con un incidente que parece que tuvo la mayor repercusión durante el año en curso. Las primeras noticias sobre esto empezaron a llegar hace 15 días, pero no se han aplicado todavía algunos esfuerzos serios para investigarlo. Sea lo que sea, no disponemos de información alguna de que los representantes de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) han visitado el área de Jan Sheijun. La ulterior inacción podría deteriorar seriamente el prestigio de nuestra organización, que, es oportuno recordarlo, ganó el Premio Nobel justo por su contribución al desarme químico en Siria

En el primer día de este período de sesiones, varias delegaciones presentaron el asunto como si la responsabilidad de Damasco por el uso de armas químicas en Jan Sheijun fuese probada completamente. EEUU no sólo echó la culpa al Gobierno de Siria sino también lo castigó mediante una operación con el uso de la fuerza sin esperar los resultados de la investigación. Se asestó un ataque con misiles contra un objeto en el territorio de un Estado soberano violando burdamente las normas del Derecho Internacional, incluidas las disposiciones de la Carta de la ONU. Hay todos los fundamentos para calificarlo como acto de agresión. No se debe interpretar esta valoración como un intento de “pinchar” a la delegación de EEUU en ardor polémico. Esta valoración es libre de emociones y se basa en la definición de la agresión aprobada por consenso por la Asamblea General de la ONU en 1974. Esta definición estipula claramente que el bombardeo por un Estado del territorio de otro Estado es un acto de agresión, lo que tuvo lugar hace poco en Siria.

Suscita perplejidad el hecho que varios aliados más próximos de EEUU se hayan apresurado a manifestar su apoyo al ataque con misiles. Destacan uno tras otro que este ataque supuestamente fue “proporcional”. Permítanme preguntar: ¿es proporcional a qué? ¿A la presencia o a la ausencia de armas químicas en la base aérea de Shairat? En realidad, una reacción proporcional a las sospechas de que hubiese sustancias tóxicas de uso militar allí sería dirigir a la OPAQ la solicitud de llevar a cabo una inspección de la respectiva base aérea. Esto permitiría establecer la verdad en los plazos más cortos y actuando de modo eficaz y legítimo. Desgraciadamente, vemos que EEUU no tiene confianza en los mecanismos de la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas y prefiere actuar fuera de su marco legal, violando burdamente las normas internacionales. Parece que el objetivo de esta acción arbitraria fue demostrar la fuerza e intimidar, y no destruir las armas químicas, cuya presencia en Siria no fue comprobada.

Para justificar sus acciones, Washington las atribuye al hecho que está absolutamente seguro de que Damasco es culpable. Es lo que los propios estadounidenses califican como un “mal deja vu”. Ya oímos lo mismo de nuestros colegas estadounidenses hace 14 años, en la antesala de su invasión a Irak. En aquel momento, en los contactos bilaterales los socios estadounidenses alegaron como prueba los datos supuestamente fidedignos suministrados por sus servicios de inteligencia, como hacen ahora. Como recuerdan bien todos, esta historia tuvo un fin vergonzoso. Nuestros colegas estadounidenses y británicos no se han quitado esta mancha todavía. Tendrían que sacar lecciones de esto. Pero no lo hacen, en la situación actual siguen actuando del mismo modo sin preocuparse de la necesidad de hacer su postura más convincente y verosímil.

En este contexto, es notable una entrevista ofrecida recientemente al periódico The Telegraph por el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, en que calificó como “muy probable” el uso de las armas químicas por la aviación gubernamental. Es decir, el jefe de la diplomacia británica no está completamente seguro de esto. Entonces, ¿por qué nuestros colegas se permiten hacer declaraciones categóricas en la arena internacional? ¿No les da vergüenza apoyar el ataque con misiles motivado por meras suposiciones?

Se exhorta de manera regular a Rusia a “pasar al lado justo de la historia”. Oímos lo mismo hace 14 años. El desarrollo de los acontecimientos puso de relieve que teníamos que pasar a ningún lado, porque el lado en que estuvimos fue justo. En aquella época, Francia y Alemania estuvieron con nosotros exigiendo tenazmente que se observasen las normas del Derecho Internacional y las disposiciones de la Carta de la ONU. Es lamentable que ahora estos dos países ocupen la posición contraria. Parece que estos países no han aprovechado tampoco la lección de la historia en el lado justo de la que estuvieron en 2003.

Quisieramos recordar que no hay claridad todavía en relación con los acontecimientos en Jan Sheijun. Todas las acusaciones contra Damasco son arbitrarias y están basadas en la información dudosa de las redes sociales suministrada por la organización no gubernamental Cascos Blancos que se desacreditó hace mucho y está estrechamente vinculada con los terroristas del Frente al Nusra y Al Qaeda. Aconsejamos a todos que tomen nota de los materiales publicados por los expertos de la organización Médicos Suecos por los Derechos Humanos quienes sacaron la conclusión que en los vídeos presentados por los Cascos Blancos los niños estaban sin sentido bajo la influencia de sustancias psicoactivas que les inyectaron.

La representante permanente de EEUU ante la ONU mostró hace poco en el Consejo de Seguridad imágenes desgarradoras de los niños sirios supuestamente afectados por el uso de las armas químicas en Jan Sheijun. A propósito, no hizo alguna mención de los niños iraquíes que casi en el mismo período se hicieron víctimas del uso de las armas químicas en Moscul. Este tema deja indiferentes a nuestros colegas occidentales. Esto se refiere también a la catástrofe humanitaria en Moscul que pasan en silencio guiándose por el doble rasero, como siempre.

Sea lo que sea, quisimos mostrar también unos materiales ilustrativos siguiendo el ejemplo de nuestros colegas estadounidenses. Desgraciadamente, al saberlo, el representante permanente de EEUU ante la OPAQ literalmente tuvo un ataque de pánico e histeria, lo que pudieron observar todos ustedes. Así las cosas, no logramos mostrar estas fotografías en gran pantalla. Tenemos que mostrarlas desde lejos, sin medios técnicos especiales. En estas fotos se ve que los niños tienen pupilas dilatadas así que casi todo el iris parece desaparecer, mientras que el signo principal de la acción de zarina es la contracción de pupilas. Esto confirma la conclusión de los médicos suecos de que los niños en Jan Sheijun fueron intoxicados por sustancias estupefacientes o psicoactivas.

En las fotos siguientes no se observan indicios típicos para los afectados de forma grave o media, como una abundante evacuación de la saliva, las lágrimas o secreciones acuosas de la nariz. Es evidente que los que hicieron el montaje de video entienden poco de las consecuencias del uso de las armas químicas.

El tipo de municiones presentado en los videocontenidos del área de Jan Sheijun no se cataloga entre los armamentos aéreos, ya que carece del empenaje de cola y de cualquier identificación.

A jugar por todo, es una mina de fabricación casera o un artefacto de metal que no pertenece a los armamentos aéreos. Es suficiente ver sólo este cuadro para que la versión del uso de bombas llenas de sustancias químicas por la aviación gubernamental empiece a resquebrarse por los cuatro costados. Según muchos expertos con peso, en Jan Sheijun no se emplearon bombas de aviación sino artefactos explosivos improvisados llenos de sustancias tóxicas que fueron detonados con el uso de explosivos.

No tenemos la intención de hacer cambiar la opinión a nuestros oponentes. Hemos presentado estas imágenes sólo para mostrar que no todo es tan fácil como nos tratan de persuadir. Sólo una investigación profesional y de alta calidad llevada a cabo de inmediato puede responder a todas las preguntas. No nos satisfará una investigación realizada por la Misión de Búsqueda de Hechos de la OPAQ (MBHO) de modo tradicional, es decir, a distancia, sin salir al lugar del supuesto incidente, en base al análisis de la información publicada en Internet y el interrogatorio de los testigos en los países que tienen una frontera común con Siria.

Para ser eficaz y fidedigno la investigación debe corresponder a tres condiciones, como mínimo.

Primero la investigación debe realizarse in situ, es decir, en Jan Sheijun y en la base aérea de Shairat donde, según se afirma, estuvieron almacenes con la zarina empleada en Jan Sheijun.

Segundo, hay que garantizar que se forme un grupo de jueces instructores equilibrado desde el punto de vista geográfico, a tenor con lo estipulado directamente por la Convención y las potestades de la MBHO. Tenemos que mencionarlo, porque, según la información disponible, en la MBHO no se observa el principio de representación geográfica amplia y equilibrada. Si no es así, la Secretaría técnica puede corregirnos y anunciar la lista de países cuyos representantes forman parte del segmento de la Misión que se ocupa de la investigación de los hechos del supuesto uso de las armas químicas por las fuerzas gubernamentales. Entendemos que no se debería dar a conocer los nombres concretos por motivos de seguridad, pero no puede ocultarse la información sobre los países de los que provienen los expertos y sobre el número de representantes de cada país. Está claro que los representantes de los países con la postura más hostil hacia Damasco no pueden predominar en la MBHO. Creo que no se debe probar que los expertos de alta calidad hay no sólo en América del Norte y en Europa Occidental, sino también en los países de Asia, África y América Latina. Cuando varias delegaciones occidentales critican a Rusia por plantear la cuestión sobre la representación geográfica justa no tanto les preocupa la reputación de la MBHO sino su monopolio en ésta.

Tercero, durante la investigación, no se puede basarse ante todo en la información de Internet y los interrogatorios de los opositores. Es necesario realizar todas las diligencias previstas, según lo estipulado en la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción, el almacenamiento y el empleo de armas químicas y las potestadas de la MBHO, así como en las recomendaciones del mecanismo conjunto de investigación. Hay que prestar una atención especial en la búsqueda de pruebas materiales y muestras en el lugar del supuesto incidente.

En caso de observar estas tres condiciones que no son inventadas ni excesivas, como tratan de afirmar varios oponentes nuestros, podemos esperar que se lleve a cabo la investigación rápida y de alta calidad. A esto está orientado el proyecto de solución propuesto por Rusia e Irán que está examinándose por el Consejo Ejecutivo. Esperamos que lo apoyen todos los países interesados en establecer la verdad. Estamos dispuestos a estudiar con atención y de modo constructivo todas las modificaciones y enmiendas posibles. La votación en relación con este documento mostrará si todos los miembros del Consejo Ejecutivo sin exclusión están orientados a llevar a cabo una investigación enérgica y eficaz, como se declara, o sólo es un lema para ellos detrás del que está la indiferencia o el intento de ocultar la verdad.

Mientras, antes de poner el proyecto a votación, hay que aprovechar todas las posibilidades de conseguir un consenso. Estamos dispuestos a iniciar de inmediato consultas intensas con estos fines, incluso con la delegación de EEUU. Si nuestros socios estadounidenses de hecho están interesados en establecer la verdad, al llevar a cabo la investigación seria y urgente, es posible que lleguemos a un acuerdo. En caso contrario, casi no se quedan posibilidades para buscar soluciones mutuamente aceptables.

¡Gracias por su atención!

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