Discurso del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la reforma de operaciones de paz de la ONU, Nueva York, 20 de septiembre de 2017

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Antes que nada me gustaría expresar las condolencias al pueblo y el gobierno de México a raíz de las víctimas humanas y destrucciones a causa de fuertes terremotos.

Me gustaría asimismo agradecer al secretario general, el presidente de la Unión Africana y el presidente del Grupo de Alto Nivel sus informes sobre las cuestiones del orden del día de hoy.

Celebramos la iniciativa de Etiopía de organizar la reunión dedicada a las reformas de operaciones de paz de las Naciones Unidas. 

En junio de 2014 la Federación de Rusia, aprovechando su presidencia de turno en Consejo, también celebró una reunión abierta sobre esta cuestión. Ya entonces resultaba evidente que las actividades de la ONU en  el ámbito de establecimiento y mantenimiento de la paz requieren ser adaptadas a la realidad internacional moderna.

 Desde entonces se ha llevado a cabo un gran trabajo: el Grupo Independiente de Alto Nivel preparó informes sobre las operaciones de paz, intervino con varios informes en secretario general de la ONU, se realizó la reforma de la arquitectura de las misiones de paz.

Al mismo tiempo, los nuevos retos en el ámbito de mantenimiento de paz exigen una discusión global por parte de los Estados miembros y la Secretaría de las Naciones Unidas con el objetivo de elaborar enfoques consecuentes y equilibrados, superar el carácter fragmentario de la base política y legal, formular las respectivas doctrinas, preparar los documentos legales a partir del análisis de la experiencia acumulada. 

La postura de Rusia consiste en la convicción de que el arreglo de cualesquiera conflictos deberá realizarse, en primer lugar, por los métodos políticos sustentados por el diálogo nacional. Contribuir a crear las condiciones necesarias para ello deberá ser la prioridad de las operaciones de mantenimiento de la paz. Asimismo permanece completamente vigente el primer principio básico de las operaciones de paz de la organización mundial: los «cascos azules» podrán ser desplegados sólo con el consentimiento de ambas partes del conflicto.

El segundo pilar de la política de las operaciones de paz de la ONU es la imparcialidad. Es inadmisible que las fuerzas de paz se pongan de lado de uno de los participantes del conflicto bajo ninguna excusa.

Tomamos con mucha cautela las propuestas de «reforzar» los mandatos de las misiones de paz. Los «cascos azules» pueden usar fuerza sólo para autodefensa y la defensa del mandato. La experiencia existente de conferir a las fuerzas de paz las competencias adicionales, por ejemplo en la República Democrática del Congo y Mali, por ahora no nos ha convencido de que las mayores víctimas de las operaciones forzosas justifiquen los resultados conseguidos en el terreno. En cualquier caso, si se conserva tal opción, los mandatos que contemplen el uso de fuerza deberán ajustarse de forma pormenorizada a la situación concreta. 

Aplaudimos la idea de la Secretaría de iniciar el proceso de reformas de las operaciones de paz. El secretario general posee cierta libertad en las decisiones de carácter administrativo, incluidas las relativas a los reajustes en la estructura de la Secretaría y las misiones de la ONU. Sin embargo, cuando se trata de la dimensión política de las operaciones de paz es imprescindible obtener la aprobación de cualquier cambio por parte de los organismos internacionales competentes. 

Se refiere, sobre todo, a las cuestiones sensibles relacionadas a la soberanía de los Estados. Desde hace poco la Secretaría y su «grupo de apoyo» integrado por ciertos países han puesto de moda y promueven enérgicamente la denominada «inteligencia de las fuerzas de paz». Desde luego, las operaciones de mantenimiento de la paz supone, en primer lugar, el despliegue de las unidades militares en la regiones con amenaza a la seguridad. En este caso es, por supuesto, imprescindible realizar tareas de reconocimiento de la zona. Aunque aquí también nos enfrentamos al problema de control de la información recabada y de su confidencialidad.

En cualquier caso, no admitimos una interpretación amplia o un uso «flexible» de la «inteligencia». La obtención de datos para llevar a cabo las actividades contempladas por el mandato de la misión de paz sólo podrá realizarse con el consentimiento del gobierno anfitrión y sólo para los legítimos objetivos designados y limitados: proteger al personal de paz y a los civiles. Es este el enfoque aprobado por los Estados miembros que votaron el Informe del Comité Espacial de la Asamblea General de la ONU para las operaciones de paz. Consideramos inadmisible interpretar arbitrariamente los encargos encomendados a la Secretaría por los Estados. Esto socava el prestigio de la ONU y afectará negativamente la realización de las misiones de paz.

Un factor sumamente importante para salvaguardar la paz y la seguridad internacionales es la auténtica asociación de los miembros de la comunidad internacional. Celebramos los esfuerzos de las organizaciones regionales y subregionales que operan en las zonas de su responsabilidad conforme al Capítulo VIII de la Carta de la ONU. 

Destacamos los considerables éxitos de la Unión Africana en la tarea de crear una arquitectura de paz y seguridad continental. Estamos convencidos de que sólo los enérgicos esfuerzos de los propios africanos permitirán arreglar los conflictos en este continente. Invitamos a todos a contribuir a que sean los propios países de África los que juegan el papel principal a la hora de determinar las maneras de establecer la paz y la seguridad de acuerdo con el principio formulado por ellos: «Soluciones africanas para los problemas africanas».

Los países de África se ven obligados a enfrentarse no solo a los problemas  y los conflictos internos sino también al crecimiento sin precedentes de la amenaza terrorista que se agravó bruscamente a raíz de las aventuras militares en las regiones de Oriente Próximo y Norte de África. 

El paso de los terroristas y las armas a través de Libia hacia el sur – a Mali, Níger, Chad – avivó las amenazas terroristas en la región de Sahara- Sahel. El EI entabló contactos con Boko Haram, Al Qaeda del Magreb Islámico. En el norte de Mali y en Níger intensó sus actividades el grupo de Al Murabitún que pretende unir todas las organizaciones extremistas de Mali, Níger y Mauritania. En Somalia sigue actuando con fuerza Al-Shabab.

Rusia aboga consecuentemente por una ayuda más eficaz a los países de África a aumentar su potencial antiterrorista. Estamos dispuestos a compartir con los socios africanos nuestra experiencia en materia de lucha contra el terrorismo. Cada año en los centros de estudios rusos se forman centenares de los agentes policiales y de paz de los países africanos.

Los países de África plantean la cuestión sobre un respaldo material y financiero de sus esfuerzos de salvaguardar la paz y la seguridad internacionales, en particular en el marco de la asociación de la ONU y la Unión Africana. Estamos dispuestos a buscar los acuerdos mutuamente admisibles.

También hay posibilidad de la interacción entre la ONU y la OSCE propuesta por la parte rusa. Nuestra iniciativa prevé establecer una Misión de la ONU para proteger la Comisión Especial de Monitoreo de la OSCE en el sureste de Ucrania con el objetivo de contribuir a la implementación estricta y completa de los Acuerdos de Minsk relativos al arreglo de la cridad ucraniana. Como se sabe, estos acuerdo fueron unívocamente aprobados en la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU. No está bien esquivar el cumplimiento de los mismos.

Las operaciones de mantenimiento de la paz es una de las líneas clave de la actividad de la ONU que tiene un enorme significado práctico para la vida de millones de personas. Hacen su aporte en  ella todos los Estados miembros, sobre todo lo que envían sus contingentes. Llamamos a que todas las cuestiones generales referentes a las operaciones de paz se discutan a través de los mecanismos especializados – el Comité Especial de la Operaciones de Mantenimiento de Paz y la Quinta Comisión. Creo que la sinergia de esfuerzos de la Asamblea General y el Comité de Seguridad permitirán garantizar de forma eficaz el carácter universal y la singular legitimidad de las operaciones de paz de la ONU.

Gracias por su atención.

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