Discurso y respuestas a preguntas de los medios ofrecidas por el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en el curso de la rueda de prensa conjunta al término de las negociaciones con el ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Arabia Saudí, Adel al Jubeir, Jeddah, 10 de septiembre de 2017

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Estimado señor ministro, colegas, amigos, damas y caballeros,

Ante todo, quisiera agradecer a nuestros socios de Arabia Saudí por la acogida cordial de la delegación rusa. Las negociaciones en Jeddah se han celebrado en un ambiente amistoso y han sido demasiado constructivas.

Quisiera destacar especialmente la conversación celebrada esta mañana, cuando a la delegación la recibió Su Majestad el rey de Arabia Saudí, Salman Bin Abdulaziz Al Saud. En el curso de la audiencia con Su Majestad y durante las negociaciones en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí abordamos el estado y las perspectivas de las relaciones de Rusia con Arabia Saudí que se extienden a cada vez nuevas áreas y, además, esbozamos las direcciones para seguir aplicando esfuerzos conjuntos. Es evidente nuestro interés mutuo en incrementar un diálogo político regular a todos los niveles. Convenimos intensificar los intercambios culturales y humanitarios que ayudan a nuestros ciudadanos a conocerse mejor. En general, los contactos humanos contribuyen a profundizar la cooperación en todos los ámbitos, incluida la economía. Convenimos estudiar las posibilidades de hacer más confortable el régimen de visados para los representantes de los círculos empresariales de Rusia y Arabia Saudí que realizan proyectos conjuntos.

Tenemos una Comisión Intergubernamental para la Cooperación Económico- Comercial y Científico-Tecnológica. Ahora estamos acordando los plazos de la celebración de su nueva reunión. Esperamos que su trabajo permita reforzar la tendencia positiva hacia el crecimiento del intercambio comercial que se ha esbozado este año tras la reducción conocida en 2016. Valoramos altamente el desarrollo de la interacción entre la Fundación rusa de Inversiones Directas y la Fundación Pública de Inversiones de Arabia Saudí.

Confirmamos a nuestros colegas que los actores económicos rusos están interesados y preparados a participar en los proyectos conjuntos con Riad en el ámbito energético, industrial, de infraestructura, agrícola y otros sectores prometedores en el territorio de Rusia y Arabia Saudí.

Nuestros socios confirmaron su orientación hacia la coordinación siguiente en lo que se refiere a la situación en el mercado global de hidrocarburos, así como la fidelidad a los acuerdos conseguidos por los socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y los productores independientes en relación con los mecanismos de regulación del volumen del petróleo ofrecido en los mercados internacionales.

Intercambiamos opiniones sobre la situación en Oriente Próximo y el Norte de África. Como ha dicho mi colega, ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Arabia Saudí,  Adel al Jubeir, constatamos que no hay alternativa al arreglo de todas estas crisis en una base sólida del Derecho Internacional respetando los principios estipulados en la Carta de la ONU. Se puede solucionar estos problemas sólo por medios políticos y diplomáticos, a través del diálogo nacional con la participación de todos los grupos étnicos y confesionales. Como ya se ha dicho, destacamos la necesidad de aunar los esfuerzos de la comunidad internacional para luchar contra el terrorismo y extremismo internacional.

En este contexto, prestamos una atención especial a Siria. Coincidimos en que la creación de las zonas de distensión en este país es un avance importante que ayuda a fortalecer el régimen de alto el fuego y resolver de modo más eficaz los problemas humanitarios de la población civil y crea las condiciones para promover el proceso político a tenor de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Rusia apoya enérgicamente los esfuerzos de sus socios de Arabia Saudí para unir a varios grupos de la oposición (el grupo de Riad, de Moscú y de El Cairo) con el fin de crear a un grupo opositor que celebrará las negociaciones con el Gobierno sirio en Ginebra. Como se sabe, el trabajo similar se lleva a cabo en Astaná donde los representantes del Gobierno sirio empezaron a mantener un contacto directo con los jefes troperos.

Abordamos la situación en otros “puntos calientes” de la región, incluido Yemen, Irak y Libia. Hablamos en detalle sobre las perspectivas del arreglo en Oriente Próximo. Coincidimos en que el conflicto palestino-israelí debe arreglarse de conformidad con las respectivas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la Iniciativa de Paz Árabe cuyo autor es el difunto rey de Arabia Saudí, Abdalá Bin Abdulaziz Al Saud.

Naturalmente, intercambiamos opiniones y escuchamos que piensan nuestros socios sobre la situación en la región del Golfo Pérsico en vista de las discrepancias surgidas entre varios países árabes y Qatar. Confirmamos nuestra postura a favor del arreglo de las discrepancias surgidas mediante las negociaciones manifestando abiertamente las preocupaciones y encontrando las soluciones que tomen en consideración las inquietudes y los intereses de todas las partes. Seguimos apoyando todos los esfuerzos mediadores emprendidos tanto por el emir de Kuwait, Sabah al Ahmed al Sabah, como los promovidos últimamente por EEUU. Estamos seguros de que todos estamos interesados en restablecer la unidad del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo como una herramienta importante para solucionar muchos problemas de esta región atormentada

En general, estoy seguro de que los resultados de las negociaciones contribuirán al desarrollo progresivo de la cooperación de Rusia con Arabia Saudí en varios ámbitos y ayudarán a nuestros países a aplicar esfuerzos más eficaces para resolver los problemas de la región y estabilizar la situación en Oriente Próximo y el Norte de África.

Pregunta: Se habla mucho hoy en día de la necesidad de resolver la crisis en Siria exclusivamente por vía política. ¿Hay un acercamiento de posturas entre Rusia y Arabia Saudí en esta dirección? Se sabe que se debatió un acuerdo para unir en una delegación al grupo que representará a la oposición en las próximas conversaciones. ¿Es real que este grupo se siente en la mesa de negociación sin las condiciones previas planteadas antes?

Respuesta: Respecto al compromiso con la solución política de las crisis no tenemos ninguna discrepancia con el Reino de Arabia Saudí. Se da la circunstancia que en varias partes de esa región han surgido conflictos sangrientos que son aprovechados sobre todo por extremistas y terroristas que buscan ampliar allí su influencia. Para luchar contra este mal son inevitables métodos de fuerza. Dirigentes del Reino de Arabia Saudí y el Presidente Vladímir Putin han destacado en más de una ocasión su incondicionalidad en este sentido. Y para la solución definitiva de estos conflictos, a medida de que la amenaza terrorista amaine y los terroristas sufran derrota, como ya sucede en Irak y Siria, por supuesto que hay que ir poniendo énfasis en procesos de solución política que suponen de forma obligatoria, en mi opinión, la implicación de todos los grupos étnicos y confesionales en un diálogo inclusivo y la búsqueda de una estructura de funcionamiento del Estado y de unas soluciones que permitan una convivencia pacífica y segura de todos los ciudadanos del país en cuestión.

Como ya he dicho, apoyamos activamente los esfuerzos de Arabia Saudí para unir a los opositores en una delegación. La plataforma sobre la que debe tener lugar esta unión está definida en gran medida en la resolución 2.254 del Consejo de Seguridad de la ONU que menciona a los grupos de Riad, Moscú y El Cairo como componente obligatorio de las conversaciones por parte de la oposición, y también dice que sólo son los propios sirios los que pueden decidir el destino de su país.

Mi homólogo y yo tenemos posiciones coincidentes. Consideramos que cuando esta unión se produzca, tendremos que animar a todos los que integren la delegación a elaborar una plataforma orientada a alcanzar el objetivo de que el camino a la solución sea acordado por los propios sirios. Naturalmente que la resolución 2.254 del Consejo de Seguridad de la ONU no recoge ninguna condición previa para iniciar las conversaciones, ni prevé ultimátum alguno o exigencia unilateral.

Estoy convencido de que cuando la oposición se una (y me parece que esto ocurrirá sin lugar a dudas), todos recomendaremos a los integrantes de esa delegación unida que elaboren una posición constructiva que permita avanzar en el marco del proceso de Ginebra.

Pregunta: La situación en el golfo Pérsico sigue complicada, habida cuenta de que de momento sólo hay un cruce de acusaciones. ¿Cómo ven Rusia y Arabia Saudí la solución a esta situación?

Respuesta: En lo concerniente a la crisis del Golfo, como ya he dicho, estamos interesados en que todos los esfuerzos de mediación que se hacen ahora den resultado y que se restablezca la unidad del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo.

Pregunta: Entre Rusia y el Reino de Arabia Saudí existe comprensión mutua sobre el tema del petróleo. ¿Y cuáles son los temas en los que los dos países tienen discrepancias?

Respuesta: En lo que respecta a nuestra cooperación sobre cuestiones del petróleo, es algo de lo que se ocupan, como se sabe, los ministros responsables de Energía y no de Asuntos Exteriores. Como he dicho, en el encuentro con Su Majestad el Rey Salman bin Abdulaziz, Su Majestad expresó su satisfacción por nuestra interacción en este ámbito. Esto coincide totalmente con la evaluación que da el Gobierno de Rusia a la cooperación en este campo.

Pregunta: ¿Cómo ve el futuro político de Siria?

Respuesta: Nunca existe uniformidad en cada paso concreto al avanzar hacia un objetivo común. Si nos fijamos en todos los participantes de este proceso que influyen, de un modo u otro, en la situación «sobre el terreno», incluidos Rusia, Turquía, Irán y los miembros de la coalición creada por EEUU, debemos reconocer  que los métodos de alcanzar los objetivos planteados por el Consejo de Seguridad de la ONU no siempre coinciden. Es por ello precisamente que han surgido formatos como el proceso de Astaná en el marco del cual Rusia, Turquía e Irán en su calidad de países garantes, juntos y con participación de observadores de EEUU y Jordania, con participación del equipo del enviado especial del secretario general de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, representantes del Gobierno y de la oposición armada, tratan de llevar a un denominador común todas las visiones de la solución de este problema. En esta fase se consigue hacerlo. Se han creado tres zonas de distensión. La primera fue la del sur, sobre la que trabajaron Rusia, EEUU y Jordania, y después se crearon las zonas de Homs y Guta Oriental.

La próxima reunión en Astaná se celebrará la semana que viene. Espero que allí se formalicen todos los acuerdos esbozados respecto a los parámetros de la cuarta zona en Idlib.

No hay que tratar de centrarse en los asuntos de hoy, que efectivamente no siempre son fáciles de coordinar, pero hay que comprender solo una cosa, que todos avanzamos hacia el mismo objetivo que se formuló en base al consenso en la resolución 2.254 del Consejo de Seguridad de la ONU, con el respeto absoluto a la soberanía y la integridad territorial de Siria y al principio de no intervención en cómo los sirios definan por sí mismos el futuro de su país. Como ha dicho mi homólogo, Rusia y el Reino de Arabia Saudí estamos plenamente comprometidos con estos objetivos.

Pregunta (para ambos ministros): Hace mucho que no se dan avances positivos en el proceso árabe-israelí. ¿Se prevé en el futuro próximo alguna reunión del Cuarteto para Oriente Medio, tal vez en Nueva York en los márgenes de la Asamblea General de la ONU? ¿No se habrá agotado este formato? ¿Es posible que se necesiten nuevos enfoques y plataformas?

Respuesta: Puesto que se ha mencionado el Cuarteto para Oriente Medio, voy a decir que Rusia como uno de los miembros del Cuarteto está interesada en que este mecanismo no desaparezca. La actividad del Cuarteto se basa en las resoluciones universalmente reconocidas de la Organización de las Naciones Unidas. También se basa en los principios forjados en la ya mencionada hoy iniciativa de paz árabe. Todo ello refleja el consenso de la comunidad internacional. Apartarse de este consenso sería contraproducente y equivocado, en mi opinión.

Es cierto que el proceso va a "trompicones", por decirlo suavemente. De hecho, se mantiene en el punto muerto del que no se logra salir por ahora aunque se hacen esfuerzos por encontrar una salida.

Por primera vez desde que en EEUU cambió la administración, los enviados especiales del Cuarteto se reunieron en julio de este año en la ciudad de Jerusalén. Aprobaron una declaración modesta y probablemente poco resonante (sin grandes avances ni sorpresas). Pero al menos reiteraron en ella la necesidad de trabajar según los planes acordados antes. Esto es importante tal vez para reafirmar el valor del Cuarteto. Al mismo tiempo, nosotros siempre hemos pedido que el Cuarteto no desarrolle su labor en el vacío, hemos abogado por que coordine estrechamente sus acciones con la Liga Árabe. También hemos pedido que representantes de la Liga Árabe no solo se inviten después de encuentros del Cuarteto para reuniones informativas, sino que participen directamente en la búsqueda de vías que lleven a la solución. Es especialmente importante porque el esfuerzo común se basa en la iniciativa de paz árabe, como ya he dicho, la participación de los países árabes en este contexto sería más que oportuna.

Una de las causas fundamentales que nos impiden avanzar con más celeridad es la ausencia de la unidad palestina. Los palestinos están divididos, en la franja de Gaza ha empeorado drásticamente la situación humanitaria. La franja de Gaza ha dejado de recibir muchas de las mercancías vitales para el funcionamiento cotidiano, para atender las necesidades cotidianas de la población. Intentamos reconciliar a los que viven y trabajan en la franja de Gaza con los que se encuentran en Cisjordania y con la Administración del Presidente del Estado de Palestina, Mahmud Abás. Mantenemos contacto con Hamás y Al Fatah a fin de impulsarlos a recuperar los acuerdos alcanzados no hace mucho de unirse "bajo el mismo techo" de la Administración en Ramala y de celebrar elecciones generales a la presidencia y al Parlamento.

Reitero que por el momento esta discordia es una de las principales causas por las que los esfuerzos para reanudar las negociaciones no dan resultado. Nos consta que muchos países árabes trabajan para que los palestinos recuperen la unidad. Estamos dispuestos a coordinar con ellos nuestros enfoques.

Se debe enunciar otra causa. A pesar de nombrar un enviado especial que ya ha viajado a la región una veintena de veces, EEUU no ha formulado su posición sobre el proceso palestino-israelí. Nosotros conversamos con todas las partes, incluido el enviado especial designado por Washington. Conversamos, naturalmente, con Israel. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, visitó Rusia recientemente. Se entrevistó con el Presidente de Rusia, Vladímir Putin. Aunque el grueso de la reunión fue dedicado a otros asuntos (Siria y todo lo relacionado con este país), también recordamos la importancia de no perder de vista el proceso palestino-israelí. Se suele referirse a este como uno de los conflictos más antiguos, si no el más antiguo, del planeta. Comparto la opinión de que la ausencia de solución y de un Estado palestino casi 70 años después de aprobarse la correspondiente decisión es una de las principales causas que permiten a los extremistan reclutar en sus filas a jóvenes bajo el pretexto de la discriminación del pueblo palestino y de la incapacidad de la comunidad internacional de acatar la resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la creación del Estado palestino junto con el Estado de Israel a fin de que ambos vivan en paz, armonía y seguridad, al igual que el resto de sus vecinos.

Pregunta: ¿Cuál es el objetivo de crear las zonas de distensión en Siria? ¿Quiénes son exactamente los que trabajan allí?

Respuesta: El objetivo de crear las zonas de distensión es detener la violencia. No se trata de una medida permanente. Ninguno de los que acordaron crear esas zonas tiene la intención de mantenerlas para siempre, creando de esta forma, en el fondo, una especie de "enclaves" en territorio sirio por muchos años. Existe un acuerdo de que funcionarán durante seis meses. Está claro ya que el resultado es obvio. El cese del fuego en general se respeta. En el perímetro de esas zonas se ubican puestos de vigilancia y pasos de tránsito para que la ayuda humanitaria llegue sin impedimentos, para que los civiles puedan transitar en ambos sentidos sin dificultad alguna. También en el perímetro de esas zonas trabaja, en particular, la policía militar rusa. Ha resultado aceptable para todos los participantes del conflicto –las fuerzas gubernamentales y los opositores dentro de las zonas de distensión que firmaron acuerdos de alto el fuego–.

Por supuesto que el objetivo de estas zonas es empezar a extender por todo el territorio sirio un espacio donde se respete el régimen de cese de las hostilidades y se retome la vida pacífica. Un elemento muy importante de este concepto de zonas de distensión y del programa para crearlas es el establecimiento de un diálogo a través de los comités para la reconciliación nacional. Dentro de las zonas hay interés por formar esos comités para empezar a conversar con el Gobierno. Será un complemento muy importante a los esfuerzos que se hacen en Ginebra para garantizar el diálogo directo en la mesa de negociación bajo el amparo de la ONU. Si logramos poner en marcha in situ estos procesos de reconciliación, creo que el proceso general avanzará con más rapidez y eficacia, y el espacio en el que se respeta el régimen de alto el fuego y se entabla el diálogo nacional se irá ampliando. Debe terminar por abarcar a toda Siria.

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