Discurso y respuestas a las preguntas de los medios ofrecidas por el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en el curso de una rueda de prensa conjunta al término de las negociaciones con el ministro de Europa y Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, Moscú, 8 de septiembre de 2017

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Estimados señores:

Hemos mantenido unas negociaciones circunstanciadas, celebradas a iniciativa de mi colega, ministro de Europa y Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian. Ha sido nuestra tercera reunión en lo que va del año.

Hoy hemos considerado cuestiones pendientes de nuestra agenda bilateral y problemas internacionales clave en el marco de los esfuerzos mundiales destinados, ante todo, al arreglo de varios conflictos.       

Prestamos una atención especial a la implementación de las iniciativas concordadas en el curso de la cumbre entre el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, y el presidente de Francia, Emmanuel Macrón, mantenida el 29 de mayo en Versalles, en intereses de la incrementación de la cooperación bilateral.  

Acabamos de firmar una declaración sobre la puesta en marcha del Diálogo de Trianon conforme al acuerdo entre nuestros presidentes alcanzado en Versalles. Será una estructura permanente para la interacción entre las sociedades civiles, cuyo trabajo consistirá en contribuir al afianzamiento de confianza y comprensión mutua entre nuestros pueblos.

Las dos partes han determinado las candidaturas de los copresidentes y secretarios ejecutivos de este Foro. Esperamos que estos funcionarios se vean en breve para ultimar cuestiones de carácter práctico sobre el funcionamiento del Diálogo de Trianon.

Moscú acogerá este año una sesión ordinaria del Consejo ruso-francés económico, financiero, industrial y comercial (CEFIC) en la que participará el ministro de Economía y Finanzas de Francia, Bruno Le Maire. Esperamos que los resultados de la sesión abrirán paso para la convocación de la Comisión intergubernamental ruso-francesa a nivel de los jefes de gobiernos.

Por supuesto, prestamos también atención a nuestra activa cooperación en la esfera de la cultura. El ministro de Cultura de la Federación de Rusia, Vladímir Medinski, visitará París en una semana para encontrarse con su homóloga francesa, Françoise Nyssen, y para inaugurar dos exposiciones rusas más dedicadas a los tesoros de los zares de Moscú y a los regalos diplomáticos hechos en el periodo desde la época del emperador Pedro el Grande hasta el día de hoy. Los trabajos relacionados con los años duales ruso-franceses se desarrollan al vapor. Este otoño concluye en Año del turismo cultural (2016-2017) al que seguirá el Año dual de las lenguas y la literatura rusa y francesa (2018-2019).

Discutimos cuestiones clave internacionales. Prestamos una atención especial a la situación en Siria. Creemos que hay signos de un progreso bastante considerable. Existen tres zonas de disensión: en el suroeste de Siria, en Guta Oriental y al norte de la provincia de Homs. Del 13 al 15 de septiembre en Astana se celebrará la sexta ya reunión internacional para el arreglo del conflicto sirio en el curso de la cual esperamos acordar la cuarta zona de distensión en Idlib. Es más complicada, por eso se tarda tanto tiempo en acordarlo. Después, tendremos más posibilidades para mejorar la situación humanitaria. En las tres zonas existentes la ayuda humanitaria ya se puede traerla sin obstáculos. Todo ello permite a las tropas gubernamentales y grupos armados, que firmaron acuerdos sobre el alto el fuego a raíz de la creación de las zonas de distensión, que se centren ya en la solución de la tarea principal: eliminación de los restos del internacional terrorista en Siria, ante todo del EI, Jabhad al Nusra y otras organizaciones reconocidas como terroristas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Compartimos las preocupaciones de nuestros socios franceses de que los terroristas puedan intentar huir de Siria a otros países, incluida Europa, Asia Central, Federación de Rusia, y crear allí nuevas amenazas. Nuestro enfoque es obvio: los terroristas deben ser derrotados.  No se puede permitir que se escondan.  

Coincidimos en que es imprescindible estimular el proceso del arreglo político y contribuir a éste. Esperamos que al término de la sexta reunión en Astana sea lanzada una nueva ronda de negociaciones en Ginebra, que está preparando activamente el representante especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. En este campo se vislumbra cierto avance, ante todo en direcciones de derecho, la constitucional y la antiterrorista. Lo importante es que se creen condiciones, al igual que lo hicieron en Astana, para un diálogo preciso, circunstanciado y directo entre la delegación gubernamental y la de la oposición.  

Discutimos el funcionamiento de dos subgrupos del Grupo internacional de apoyo a Siria: uno, para cuestiones humanitarias, el otro, para la seguridad y régimen del alto el fuego.  Estamos, al igual que nuestros colegas franceses, interesados en que todos estos mecanismos funcionen con mayor eficiencia. Hablamos, además, de un uso más eficaz de las posibilidades que tienen los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y otros países para estos fines.

Apreciamos el papel de Francia y del presidente francés, Emmanuel Macrón, en los esfuerzos para desbloquear la vía muerta en el arreglo en Libia. Hace poco en Francia se celebró, bajo el patronado del presidente Emmanuel Macrón, la reunión del presidente del Consejo presidencial en Trípoli, Mohamad Fayez Al Serraj, con el comandante en jefe del Ejército nacional libio, mariscal Jalifa Belqasim Haftar, concluido no solo con el intercambio de opiniones, sino que más, con la firma de un documento muy importante que estipula los fundamentos para el arreglo de la crisis libia. Seguiremos contribuyendo al avance en esta dirección, estamos manteniendo para ello los contactos con Fayez Al Serraj, Jalifa Belqasim Haftar y con todas las personalidades clave en el escenario libio.     

Rusia y Francia tienen en común un tema problemático más, con el cual están trabajando nuestros líderes. Me refiero a la crisis ucraniana. El formato de Normandía fue creado a iniciativa francesa. Y a pesar de ciertos fallos, sigue siendo la principal herramienta para coadyuvar a los esfuerzos emprendidos en el Grupo de contacto con participación de los representantes de Kiev, Donetsk, Lugansk y la OSCE.

Confirmamos nuestra lealtad a los acuerdos de Minsk, al conjunto de las medidas aprobado por la 2202ª resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Esperamos que todos los países, que tengan influencia sobre las autoridades de Kiev, sigan persuadiéndolas de que dejen de poner obstáculos a la implementación de este acuerdo. Por nuestro lado, aprovechamos nuestra influencia sobre las repúblicas proclamadas de Donetsk y Lugansk para asegurar así su participación constructiva.

Como saben ustedes, la Federación de Rusia toma con seriedad las preocupaciones relacionadas a los riesgos que corren de vez en cuando los observadores de la OSCE que trabajan en el marco de la misión especial de monitoreo de la organización. Como declaró uno de estos días el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, en la cumbre del BRICS en Xiamen, habíamos propuesto al Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que supone crear una misión de la ONU que protege a los observadores de la misión de monitoreo en el curso del cumplimiento de sus funciones. Esperamos que ahora, realizada esta iniciativa, la situación con la seguridad de los observadores de la OSCE mejore de verdad y así, los que no quieren asegurar que las partes retiren sus tropas y material bélico a distancias seguras, tendrán menos pretextos para justificarlo con los riesgos que corren los observadores de la OSCE. Espero que, como han acordado nuestros líderes en sus conversaciones telefónicas en formato de Normandía, se apliquen esfuerzos correspondientes para dar pasos concretos sincronizados para una mejor seguridad y por promover las reformas políticas.

Rusia, al igual que Francia (lo comentó también el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en el curso de sus recientes ruedas de prensa), censura las provocaciones de las autoridades de Corea del Norte que lanzan misiles balísticos y explotan los artefactos nucleares infringiendo las resoluciones del Consejo de seguridad de la ONU. Ahora se está elaborando una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Es pronto todavía sacar conclusiones sobre cómo será su forma definitiva. Para la Federación de Rusia (y, espero, para Francia también) es sumamente importante que, ejerciendo presión sobre el régimen norcoreano para que renuncie a las provocaciones con el uso de sus programas nucleares y de misiles, se logre enfatizar la prioridad de los esfuerzos por recuperar el proceso político. No existe alternativa a estos esfuerzos si queremos arreglar el problema de la Península de Corea de manera segura y duradera.

Pregunta (dirigida a ambos ministros): El presidente de Rusia, Vladimir Putin, hizo algunas propuestas con respecto al empleo de las fuerzas de la ONU en Donbás. ¿Qué opinan de las mismas? Me parece que hay contradicciones entre Rusia y Ucrania en cuanto al número de integrantes de las fuerzas en cuestión. ¿Creen que deberán posicionarse sólo a lo largo de las fronteras o por todo el territorio de Donbás? ¿Creen que existen fuerzas rusas que puedan formar parte de este contingente?

Respuesta: El presidente de Rusia, Vladímir Putin, expuso su iniciativa de forma bastante pormenorizada en la rueda de prensa en China, en los márgenes de la cumbre de BRICS, pero volveré a precisar algunos detalles.

El único objetivo de esta iniciativa es conseguir una estricta implementación de los Acuerdos de Minsk. Esta es, como ha dicho mi colega francés, Jean-Yves Le Drian, nuestra meta común, Los Acuerdos de Minsk prevén, han previsto y preverán la realización de unas medidas complejas en el ámbito de seguridad, retirada de los armamentos pesados y, posteriormente, de otras armas y fuerzas de la línea divisoria. Suponen la organización de los suministros de ayuda humanitaria, restauración de los lazos económicos entre Donbás y el resto del territorio ucraniano y, desde luego, la puesta en marcha de las reformas políticas, en primer lugar, la aprobación para estos territorios de un estatus especial permanente y fijado en la Constitución, la amnistía y las elecciones generales. Los Acuerdos de Minsk estipulan claramente que en cuanto estos pasos estén dados el gobierno ucraniano recuperará el control de todo su territorio a lo largo de la frontera ruso-ucraniana. Está puesto en negro sobre blanco, imposible de confundirse.

Cuando empezamos a trabajar en el Cuarteto de Normandía y en el Grupo de Contacto para asegurar la implementación práctica de estos acuerdos el gobierno ucraniano puso la condición preliminar de que no iniciaría las reformas políticas antes de que se hubieran solucionado todas las cuestiones de seguridad. Nuestros colegas de Francia y Alemania han emprendido y están emprendiendo muchos esfuerzos para salir de este callejón sin salida. Los expertos del Cuarteto de Normandía, sobre todo los asesores de los jefes de Estado y de Gobierno, están trabajando en elaborar la llamada «hoja de ruta» que contemple la alternación de los pasos destinados a fomentar la seguridad y a impulsar las reformas políticas, conforme el Complejo de Medidas de Minsk. Esta hoja de ruta viene discutiéndose desde hace tiempo, en los próximos días se celebrará un contacto más entre los asesores de los jefes de Estado del Cuarteto de Normandía. Espero que puedan avanzar. Pronto cumplirá un año desde que los líderes del Cuarteto de Normandía acordaron en Berlín unas cosas concretas, fáciles de hacer realidad, como la creación en la línea divisoria de las zonas-piloto de seguridad para luego extenderlas a lo largo de toda la línea divisoria y retirar las armas y las tropas. Fueron seleccionadas las tres zonas, en dos de ella se llegó a conseguir el resultado deseado, mientras en la tercera (poblado Stanitsa Lugánskaya) resultó imposible implementar lo acordado por los líderes. La causa radica en que la parte ucraniana insiste en que, antes de que se retiren las armas, se cumplan siete días de silencio absoluto en este segmento concreto de la línea divisoria. Tuve la oportunidad de hablar con la Misión Especial de Monitoreo de la OSCE que, creo, en ocho ocasión ya registró la falta de las infracciones de alto el fuego durante una semana. Cada vez la parte ucraniana, bajo diferentes pretextos, se negó a proceder a la retirada de las fuerzas y armas. Parece que la conclusión es simple: la parte ucraniana no quiere avanzar hacia la seguridad porque esto supone que deberá iniciar las reformas políticas – algo que no piensas hacer nuestros colegas ucranianos.

Como se habla constantemente de que los observadores de la OSCE no pueden trabajar cuando algo amenaza sus vidas, hace mucho que planteamos la posibilidad de armarlos. Pero la OSCE no contempla la creación de las misiones armadas, como la ONU. Entonces, nuestra propuesta consiste en lo siguiente: para que los observadores de la OSCE puedan controlar de forma eficaz y escrupulosa la implementación de los Acuerdos de Minsk, vamos a asignarles una guardia armada cuya composición se determinará, naturalmente, por las partes del conflicto – Kíev, Donetsk y Lugansk. No se trata de las fuerzas de la ONU, sino de una misión que protegerá a los observadores de la OSCE. Esta propuesta se enmarca completamente en la lógica de los Acuerdos de Minsk. La primera reacción de la parte ucraniana fue negativa ya que alegaron que las fuerzas de paz de la ONU deberían emplazarse en la frontera con Rusia en lugar de en la línea divisoria. Y yo les acabo de citar los Acuerdos de Minsk que estipulan la recuperación del control sobre la zona fronteriza con Rusia por el gobierno ucraniano una vez cumplidos los compromisos firmados por el presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko. Por lo tanto, no veo contradicciones entre Rusia y Ucrania en cuanto a la participación de la ONU en la realización de los Acuerdos de Minsk, sólo veo la contradicción entre Ucrania y los propios Acuerdos de Minsk.

Pregunta: Da la impresión de que ahora las fuerzas gubernamentales sirias actúan con ventaja. ¿Cree que ahora nosotros y nuestros aliados tendremos más margen de maniobra y posibilidades para dar forma al proceso político en cuanto a lo referente al presidente Bashar Asad? ¿Cree que él también participará en el proceso político y tendrá un lugar en el futuro de Siria?

Respuesta: Lo hemos discutido bastante detalladamente. Me parece importante impulsar el funcionamiento de todos los mecanismos ya creados para su mayor eficacia. Vemos lo eficaz que funciona el proceso de Astaná. No sin complicaciones, claro, porque, con la participación de nuestros colegas de Irán, Turquía, los observadores de EEUU y Jordania y, claro está, de nuestros colegas del equipo de Staffan de Mistura, tenemos que encontrar equilibrio entre los intereses muchas veces muy contradictorios. Lo vamos consiguiendo de forma lenta pero segura, sobre todo, porque todos los participantes de estos esfuerzos piensas, principalmente, en poner fin a la guerra civil en Siria y en la necesidad de liberar fuerzas y recursos para el objetivo prioritario, el de la lucha antiterrorista.

Esta funcionando, también con fallas, el proceso de Ginebra. En el marco del mismo ya fue conseguida una masa crítica que deberá permitir, en breve, entablar un diálogo directo y concreto, basado en los acuerdos sobre la creación de las zonas de distensión, es decir, iniciar un proceso de negociaciones entre el gobierno y la oposición. Un aporte considerable a estos esfuerzos están haciendo nuestros socios de la región, en primer lugar, Arabia Saudí que propuso la unión de todos los grupos opositores mencionados en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU (el llamado Comité Supremo para las Negociaciones, los grupos de El Cairo y de Moscú). Respaldamos enérgicamente estos esfuerzos considerando que es necesario que se unan en una plataforma que responda a los criterios de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU referentes a que sólo los propios sirios podrán determinar el futuro de si país. Para ello es necesario un diálogo constructivo entre el gobierno y los opositores sin ningunas condiciones previas ni ultimátums, como es lógico.

Existe un mecanismo integrado por dos subgrupos que trabajan en Ginebra durante muchos meses reuniéndose semanalmente: son el subgrupo para asuntos humanitarios y el subgrupo para el alto el fuego. En cuanto a las armas químicas, estoy de acuerdo con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Ives Le Drian, en que es inadmisible su uso en ninguna parte, tampoco en Siria. El mecanismo conjunto de investigación creado por la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) recibió los resultados de los análisis de laboratorio, realizados parcialmente en Francia, de las pruebas recogidas, en particular, en Jan Sheijún. A pesar de que este mecanismo conjunto de investigación tiene la obligación directa, conforme su mandato, de investigar los episodios concretos, no conseguimos que visiten el lugar del incidente y el aeródromo, desde el cual, según se afirma, se despegaban los aviones sirios cargados con armas químicas. Tras una visita a Damasco el mecanismo vuelve a poner condiciones adicionales. Entretanto, nosotros estamos convencidos de que sólo visitando Jan Sheijún (el lugar del incidente) y el aeródromo, desde el cual, según se afirma, se despegaban los aviones sirios cargados con armas químicas, se podrá sacar conclusiones objetivas. Estoy completamente de acuerdo con mi colega francés: el problema de las armas químicas es uno de los prioritarios para nosotros tanto en Siria como en Irak, más aun disponiendo de suficientes testimonios que confirman que el EI tiene acceso a las tecnologías de fabricación artesanal de las sustancias tóxicas e, incluso, a algunas plantas que pueden ser usadas para tales fines. Estoy seguro de que si vamos a contribuir al trabajo eficaz y coordinado de todos los mecanismos ya creados, que cuentan con la representación de todos los actores regionales y externos, sin excepciones, capaces de influir en las partes enfrentadas en Siria, conseguiremos el resultado buscado. Repito, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad deben sentir su absoluta responsabilidad por cumplir la resolución 2254 y consideramos necesario usar este recurso que representan los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

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