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6 junio 201900:00

Entrevista concedida por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, a la redacción integrada del diario RBC, 6 de junio de 2019

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Pregunta: Nos reunimos en vísperas del Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Los empresarios en los últimos años se ven obligados a trabajar en condiciones de una fuerte presión con sanciones. Sin embargo, algunos lograron que las sanciones ya no afecten a sus empresas. Recientemente, ha logrado hacerlo Oleg Deripaska. ¿Pueden nuestras empresas y empresarios contar con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en la lucha contra las sanciones o deberían, al igual que el señor Deripaska, actuar por su cuenta, recurriendo a la ayuda de los cabilderos extranjeros?

Respuesta: Tiene razón, las sanciones se han convertido en la tarjeta de visita de la Administración estadounidense y de los Gobiernos de una serie de países de la Unión Europea y no sólo. Nos hemos visto en la necesidad de responder y lo continuamos haciendo de tal forma que no salgamos perdiendo. Son evidentes los daños causados a las empresas estadounidenses y las empresas de aquellos países, cuyos Gobiernos recurren a las sanciones. A pesar de estas dificultades las empresas continúan trabajando e intentando encontrar las opciones que no estén bloqueadas por la actuación ilegal de sus Gobiernos.

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo reúne a miles de empresarios procedentes de países occidentales. Dicho sea de paso, durante dos años consecutivos la delegación de EEUU es la más numerosa, con más de 500 miembros. Las instituciones públicas estadounidenses tomaron la decisión de no participar en el Foro de este año. Mediante estos contactos directos los empresarios intentan encontrar de manera eficaz y profesional las alternativas que existen en la actual fase complicada de las relaciones internacionales.

Intentamos ayudar a nuestras empresas del modo que creyeron posible solicitar a las autoridades rusas. Oleg Deripaska eligió la vía legal: apeló en el marco del sistema judicial estadounidense a un juzgado de Estados Unidos. Tiene abogados, es un método y postura completamente legales. No les sabría decir, si el resultado final será bueno o no, porque el sistema judicial estadounidense en más de una ocasión demostró tener un carácter un tanto especial.

En cuanto al empresario concreto que acaba de mencionar, ha sido su decisión y es su empresa. Las empresas que le pertenecen tienen una enorme plantilla en la Federación de Rusia y también en los países occidentales, los europeos, en primer lugar. Ha de asumir las pertinentes responsabilidades y lo hace, aplicando la política que él mismo ha elaborado, en función de los intereses de OK RUSAL, su personal y otras empresas.

Existen algunos empresarios interesados en usar los métodos legales a través de organismos judiciales que reconozcan ilegales las sanciones y existen otros, dispuestos a llegar a acuerdos con la justicia estadounidense.

No somos los únicos en ello. La práctica en cuestión se usó bastante antes de que empeoraran las relaciones entre la Federación de Rusia y EEUU durante el mandato de Barack Obama. Al banco parisino BNP Paribas se le impuso la multa de 12.000 millones de dólares por haber comerciado con Irán, sin que violara ninguna ley francesa ni tampoco ninguna norma internacional. Simplemente a EEUU le pareció que no estaba haciendo lo correcto, dado que Washington había introducido sanciones contra Irán. La multa fue negociada, reduciéndose la suma de 12.000 millones a 9.000 millones. Hubo casos semejantes con empresas alemanas.

Si hablamos en términos generales, evidentemente en las condiciones de estar determinando el dólar estadounidense una enorme parte de las relaciones económicas y financieras mundiales, la mayoría de las empresas que no son de EEUU se ve obligada a hacer ciertas concesiones. Su interés está en no perder en el acto parte del negocio. Y los Gobiernos de sus países han de tenerlo en cuenta e intentar llegar a acuerdos con Washington, para crear un marco político y dar solución a problemas del momento que van surgiendo, llamemos las cosas por su nombre, a causa de la agresión económica estadounidense.

A largo plazo se empezó ya a reflexionar sobre las formas de renunciar al dólar y crear un sistema que no dependa de los caprichos de una u otra Administración estadounidense ni de su modo de mantener las relaciones económicas internacionales ni tampoco su afición por convertirlas en una herramienta de lucha política interna en Estados Unidos.

Lo veo como el inicio de un gran período histórico. Recordemos las sanciones que son explicadas con los resultados del referéndum en Crimea. Y a todos se les olvida que fue libre elección de su pueblo. En abril de 2014 me lo dijo el entonces Secretario de Estado de EEUU, John Kerry. “Todo está claro, todo ocurrió tal como quería el pueblo de Crimea. Pero para quedar bien, sería necesario celebrar otro referéndum”. ¿Y eso, por qué habríamos de hacerlo? Si todo está claro, ¿para qué obligar a la gente a volver a votar? Espero que John no se me ofenda, pero es que también comentó en sus memorias algunos detalles de nuestras conversaciones que no se comentaron antes.

Y el motivo más importante de la introducción de las sanciones es, primero, castigar a Rusia por su independiente política exterior. El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en más de una ocasión que las élites políticas estadounidenses llegaron al entendimiento de que los años 90 del siglo pasado representaban una anomalía, pero las tradiciones de la civilización rusa, su Historia, autosuficiencia y el carácter multiétnico y multiestructural de la vida en Rusia acabaron por prevalecer. El código genético de nuestro pueblo sigue allí. Es algo que todavía no pueden llegar a asumir algunos políticos estadounidenses, incluidos aquellos que le impiden al Presidente Trump cumplir sus promesas electorales y mejorar las relaciones con la Federación de Rusia.

El segundo motivo es la competencia desleal y el deseo de elevar su competitividad mediante sanciones.

El tercer y más global de los motivos es el entendimiento de que son irreversibles los procesos de la formación de un orden mundial policéntrico, donde no uno ni dos grandes potencias ejercen una importante influencia en la economía y política mundiales, sino que hay muchos más Estados que lo hacen. Dicho entendimiento no se plasma en los intentos de adaptarse a este nuevo orden que cuenta con numerosos polos de desarrollo. Se plasma en el deseo de frenar los procesos en cuestión y las sanciones resultan de gran apoyo en este sentido. Por ejemplo, contra China también fueron introducidas sanciones. Si consideramos como tales el aumento de las tarifas, no sabría decirles si quedan países no afectados por las sanciones estadounidenses.

Todo el mundo lo entiende, pero busca dar solución a los problemas del momento mediante fórmulas de compromiso. Sin embargo, estoy seguro de que dicha política de Washington a largo plazo entrará en contradicción con sus propios intereses.

Pregunta: Volviendo al tema de los empresarios rusos, ¿le pidió consejo Oleg Deripaska sobre qué pasos dar? ¿Podrían otros empresarios acudir al Ministerio de Asuntos Exteriores y pedir ayuda?

Respuesta: Eso debería preguntárselo a ellos. Ya he dicho que siempre reaccionamos a las solicitudes de todos nuestros empresarios. Si las formas de apoyo que solicitan están a nuestro alcance y no contradicen a la legislación nacional y a las funciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, les prestamos este apoyo.

Pregunta: Ha mencionado a la delegación estadounidense del Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Quiere formar parte de ésta Michael Calvey. ¿Cuántas veces en los últimos meses se mencionó su nombre en las negociaciones por sus interlocutores extranjeros?

Respuesta: Lo mencionó el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, al reunirnos el 6 de mayo en Rovaniemi al margen de la reunión del Consejo Ártico y más tarde, el 14 de mayo, en Sochi, al reunirse con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin. Mencionó el tema en cuestión también en una conversación que mantuvimos. La respuesta fue la siguiente: estamos interesados en que el negocio no sufra a causa de acciones ilegales. En este caso concreto hay una investigación en marcha y contamos con que la verdad sea aclarada y la decisión, tomada.

Estos son los casos cuando fue comentado el tema, pero no es ningún secreto que hablamos con la parte estadounidense con muy poca frecuencia.

Pregunta: Mantuvo también una reunión con la delegación de la Cámara de Comercio ruso-estadounidense.

Respuesta: No tuve esta ocasión. Creo que ni siquiera solicitaron tal reunión.

Pregunta: Ha mencionado la necesidad de “desdolarizar” la economía mundial. Una de las formas de conseguirlo es pasarse en las transacciones a las monedas nacionales. Rusia y China están preparando tal acuerdo. El Presidente de China, Xi Jinping, será el principal invitado del Foro Económico Internacional de San Petersburgo. ¿Qué fue lo que impedía la firma del acuerdo sobre el uso de las monedas nacionales? ¿No se debe ello a la postura de China que está más interesada en fomentar los vínculos económicos con EEUU y teme que sea introducida una segunda ración de sanciones?

Respuesta: No he oído que exista ningún acuerdo intergubernamental en dicha esfera. Y apenas será muy necesario, si ya se está pasando a las monedas internacionales. Va aumentando la parte de nuestro comercio que utiliza las monedas nacionales, el índice es en estos momentos de un 18%, es decir, una quinta parte, aproximadamente. Eso va en serio y el nivel sigue creciendo.

Recientemente, el Director General del Fondo ruso de inversiones directas, Kiril Dmítriev, señaló en una entrevista que se estaba desarrollando la cooperación en el campo de la creación de plataformas de inversión que también utilizarán monedas nacionales.

Estos procesos ayudan al comercio ruso-chino a no depender de la coyuntura condicionada por el ultraje por parte de EEUU y además refuerzas las posiciones de yuan que está teniendo bastante éxito en el sistema financiero mundial. El rublo también se ve reforzado.

Hablando de las monedas nacionales, merece la pena señalar que dichos procesos no se observan únicamente en las relaciones entre Rusia y China. Es una práctica extendida entre Rusia y una serie de países, sobre todo, nuestros socios importantes, donde el intercambio comercial está más o menos equilibrado y se registra demanda del rublo y de las monedas nacionales de nuestras contrapartes. Los procesos en cuestión se desarrollan  también  en el marco de los BRICS. Este esfuerzo colectivo propiciará al final la reducción de la dependencia del dólar.

Pregunta: A Rusia se le reprocha con frecuencia de poner los intereses políticos por encima de los económicos. En calidad de ejemplo se citan los casos de Venezuela y Ucrania, donde nuestro país apoyó a las autoridades locales y tuvo intereses económicos, sin que se le prestara atención a la oposición, lo que ponía en peligro la realización de programas económicos, el pago de los préstamos, etc. ¿No será hora de que Rusia renuncie al principio de no mantener el diálogo con la oposición, para tener garantizados sus intereses sea cual sea el desarrollo de los acontecimientos en caso de crisis políticas?

Respuesta: En cuanto a su idea de si Rusia prioriza la política en detrimento de la economía, no es así exactamente. Todavía recordamos la doctrina de Carlos Marx que “es universal, porque es correcta” y decía que “la vida es lo que determina la conciencia”. Nunca hemos negado el papel de la economía como fundamento de nuestra política, desarrollo del país y relaciones exteriores. Fíjense en lo siguiente: cada vez que el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, habla ante las cámaras con sus interlocutores extranjeros y más tarde celebra una rueda de prensa, siempre pone hincapié en los ritmos del crecimiento de los volúmenes del intercambio comercial, de las inversiones acumuladas y en otros parámetros de la interacción económica entre Rusia y otros países. Ello demuestra el papel que los dirigentes de nuestro país le conceden a los aspectos materiales de nuestra interacción con los socios extranjeros.

Fueron nuestros interlocutores occidentales los que crearon problemas en Ucrania, de hecho, hicieron llegar al poder a las fuerzas nacionalistas y radicales, cuyo primer paso fue el intento de prohibir la lengua rusa. Fue un intento fallido en aquel momento, pero el mensaje fue captado en Donbás y en Crimea. Fue cuando empezó todo. Tras ello, en occidente se ofendió con nosotros por haber apoyado a la población de Crimea, haberla defendido de Dmitri Yárosh y gente como él que amenazaban con expulsar a los rusos de Crimea o exterminarlos. Hemos apoyado a Donbás que únicamente pedía a los golpistas que le dejaran vivir como quisiera. Donbás no atacó al resto de Ucrania, fue víctima de ataques por parte de las fuerzas nacionalistas y radicales que hasta el momento actual “cortan el bacalao” en el país. Sin embargo, al introducir la Unión Europea sanciones contra Rusia, las empresas occidentales, alemanas en concreto, empezaron a levantar la voz, alegando que no había que confundir la política y la economía, dado que la economía representaba la base del desarrollo. Fue cuando la Canciller alemana, Ángela Merkel, manifestó que en aquel caso había de prevalecer la política.

Es una observación acertada, sin embargo, ocurre a veces que nuestros interlocutores que deberían prestar atención primordial a los factores básicos, dado que proclaman su adhesión a los principios de la economía de mercado, actúan, bien bajo los efectos de la ideología, bien por culpa de una malinterpretación de los principios en cuestión, de una manera contraria a sus propios intereses.

Me gustaría volver a subrayar que después de que en Ucrania tuviera lugar un golpe de Estado, en contra del acuerdo confirmado tan sólo un día antes de los acontecimientos por los alemanes, los franceses y los polacos, llamamos a la puerta de Europa, pidiendo que metieran en vereda a la oposición que tenían bajo control. Dijeron que no podían hacer nada.

Puedo seguir hablando durante un largo rato sobre este tema, pero aquello que oímos declarar más tarde a las nuevas autoridades ucranianas con respecto a la población rusoparlante de Ucrania fue indignante. Sigo opinando que la culpa por lo que está ocurriendo ahora en Ucrania, un país cercano, un país hermano, es de los patronos occidentales de la oposición. Estados Unidos trabajó directamente en la preparación del golpe de Estado en cuestión. Los europeos, según todo parece indicar, realmente esperaban que Víctor Yahukóvich pudiera llegar a una fórmula de compromiso con la oposición, cosa que ocurrió, siendo firmado el pertinente acuerdo. Sin embargo, perpetrado ya el golpe de Estado, no recurrieron a su poder ni a la influencia que tenían en Kiev. Por lo menos, ni los franceses ni los alemanes se mostraron activos, sobre todo, dados sus intentos actuales de responsabilizar a Moscú por el incumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Es algo injusto y deshonesto. Por desgracia, a veces ocurre en la diplomacia que una figura “apoyada” por alguien se convierte en una carga, pero está mal visto criticarla, porque estaría en juego la reputación del patrono. Espero que las conclusiones sean sacadas.

Durante los cinco años de su mandato el Presidente Piotr Poroshenko, siendo coautor de los acuerdos de Minsk, en práctica, sin embargo, saboteó cada una de las letras y del espíritu mismo de dicho documento.

¿Cómo se podría decir que priorizamos en Ucrania los intereses políticos por encima de los económicos? No es así en absoluto. Estamos interesados en que Ucrania sea un Estado hecho y derecho con una economía que se desarrolle, antes se solía usar este término. Contamos con un vínculo económico muy estrecho, estando entrelazadas nuestras economías. Nuestras empresas están interesadas en cooperar con las ucranianas y viceversa. Queremos que aumenten los volúmenes del intercambio comercial, que la gente se vea beneficiada. Es algo completamente evidente. Sin embargo, las autoridades ucranianas dicen que “harán que los rusos se ahoguen” y no sólo lo dicen, sino que aprueban leyes, la de educación, la del ucraniano como lengua estatal, aboliendo al mismo tiempo las actas legislativas que garantizaban los derechos de la población rusoparlante y de otras minorías étnicas. Dicho sea de paso, estos derechos están recogidos en la Constitución ucraniana. Los países occidentales no se pronuncian acerca de las leyes aprobadas por Piotr Poroshenko en el período de sus “último coletazo”, antes de que dejara el puesto. Actuó al igual que Barack Obama que decidió “dejarle las cosas muy difíciles” a su sucesor. Es una serie de leyes que, todo parece indicar, fue pensada para arrinconar a la nueva Administración ucraniana y no dejarle cambiar su postura antirrusa.

Habrá quienes verán cálculo en ello. En mi opinión, es deshonesto actuar de esta manera en la política. Y, si la defensa de la población rusoparlante y de la cultura y lengua rusas es política, no podemos evitar hacerlo. Apenas podrían los europeos y los estadounidenses dejar de defender a sus compatriotas que están siendo amenazados. Se trata de millones de compatriotas nuestros que son ciudadanos de Ucrania, pero muchos también lo son de Rusia. Y su número irá en aumento, dada la decisión formalizada por el Decreto del Presidente de Ucrania. Al encontrarse ellos en bloqueo declarado por el señor Poroshenko, no existe otra forma de garantizar la plenitud de sus derechos.

Como sabe, no infringimos nada. Numerosos pactos y convenios internacionales, incluido el Convenio Europeo sobre Nacionalidad dicen inequívocamente que, primero, todo Estado es libre de determinar, quién puede ser su ciudadano. Lo olvidan los expertos ucranianos que critican este paso de Rusia. Segundo, existe el Convenio universal de los derechos humanos, donde está indicado que nadie puede ser privado del derecho de cambiar de nacionalidad. A propósito, nuestros compañeros húngaros se acordaron de que durante la campaña electoral Vladimir Zelenski estaba instando a los ucranianos a que regresaran del extranjero y tramitaran la nacionalidad ucraniana. Budapest señaló que lo aplaudía, dado que los húngaros residentes en Ucrania también podrían tramitar la nacionalidad húngara. Es fácil trazar paralelos: los rumanos y los polacos también expiden sus pasaportes. Sin embargo, me gustaría volver a repetir está política es política de defensa de nuestros compatriotas, de la cultura y lengua rusas, del espacio económico y humanitario único que existió durante siglos y que ahora se ve amenazado por una minoría agresiva.

La minoría agresiva en Ucrania derribó en la ciudad de Járkov el monumento al mariscal soviético Gueorgui Zhúkov, Héroe de la Gran Guerra Patria que había liberado a Ucrania. Fue a esta minoría a la que intentó adaptarse el régimen de Poroshenko. Es algo muy importante, porque al mismo tiempo en la localidad de Ivano-Frankovsk fue instalado un monumento a Román Shujévich, por lo cual ya han protestado de manera oficial Israel y Polonia.

¿Y entonces, qué es lo que ocurre? En el oeste del país que durante mucho tiempo ni siquiera formó parte de Ucrania son instalados monumentos a los allegados nazis y en el este, que tampoco fue parte de Ucrania durante mucho tiempo, honran la memoria de los Héroes de la Gran Guerra Patria. Espero que el alcalde de Járkov, Guennadi Kernes, reconstruirá el monumento y hará cuanto está a su alcance, para los culpables sean castigados. Por lo menos, así lo prometió. En la Ucrania postsoviética los procesos políticos llevaban al poder a líderes que buscaban mantener el equilibrio entre el este y el este. Así fue hasta que llegó el  Presidente Poroshenko que decidió que no mantendría la unidad del país vía equilibrio ni elaboración de una postura abarcadora, que tomara en consideración los intereses, las tradiciones, las opiniones y las filosofía de todas las partes integrantes de la sociedad ucraniana, sino que apostó por una unidad nacional basada en la ideología de Právy Séktor y otros batallones de voluntarios que se atienen a la ideología nacionalista y radical e incluso la neonazi. Ésta gente representa en el país una evidente minoría, pero los cinco años del mandato del Presidente Poroshenko le impusieron su voluntad en las principales esferas de la política y todo se hizo “a su manera”.

Diría que es un paralelo muy curioso. Igualmente en el Unión Europea los rusófobos representan una minoría, pero son precisamente ellos los que especularon con los temas de la solidaridad y la fórmula de compromiso y determinaron hasta hace poco la política de la UE y la OTAN con respecto a Rusia. Ahora los principales agentes europeos tienen ya claro que dicha política resulta contraproducente. Ya no quieren dejarse guiar por unos caprichos de la minoría rusófoba. Esta postura se ha plasmado en las decisiones tomadas recientemente en el Comité de Ministros del Consejo de Europa y hace algunos días, en las estructuras de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Se buscó poner fin a la discriminación de la delegación rusa. Si considera que todo eso es una política que podría sacrificarse por economía, creo que no le daría la razón.

En cuanto a Venezuela, tenemos ahí intereses económicos también. No tan importantes, como las que tiene China, pero bastante considerables. Trabajan en el país empresas rusas del sector de la energía y otras esferas. Rusia tiene firmados con el país latinoamericano contratos en el campo de la cooperación científica y técnica, en función de los cuales estamos dando servicio técnico a los armamentos que se suministraron a Venezuela a partir de principios de los 2000. Por supuesto, estamos interesados en que este vínculo económico se mantenga en vigor y también en que se conserve en la totalidad de los compromisos asumidos por las autoridades venezolanas.

Pregunta: ¿Establecemos para ello los contactos con los posibles futuros líderes de Venezuela?

Respuesta: Respondemos positivamente a rodas las propuestas de contactos proveniente tanto de la oposición como de los estadounidense. El representante especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams, se reunió con el viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov. Nos han propuesto establecer contactos el Grupo de Lima, el Grupo Internacional de Contacto para Venezuela (MIC). Estamos hablando con el Mecanismo de Montevideo integrado por Uruguay, México, Bolivia y la Comunidad del Caribe (CARICOM). Esta semana me he reunido con el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, miembro activo del Grupo de Lima y del MIC. Informamos de todos estos contactos al gobierno venezolano. No tenemos ninguna segunda intención. Lo único que queremos es que el gobierno y la oposición se sienten a la mesa de negociaciones y busquen una solución mutuamente aceptable.

Se ha filtrado la información sobre los contactos que mantienen en el territorio de Noruega. Lo aplaudimos y consideramos un paso en dirección correcta. No intervenimos en este diálogo confiado, convencidos de que los mismos venezolanos mostrarán sabiduría y preocupación por el futuro de su país.

En cuanto a su pregunta sobre el trabajo con la oposición, no lo eludimos. Como ya he dicho, ya aceptamos varias propuestas de contactos en Venezuela. Durante los mismos confirmamos nuestra postura a favor del diálogo nacional y reprobamos la altanera negativa de Juan Guaidó de establecer tal diálogo propuesto por el Mecanismo de Montevideo y aceptado por el presidente Nicolás Maduro. Está claro que aquél es manipulado por EEUU, que a estas alturas ya se desbocó y busca un cambio de poder sea como sea amenazando con la opción militar. No creo que esto suceda porque así EEUU romperá sus relaciones con muchos países latinoamericanos, incluso con los que ahora respaldan su postura sobre Venezuela. Será la encarnación directa de las declaraciones del asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton: la Doctrina Monroe está viva y los estadounidenses la aplicaremos.

La parte rusa trabaja con la oposición. Pero con la oposición legal. Ahora la Asamblea Nacional de Venezuela se encuentra en una situación incierta porque, paralelamente, se creó la Asamblea Constituyente. Pero son parlamentarios elegidos por el pueblo y, por lo tanto, legítimos. Hace falta solucionar las contradicciones internas a través del diálogo directo. En los países de la CEI nuestros embajadores se reúnen con los partidos parlamentarios, sus representantes, diferentes movimientos políticos, pero nunca lo haremos a espaldas de las autoridades legítimas. Nunca.

Pregunta: Hablando de Venezuela, ayer el Presidente de EEUU, Donald Trump, escribió en Twitter que Rusia le había notificado de que retiraba a sus ciudadanos de Venezuela. No podría precisar ¿a quién lo notificamos y a quién retiramos?

Respuesta: Me sorprendí al leerlo. No notificamos a nadie. Por lo visto, el presidente estadounidense había leído el artículo en The Wall Street Journal ya comentado por el consorcio Rostec y por nuestro ministerio. La publicación mencionaba a miles de especialistas rusos que habían abandonado el país.

Nunca hemos ocultado que nuestros expertos prestan servicio de mantenimiento de los equipos suministrados a Venezuela conforme los contratos legítimos firmados hace muchos años. Los 95 expertos rusos recientemente visitaron Venezuela para realizar los trabajos reglamentarios previstos por nuestros compromisos legales.

De dónde ha salido la información de que «habíamos notificado» a los estadounidenses que evacuábamos a nuestros especialistas de Venezuela, no me lo puedo ni imaginar. Pero esto plantea dudas sobre el profesionalismo de los asesores que preparan a información para el Presidente de EEUU.

Pregunta: O sea, ¿es un bulo?

Respuesta: Para mí es obvio.

Pregunta: ¿Hay nueva información sobre el posible encuentro de Vladímir Putin y Donald Trump en los márgenes de la cumbre del Grupo de los Veinte en Osaka?

Respuesta: Lo comentaron el asesor del presidente de Rusia, Yuri Ushakov, y el portavoz de la presidencia, Dmitri Peskov.

Unos días antes de la visita del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, el Presidente de EEUU, Donald Trump, dijo públicamente que iría a Osaka y se reuniría allí con el Presidente de Rusia, Vladímir Putin. En Sochi Mike Pompeo confirmó el interés de Donald Trump en celebrar dicho encuentro, a lo cual respondimos que estábamos dispuestos a hacerlo. Anunciamos en reiteradas ocasiones que estamos interesados en reanudar un diálogo normal. Si EEUU hace esta propuesta, estaremos dispuestos a estudiarla en cuanto nos proporcionaran los detalles concretos: cómo, dónde, cuándo. En eso nos despedimos. Hasta ahora no hemos recibido ninguna propuesta concretizada. Cada vez queda menos tiempo pero si la parte estadounidense confirma su interés, no nos quedaremos al margen.

Reitero que queremos desarrollar el diálogo con los estadounidenses a base de paridad y respeto mutuo. Tenemos muchos temas en los que trabajar conjuntamente y para bien de todos. En primer lugar, es el ámbito de estabilidad estratégica, en el que se acumularon problemas a consecuencia del despliegue intenso del escudo global antimisiles de EEUU, que abarca el perímetro de las fronteras rusas y chinas. Otra razón es la destrucción, por decisión estadounidense, del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Más Corto. Están también las cuestiones pendientes con respecto al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) que expira en febrero de 2021. Por boca del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijimos en numerosas ocasiones, también durante la visita de Mike Pompeo a Sochi, que había que decidir acerca de la prolongación de este Tratado: si EEUU está dispuesto a hacerlo, hay que empezar ya a trabajar los detalles porque hay mucho que «pulir»; si Washington no quiere prolongar el Tratado, que nos lo diga, no podemos obligarle a hacerlo.

Al mismo tiempo van acumulándose preocupaciones en materia de emplazamiento de armas en el espacio. Los estadounidenses ya aprobaron la financiación de segmentos de su escudo antimisiles que se emplazarán en la órbita. Es un salto de nivel en lo que se denomina la carrera armamentista.

Se trata también de la decisión de los estadounidenses de no ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN). Por cierto, su ratificación fue una promesa electoral de Barack Obama, al igual que el cierre de la prisión de Guantánamo en Cuba. Nada de esto se cumplió. Pero el mismo hecho de que la Administración de Trump haya revisado la decisión sobre el avance hacia la ratificación negándose, de hecho, a adherirse al Tratado, sólo aumenta la tensión en el ámbito de estabilidad estratégica, crea nuevos problemas en materia de control de armas nucleares.

Estamos dispuestos a hablar sobre estos temas. Nos gustaría discutir todo esto con EEUU. Siempre responderemos a sus propuestas de reanudar el diálogo. Pero en el corazón no se manda. Si deciden que no les interesa, será su decisión. Entonces, que la comunidad internacional sepa quién es quién.

Desde luego, tenemos el interés común con EEUU en la lucha contra el terrorismo. Es absolutamente evidente. Aquí nuestros intereses coinciden. Sólo si nadie utiliza a los terroristas con los fines políticos, como ya ha sucedido. A raíz de semejantes experimentos estadounidenses surgió Al Qaeda en Afganistán y el EI en Irak. Ahora en Siria tenemos a una especie de Al Qaeda, Jabhat al-Nusra que sigue mimetizándose. Hace falta conversar de ello.

A pesar de nuestras diferencias, hablamos sobre Venezuela, sobre Ucrania. Mantenemos un diálogo fructífero sobre algunos aspectos del arreglo sirio y la península de Corea. Funciona el grupo informal trilateral ruso-chino-estadounidense para Afganistán. Por nuestra parte, siempre estamos dispuestos a dialogar.

Pregunta: Hay otro encuentro que centra la atención de los observadores. ¿Es posible y bajo qué condiciones la reunión entre el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el Presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski?

Respuesta: De momento, ni siquiera sabemos qué política tendrá el nuevo gobierno de Ucrania con respecto a los Acuerdos de Minsk y, en general, con respecto a Rusia. Las señales que llegan desde allí son confusas. Por ejemplo, se habla de convocar un referéndum para decidir si reanudar las negociaciones con Rusia. Ni siquiera entiendo de qué negociaciones se trata. Porque si se trata de Donbás, las negociaciones se celebran dentro del Grupo de Contacto y el Cuarteto de Normandía. No son negociaciones con Rusia. El presidente Zelenski confirmó las negociaciones del Cuarteto de Normandía, pero no está clara desde qué posturas se abordará el trabajo del mecanismo. Si pretende empezar de cero, no prosperará.

Los cuatro líderes que integran el Cuarteto, en los últimos cuatro años, alcanzaron unos acuerdos muy concretos sobre la retirada de tropas y armas en tres zonas a lo largo de la línea de separación y sobre el procedimiento de entrada en vigor de la ley sobre el estatus especial de Donbás a la vez que la organización de las elecciones en este territorio. Ambas cuestiones fueron objeto de acuerdos concretos de los líderes que encomendaron plasmarlos en papel. Aún no se ha hecho. Por eso, antes de que el Cuarteto de Normandía su vuelva a reunir, habrá que, al menos, mostrar respeto a este foro y dar forma jurídica a lo acordado anteriormente.

Además, oímos declaraciones de que hay nuevas ideas con respecto a la solución de la crisis. El ex presidente de Ucrania, Leonid Kuchma, al recibir la propuesta de encabezar la delegación ucraniana en el Grupo de Contacto para continuar las negociaciones con Donetsk y Lugansk con la participación de Rusia y la OSCE, dijo en la rueda de prensa que había que dar nueva vida a las negociaciones, pero que también Ucrania debía implementar una serie de las disposiciones de los Acuerdos de Minsk. Lo celebro porque hasta ahora los representantes del régimen anterior declaraban que ya lo habían implementado todo. Vamos a ver cómo se desarrolla la situación.

Reitero que necesitamos comprender cómo estas promesas de nuevas ideas y enfoque se plasmarán en las propuestas concretas. El Presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, mencionó el intercambio de los detenidos. Lo considero muy positivo. Siempre hemos abogado por una rigurosa implementación de las disposiciones de los Acuerdos de Minsk relativas al intercambio de todos por todos.

En diciembre de 2017, tuvo lugar un canje importante preparado con la participación de Víctor Medvedchuk. Lamentablemente, cuando las personas que figuraban en las listas acordadas de canje, la parte ucraniana retiró a 30 personas de sus listas sin explicar los motivos. Fue una manifestación más de la incapacidad para cumplir sus compromisos por parte del anterior régimen de Kíev. Espero que se saquen las respectivas conclusiones. Por supuesto, hay que implementar estos acuerdos y la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que los aprobó unánimemente.

Pregunta: Si nos imaginamos una hoja de ruta del equipo de Vladímir Zelenski, ¿qué sería lo primero, lo segundo, lo tercero que esperamos de él? ¿El intercambio de presos? ¿La ley sobre el estatus especial de Donbás?

Respuesta: Existen los acuerdos del Cuarteto de Normandía que acabo de mencionar. Nuestros colegas alemanes y franceses confirmaron que estos acuerdos es una condición obligatoria para avanzar. Démosles forma y luego prepararemos nuevas cumbres del Cuarteto.

Pregunta: ¿Usted ha notado una diferencia estilística entre Piotr Poroshenko y Vladímir Zelenski?

Respuesta: Prefiero no comentar los aspectos tan personales. No somos estilistas ni  maquilladores. Queremos comprender las posturas y actitudes concretas de nuestros socios, sean ucranianos o de cualquier otro país, en cuando a su relación con Rusia. 

Pregunta: ¿El equipo de Vladímir Zelenski no ha intentado establecer contactos con el MAE de Rusia?

Respuesta: Ya he dicho todo lo que sucede.

Pregunta: Desde el año pasado, Rusia y Bielorrusia discuten activamente la profundización de integración en el marco del Tratado del Estado de la Unión. Pero se desconocen las propuestas concretas rusas o bielorrusas. ¿Qué disposiciones del Tratado Moscú considera prioritarios a la hora de su implementación?

Respuesta: El texto del Tratado es accesible, lo puede ver. Realmente, en diciembre se celebraron reuniones entre los presidentes de Rusia y Bielorrusia, Vladímir Putin y Alexander Lukashenko. Los líderes acordaron crear un grupo de trabajo que estudie el Tratado en cuestión para comprender cuáles de sus disposiciones necesitan ser revisadas pasados veinte años de su redacción. Dicho grupo fue creado y está trabajando en ello. Aún no ha pasado mucho tiempo. La cuestión es seria, y concierne los sectores económico, financiero, fiscal y muchos otros.

Recientemente, hemos recibido la información sobre nuevos contactos entre dos capitales. El primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev lo comentó tras la reunión con el primer ministro de Bielorrusia, Serguéi Rumas. Este último aseguró que para finales de junio todo estaría más o menos claro. Lo están haciendo los departamentos responsables por la política económica y financiera.

Pregunta: ¿Es decir, no puede anticiparnos si se está discutiendo la cuestión de un sistema fiscal común?

Respuesta: Los presidentes encargaron al grupo de trabajo a nivel de vice primeros ministros bajo la supervisión de dos presidentes de Gobierno, estudiar las posibilidades de avanzar con la integración y qué disposiciones del Tratado de la Unión necesitan una atención especial. Es lo que están haciendo.

Espero que ustedes, como profesionales, comprendan que mientras duran las negociaciones, las partes no cuentan todos los días públicamente qué es los que están negociando. Esto no se hace así.

Pregunta: Por desgracia.

Respuesta: Al revés, afortunadamente. La práctica de muchos países en la ONU demuestra que en cuanto las negociaciones se hacen públicas, las partes se encierran en sus posturas y no sucede nada positivo. Siempre pasa eso.

Pregunta: Pero eso da lugar a numerosas especulaciones. 

Respuesta: Es naturaleza humana.

Pregunta: Muchos escribían que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, encabezaría el Estado de la Unión en 2024.

Respuesta: Usted y yo lo leímos.

Pregunta: Tal vez, si se informe a la opinión pública de que en realidad se discute la cuestión fiscal…

Respuesta: El Tratado de la Unión no tiene nada que haga especular acerca de que su objetivo es poner a alquilen al «trono». Léanlo. Son profesionales. No tiene nada de eso.

Pregunta: ¿Puedo preguntarle sobre el embajador Mijaíl Bábich? Todas las partes están contentas con su trabajo. Minsk asegura que no tiene quejas, el Kremlin también está contento. Entonces, ¿por qué fue reemplazado?

Respuesta: La decisión sobre el nombramiento de los embajadores, la toma el Presidente en función de un conjunto de factores relacionados con la misión de promover nuestras relaciones con el respectivo país, y de la situación de la persona que desempeña el cargo del embajador. Todos tienen sus circunstancias personales. En lugar de los periodistas no le prestaría tanta atención. No hace falta asemejarse al canal de Telegram de Nezigar que escribió disparates sobre el tema. Por lo visto alguien quería hacer de ello un escándalo, pero no prosperó.

Pregunta: Escribían que Rusia haría ciertas concesiones a Minsk.

Respuesta: Me enseñaron un par de veces el canal de Telegram de Nezigar porque mencionaba al embajador de Rusia. No creo que este canal merezca tanta atención, especialmente de una compañía tan respetable como RBC.

Pregunta: Sr. Lavrov, usted se refirió en reiteradas ocasiones al príncipe Alexander Gorchakov como a uno de los ejemplos en su trabajo. Se sabe que fue uno de los pocos cancilleres de Rusia que era capaz de influir en la política estatal. Es más, según recuerdan sus contemporáneos, discutía a menudo en el emperador Alejandro II. ¿Cómo evalúa su influencia en la política estatal de Rusia? ¿Discute usted muchos con el presidente de Rusia, Vladímir Putin?

Respuesta: Veo que usted quiere conseguir algún detalle picantito…

Alexander Gorchakov fue un gran Canciller. Asumió el cargo en los dificilísimos tiempos tras la guerra de Crimea. De aquella época es su frase clásica: «Rusia no se enfada, Rusia se concentra». En el auge de su trayectoria profesional, sin un sólo disparo, como decía el poeta ruso Fiódor Tiútchev, «sin mover un cañón ni un rublo», recuperó por completo las posiciones de Rusia en el Mar negro. Es, sin duda, su gran mérito ante el Estado. Su colosal experiencia y la antigüedad en el cargo le aseguraban un acceso libre al Emperador. Sé que si no discutía a menudo, le presentaba sus propuestas que se discutían.

Francamente hablando, nuestro Presidente determina la política exterior de la misma manera que la determinaba el Emperador en el Imperio ruso. El organismo encargado de realizar las relaciones exteriores (ahora se llama el Ministerio de Asuntos exteriores) es responsable por realizar la política exterior presidencial. La política exterior no se hace de cero. Presentamos nuestra propuestas al estudio del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, al igual que lo hacen nuestros colegas, especialmente de los organismo cuyos dirigentes son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia. Las direcciones clave de nuestra política exterior siempre se discuten en las reuniones de los miembros permanentes del Consejo de seguridad de Rusia. Se escuchan todas las opiniones que en muchos casos y con bastante frecuencia no coinciden. Los interlocutores esgrimen argumentos, convencen unos a los otros. Cuando termina la discusión, la decisión final la toma el presidente del país. Considero que esta práctica es democrática  y responde a la necesidad de trazar un rumbo claro de la política exterior de nuestro país.

Pregunta: A veces se permite usted expresar su punto de vista personal. Comprendo que su artículo para la revista Mezhdunaródnaya Zhizn (Vida Internacional) es una necesidad de expresar su actitud personal ante el Día de la Victoria y ante la crítica de la envergadura de las solemnidades con este motivo.

Respuesta: Tiene toda la razón. Es mi postura personal y ciudadana. Considero muy peligroso estimular las conversaciones de que «se está militarizando la conciencia colectiva», «no se debe celebrar con tanta envergadura el aniversario de la Victoria», «en otros países basta con una marcha de soldados con las armas de la época», etc. Primero, no es así. En el artículo alego ejemplos de cómo se celebran aniversarios militares en otros países, en particular en EEUU: con espectáculos aéreos y desfiles de carros blindados. Segundo, es la misma filosofía que una vez se asomó en alguna de la televisiones independientes con respecto al Bloqueo de Leningrado: «¿para qué perdimos tantas vidas, para qué obligamos a las personas a morir de hambre, cuando se podía aguantar como hizo París?» Ni siquiera pienso comentarlo. Esta opción tal vez sea buena para otro pueblo, no para el nuestro.

Pregunta: Quizás los desfiles sean, en cierta medida, víctimas del ambiente general en el país. Me refiero a los expertos en la televisión que discuten con un tono absolutamente tranquilo las posibilidades de una guerra nuclear y discuten quién la ganaría.

Respuesta: No conozco a los expertos que lo hagan.

Pregunta: Sucede de vez en cuanto, en la cadena Pervy Canal, por ejemplo.

Respuesta: ¿Quién lo dijo? Si alguien habló de la posibilidad de la guerra nuclear, usted debería retener los apellidos. Yo lo haría.  

Pregunta: Un reportaje del programa de Dmitri Kiseliov sobre nuestros misiles que volaban hacia California. Es uno de los ejemplos.

Respuesta: EEUU también simula el empleo de sus armas estratégicas. No quiero decir que se debe hablar de la posibilidad de una guerra nuclear pero cada jefe de Estado y sus Fuerzas Armadas deben mantener sus fuerzas nucleares estratégicas en estado operativo. La historia de los últimos decenios puso de manifiesto que no hay otra forma de asegurar la soberanía, ni, lamentablemente, el respeto. Sucede porque los estadounidenses decidieron que son ellos solos los que mandan es este planeta. No es nuestra elección. Esto empezó hace mucho, una vez desintegrada la Unión Soviética, cuando EEUU dejó claro cómo iba a tratar a nuestro país. Cuando llegaron al país lo que se daban cuenta de ello, la situación empezó a cambiar. Y esto es lo que no quieren aceptar nuestros socios estadounidenses.

Estamos cerrando el círculo porque con esto he empezado contestando su pregunta sobre las sanciones. Podríamos estar mucho tiempo hablando de esto.

El pacifismo será bueno pero el pacifismo que en una situación concreta es igual que derrotismo, es inadmisible. Todos los expertos tienen todas las posibilidades (ahora la información prácticamente sobre cualquier cuestión es accesible) conocer las doctrinas militares de EEUU: a quién consideran adversario, contra quién debe dirigirse la política nuclear. Si mira estos documentos doctrinales, verá que no fuimos nosotros los que rebajamos el umbral del uso de armas nucleares, Lo hizo EEUU en su doctrina. Yo soy partidario de la paz. No creo que la frase heredada de los antiguos de que «Si quieres paz, prepárate para la guerra» sea buena. Pero es indudable que sí hay que estar preparado para defenderse.

Le diré una cosa. Ojala me oyeran nuestros colegas estadounidense. En la segunda mitad del siglo XX los líderes de la URSS y EEUU en dos ocasiones aprobaron las declaraciones sobre la inadmisibilidad de la guerra nuclear. Hace ya casi nueve meses que propusimos a los colegas estadounidenses volver a hacerlo en las condiciones actuales. Lo están pensando.

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