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9 julio 201918:09

Discurso pronunciado por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en la reunión plenaria celebrada en el marco de la reunión ministerial extraoficial de la OSCE, Alto Tatra, 9 de julio de 2019

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Antes que nada, me gustaría agradecer, al igual que lo han hecho los ponentes anteriores, la iniciativa de celebrar la reunión aquí, en Alto Tatra. Ha resultado de gran utilidad.

En las condiciones actuales tales debates resultan especialmente importantes, dado que la situación política y militar en la región euroatlántica en una serie de aspectos es bastante más tensa y preocupante que en los años de la Guerra Fría. Es un proceso que no empezó ayer precisamente, de ello hemos de darnos cuenta. Hace 20 años las fuerzas de la OTAN, en contra del Acta Final de Helsinki y la Carta de la ONU, sin la pertinente autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, bombardearon Yugoslavia. Hace 5 años nuestros interlocutores occidentales intervinieron abiertamente en los asuntos internos de Ucrania. Provocaron un golpe de Estado, haciendo llegar al poder a los representantes de las fuerzas radicales, surgiendo en el espacio de la OSCE otro conflicto, el de Donbas. A lo largo de estos cinco años el conflicto no encontró solución, por sabotear con determinación el régimen de Piotr Poroshenko el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Es por ello porque deseamos al nuevo Presidente y al nuevo Gobierno que ha de ser formado en Ucrania después de las elecciones parlamentarias que dejen atrás cuanto antes todo lo heredado del régimen de Piotr Poroshenko. Por supuesto, seguiremos muy pendientes de los comentarios que ofrecen las actuales autoridades del país acerca de la situación que se vive en estos momentos. Las declaraciones son contradictorias, por una parte, aparentemente señalan que cumplirán los Acuerdos de Minsk en su totalidad, por otra, que no entablarán diálogo directo con Donetsk ni con Lugansk. Esa, sin duda alguna, es una contradicción, porque el diálogo directo es la esencia de los Acuerdos de Minsk. Ya veremos.

Entre las infracciones que afectan a nuestra seguridad común es la creación por EEUU del sistema de defensa antimisiles después de que Washington abandonara el Tratado sobre Misiles Antibalísticos. Ahora está en sus últimos momentos el Tratado INF. Le diré más, de acuerdo con nuestras evaluaciones, Washington está pensando en serio en abandonar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Espero que sólo sean rumores, pero parecen ser bastante reales. El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el Presidente de EEUU, Donald Trump, han abordado recientemente en Osaka el futuro del Tratado START III. De momento, no nos queda muy claro de qué manera piensa actuar Washington. Bien reconoce que el Tratado es necesario, porque de lo contrario perderíamos todas las herramientas de arreglo de problemas en la esfera de la seguridad estratégica, bien insiste en que el documento en cuestión debería ser prorrogado únicamente en caso de unirse a él China. Seguramente son procesos de los que todos ustedes están pendientes.

Estamos preocupados también por bajar Washington en la última redacción de su doctrina nuclear el nivel de la necesidad de uso de armas nucleares. Durante cinco años la OTAN está militarizando los países del Norte de Europa y del Báltico, haciendo que la infraestructura militar llegue cada vez más cerca de las fronteras de Rusia. Recordemos que el presupuesto total destinado a la defensa de los países de la OTAN supera 20 veces el presupuesto destinado a la defensa que tiene Rusia. Sin embargo, se sigue recurriendo al mito de la amenaza rusa y en las capitales europeas no se dejan de oír voces a favor del aumento de los gastos en defensa. Fue casi por completo cesada entre nosotros la cooperación práctica, incluida la interacción militar. Por supuesto, se percibe un peligrosísimo déficit de confianza que hace que se disparen los riesgos de incidentes y de la no intencionada escalada de tensiones. Dada esta circunstancia, se habla mucho del documento de Viena de 2011. Nuestra respuesta es muy sencilla: volvamos a los niveles de presencia militar del año 2011. Entonces se podría hablar de las medidas adicionales de refuerzo de la confianza. Es que no es correcto poner en marcha la maquinaria militar con la potencia actual y hablar al mismo tiempo de la necesidad de demostrar al mundo “dónde estamos todos y qué es lo que hacemos”. En todo caso, contamos con experiencias que continúan, son ruedas informativas, maniobras Rusia – OTAN, invitación de observadores. Sin embargo, no existe ni punto de comparación con el nivel de antes.

Estamos convencidos de que en calidad de un primer paso habría que renunciar a la retórica teñida de ideología. La Ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Margot Elisabeth Wallström, empezó con una historia sobre los osos y los lobos. Existe la historia de cómo a un niño pequeño su padre le mandó a cuidar ovejas de noche. En caso de ver lobos, había de avisarle a gritos, y el padre no tardaría en acudir en su auxilio. El niño se aburría, por lo que decidió gritar “El lobo, el lobo”, para que viniera su padre. El padre llegó, se dio cuenta de todo y lo castigó. La historia se repitió una semana más tarde. El día que los lobos llegaron de verdad, el padre no le creyó a su hijo y éste fue comido junto con las ovejas. No nos asustemos con amenazas inventadas, trabajemos de manera profesional.

Parece que Washington ha aceptado por fin este proyecto y en 10 días se celebrará una reunión de representantes de entidades públicas, diplomáticos, militares, representantes de servicios de seguridad para la estabilidad estratégica a nivel de viceministros de Asuntos Exteriores. Veremos cuál será el resultado. Hace casi un año le propusimos a EEUU hacer lo que en dos ocasiones hicieron Washington y Moscú durante la Guerra Fría: aprobar una declaración que diga que en una guerra nuclear no puede haber ganadores, de modo que debe evitarse. A partir de octubre del año pasado nuestros interlocutores estadounidenses están pensando en nuestra propuesta. Me gustaría repetir, sin embargo, que en la doctrina nuclear de EEUU fue bajado drásticamente el nivel de uso de las armas nucleares.

Me gustaría decir también que estamos pendientes del rumbo que está tomando la creación del sistema de defensa en la Unión Europea en el marco de la política común en la esfera de la seguridad y la defensa, cómo se está intensificando la coordinación con la OTAN, de cómo se están involucrando en el proceso, incluidas las maniobras, Estados que mantienen la neutralidad. El pretexto para la celebración de las mismas es la aplicación del Art.5 de Tratado de Washington. Me parece que no es una decisión muy positiva y espero que no provoque una mayor desestabilización de la situación. En todo caso, les pediría a nuestros interlocutores de la Unión Europea que tuvieran presente que es también de su interés garantizar la transparencia máxima de dichos procesos, sobre todo, en el marco de la OSCE.

Dicho organismo puede y debe aportar a la distensión. Este año, como ya han señalado los ponentes anteriores, celebramos el 20º aniversario de la aprobación de la Carta sobre la Seguridad Europea y de la Plataforma de seguridad basada en la cooperación. Dichos documentos fijaron el principio de la indivisibilidad de la seguridad y sentaron las bases para la interacción no sólo de Estados, sino también de organismos internacionales. Hablando de este tema, el Ministro de Asuntos Exteriores de Eslovaquia, el actual Presidente de la OSCE, Miroslav Lajcak, ha señalado al principio de nuestra reunión que estos eventos informales no se celebran con demasiada frecuencia. Participé en la reunión que hace mucho tiempo presidió en la isla de Corfú la Ministra de Asuntos Exteriores de Grecia, Dora Bakoyianni. A aquella reunión fueron invitados, además de ministros, los Secretarios Generales de la OTAN, la OTSC, la CEI y el Alto Representante de la UE para la política exterior. Diría que fue un formato muy útil. Entiendo que en la actualidad algunos miembros de la OTAN creen indigno interaccionar con la OTSC. En la reunión más reciente del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OTSC aprobamos un llamamiento a los países de la OTAN con la propuesta de iniciar el diálogo. Estamos esperando su reacción. En realidad, no creo que llegue, dados los ánimos que predominan ahora en la OTAN. Me gustaría subrayar que nuestra propuesta de conversar y no gritar “lobos” no tiene ningún inconveniente. En general, estamos convencidos que lo que necesita la seguridad europea no es disuasión (containment), sino contención (constraint). Cuento con que los mencionados temas estarán entre los temas prioritarios en la reunión de Bratislava.

No hablaré de las amenazas transnacionales, el terrorismo, el tráfico de drogas, los retos en el espacio cibernético. Les estamos muy agradecidos a Eslovaquia y al Secretario General de la OSCE, por haber preparado y organizado las pertinentes conferencias sobre estos tres temas.

No hablaré en detalle de las crisis, dado que nos pronunciamos por su arreglo a través del diálogo, en el cual participen todas las partes interesadas, tal como ha de hacerse en este tipo de situaciones. Me gustaría señalar también que en el segundo campo es muy importante que reforcemos los brotes que aparecieron durante la promoción de la estrategia que precisa de la coordinación de los procesos de la integración, incluidos aquellos que se están desarrollando entre la Unión Europea y la Unión Económica Euroasiática. Son procesos que tienen lugar en el marco de las hoy comentadas decisiones, las aprobadas en 2010 durante la Cumbre de la OSCE en Astaná, que priorizan la formación de una arquitectura de seguridad paritaria e indivisible que abarque territorios de las regiones euroatlántica y euroasiática.

Desde el punto de vista de la dimensión humanitaria, la tarea primordial, sobre todo, dadas las últimas tendencias, sería contrarrestar la propagación de un nacionalismo agresivo y de las ideas neonazis y defender los derechos al uso de la lengua, a la elección de la religión y a la educación de las minorías étnicas. No puedo menos de mencionar que los derechos de las minorías étnicas en Ucrania son violados de manera burda por las leyes aprobadas por el régimen de Piotr Poroshenko. Espero que las nuevas autoridades del país sepan manejar esta herencia.

Todos nosotros somos responsables por el cumplimiento de los acordado, si estamos hablando de la capacidad de cumplir con los compromisos asumidos. En el año 2014, en Basilea, al ser aprobada la Declaración sobre la lucha contra el antisemitismo, todos hicimos la solemne promesa de aprobar este tipo de declaraciones sobre la islamofobia y cristianofobia. Según tengo entendido, algunos de los principales países de la Unión Europea que no son mayoría se resisten a hacerlo con suma determinación. Creo que no es muy honesto. Si seguimos cerrando los ojos a los problemas existentes en la esfera religiosa, si seguimos insistiendo en que es políticamente incorrecto recordar a la gente sobre sus orígenes religiosos, faltaremos el respeto a las convicciones religiosas de estas personas.

Me gustaría volver a expresar mis agradecimientos. Estamos abiertos al trabajo conjunto, también en lo tocante a los preparativos para la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores que ha de celebrarse en Bratislava. Espero que sea una reunión fructífera.

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