3 diciembre 201416:08

Intervención del Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en la segunda sesión del Foro de Cooperación Ruso-Árabe, Jartum, 3 de diciembre de 2014

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Excelencias,

Estimados amigos,

En primer lugar, me gustaría unirme a las palabras de agradecimiento hacia nuestros anfitriones sudaneses por su hospitalidad y por su gran trabajo en la organización de este evento.

Nuestro último encuentro se celebró en 2013 en Moscú. En aquel momento tomamos unas importantes decisiones sobre cómo aprovechar las posibilidades de la cooperación ruso-árabe para el beneficio de nuestros países, para promover el desarrollo y la colaboración en el ámbito económico, humanitario y cultural, así como para contribuir a la regulación de numerosos conflictos.

Hemos logrado crear un eficaz mecanismo para el funcionamiento de nuestro Foro. Cada año nos reunimos con el Secretario General de la Liga de Estados Árabes, Nabil el-Araby. Contamos con el trabajo de un comité conjunto entre Rusia y la Liga Árabe y estamos aplicando un Plan de Acciones Conjuntas para los años 2013-2015. También tenemos propuestas concretas desarrolladas por la comisión mixta destinadas a la promoción de nuestra cooperación no sólo en el diálogo político, sino también en la coordinación de proyectos concretos en el ámbito comercial, económico y humanitario, una cuestión en la que ha profundizado hoy el Secretario General de la Liga Árabe.

En lo que respecta a nuestra agenda política nosotros comprendemos, sin duda, la profunda preocupación de la Liga de Estados Árabes por todo lo que está sucediendo en la región. Compartimos esta preocupación. Les recuerdo que desde el inicio mismo de los acontecimientos de la llamada "primavera árabe" nosotros apoyamos el deseo de los pueblos de la región de vivir una vida mejor y de que se garanticen sus derechos legítimos. No obstante, nosotros siempre hemos advertido que la solución de los problemas internos que se van gestando, de los problemas de transformación de determinados estados, pasa necesariamente por un diálogo nacional inclusivo, sin ninguna injerencia externa y sin intentos de especular sobre los procesos que se llevan a cabo en el país con el objetivo de provocar el derrocamiento de los regímenes que no resultan cómodos a otros gobiernos. Por desgracia, esta injerencia y estos intentos se han llevado a cabo y han provocado un creciente caos en la región, un fuerte agravamiento de los conflictos étnicos y religiosos y un aumento de la actividad terrorista. Nosotros compartimos plenamente la determinación de nuestros amigos árabes de luchar sin concesiones contra el terrorismo. Estamos convencidos de que esta lucha debe llevarse a cabo en base al derecho internacional, sin dobles raseros. Estamos interesados en un Oriente Medio democrático y próspero, en el que no haya conflictos y del que no emanen amenazas. Un Oriente Medio que esté dispuesto a cooperar con todos sus socios extranjeros, incluyendo, por supuesto, la Federación de Rusia.

Mis compañeros han hablado ya de todos los conflictos existentes y se ha prestado una especial atención a la crisis siria. Todas las valoraciones son ya conocidas. Estas no coinciden del todo cuando hablamos sobre las causas de lo que está sucediendo en Siria y sobre cómo regular esta crisis. Pero en una cosa estamos de acuerdo: es necesario detener urgentemente la violencia e iniciar un diálogo político inclusivo. A esto están dirigidas también las propuestas del enviado especial del Secretario General de la ONU, Staffan de Mistura, a quien recibimos hace poco en Moscú. Nosotros hemos apoyado sus ideas sobre el alto el fuego partiendo de las "reconciliaciones" locales y sobre el inicio de un diálogo nacional con la participación de los representantes del gobierno de Siria y de todos los grupos políticos en la oposición. Nosotros ofreceremos nuestro apoyo a la resolución de todos los problemas que impidan iniciar este diálogo.

Nos solidarizamos con el pueblo de Irak en su lucha contra la amenaza a la que se enfrenta actualmente. Ofrecemos a nuestros amigos iraquíes nuestro apoyo en el refuerzo de su capacidad defensiva ante el desafío del terrorismo y les suministramos asistencia humanitaria.

Apoyamos los esfuerzos de los Estados árabes en la creación de unas condiciones favorables para la regulación de la crisis en Libia. Conocemos las iniciativas que han llevado a cabo Túnez, Argelia, Egipto y ahora Sudán. Les deseamos un éxito rotundo en la reanudación de un diálogo nacional y en el encauzamiento de la situación hacia una regulación legal y una búsqueda de la armonía nacional. Estamos dispuestos a contribuir a la realización todas estas medidas.

Como a ustedes, nos preocupa especialmente el callejón sin salida de la regulación del conflicto palestino-israelí. Estamos al corriente de los planes de utilizar el Consejo de Seguridad de la ONU para llevar a cabo un serio debate sobre la situación de las relaciones palestino-israelíes. Estamos convencidos de que este debate lleva demasiado tiempo abierto. Consideramos que debe utilizarse ante todo para confirmar los objetivos impuestos por la comunidad internacional para la regulación del conflicto. Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para volver al proceso de negociaciones. Hemos oído las críticas lanzadas contra el cuarteto de mediadores para Oriente Medio. Creemos que están totalmente justificadas, ya que el cuarteto lleva ya mucho tiempo inactivo. Nosotros estamos a favor de reanudar la actividad de esta plataforma, aunque no en su antiguo formato, sino con la incorporación de un representante de la Liga Árabe, ya que es precisamente la Iniciativa de Paz Árabe la que ha abierto el camino para una regulación estable y a largo plazo. Espero que nuestros socios occidentales también escuchen estas propuestas.

Me gustaría destacar los esfuerzos de Egipto para reducir las tensiones alrededor de la Franja de Gaza. Estos esfuerzos deben continuar. Contamos con que nuestros amigos egipcios sigan trabajando para conseguir la reconciliación palestina y el restablecimiento de la unidad palestina.

Merecen también una mención los problemas de la seguridad en la zona del Golfo Pérsico. Llevamos ya varios años en contacto con nuestros amigos en el marco del diálogo entre Rusia y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, con quienes estamos desarrollando una concepción de seguridad que agrupe de forma constructiva a todos los países ribereños y contemple la participación en este proceso de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Me complace señalar que en el desarrollo de nuestro diálogo con el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo hemos comenzado a prestar una mayor atención a nuestra cooperación también en el ámbito económico. Dentro de una semana y media, en Bahréin (en Manama) se celebrará el primer encuentro de ministros de Industria y Comercio de Rusia y los Estados Árabes del Golfo, en el que participarán también representantes del sector empresarial de nuestros países. Estoy convencido de que este es un muy buen comienzo que reforzará los cimientos de nuestra cooperación. Comparto la opinión del Secretario General de la Liga de Estados Árabes, Nabil el-Araby, acerca de que la actividad del Consejo ruso-árabe para la Cooperación Comercial, creado recientemente, debe intensificarse. Intentemos que uno de los resultados del encuentro de hoy sean precisamente unas instrucciones concretas a nuestros subordinados para el desarrollo de este propósito.

Ya se han mencionado las medidas para la regulación de los conflictos en Sudán del Sur, Somalia y en el Cuerno de África en general. Estamos convencidos de que la tendencia actual de que sean los propios países de la región (africanos, árabes), quienes intervengan con la iniciativa de buscar soluciones a los distintos conflictos, es la única correcta. Nadie puede resolver los problemas de los países de la región por ellos: ustedes viven aquí y conocen mucho mejor la situación, y nosotros debemos confiar en su opinión y en su criterio. Rusia, como miembro del Consejo de Seguridad, trabajará activamente para conseguir que todos los miembros de la ONU apoyen esta idea.

Me gustaría mencionar también ciertos eventos que estamos intentando preparar. Estamos convencidos de que es necesario celebrarlos lo antes posible. Me refiero a una conferencia para la creación en Oriente Medio de una zona libre de armas de destrucción masiva. Existen ciertos matices en las posiciones de las partes en la preparación de este importante evento, aunque también se dibujan compromisos que permitirán anunciar sin ningún perjuicio para nuestras posiciones de partida la convocatoria de este evento próximamente. Espero que nuestros expertos continúen este trabajo y que alcancemos un acuerdo al respecto.

Invito a nuestros socios a participar en el próximo Foro de Cooperación Ruso-Liga Árabe en Moscú el año que viene. Acordaremos los plazos más adelante.

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