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22 septiembre 201720:22

Discurso pronunciado por el jefe adjunto de la delegación de la Federación de Rusia, jefe adjunto del Departamento para la Cooperación Humanitaria y los Derechos Humanos del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Grigori Lukiántsev, en la reunión final de la Conferencia de la OSCE para examinar el cumplimiento de los compromisos en materia de dimensión humana, Varsovia, 22 de septiembre de 2017

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Estimada señora directora, estimados colegas,

Quisiéramos volver a felicitar por sus nombramientos a los nuevos jefes de los organismos ejecutivos de la OSCE: el Secretario General, la directora de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos de la OSCE (OIDDH), el Alto Comisionado para las Minorías Étnicas y el representante para los Derechos de Libertad de los Medios de Comunicación. Esperamos que en su actividad observen el principio de neutralidad, imparcialidad y objetividad en lo que se refiere a la situación “a ambos lados de Viena”.

Estimada señora directora,

La discusión de los aspectos más importantes de dimensión Humana en la Conferencia de Varsovia se caracteriza por una politización y confrontación aguda desde hace mucho. A pesar de varios avances positivos conseguidos gracias a los esfuerzos de la presidencia austríaca, desgraciadamente, este año no ha sido una excepción. Tenemos que manifestar de nuevo nuestra decepción por la renuncia obstinada de muchos Estados miembros a reconocer que la causa objetiva de una grave crisis en el espacio de la OSCE es la política irresponsable y agresiva de Occidente en relación con otros Estados miembros.

Exhortamos de nuevo a nuestros socios occidentales a renunciar a los intentos inútiles de realizar sus objetivos geopolíticos con el uso de la fuerza e injerirse en los asuntos internos de los Estados soberanos. La crisis actual en Ucrania muestra claramente cómo son las consecuencias de tal conducta. EEUU, la Unión Europea y Canadá no sólo apoyaron sino participaron directamente en la organización en febrero de 2014 del golpe de Estado en Ucrania con el uso de la fuerza. El pueblo ucraniano pagó un precio muy alto por los consejos de los altos emisarios de EEUU y la mediación de varios políticos europeos durante la suscripción de un acuerdo entre el presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, y la oposición.

La campaña de persecución y aniquilamiento de los disidentes lanzada tras la toma del poder en el país por la oposición, así como la decisión arbitraria de iniciar la operación punitiva contra la población civil en Donbás que exigió la observación de sus derechos legítimos conllevaron un número sin precedente de víctimas civiles. La quema vivos de los participantes de la manifestación de protesta pacífica en Odesa que tuvo lugar el 2 de mayo de 2014 no tiene precedentes en la historia moderna de Europa. Los responsables de este delito no se han castigado todavía. ¿Por qué no oímos de nuestros socios los llamamientos dirigidos a Kiev a poner fin a la impunidad en los delitos cometidos?

La glorificación del nazismo y los antiguos cómplices nazis, la represión de la libertad de expresión, de los medios de comunicación nacionales e internacionales, a los periodistas, la persecución de los indeseables por parte de las autoridades de Kiev son hechos comunes en Ucrania. Los intentos de encerrar a la población rusohablante de este país en un “ghetto étnico” se adquiere cada vez más el carácter de una política premeditada del Estado comparable con las conocidas “purgas étnicas” que tuvieron lugar en otros países y regiones del mundo. Lo confirman los proyectos de ley entregadas a la Rada Suprema de Ucrania que buscan, de hecho, ucrainizar forzosamente y asimilar a la población rusohablante y los representantes de las minorías étnicas de este país.

Otra tendencia preocupante que pone de relieve que la situación en Ucrania sigue siendo conflictiva es la aspiración de los círculos radicales y nacionalistas a injeririse en la actividad de las organizaciones relogiosas. La Iglesia Ortodoxa canónica de Ucrania se somete a represiones sin precedente. Sus clérigos y parroquianos afrontan casi diariamente manifestaciones de la violencia, el odio, los intentos de tomar templos con el uso de la fuerza. Los conocidos proyectos de ley Nº 4128 “Enmiendas en la ley de Ucrania “Sobre la libertad de conciencia y organizaciones religiosas” y Nº 4511 “Sobre el estatus especial de las organizaciones religiosas cuyas sedes se ubican en Estados reconocidos por la Rada Suprema de Ucrania como países agresores” son inadmisibles en vista de los compromisos asumidos por Ucrania en el ámbito de derechos humanos, porque violan el principio de igualdad de las organizaciones religiosas ante la ley. Esperamos que en Kiev prevalezca el sentido común y las autoridades tomen en consideración la opinión de miles y miles ciudadanos de Ucrania que han salido a la calle para protestar contra la aprobación posible de estos proyectos de ley discriminatorios.

Señora directora,

En 1975, los países occidentales destacaron que uno de los logros más importantes del Acta Final de la Conferencia para la Seguridad y Cooperación en Europa fue la libertad de movimiento estipulada allí. Nuestros socios al oeste de Viena siguen destacando hoy que el derecho a expresar libremente la opinión, o sea, la libertad de expresión es de importancia fundamental. ¿No es paradójico que EEUU, los países de la UE y sus “partidarios” usen hoy la implementación del derecho a la libertad de expresión por los habitantes de Crimea para un castigo colectivo de la población de toda la península? Además, este castigo se refiere a la “sagrada” libertad de movimiento por la que lucharon tanto los países occidentales en el momento de suscripción del Acta Final de Helsinki. Subrayamos de nuevo que la restricción del derecho a la libertad de movimiento de los habitantes de Crimea tanto en lo que se refiere al otorgamiento de visados a ellos como al reconocimiento de los pasaportes rusos concedidos en esta región de Rusia es abiertamente discriminatoria y contradice a los compromisos asumidos por los países miembros de la OSCE.

Señora Directora,

Me gustaría llamar la atención sobre la importancia de contrarrestar consecuentemente los intentos malintencionados de falsificar y revisar la historia. En este contexto quiero recordar una de las páginas trágicas en el pasado de Europa, cuyo aniversario conmemoraremos dentro de unos días. El 30 de septiembre de 1938 las principales potencias europeas firmaron con la Alemania nazi el tristemente famoso pacto que entró en la historia como el Contubernio de Múnich. Fue este vergonzoso paso de las antiquísimas democracias europeas que dejó las manos libres a los dirigentes del Tercer Reich y abrió paso al desatamiento de la Segunda Guerra Mundial. La victoria sobre el nazismo costó a Europa y el resto del mundo demasiado caro – decenas de millones de vidas de hombres, mujeres, niños, de soldados y civiles.

Impedir que se repita esta tragedia es nuestro objetivo primordial. De ahí que exhortamos a EEUU, Canadá, la Unión Europea, incluidos los países del Báltico, y Ucrania a revisar su postura con respecto a las numerosas acciones de glorificación del nazismo y sus secuaces, a los colaboracionistas y organizaciones como la de los Nacionalistas Ucranianos (ONU) o el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), las  marchas de los veteranos de las Waffen-SS, las manifestaciones del neonazismo, nacionalismo radical y otras ideologías agresivas.

Señora Directora,

Nos provocan una seria preocupación los persistentes problemas relacionados con la observación de los derechos humanos en la zona Euro-Atlántica. Así que llamamos a los países miembros de la Unión Europea, EEUU y Canadá a manifestar una mayor voluntad al diálogo y la cooperación en materia de la dimensión humana, a dejar de atacar los Estados soberanos que realizan una política independiente. Una actitud distinta amenaza con desacreditar definitivamente la propia idea de la defensa de los derechos humanos.

Al mismo tiempo, la Organización debe afrontar tareas muy importantes, como la solución de problemas migratorios, la lucha contra las manifestaciones del racismo, intolerancia y neonazismo, la defensa de los derechos de los menores, de los fieles, el aseguramiento de la libertad de religión y la protección de las minorías étnicas y de los periodistas. Dado que las organizaciones terroristas internacionales usan los flujo migratorios para penetrar en el continente europeo, la problemática migratoria cobra un significado especial en el contexto de la garantía de los derechos humanos y la seguridad en los países miembros de la OSCE. Cabe recordar que el origen de estos problemas en Europa lo dieron las acciones irresponsables y la política de EEUU y sus aliados con e objetivo de derrocar los regímenes políticos indeseables para ellos  en los  países de Oriente Próximo y África del Norte. En este sentido consideramos absolutamente inapropiados los llamamientos por parte de algunos Estados a compartir la carga y la responsabilidad con respecto a los mismos.

Las celebradas discusiones sobre las cuestiones clave de nuestra agenda abren unos amplio horizontes para seguir trabajando y tomar medidas adicionales.

En particular, exhortamos a la OSCE y los órganos ejecutivos de la Organización a avanzar en las tres direcciones de la cooperación internacional para contrarrestar el antisemitismo, intolerancia y la discriminación de los cristianos y musulmanes haciéndolo de forma integral, equilibrada y consensuada. Confirmamos nuestra disposición de seguir trabajando en la formalización de la «definición de trabajo» para el antisemitismo interactuando con la ONU, otras organizaciones, círculos académicos y las ONG. Recordamos asimismo sobre nuestra propuesta de formalizar las análogas definiciones de la intolerancia hacia los cristianos y los musulmanes. Consideramos importante implementar la decisión del Consejo Ministerial de la OSCE en Basilea y aprobar en el mismo Consejo en Viena unas declaraciones ministeriales sobre la intolerancia y discriminación hacia los cristianos y los musulmanes.

Señora Directora,

Me gustaría hacer hincapié en el carácter y los métodos de organización de nuestra Conferencia. No todas la innovaciones aprobadas por la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE (OIDDH) merecen ser respaldadas. Insistimos en que la Oficina desista de la práctica de conceder tiempo ilimitado para las intervenciones de los expertos invitados y los representantes de los órganos internacionales y ejecutivos. Estas normas contraproducentes  restringen notablemente las posibilidades de las delegaciones oficiales de intercambiar opiniones y no aportan nada al objetivo de alcanzar los acuerdos necesarios en la Conferencia organizada, precisamente, para analizar el cumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados miembros.

No podemos dejar de llamar su atención al informe de la OIDDH  publicado hace dos días y dedicado a la responsabilidad de los Estados de garantizar la protección de los defensores de los derechos humanos en el período entre 2014 y 2016. Nos convencemos una vez más en que la nueva dirección de la Oficina usa unos enfoques politizados al evaluar la situación en este ámbito, recurre a un lenguaje no consensual que excede los límites del mandato de este organismo ejecutivo de la OSCE.

También provoca objeciones la organización de la Conferencia de Varsovia.  La práctica de boicoteo del evento por parte de algunos Estados miembros,  que observamos la vez anterior, no sólo persiste sino se ha ampliado. Estamos ante una tendencia alarmante que requiere medidas urgente. Consideramos inadmisible ignorar el problema y hacer la vista gorda.

Confiamos en que la OIDDH  y otros organismos ejecutivos de la OSCE cambien de estilo de trabajo. Creemos que para ello haría falta llevar a cabo una seria reforma. Esperamos que intensifiquen sus actividades para solucionar los problemas reales existentes en el territorio de la OSCE, incluso en los países al oeste de Viena.

En cuanto a la OSCE en general, el principio se consenso cimienta nuestro trabajo. Queremos prevenir de ello a todos los que intenten sacrificar este principio importantísimo a sus privados intereses políticos.

Señora Directora,

La delegación rusa está convencida de que la OSCE está llamada a hacer un importante aporte en la cooperación internacional en el ámbito humanitario. Estamos abiertos a interactuar activamente con todas las fuerzas orientadas al trabajo constructivo. Vemos nuestro principal objetivo en que la OSCE recupere su papel de un foro único para el diálogo equitativo y respetuoso y la aprobación colectiva de las decisiones relativas a las cuestiones candentes de la seguridad en la región.

Gracias por su atención.

 

 

Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)

Consejo de Europa (CE)

OTAN

Unión Europea (UE)


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