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15 septiembre 201718:43

Entrevista del Representante Permanente de Rusia ante el Consejo de Europa, Iván Soltanovski, con el diario Rossiyskaya Gazeta publicada el 14 de septiembre de 2017

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Pregunta: ¿Cabe esperar el restablecimiento de los derechos de la delegación rusa ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa?

Respuesta: Desde hace más de 20 años Rusia junto con Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y últimamamente también Turquía forma parte del grupo de los mayores contribuidores al presupuesto del Consejo de Europa que asumieron la principal responsabilidad del destino de esta Organización. En este sentido Rusia se esfuerza hoy a hacer todo lo que esté en su mano a fin de allanar el camino para garantizar los intereses de los pueblos que habitan el continente europeo. Ante el desgaste de los valores fundamentales que constituyen los cimientos del Consejo de Europa y el uso de esta plataforma internacional más antigua de Europa por algunos países miembros y delegados como una herramienta para la consecución de sus fines interesados y el ajuste de cuentas, hemos expresado nuestra preocupación respecto al futuro de la Organización de Estrasburgo. Y hemos suspendido el pago de la contribución al Consejo de Europa correspondiente a 2017 hasta el restablecimiento total de los derechos de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia en la PACE previstos en el Estatuto del Consejo de Europa. Al mismo tiempo, apostamos por dialogar con delegaciones y países que tengan una actitud constructiva y estén interesados en preservar el carácter verdaderamente paneuropeo del Consejo de Europa y hallar vías reales para salir de la actual crisis. Sería miope e irracional pedirle solo a Rusia unos pasos unilaterales “positivos”.

Pregunta: Últimamente se repite bastante a menudo que Rusia no tiene cabida en el Consejo de Europa. Y esta tesis, que es fruto de las emociones, es compartida por personas con filosofías diametralmente opuestas.

Respuesta: En el Consejo de Europa ha comenzado una nueva temporada política, por lo que, tal vez, es el momento idóneo de poner los énfasis necesarios dentro de nuestro enfoque sobre esta importante institución paneuropea. Máxime cuando en el contexto de la guerra informativa de Occidente en torno a Rusia, nuestra política en el Consejo de Europa cada vez con mayor frecuencia es objetivo de dudosas especulaciones políticas.

Las críticas rusas al Consejo de Europa están justificadas, puesto que contra la delegación rusa ante la PACE se impusieron unas sanciones que contradicen el Estatuto de la Organización. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictado una serie de fallos abiertamente políticos respecto a Rusia, los informes sobre nuestro país que publica el Comisario de Derechos Humanos a menudo no son objetivos, las prioridades de los organismos del Consejo de Europa en la labor de defensa de los derechos humanos han planteado dudas más de una vez. Sin embargo, en algunos casos el rechazo hacia esta Organización es difícil de explicar y tiene que ver con los tópicos, la falta de comprensión de lo que es el Consejo de Europa, de su estructura y los mecanismos de funcionamiento, del potencial ruso en esta Organización, y en ocasiones con puros mitos que han acompañado la participación rusa en el Consejo de Europa durante los últimos veinte años.

Pregunta: ¿A qué mitos se refiere?

Respuesta: Voy a intentar explicar qué es lo que representa el Consejo de Europa para Rusia. A menudo se comete el error de reducir el Consejo de Europa a la Asamblea Parlamentaria, que es su órgano con una función consultiva amplia. No es ni de lejos lo mismo. Además de la PACE la Organización tiene el Comité de Ministros y el Congreso de Poderes Locales y Regionales. Dentro de estos organismos conseguimos tener una cooperación concreta y eficaz prácticamente con todos los países miembros.

La decisión de retirar los derechos a la delegación rusa en la PACE, una decisión repudiable, absolutamente política, sin fundamento legal y contraria a los principios del parlamentarismo, no la aprobó el Consejo de Europa ni sus países miembros, sino algunos diputados presentes en aquel momento en la Asamblea Parlamentaria. ¿Se puede culpar a todo el Consejo de Europa de una decisión de la minoría agresiva de uno de sus órganos, que además es consultivo?

A este respecto cabe recordar que uno de los problemas de la PACE es que por lo general en las sesiones toman parte como mucho un tercio de sus 324 miembros. Sin embargo, este órgano del Consejo de Europa que en la actualidad atraviesa contradicciones internas suscita una atención excesiva de los medios de comunicación, mientras que la labor de los demás organismos es de carácter reservado y no está tan a la vista. Una idea exagerada de la importancia de la PACE les hace juego a los que en la práctica tratan de aislar a Rusia no solo en la plataforma de Estrasburgo, sino en la política europea.

Pregunta: Cuando Rusia ingresó en el Consejo de Europa, había muchas esperanzas en nuestro país de que este paso se convirtiese en un acto simbólico de integración en el espacio común europeo.

Respuesta: Es cierto. Muchos creían que enseguida se dejaría de ver a nuestro país como un “Alto Volta con misiles balísticos”, como lo dijo en cierta ocasión el canciller de la Alemania Occidental Helmut Schmidt, que desde la tribuna europea del Consejo representantes rusos harían callar fácilmente a todos los detractores en Occidente. Nos creímos entonces que la unidad en la diversidad era posible, tal como se proclama con frecuencia desde las tribunas europeas. Pero los prejuicios de demasiados representantes de las élites políticas occidentales resultaron más resistentes que el telón de acero, y hacer cambiar de opinión a nuestros oponentes es un trabajo que lleva mucho tiempo, es duro y muchas veces ingrato. Al mismo tiempo, los países de Europa Occidental en el Consejo de Europa esperaban que tras adherirse al Consejo Rusia encajara de forma mágica en el lecho de Procusto de la ética política occidental, lo cual no ocurrió, naturalmente. Lamentablemente, en los últimos tiempos en Occidente ha ganado adeptos el concepto comunitario de la “ampliación de Europa”, la idea de la supremacía y el papel determinante de la Unión Europea en el continente en la que la organización de Estrasburgo queda relegada a la periferia. Este enfoque contradice de plano el objetivo del Consejo de Europa de construir una “Gran Europa” en la que Europa sea en igual medida de todos los países que alberga y donde éstos tengan los mismos derechos y obligaciones.

Pregunta: Pero tal como han revelado los últimos acontecimientos, la Unión Europea es icapaz de proponer una agenda común no solo para la “Gran Europa” sino para los propios países miembros.

Respuesta: En este sentido no veo alternativas reales al Consejo de Europa en la plataforma europea. La actual situación política en Europa, con una crisis que se vuelve crónica para las demás instituciones europeas, brinda una oportunidad objetiva al Consejo de Europa de actuar como un auténtico centro de gravedad de todo el continente. Pero para ello es necesario renunciar a la politiquería, mostrar la volundad política y, tras darle un buen “empujón” al Consejo de Europa, buscar la limpieza de la organización de Estrasburgo de los dobles raseros que tiene enquistados en todos los ámbitos de la “seguridad blanda”.

No hay que pasar por alto que la controversia en torno al Consejo de Europa se debe en gran medida a que esta Organización se ha visto abocada a ser un espejo de las actuales discrepancias en nuestras relaciones con Occidente. Al igual que en algunas otras organizaciones internacionales, se intenta hacer ver a Rusia como una especie de “cuerpo ajeno” en Europa que supuestamente mina desde adentro la unidad europea y en particular el Consejo de Europa. Retratarnos, en las palabras de los hermanos Strugatski, a modo de un “escarabajo en una hormiguera”. No obstante, nuestros críticos más férreos son precisamente unos Gobiernos que pisotean los principios y estándares básicos y fundamentales de la democracia en sus propios países. Sus invectivas obedecen sobre todo a rencores históricos y al deseo de llamar la atención de la comunidad internacional. No merece la pena responder de una forma emocional e impulsiva a semejantes críticas.

Pregunta: En Rusia se puede escuchar a veces que la participación de nuestro país en el Consejo de Europa da principalmente resultados negativos.

Respuesta: Eso está lejos de ser verdad. Hemos alcanzado el objetivo principal de la adhesión al Consejo de Europa, que era aprender de la experiencia positiva del desarrollo de otros países en distintas esferas de la vida, aportar a la comunidad de Estados reunida en el Consejo de Europa nuestra visión de las vías del desarrollo europeo, nuestra experiencia en comunicación interétnica. En los 20 años de participación en el Consejo de Europa, nuestro país se ha adherido a más de 60 convenciones y protocolos jurídicamente vinculantes. Se han introducido las correspondientes modificaciones en las leyes anticorrupción, por ejemplo en materia de penalización del tráfico de influencias o del cohecho, se han creado mecanismos de interacción entre los órganos antiterroristas del Consejo de Europa. Ni Rusia ni Occidente tienen alternativa a la cooperación con el otro, puesto que somos vecinos geográficamente y compartimos una historia común milenaria, le guste o no a alguien. No podemos aislarnos con vallas, como lo intentan hacer algunos países de Europa del Este. Estoy convencido de que se podrá resolver las dificultades actuales en las relaciones entre Rusia y Occidente únicamente sobre una base sistémica. Todos nosotros tenemos que continuar el trabajo minucioso, concreto y orientado a resultados para fortalecer la unidad europea, sin rabietas e histerias y haciéndonos a la idea de que no tendrá un efecto inmediato. ¿Quién ha dicho que el diálogo ha de ser siempre agradable? Pero es imprescindible hablar, aclarar nuestros enfoques y escuchar al interlocutor, porque es lo que al final dará sus frutos. Aprenderemos a aceptar al otro tal como es, sin intentar “reformatearlo” a nuestra manera. Veo en ello unos de los principales objetivos de la participación de Rusia en el Consejo de Europa en este momento.

Pregunta: Da la impresión de que muchos países del Consejo de Europa simplemente no quieren oir a Rusia y tomar en consideración nuestra postura.

Respuesta: Sin embargo, el Consejo de Europa es una plataforma sin alternativa para el díalogo, sea cual sea el tono de éste. Aunque con frecuencia un observador externo no se dé cuenta, muchos en el Consejo de Europa nos oyen y comprenden nuestra posición. Pero esta comprensión se hace pública muy raras veces, ya que el negativismo general de las relaciones entre Rusia y el “Occidente colectivo” es demasiado fuerte. En mi opinión, lo más importante para todos nosotros es no destruir los logros de la política exterior de los años anteriores, de los que forma parte la pertenencia de Rusia al Consejo de Europa. Porque como resultado de semejante desarrollo de los acontecimientos se perdería una vez más la oportunidad de construir unas relaciones adecuadas y no confrontacionales a largo plazo entre Rusia y el Occidente europeo sobre la base de unas normas legales de comprensión mutua. En este momento el Consejo de Europa es uno de esos hilos en el tejido de las relaciones entre Rusia y Occidente sin los cuales ese tejido empezaría a descoserse.

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