25 octubre 201818:22

Comentario del Departamento de Información y Prensa del MAE de Rusia en relación con las maniobras de las fuerzas armadas unificadas de la OTAN “Trident Juncture-2018”

2016-25-10-2018

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El pasado 25 de octubre (en realidad, hace unas semanas), en el territorio de Noruega, en el mar Báltico y en el Atlántico Norte arrancaron los ejercicios táctico-operativos de las Fuerzas Armadas Unificadas de la OTAN “Trident Juncture-2018”. Los contingentes de países aliados y países socios (Finlandia, Suecia) se ejercitan en las operaciones defensivas y, lo que es sumamente importante, ofensivas en todos los medios – tierra, mar, aire y ciberespacio – en un conflicto de “alta intensidad” contra un “enemigo equiparable”. Una peculiaridad de las maniobras es la preparación de los militares para actuar en condiciones de bajas temperaturas.

Pese a los torpes intentos de los representantes de la Alianza y sus miembros por presentar esta actividad militar como defensiva, evidentemente, esta ostentación de las capacidades de combate tiene un explícito cariz antirruso. Hablando en rigor, en el marco de “Trident Juncture- 2018” se ensayará la táctica otaniana de “contención” militar de Rusia en condiciones climáticas muy parecidas a las nuestras. Las informaciones proporcionadas al respecto por la Alianza en la sesión del Consejo Rusia-OTAN, así como la rueda informativa celebrada en el marco del Foro de Cooperación en materia de Seguridad de la OSCE en Viena no eliminan nuestras preocupaciones. Sobre todo, tomando en consideración que “en el último momento”, el número de los efectivos involucrados aumentó hasta 50 mil personas y en las maniobras se incorporaron un portaviones atómico,  los grupos de ataque y de asalto anfibio de la Marina de EE.UU. No podemos pasar por alto que algunos episodios de

“Trident Juncture-2018” se van a desarrollar en instalaciones ubicadas a tan solo 200 kilómetros de la frontera rusa.

Estos meses últimos, han aparecido numerosas noticias sobre el traslado del dispositivo militar de la OTAN a la zona de las maniobras que más bien semejaban los partes de los tiempos de guerra. Para justificar una actividad tan dudosa y provocadora, la OTAN, naturalmente, viene impulsando la campaña informativa antirrusa.

Todo ello influye negativamente en la seguridad de todos los países vecinos, agrava la situación político-militar y en modo alguno se corresponde con los esfuerzos que se emprenden con vistas a diseñar nuevas medidas de confianza en la zona del mar Báltico.

La disposición a relajar la tirantez y reducir los riesgos de la actividad militar, ampliamente anunciada por los miembros de la alianza, desde hace mucho requiere una confirmación práctica. Ello supondría renunciar a convertir la Europa del Norte, que tradicionalmente era un espacio de cooperación, en un área de confrontación potencial.

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