6 junio 201813:20

Respuesta ofrecida por el Director adjunto del Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Artiom Kozhin, a la pregunta de la cadena Russia Today sobre la situación en Raqqa

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Pregunta: Últimamente, en diferentes medios se menciona cada vez con mayor frecuencia la desastrosa situación humanitaria que se vive en Raqqa. ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

Respuesta: El 6 de junio, se cumplió un año desde el inicio de la operación llevada a cabo por la coalición liderada por EEUU e ideada para “liberar” la ciudad de Raqqa del Estado Islámico.

Permítame recordarle que el asedio de esta ciudad grande que es centro de la provincia homónima continuó hasta el 17 de octubre, momento en el cual se anunció que estaba completamente libre de los terroristas. En Raqqa la coalición obtuvo, de hecho, su principal victoria en Siria. Y sólo ahora el mundo se está enterando del precio que la operación tuvo para los sirios de a pie.

Las noticias que se reciben sobre el particular de diferentes fuentes no dejan piedra sobre piedra de la leyenda difundida por el mundo occidental sobre la “liberación” de dicha localidad. Raqqa de hecho fue borrada de la faz de la tierra, mientras que una parte considerable de la población perdió la vida y fue enterrada bajo las ruinas.

En los medios se filtró el testimonio de un alto cargo militar estadounidense que anunció que en los cuatro meses de asedio de Raqqa se habían disparado contra la ciudad más proyectiles de artillería de lo que se hubiera disparado en ninguna otra parte, desde el final de la guerra en Vietnam.

Los resultados de los ataques lanzados por la artillería estadounidense, así como de la aviación estadounidense, británica y francesa se notan allí a cada paso. Nadie se dedica a reconstruir lo que fue destruido, la ciudad ocupada no tiene poder al que importen los habitantes que quedaron con vida.

Hacen estremecerse los testimonios del recién publicado informe de la organización internacional especializada en los derechos humanos Amnistía Internacional sobre el destino de cuatro familias típicas de la ciudad, los Aswad, los Hashish, los Badran y los Fayad. Cada una perdió en esta “liberación” por lo menos a diez familiares que no tenían nada que ver con el Estado Islámico. Los sobrevivientes aseguran que en el momento de los ataques no había miembros del Estado Islámico a la vista.

En Raqqa todos perdían la vida, quienes intentaban escapar y quienes se quedaban. Los “libertadores” no discriminaban, dónde estaban las posiciones de los terroristas y dónde se encontraban las casas en las cuales se escondían los civiles.

Evaluando las consecuencias de este uso desproporcional e indiscriminado de la fuerza que no fue acompañado por ningunas medidas capaces de reducir los riesgos para la población civil y minimizar los daños ocasionados, Amnistía Internacional, a la cual difícilmente se le puede sospechar de simpatizar con el régimen sirio, llega a la conclusión de que la actuación de la coalición proestadounidense en Raqqa habría que catalogarse como una infracción del derecho internacional y en casos aislados que habría de convertirse en objeto de investigación, como crímenes de guerra.

Me gustaría subrayar que no es una conclusión nuestra, sino la de los defensores de los derechos humanos internacionales.        

La situación se agrava por el hecho de que en los 9 meses transcurridos desde la expulsión del Estado Islámico de la ciudad, en ésta no se hiciera nada que aliviara el estado de los habitantes que habían quedado con vida. Las organizaciones internacionales que se dedican a prestar la ayuda humanitaria argumentan su incapacidad de operar en Raqqa, por ser imposible encontrar lugares seguros para sus oficinas y el despliegue de puntos de asistencia a la población, permaneciendo minado todo el terreno. A diario varias personas mueren a causa de explosiones de proyectiles.

Me gustaría concluir el comentario dedicado a esta ciudad siria con una pregunta: ¿acaso tiene la gente que liberó de esta manera Raqqa de los terroristas algún derecho moral de enseñar a los sirios cómo han de construir el futuro de su país? ¿Tendrán derecho de aspirar al papel de garantes de un proceso político sirio “sustancioso” aquellas fuerzas que emprenden la ocupación de un Estado soberano, miembro de la ONU, impidiendo de esta forma que las autoridades legítimas del país recuperen el control de dicha zonas y ayuden a normalizar la vida de quienes sobrevivieron los horrores del califato del Estado Islámico y la liberación “a la estadounidense”?

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