8 abril 201820:00

Respuestas ofrecidas por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, a preguntas de los medios de Armenia, 8 de abril de 2018

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Pregunta: Comente el desarrollo de las relaciones bilaterales de Rusia y Armenia en las últimas décadas.

Respuesta: Se puede caracterizar las relaciones entre Rusia y Armenia  como alianza, asociación estratégica. Estos términos se contienen en los tratados bilaterales y en los documentos de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Estos vínculos abarcan todos los ámbitos de actividad de los Estados y de nuestros pueblos: desde la política de seguridad y política exterior pasando por la cultura, la economía, contactos tecnológicos, vínculos humanitarios, el sector de educación, etc. Durante los últimos 10 años, nuestras relaciones se desarrollaron bajo la influencia de los contactos directos de confianza entre los Presidentes de nuestros países, Vladímir Putin y Serzh Sargsián. Celebran cumbres regularmente, se reúnen en la República de Armenia, la Federación de Rusia, al margen de muchos foros internacionales.

Quisiera destacar especialmente la adhesión de Armenia a la Unión Económica Euroasiática (UEEA), lo que naturalmente dio un impulso potente a nuestra cooperación económica, comercial e inversionista. El año pasado, el intercambio comercial entre Rusia y Armenia aumentó más de un 30% en comparación con 2016 ascendiendo a 1.750 millones de dólares, si no me equivoco. Es un monto grande sin hablar que centenas de empresas con la participación rusa – las empresas rusas o las empresas mixtas ruso-armenias – actúan en la República de Armenia en beneficio de nuestros vínculos y la economía de nuestro aliado.

La cooperación militar es muy estrecha tradicionalmente. Junto con la Comisión Intergubernamental para la Cooperación Económica y Comercial que actúa enérgicamente, existe también la Comisión para la Cooperación Militar. Coordinan sus actividades y dan un buen resultado.

El sector humanitario es demandado también por nuestros pueblos. Quisiera destacar la celebración en Rusia en otoño pasado de las Jornadas de la Cultura de Armenia en la inauguración de las que en noviembre de 2017 asistieron los Presidentes de los dos países.

En lo que se refiere al sector de educación, en Ereván funciona la Universidad Ruso-Armenia (Eslava). En este centro de educación superior y en ocho sucursales de las universidades rusas que funcionan en Armenia también estudian unos 3.500 ciudadanos de Armenia realizando programas de educación superior de Rusia. Además, unos 5.500 ciudadanos de Armenia estudian en Rusia, de los que 1.500 estudiantes reciben becas concedidas a Armenia por el Gobierno ruso.

En los últimos 10 años, nuestras relaciones bilaterales se destacan por un crecimiento sostenible que se complementa por una cooperación estrecha en la arena internacional. Somos aliados en el marco de la OTSC. Ya he mencionado la UEEA en que Armenia pasó a ser miembro de pleno derecho. Claro está, sigue desempeñando un papel importante la Comunidad de Estados Independientes (CEI), igual que nuestras acciones coordinadas en la ONU, en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en el Consejo de Europa, en la Organización de la Cooperación Económica del Mar Negro.

No he mencionad todo lo que ha caracterizado nuestras relaciones en los últimos 10 años, pero creo que se puede sacar la conclusión de los ricos que son nuestros vínculos que responden a los intereses de nuestros países actualmente.

Pregunta: Los analíticos creen que la cumbre en Kazán de 2011 podría marcar un avance importante en el arreglo del conflicto de Alto Karabaj. ¿Qué piensa usted al respecto? ¿Qué podría contribuir a conseguir éxito en la solución de este problema en un futuro?

Respuesta: El arreglo del conflicto en Alto Karabaj es una de las prioridades de nuestra actividad en el espacio postsoviético. Junto con EEUU y Francia, Rusia es uno de los tres copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE. En esta calidad emprendemos los esfuerzos conjuntos junto con otros dos copresidentes y, en vista de nuestros vínculos especiales con Armenia y Azerbaiyán, intentamos promover nuestras propias iniciativas en el marco del rumbo general elaborado por los copresidentes y las decisiones tomadas en relación con el conflicto en Alto Karabaj. La actividad llevada a cabo de 2009 a 2011 sí que fue muy intensa. Los Presidentes de Rusia, Armenia y Azerbaiyán se reunieron unas 10 veces.

Se esperaba que en la nueva cumbre a celebrarse en Kazán se alcanzase resultados muy positivos, porque nos parecía que en los borradores de los documentos preparados por la parte rusa con apoyo de los copresidentes de EEUU y Francia se tomaron en consideración todas las preocupaciones equilibradas de Ereván y Bakú. Mientras, en el curso de la cumbre surgieron las preguntas y comentarios adicionales. Sucede así. No consideramos que sea una tragedia. El trabajo continuará. Estoy seguro de que muchos acápites del llamado documento de Kazán siguen siendo demandados. La reacción de Ereván y Bakú a los contactos celebrados a partir de aquel momento entre los Presidentes, ministros y copresidentes que visitan regularmente esta región (Ereván, Bakú, Stepanakert) lo confirma.

Creo que no se perdió nada de lo conseguido en aquellos años. Mientras, con el paso del tiempo surgieron nuevas ideas que los copresidentes promueven hoy en sus contactos con las partes. Lo más importante es superar la desconfianza que sigue manifestándose a veces en las negociaciones y centrar la atención en las ideas prácticas, pragmáticas que hay de sobra. Sólo es necesario documentarlas, pero, aunque las partes aceptan esta necesidad en teoría, cuando todo empieza a formalizarse surgen dificultades, como pasa en otras situaciones también. Creo que continuaremos superando estas dificultades y conseguiremos resultados.

Pregunta: Se suele citar como ejemplo a Armenia como Estado que desarrolla las relaciones con la UEEA y con la UE y lo hace en forma equitativa y mutuamente ventajosa. ¿Cómo podrán coordinar sus intereses y desarrollar la cooperación en un futuro tales estructuras integracionistas como la UEEA y la UE, según usted?

Respuesta: Armenia, de hecho, muestra que se puede desarrollar las relaciones en todas las direcciones y es una política beneficiosa para el respectivo país. No se puede ofrecer a los países en el espacio postsoviético que hagan una elección inventada: estar con Rusia o con Occidente. Es un enfoque basado en la ideología, políticamente sesgado. Creo que es un paso oportuno que Armenia insistió en tener la posibilidad de mantener tales relaciones con la UE que incluyen el reconocimiento de sus derechos y obligaciones en otros procesos de integración, en calidad de un elemento de los documentos acordados. Está claro que para no menoscabar los derechos e intereses de Armenia, Azerbaiyán ni otros participantes del programa de la UE bautizado como Asociación Oriental es importante que la Unión Europea renuncie a la lógica viciosa “estar con nosotros o contra nosotros” que ya conllevó los acontecimientos de 2014 en Ucrania. Esto es lo mismo que privar al respectivo pueblo de la posibilidad de desarrollar la cooperación en pleno formato con todos sus vecinos. Rusia promueve consecuentemente esta postura. En 2015, la Unión Económica Euroasiática propuso a la UE a establecer los contactos. En aquel momento, por motivos ideológicos y politizados la UE no consideró posible reconocer a la UEEA como socio de pleno derecho. Este trato preconcebido se observa hasta hoy. Mientras, en Bruselas aparecieron personas razonables. Los expertos de la Comisión Económica Europea y del Servicio Europeo de Acción Exterior se pusieron en contacto con los expertos de la Comisión Económica Euroasiática. Ahora se manifiesta un interés hacia la posibilidad de hacer permanentes estos contactos, como el primer paso para acordar las cuestiones reglamentarias. Creo que es realmente el primer paso, porque la propia vida obligará a nuestros socios europeos a cooperar con la Unión Económica Euroasiática, con el Colegio de la Comisión Económica Euroasiática encabezado actualmente por un ciudadano de Armenia, como la OTSC. Como los países miembros de la UEEA delegaron muchas competencias al nivel supranacional, naturalmente es necesario resolver muchas cuestiones en el ámbito de comercio, servicios, inversiones con la Comisión Económica Euroasiática.

Miro con un optimismo al desarrollo de las relaciones entre la UEEA y la UE. Aunque esto no se realizará próximamente, la vida obligará a estas dos estructuras a ir acercándose paulatinamente. Estoy seguro de que el representante de Armenia, Tigrán Sarkisián, que encabeza el Colegio de la Comisión Económica Euroasiática ayudará a avanzar en esta dirección.

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