11 febrero 201816:57

Entrevista concedida por el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, para el programa Deistvuyuschiye litsa con Nailia Asker-zade en la cadena de televisión Rossiya 1, Moscú, 11 de febrero de 2018

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Pregunta: Nos reunimos en la antesala del Día del Diplomático. ¿Hay en el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores algunas tradiciones de celebrar esta fiesta?

Respuesta: Sí, anualmente, el 10 de febrero y si es un día festivo, en vísperas del 10 de febrero, se celebra una ceremonia solemne cuando otorgamos condecoraciones, incluidos las de Estado o del Gobierno, a los diplomáticos que hicieron algo importante durante el año pasado. Hacia esta fecha, suele publicarse el respectivo decreto presidencial con la indicación de los acreedores a órdenes y otras condecoraciones. Invitamos a nuestros veteranos. Tras esta ceremonia, nos comunicamos en un ambiente informal, se ofrece un cóctel, durante el que nuestros veteranos recuerdan el pasado, dan consejos a los jóvenes. Es un evento corporativo en un ambiente familiar. En nuestras misiones diplomáticas en otros países y en las entidades federadas de Rusia se celebran reuniones solemnes también a las que se invitan extranjeros, diplomáticos y representantes del país anfitrión.

Pregunta: Quisiera abordar el tema de relaciones ruso-estadounidenses. Usted figura en el “informe del Kremlin” bajo el número 65. El Ministro de Asuntos Exteriores vigente fue incluido por primera vez en la “lista negra”. ¿Qué se busca conseguir con esto?

Respuesta: Francamente dicho, me da igual lo que pase ahora en relación con este “informe del Kremlin” y con todo lo demás relacionado con el llamado dossier ruso de Washington. Este informe y las listas mencionadas por Usted son ridículas. Se pudo confeccionarlo en unos 30 minutos. Comparto la opinión del exembajador de EEUU en Moscú, Michael McFaul, quien dijo que su experto necesitaría una media hora para copiar apellidos de las guías telefónicas del Gobierno ruso y el Gabinete de la Presidencia, así como de la lista Forbes.

Al inicio, tuve una sensación de pesadez cuando empezó todo esto. No pude creer mis ojos partiendo de que conocía personalmente a muchos actores de la Administración presidencial y del Congreso en Washington y me había comunicado con ellos. Son personas serias, inteligentes y adecuadas. Me sorprende que esta histeria colectiva les haya privado de toda razón. Esta tendencia se observa desde hace más de un año y ya he perdido interés hacia el caso. Lo sigo sólo porque ocupando mi cargo tengo que saber los respectivos hechos, pero no sé qué hacer con esto. Leo publicaciones de sus colegas que dicen que hay que encontrar una salida de este atolladero. Dmitri Peskov calificó nuestras relaciones como “colapso”, se puede citar muchos otros sinónimos. Cuando nos piden buscar creativamente las vías de salida de este situación, puedo decir con toda responsabilidad que las buscamos y continuaremos buscando.

En el marco de mis contactos regulares con Rex Tillerson, hemos hecho en reiteradas ocasiones propuestas concretas a nuestros socios estadounidenses en relación con las posibilidades de alejarnos paulatinamente de esta línea peligrosa y ridícula. En la mayoría de los casos, no percibimos una reacción recíproca. La única excepción positiva consiste en que se están cumpliendo con eficacia los anexos al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. El 5 de febrero de 2018, tuvimos que certificar el cumplimiento de este Tratado por ambas partes. Y esta certificación se efectuó. Las partes manifestaron la disposición mutua a continuar las consultas profesionales y técnicas para aclarar varias cuestiones que surgen en relación con una u otra parte de este Tratado.

Citaré un par de ejemplos más. Es muy eficaz la actuación de nuestros militares en Siria con vistas a prevenir incidentes ocasionales, pero no sólo esto. Parece que entendiendo la situación real en Siria, EEUU está dispuesto a prestar atención y tomar en consideración los enfoques que aplicamos actuando por invitación del Gobierno legítimo de Siria. Hay contactos también entre nuestros los Ministerios de Asuntos Exteriores en relación con los problemas de Siria y de la región, en general.

En lo que se refiere a la normalización de nuestras relaciones, escuchamos de los estadounidenses sólo que están dispuestos, pero nosotros tenemos que dar el primer paso: reconocer nuestra culpa. Es un sistema. Tenemos que reconocer nuestra “culpa” también desde el punto de vista de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) gestionada por representantes estadounidenses y británicos. Tenemos que reconocer nuestra “culpa” en muchos otros casos para que nuestros socios occidentales den generosamente su visto bueno para normalizar  paulatinamente las relaciones. Mientras, se niegan a reconocer el hecho objetivo de que no hay situaciones cuando sólo una parte comete un error y los demás son inocentes. No quiero decir que los inocentes seamos nosotros, pero constantemente, en cualquier situación de crisis proponemos vías de salida concretas. Así fue en relación con el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Estoy contento con el establecimiento de un canal de contacto entre Rusia y EEUU sobre Ucrania: entre el enviado especial de Estados Unidos para Ucrania, Kurt Volker, y el asesor del presidente de Rusia, Vladislav Surkov. Hace poco, celebraron una nueva reunión. Puedo decir que el resultado es esperanzador. Llegaron a un acuerdo de continuar sus conversaciones.

Así las cosas, estamos abiertos a cualquier formato que estén dispuestos a aplicar los estadounidenses en pie de igualdad, sin condiciones previas, como el intento de obligarnos a reconocer nuestra culpa por la supuesta injerencia en las elecciones en EEUU.

Pregunta: ¿Tal vez, nos estén provocando para que adoptemos algunas contramedidas?

Respuesta: Creo que no estarían en contra de ver a Rusia haciendo movimientos nerviosos e incoherentes. Pero aplicamos una política equilibrada, definida por el Presidente y no propensa a todo género de improvisaciones o vaivenes. Aplicamos una política consecuente, indistintamente de consideraciones coyunturales, partiendo de la necesidad de crear condiciones favorables al máximo para nuestro desarrollo interno desde el punto de vista de la seguridad, la economía, las garantías económicas de la seguridad y una actitud no discriminatoria hacia nuestros ciudadanos cuando ellos salen al extranjero. Con toda seguridad hay personas deseosas de provocarnos para que emprendamos acciones que permitan ir recrudeciendo las presiones sancionadoras y aplicar otras medidas coercitivas (aunque estas presiones no dejan de arreciarse también en ausencia de pasos drásticos algunos por nuestra parte). Otro motivo para asombrarse con las dotes de quienes se empeñan en ir recrudeciendo irreflexivamente las sanciones. Las personas legas en los asuntos mundiales y en la vida como tal, desde hace mucho deberían haber sacado la conclusión de que los intentos de influir sobre nuestra política mediante estas sanciones carecen de todo sentido. Siempre estamos dispuestos a resolver problemas que afrontan nuestros socios desde el punto de vista de sus intereses legítimos en el diálogo. Pero, como dicen los estadounidenses, si se trata de un tango, se precisan dos bailadores. Lo mismo pasa con las negociaciones que también precisan de dos interlocutores.

Pregunta: Durante el año transcurrido, se dijo que nuestras relaciones se degradaron hasta más no poder. ¿Cuál sería la siguiente etapa?

Respuesta: No voy a explayarme en cuanto a la degradación. En vez de adivinar, es mejor aplicar una política abierta, honesta que busque no castigar a alguien sino a aglutinar a todos los países que pueden resolver con eficacia los problemas mundiales. Ante todo, combatir el terrorismo, contrarrestar otras amenazas globales, tales como el narcotráfico, el crimen organizado, la migración ilegal, de todo un mar de problemas que en el mundo actual no tienen fronteras y a los que no se puede meter en una jaula, mientras los demás, rodeando esta jaula, se alegren de que estos problemas no les afecten. Así no puede ser. Las fronteras no existen. Correspondientemente, sólo mancomunando los esfuerzos, se puede combatir este mal. Este es el objetivo de nuestra política. Siempre somos capaces de escudar cualesquiera ámbitos de nuestra actividad internacional. No tenemos planes disimulados. Nuestra actuación es abierta y se apoya sobre el Derecho Internacional, sobre la Carta de la ONU.

Pregunta: Entre Moscú y Washington hay una diferencia de usos horarios. ¿Se despierta Usted tranquilamente? ¿No teme que haya podido pasar algo en EEUU durante la noche?

Respuesta: No hay por qué preocuparse. Desde mañana miro, escucho y leo las noticias. Cuando pasa algo, en la mayoría de los casos, se puede pronosticarlo. Digamos, aparecían las respectivas insinuaciones. A veces, se dan sorpresas, pero son muy raras. Fue una sorpresa agradable para mí cuando el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS, por sus siglas en inglés) tomó la decisión de justificar a nuestros atletas. Mientras, en aquel momento, los dirigentes de WADA, dirigentes de la Agencia Estadounidense Antidopaje hicieron unas declaraciones ya esperadas de que es un veredicto decepcionante que difama a todos los atletas “limpios” y socava los principios olímpicos.

Unos ni siquiera pueden reprimir sus emociones negativas, malas y se descubren de ese modo. Cuando el jefe de un organismo antidopaje reacciona de ese modo a la sentencia del tribunal que en EEUU se considera sagrado, se pone en evidencia que toda esta historia (a pesar de todos los casos negativos que tuvieron lugar con varios deportistas) tiene connotación política y busca difamar a Rusia valiéndose del movimiento olímpico.

Pregunta: ¿Podrá cumplirse el acuerdo sobre Irán, en particular, por nuestros socios occidentales, tomando en consideración que EEUU renuncia a hacerlo?

Respuesta: No tanto renuncia como exige revisar este documento, lo que es imposible. EEUU planteó esta tarea y exigió que las partes europeas del Acuerdo (Gran Bretaña, Francia, Alemania) cooperaran con Washington en este ámbito. Los tres países europeos partes del acuerdo convinieron en crear un grupo de trabajo con EEUU, indicando que consideran inoportuno modificar el texto del Acuerdo, pero están dispuestos a estudiar otras preocupaciones en relación con Irán. Ante todo, se trata de su programa de misiles que no está prohibido, de la observancia de los derechos humanos en el país y de la actividad de Irán en la región (se trata de las acusaciones de influir negativamente en unos u otros conflictos). Es significativo que no hayan invitado a adherirse a esta actividad a Rusia ni a China que también son partes del Acuerdo. No creo que lo hayamos aceptado, pero no hemos recibido tal invitación.

Es poco probable que aceptemos esta lógica, porque el Acuerdo conseguido con Irán en 2015 sobre todos los parámetros fue refrendado por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU aprobada unánimemente y se cumple estrictamente por la parte iraní. El control del cumplimiento de este Acuerdo corre a cargo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El director general del OIEA informa trimestralmente que Irán cumple cabalmente sus compromisos. EEUU tiene un refrán: no repares lo que no está roto. Este Acuerdo no está roto, es muy eficaz. Pero se emprenden intentos de “repararlo” y “romperlo” antes de reparar. Está muy mal.

Si algunos están interesados en abordar el programa de misiles, no hay problema. Los que consideran desestabilizadores los planes de Irán en relación con misiles, deben presentar los respectivos argumentos. Irán no es el único país que desarrolla el programa de misiles balísticos. Hay otros países en la región que hacen lo mismo. Hay que analizar la situación en general. No es justo confundir los problemas nucleares con los derechos humanos y exigir que Irán cese de dar unos u otros pasos en la región. Irán es un país influyente, como sus vecinos, Arabia Saudí y el relativamente pequeño Qatar, tienen sus intereses, gestionan sus asuntos internacionales en la región.

Me parece que detrás de estas acciones de EEUU está una postura marcadamente discriminatoria, preconcebida, injustificadamente rigurosa. Hemos propuesto una solución alternativa en reiteradas ocasiones: empezar a “tender puentes” entre los países del Golfo Pérsico e Irán. Como en su tiempo se inició el “Proceso de Helsinki” paneuropeo encaminado a fortalecer la confianza y la seguridad, lo mismo hoy se puede celebrar una conferencia, una reunión en la región del Golfo Pérsico con la participación de los Estados árabes e Irán, de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea, la ONU en persona de su Secretario General, la Liga Árabe. Y empezar por lo más fácil: el robustecimiento de la confianza intercambiando información, garantizando la transparencia de la actividad militar. Posteriormente, se podría celebrar algunos eventos conjuntos, visitar instalaciones militares, invitar a otros países a participar en maniobras militares. Es evidente. Desgraciadamente, esta iniciativa no puede llevarse a vías de hecho desde hace mucho, porque el trato de Teherán sigue siendo muy preconcebido y quedan muchos problemas pendientes en las relaciones entre Irán y los países árabes a los que aluden nuestros socios declarando que no ha llegado la hora para convocar tal conferencia. Me parece que no tienen razón. Estos problemas no se resolverán si no se entabla un diálogo. Así las cosas, continuaremos promoviendo esta iniciativa siempre y cuando todas las partes concernidas estén dispuestas a celebrar tal conferencia.

Pregunta: ¿Cómo podría ser la fórmula de compromiso entre EEUU y Corea del Norte para reducir la amenaza nuclear?

Respuesta: La verdad es que no lo sé. Está muy vinculado al problema iraní. El acuerdo sobre el programa nuclear de Irán era muy claro: Teherán renuncia a todos los aspectos militares en su actividad nuclear y, a cambio, se levantan las sanciones impuestas por la ONU, EEUU y los países occidentales de forma unilateral. El acuerdo consistía en esto. Ahora EEUU exige a Corea del Norte, a grandes rasgos, lo mismo: suspender el programa nuclear a cambio de unas garantías de seguridad y levantamiento de las sanciones. Pero si un acuerdo idéntico concluido con Irán ahora se ve roto, anulado por parte del propio Washington, seguro que los dirigentes norcoreanos se percatarán de una clara similitud de las situaciones.

No obstante, no debemos rendirnos. El problema nuclear de la Península de Corea es muy serio. No sólo porque estemos interesados en observar el régimen de no proliferación nuclear, sino también porque EEUU utiliza  las armas nucleares de Corea del Norte como pretexto para aumentar de forma absolutamente desproporcionada su presencia militar de en la región. Justificando la intensificación de su presencia militar con el problema norcoreano, Washington ya pone los ojos en el mar de la China Meridional, donde la RPC trata de arreglar por vía diplomática los diferendos territoriales con los países de la ASEAN. El aumento de la presencia naval y aérea de EEUU en esta región puede conducir, incluso intencionalmente, a una dimensión militar de estas disputas territoriales. Creo que son juegos muy arriesgados.

En general, detrás del biombo del problema nuclear norcoreano se despliegan componentes del escudo de defensa antimisiles de EEUU en el territorio de la República de Corea y Japón. Junto con el segmento europeo del sistema global de defensa antimisiles de EEUU, estos nuevos componentes forman – se percibe perfectamente en los mapas – un cerco alrededor de la Federación de Rusia. Y, por casualidad o no, ya apunta también contra China. Estamos interesados en frenar semejantes tendencias y para ello es necesario sentarse a la mesa de negociaciones.

En su momento, adelantamos junto con China la iniciativa del «doble congelamiento», según la cual Corea del Norte suspende los ensayos de las ojivas nucleares y los lanzamientos de misiles, mientras EEUU, con sus aliados surcoreanos, deja de desarrollar o, al menos, reduce notablemente la envergadura de los ejercicios militares en la región. La parte estadounidense lo calificó de inadmisible alegando que las maniobras militares era una actividad internacional legítima, mientras los ensayos nucleares y lanzamientos de misiles norcoreanos están prohibidos por el Consejo de Seguridad de la ONU. Estoy de acuerdo con que desde un punto de vista formalista es así. Pero no somos pedantes, tenemos que resolver los problemas en lugar de presumir en vano de tener razón. Dije al secretario de estado de EEUU, Rex Tillerson, y antes a su predecesor, John Kerry, en respuesta al argumento sobre la inadmisibilidad del «doble congelamiento» que, cuando se llegaba a un límite peligroso, el primer paso para atrás lo debía dar el que era más fuerte y más inteligente. De momento, esperemos que se desescale la tensión aunque, conociendo los ánimos reinantes en Washington, no parece que haya muchas posibilidades. En vista de la celebración de los Juegos Olímpicos, se alcanzaron acuerdos entre las Coreas del Norte y del Sur sobre la participación de la delegación, atletas, colectivos de danza norcoreanos y, al mismo tiempo, los acuerdos entre Pyongyang y Seúl sobre la reanudación de contactos militares. Es decir, de hecho, el «congelamiento» se está produciendo. Corea del Norte, al menos mientras duren los Juegos, no emprenderá ninguna acción drástica. También hemos oído que hasta marzo no se prevén nuevos ejercicios entre EEUU y Corea del Sur. Si este proceso de mutua contención expresado en la renuncia a los simulacros y ensayos cobra su propia dinámica, emergerá la posibilidad de avanzar hacia las negociaciones. Por nuestra parte, lo haremos todo para propiciarlo.

Pregunta: ¿Se puede afirmar que las relaciones entre China y EEUU están condenadas a empeorar? Porque estos países se disputarán el estatus de superpotencia en la economía y la política en los próximos años.

Respuesta: Nadie ha cancelado la competencia. La competencia, como bien se sabe, es el motor del progreso junto con las empresas privadas, como decía un famoso personaje literario ruso. Pero, desde luego, la competencia debe ser leal y transparente. Existen reglas establecidas por la Carta de la ONU en lo relativo a los problemas internacionales políticos y militares, por los documentos de la Organización Mundial del Comercio en lo relativo a las inversiones, intercambios comerciales de mercancías y servicios, circulación de mano de obra. Existen muchos más convenios internacionales que regulan diferentes ámbitos de la actividad, incluido el de economía.

El desarrollo cíclico de la economía mundial primero encumbra a una potencia y luego, tras un lapso de tiempo bastante prolongado, esta potencia no es que empiece a flaquear sino que las demás van alcanzando su nivel. Como, por ejemplo, EEUU tras dos guerras mundiales que no devastaron sus territorios, se alzó y mantuvo durante mucho tiempo la posición dominante. Ahora tampoco es que haya perdido sus posiciones y potencialidades. Pero se consolidaron otros polos de fuerza. Es la Unión Europea, vista como una asociación colectiva, si consigue superar las diferencias internas que la debilitan. Estamos interesados en que Europa consiga dejar atrás esta etapa de divisiones y bandazos y pase a estar unida y fuerte. Son también, por supuesto, China y la India, y, en cierta medida, Rusia. El volumen de nuestra economía no es tan grande en comparación con el de EEUU, China y la India. Pero Rusia es un actor geopolítico, dado que, además de la economía propia, contamos también con la Unión Económica Euroasiática, la Zona de Libre Comercio de la CEI. Rusia forma parte de las asociaciones como la OCS, BRICS. Todo ello, junto con una coherente y concreta política exterior, nos convierte en uno de los centros globales de influencia del emergente orden mundial policéntrico.

Sin embargo, ni nosotros, ni China nunca tachamos a nadie de enemigos en nuestras doctrinas. Mientras la Administración de EEUU lo empezó a hacer con la llegada de Barack Obama al poder. Creo que fue en 2014 cuando Obama, al intervenir en la Asamblea General de la ONU, calificó a Rusia como una amenaza seguida por el EI. Esto pone de manifiesto la política exterior que aplican los líderes de EEUU. Tanto los demócratas como los republicanos en toda una serie de documentos doctrinales (doctrina militar de EEUU, doctrina nuclear de EEUU) definen a China y Rusia con la palabra «adversarios». Esta misma palabra se usó en la ley sobre las contramedidas a la influencia de Rusia, también mediante las sanciones. Si uno quiere cooperar honestamente puede, tal vez, considerar a algunos países sus enemigos o adversarios a los que hace falta presionar y aislar, como los estadounidenses escriben de nosotros. Pero deben haber métodos admisibles de la competencia, porque si no, es un desmadre. Por ejemplo, las sanciones contra nuestra industria militar es un palmario ejemplo de la competencia desleal, porque a la vez los estadounidenses, a través de sus embajadores, exigen a los países de América Latina, Asia, África que dejen de comprar el material bélico y las armas rusas prometiendo compensar lo que falte. Esto es simplemente una burda y descubierta expulsión del mercado mediante chantaje y ultimátums.

Usted acaba de mencionar los Juegos Olímpicos. Creo que forman parte de una campaña de competencia desleal. Por lo visto, los estadounidenses son incapaces de imponerse en una competición deportiva honesta. Creen que para recuperar y conservar el título de líder indiscutible del deporte mundial deben ir apartando a los competidores. Para ello les vino como anillo al dedo la campaña antirrusa, «la injerencia en las elecciones», etc. Aquí todos los métodos son válidos.

Veo que en muchos ámbitos se adopta esta táctica consistente en usar medidas coercitivas unilaterales, ilegítimas e ilegales para conseguir unas ventajas deshonestas e injustificadas.

Pregunta: ¿En qué otros ámbitos además de los mencionados: deporte, política, economía? ¿Qué será el siguiente? ¿La cultura?

Respuesta: No creo que lleguen a tocar el ámbito cultural. Por cierto, es un ámbito donde empezamos a hacer competencia, pero una competencia leal. Valgo como ejemplo el cine: la cuota de mercado del cine ruso ha crecido notablemente y sigue creciendo. Y es un cine de calidad que bate récords taquilleros. Es un ejemplo de competencia honesta. Simplemente, hemos empezado a producir películas que gustan al espectador ruso.

Pregunta: ¿Usted las ha visto?

Respuesta: He visto algunas.

Pregunta: ¿Cuál ha sido la última?

Respuesta: Desgraciadamente, no he visto  'Movimiento hacia arriba' ('Dvizhenie vverj'), pero sí 'Leyenda número 17', 'Stalingrado'. Casi no tengo oportunidad de ir al cine, las veo en discos o por Internet.

Pregunta: Está claro quiénes son los enemigos de EEUU. ¿Quiénes son nuestros enemigos y amigos en el mundo?

Respuesta: No consideramos enemigo a nadie y lo hacemos con toda la franqueza. Nuestra Concepción de la Política Exterior aprobada por el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, hace un par de años establece que buscamos cooperar de forma honesta y eficaz, a base del equilibrio de intereses, paridad y beneficio mutuo con cualquier país dispuesto a seguir las mismas pautas.

Incluso EEUU está interesado en continuar cooperando en el sector espacial (Estación Espacial Internacional, adquisición de propulsores espaciales). Nosotros no queremos «dispararnos en nuestro propio pie» para llevar la contraria. Por lo tanto, estamos trabajando en este proyecto mutuamente beneficioso. Tenemos otros proyectos. El Presidente ruso, Vladímir Putin, hablando de nuestros planes en el sector de energía, mencionó que el primer contenedor con gas natural licuado producido en la planta de Yamal había zarpado hacia EEUU. Significa que los estadounidenses también ven ciertos beneficios en la cooperación con Rusia. Cuanto más asuntos concretos se hagan realidad, tantas más posibilidades habrá para normalizar, poco a poco, nuestras relaciones políticas. Porque, como muestra la práctica, las relaciones entre los Estados deben tener base sólidos cimientos económicos. Cuando así es y el volumen de intercambio comercial es importante, las partes pensarán más de una vez antes de hacer movimientos drásticos, antes de intentar «castigar» u «obligar».

Pregunta: ¿Es decir, no vamos a mantener amistad con China contra EEUU?

Respuesta: No. China tampoco quiere mantener amistad con nosotros contra EEUU. En general, nunca mantenemos amistad con nadie contra nadie. Por ejemplo, la Alianza del Atlántico Norte. Los estadounidenses todos los días aleccionan a sus miembros sobre la necesidad de ser solidarios y sobre la amenaza que representa Rusia. Bajo este pretexto, que vienen explotando durante muchos años, expanden la infraestructura militar de la OTAN al territorio de sus miembros de Europa del Este que comparten frontera con nosotros. Ya están desplegadas allí unidades estadounidenses, canadienses, alemanas, británicas e italianas. Se trata de coerción, ya que muchos miembros de la OTAN y la Unión Europea nos dicen durante los contactos bilaterales que son conscientes de lo absurdo y contraproducente de la situación. Pero la solidaridad y el principio de consenso les obligan a seguir el camino que no les agrada para nada.

Nosotros, dentro del Tratado de la Seguridad Colectiva, no prohibimos nada a nadie. Los compromisos asumidos consisten en que los países miembros de la OTSC juntos aseguran la estabilidad de nuestra región común contrarrestando las amenazas de terrorismo y crimen organizado y garantizando la firmeza constitucional de nuestros Estados. Al mismo tiempo, todos los países de la OTSC participan en el programa de interoperabilidad con la OTAN. Rusia, formalmente, también es miembro del programa «Asociación para la Paz», incluso funciona el Consejo Rusia-OTAN. Ni se nos pasa por la cabeza prohibir a los socios relacionarse con quienes sea si tienen para ello un interés recíproco.

No cabe duda de que los compromisos hay que cumplirlos. Es una regla común sea para el Tratado de la Seguridad Colectiva, la Unión Económica Euroasiática y otros tratados multilaterales. Pero en lo demás, cada país define su política exterior de forma independiente. Esto es lo que nos diferencia de EEUU que, repito, en los últimos años está obsesionado con la idea de obligar no sólo a sus aliados sino a muchos otros países en todas las regiones, a adoptar una postura hostil con respecto a la Federación de Rusia o dejar de fomentar las relaciones con ella. Es muy triste. Una gran potencia y una gran nación se comportan de una manera impropia a su condición.

Pregunta: ¿Y nosotros, no tememos a los chinos?

Respuesta: No hay que temer a nadie.

Pregunta: Son 1.500 millones de personas…

Respuesta: El número de habitantes no tiene importancia. Si priorizamos la aritmética en el primer plano, no lograremos mucho en las relaciones internacionales. Tenemos que tomar en consideración los hechos concretos. Nuestras relaciones con China hoy son tan buenas como nunca en toda su historia. Nuestras relaciones son francas, transparentes,  mutuamente ventajosas y están basadas en el respeto mutuo e intereses recíprocos.

Algunos prefieren especular sobre el tema mencionado por Usted. La vida pone de relieve que estas especulaciones no tienen nada que ver con la realidad. Por ejemplo, se puede citar la experiencia de nuestra cooperación con China en el Lejano Oriente y Siberia Oriental. Si analizamos los datos estadísticos y los hechos concretos, resulta que desarrollamos proyectos mutuamente ventajosos que no amenazan a la integridad territorial de Rusia. Este rumbo continuará. Tenemos planes ambiciosos, prometedores, a gran escala, de cooperación con China en todos los ámbitos.

Pregunta: ¿Y cómo son los planes referentes a la cooperación con Japón? ¿El problema territorial sigue siendo el principal?

Respuesta: Para ellos sí, para nosotros no. Quisiéramos firmar un tratado de paz, según lo acordado en 1956, cuando la URSS y Japón aprobaron la Declaración Conjunta. Partimos de que la solución de cualquier problema, incluida la suscripción del tratado de paz (y los japoneses vinculan con éste el arreglo del contencioso sobre las cuatro islas que llaman “los Territorios del Norte”, pero en realidad es el archipiélago de las Kuriles de Sur), es posible en unas condiciones favorables al máximo que se crean profundizando la cooperación entre los respectivos países en todas las áreas sin excepción: económica, comercial, política, asuntos internacionales y las Humanidades.

Tratamos de arreglar con China el problema de pertenencia de dos islas en el río Amur, durante más de 40 años. Y logramos resolverlo cuando nuestras relaciones se situaron en un nivel estratégico y de asociación sin precedente.

El Presidente ruso, Vladímir Putin, decía en reiteradas ocasiones a los Primeros Ministros de Japón, incluido Shinzo Abe, que nos debemos crear en nuestras sociedades un ambiente que permita resolver todos estos problemas en términos mutuamente aceptables.

Nuestras relaciones económicas y comerciales tienen muchas potencialidades que no están plenamente aprovechadas todavía. Las empresas japonesas invierten mucho en Rusia. El Presidente ruso, Vladímir Putin, у el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, llegaron a un acuerdo sobre la actividad económica conjunta en las cuatros islas. Se aprobaron cinco proyectos concretos en la acuicultura y el turismo. Proyectos importantes, interesantes que contribuyen a generar nuevos puestos de trabajo, todavía esperan su turno. Los planes vinculados con el programa “Ocho puntos”, del Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, que abarca varios proyectos interesantes tienen un alcance mayor. Son los primeros pasos. Estoy convencido de que la intercomplementariedad de nuestras economías, recursos naturales, capacidades geográficas y tecnologías japonesas ofrecen grandes perspectivas para nuestro avance.

Mantenemos estrechos vínculos en el ámbito de las Humanidades y la Cultura. En Japón se celebra anualmente el Festival de la Cultura Rusa. El año pasado, además de este Festival, se celebró la Jornada Cultural.

Una de las áreas en que tenemos que impulsar nuestra asociación es la política exterior.

Las relaciones entre Japón y EEUU son importantes también. Japón tiene suscrito un Tratado con EEUU. De esto hablaron en reiteradas ocasiones el Presidente ruso, Vladímir Putin, у el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, los Ministros de Asuntos Exteriores y Secretarios de los Consejos de Seguridad.

El Tratado de Seguridad firmado entre EEUU y Japón en 1960 le otorga a EEUU el derecho de desplegar sus bases militares en cualquier parte del territorio de Japón. Quisiéramos entender cómo influye todo esto en la seguridad en esta región. Sin aclarar todos estos aspectos, es difícil abordar en concreto las cuestiones del Tratado de paz. Lo más importante para nosotros, y lo hemos discutido en reiteradas ocasiones con nuestros amigos japoneses, cuando se empieza a hablar sobre el Tratado de paz, es la inmutabilidad de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Nuestros colegas japoneses no reconocen como inmutables los resultados de la Segunda Guerra Mundial en lo que se refiere a las cuatro islas mencionadas. Nos declaran que fue injusto. Pero en la Carta de la ONU está estipulado que todo lo que hicieron las potencias vencedoras es inmutable y no está sujeto a revisión. Este asunto está directamente vinculado con este tema, porque hemos dicho en reiteradas ocasiones que Rusia como Estado heredero de la URSS se atiene a la Declaración de 1956 que contiene el compromiso de no “devolver”, como piden nuestros colegas japoneses, sino entregar como signo de buena voluntad a Japón dos islas más sureñas tras la suscripción del Tratado de paz.

Los asuntos relacionados con esta entrega y sus condiciones necesitan precisión adicional. El sentido de esta declaración que confirmó en varias ocasiones el Presidente de Rusia, consiste en que se basa en la inmutabilidad de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Tenemos por delante serias consultas y discusiones al respecto con nuestros colegas japoneses.

Pregunta: ¿Se registran algunos avances en este ámbito? Da la impresión de que el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, llega a Vladivostok cada septiembre, declara que están dispuestos a resolver este problema, sin más.

Respuesta: Ha llegado a Moscú también y creo que volverá a llegar. He mencionado los casos que ayudan a crear ambiente. Naturalmente, no se puede resolver el problema de sopetón. Mientras, por ejemplo, la actividad económica conjunta es un paso hacia la cooperación en estas islas. Centramos la atención de nuestros colegas japoneses en que los privilegios que se conceden en Rusia – el Territorio de desarrollo económico y social acelerado y el Puerto Franco de Vladivostok – son atractivos. No es necesario crear un organismo supranacional, como proponían nuestros colegas. Estamos dispuestos a firmar un acuerdo intergubernamental sobre formas más eficaces de esta actividad económica conjunta si los numerosos privilegios concedidos por nuestra parte resultan insuficientes.

No diría que no haya avances. Nuestras relaciones han avanzado mucho, ante todo, el diálogo político a nivel cumbre que es sincero, franco, amistoso y honesto. Se hace mucho en el ámbito de economía, pero se puede hace mucho más. Los vínculos humanitarios, el intercambio de grupos turísticos están a un buen nivel. Es preciso incrementar la cooperación. Lo ideal sería coordinar la actuación en la política exterior.

Hemos destacado que nuestros colegas japoneses reanudaron el funcionamiento del mecanismo “2+2”. El año pasado, estuvimos con el Ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, en Japón, nos reunimos con nuestros colegas: el Ministro de Asuntos Exteriores y el Ministro de Defensa. Es un paso más para fortalecer la confianza, mejorar la calidad del diálogo político.

Pregunta: En su momento la URSS gozó de una gran influencia en los países de América Latina, en África. ¿Podría Rusia recuperarla? Si es que lo necesitamos.

Respuesta: Diría que es necesario guiarse por las realidades de la vida. La influencia de la URRS se apoyó en la ideología socialista y comunista, de modo que los países que elegían el camino de “las izquierdas” en su evolución, incluso si eran meras declaraciones, pasaban a formar parte de los protegidos de la URSS. Habría que reconocer que en la mayoría de dichos países la Unión Soviética realmente creaba bases para una economía nacional independiente. Se construían numerosas instalaciones, sobre todo en África y en Asia, en América Latina eran menos los casos. Con Cuba y con Nicaragua sí que las relaciones desde el principio de encontraban a un nivel muy alto. Al desintegrarse la URRS, el país simplemente no podía con todo y menos con países extranjeros y menos con países extranjeros tan alejados como son los Estados africanos, asiáticos o latinoamericanos. Teníamos asuntos más pendientes, era necesario dejar las cosas claras con los países vecinos y hacer frente a las amenazas. Las fronteras no estaban formalizadas, empezando a filtrarse en nuestro territorio todo tipo de terroristas procedentes de Oriente Medio. Y la propia Rusia se veía tan tambaleante que por supuesto no atendía a los proyectos de largo alcance. Sin embargo, mientras estos obstáculos se fueron superando y nuestro país se sentía más seguro, formalizamos las relaciones y las fronteras con los Estados limítrofes, empezamos a desarrollar el negocio, crear corporaciones estatales y empresas privadas. Dichas empresas sintieron interés por proyectos adicionales. En su búsqueda se dirigieron lógicamente a la herencia soviética. Ahora es usada de manera activa en África, América Latina y en Asia, en concreto, en Vietnam, Laos y Camboya.

Es decir, no es un fenómeno artificial, impuesto por el Politburó ni su decisión de promover el negocio en África. Es fruto de un interés sincero por parte de los círculos empresariales. En una serie de casos el negocio solicita apoyo estatal. Y siempre se presta apoyo político, a veces se recurre a los préstamos estatales para el desarrollo de las exportaciones.

En las próximas dos o tres semanas me toca un viaje a África. Veremos cómo están nuestros países socios, Angola, Mozambique, Namibia, Etiopía, Zimbabue. Allí nuestras empresas están llevando a cabo muchos proyectos interesantes.

Pregunta: Ya hemos abordado el tema de Siria. ¿Va para largo la estabilidad en este país o estaríamos dispuestos a reanudar las acciones bélicas allí?

Respuesta: Fue lo siguiente lo que se declaró: si el Estado Islámico derrotado en sus proyectos de crear un califato, pero todavía existente a nivel de grupos dispersos en la región vuelve a “levantar cabeza” en el territorio sirio, el resto de nuestro contingente de la base de Jmeymim, por supuesto, prestará al Ejército sirio ayuda en la erradicación de dichas manifestaciones de terrorismo.

Pregunta: No es ningún secreto hoy que EEUU suministra armas letales a Ucrania. ¿Por qué Europa permanece callada?

Respuesta: No es que permanezca callada, es que protesta, pero en voz baja y de manera extraoficial. De acuerdo con los datos que obran en nuestro poder, en las conversaciones con los representantes de EEUU se niegan a unirse a dichos suministros. Washington ya está intentando atraer a su lado a los países famosos por sus ánimos rusófobos, los países Bálticos, Polonia. De acuerdo con la información disponible, los potentes Estados europeos se dan perfecta cuenta de los peligros que entraña este tipo de actuación e intentan hacerles entrar en razón a sus vecinos, porque EEUU y Canadá ya realizan dichos suministros. Y es de lamentar.

Pregunta: ¿Cómo reaccionará Rusia a ello?

Respuesta: No podemos prohibir a EEUU que suministren nada a ninguna parte, pero, por supuesto, sacaremos las conclusiones. Y los representantes de Donetsk y Lugansk siguen con detenimiento la situación y sabrán defenderse. Creo que no se debería olvidar de ello.

Pregunta: ¿Y no deberíamos pasar de las palabras a la acción, reconociendo las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk?

Pregunta: Nosotros, a diferencia de algunos interlocutores nuestros en el extranjero solemos cumplir con nuestra palabra. Y cumpliremos con ella, dado que fue motivo de negociaciones y recibió la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Los Acuerdos de Minsk nadie los ha suspendido. Creo que el primero que dé un paso hacia la anulación de dichos compromisos cometerá un error colosal. De hecho, las autoridades ucranianas están a un paso de hacerlo, si llegan a aprobar la Ley de reintegración que ha pasado la segunda lectura. Ya veremos lo que ocurre.

Creo que Occidente hay cada vez mayor número de partidarios de hacerles entrar razón al Presidente Piotr Poroshenko y a su equipo con respecto a la provocadora Ley de integración que es todavía proyecto de Ley, así como a la Ley de educación que ya se ha convertido en Ley, aunque la Comisión de Venecia del Consejo de Europa lo intentara cambiar en aquella parte que discrimina todas las lenguas de las minorías étnicas. De acuerdo con algunas noticias, los emisarios europeos que acuden a Kiev les transmiten con insistencia a las autoridades ucranianas los pertinentes mensajes, subrayando los contraproducentes que resultan semejantes actitudes e instándoles a que corrijan su actuación. No lo pueden declarar en público, pero creo que, si el régimen actual en Ucrania se sigue comportando como ahora, habrá declaraciones oficiales, dado que Europa sigue con gran atención los procesos que se están operando en Ucrania, sobre todo la influencia de las fuerzas radicales y neonazis que está creciendo a marchas aceleradas.

Pregunta: ¿En qué lengua habla con su homólogo ucraniano, el Ministro Pável Klimkin, durante las escasas conversaciones telefónicas y reuniones que mantienen?

Respuesta: En ruso.

Pregunta: ¿Y su homólogo ucraniano también lo hace?

Respuesta: Si, nació en Rusia, en Kursk.

Pregunta: ¿Cuál es la razón de la actual rusofobia? ¿Era algo previsible? ¿Se esperaban estos “ataques”?

Respuesta: Ya lo hemos comentado y el Presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, ha ofrecido también su visión de los hechos. Resumiendo podría decir que después de la desintegración de la URSS las figuras que estaban al mando de nuestro país con su actuación, la política aplicada con respecto a Occidente y su expresada en público disposición de pasar a formar parte del mundo civilizado crearon en Occidente la impresión de que Rusia nunca había sido parte del mundo civilizado y de que el mundo civilizado estaba precisamente en Occidente, aspirando Rusia a convertirse en su parte. Dicha ilusión se reforzó en los descabellados 90, cuando hubo aquí consejeros estadounidenses y europeos en los más variados y relevantes Ministerios. Los modelos por ellos ofrecidos sirvieron para privatizar las propiedades estatales.

En los años 2000 Rusia empezó a apoyarse más en sus tradiciones y en su papel en la Historia, darse cuenta de que no era un país que venía de la nada, sino que tenía una Historia secular. Nuestro pueblo siente latir en sus venas esta Historia, es orgulloso de ella y quiere tenerla presente en su vida y en la vida de su país. Supuso un choque para quienes se hacían la ilusión de que con Rusia todo estaba permitido. Y me da la sensación de que todavía no se han repuesto de aquel choque. Al ver que todos sus intentos de mantenernos a raya fracasaron, empezaron los “ataques” y la “intervención”.

Todo empezó mucho antes de la supuesta “intervención en el proceso electoral”. Empezó con la Ley Magnitski. Nadie quiso llegar al fondo del problema, sino que se optó por aprovecharse de una tragedia, de la muerte de una persona, para “legalizar” sus ataques a Rusia. Más tarde nuestros interlocutores estadounidenses tuvieron reacciones completamente inadecuadas con relación al caso Snowden. Barack Obama llegó a cancelar su viaje a Moscú, adonde tenía que acudir en vísperas de la Cumbre de los G-20 en San Petersburgo. Hubo más cosas. Más tarde se aprobaron nuevas sanciones y sólo después se procedió a presionarnos aún más con el tema de Ucrania. Y ahora estamos con la “intervención en las elecciones”. Durante un año de investigación no hubo ningún dato confirmado y ninguna declaración argumentada. Es imposible. De haber existido tales datos, se habrían “filtrado hace tiempo ya”. Sé cómo funciona este sistema en EEUU, todo se “filtra”, si una cantidad de gente tan grande participa en audiencias e investigaciones de todo tipo. Lo que se intenta es desviar la atención de los hechos que sí que tuvieron lugar. Lo que haría falta hacer para sanear el sistema estadounidense, es investigar aquello que ocurrió en el Partido Demócrata con respecto a Bernie Sanders, contra el cual se llegó a formar una conspiración por los dirigentes del mencionado Partido. También debería mirarse con más detenimiento la forma en la cual se intenta investigar el llamado “informe Nunes”, así como el papel de la FBI en la lucha política entre los demócratas y los republicanos. Estoy convencido de que para muchos estos datos serían muy desagradables. Espero que hagan pensar a mucha gente y quienes todavía tienen algo de sentido común se alejarán de esta campaña rusófoba que no les honra a los políticos estadounidenses.

Pregunta: Habrá tenido unas negociaciones exitosas y otras no tanto. ¿Hay algo que le pueda sorprender aún?

Respuesta: Nunca he valorado los acontecimientos según me sorprendan o no. Hace mucho que tomo todo lo que sucede en el mundo como algo dado. Tal vez, en los inicios de mi carrera diplomática hubiera cosas que me podrían interesar especialmente o, como usted ha dicho, sorprender. Ahora, tras haberse desempeñado durante tantos años en el servicio diplomático, uno sabe con más o menos grado de aproximación qué se puede esperar de quién. Ahora ya comprendemos que de EEUU se puede esperar más de lo que esperábamos antes. Uno se acostumbra a todo. Simplemente, hace falta comprender en qué radica el interés de tu país, si hace falta reaccionar ante ciertos procesos en otros países, ante sus acciones, si afectan nuestros intereses básicos o es mejor ignorar ciertos pasos que se dan obviamente en un arrebato de rusofobia. Por eso intento simplemente ser objetivo. La vida no deja de ser la vida. Lo que sucede hay que analizarlo.

Pregunta: ¿Cuántos años tarda el diplomático para llegar a ser psicólogo?

Respuesta: No creo que el diplomático deba llegar a ser psicólogo. Uno puede nacer psicólogo, hacer la carrera de psicólogo. Al diplomático le son de utilidad algunas de las destrezas psicológicas porque la diplomacia es el arte de ponerse de acuerdo. Si ves al interlocutor no sólo como un envoltorio sino como a una persona cuya alma empiezas a comprender, cuyos pensamientos puedes leer, o crees que puedes, viene a ser más interesante. Es importante tomar en consideración las cualidades personales del interlocutor, sus aficiones, inclinaciones, intereses. Esto ayuda.

 Pregunta: ¿En qué se diferencian las negociaciones con un diplomático y una diplomática? Tiene una rica experiencia de negociar con mujeres ¿les hace concesiones?

Respuesta: No puedo hacer concesiones a las mujeres, porque no sería políticamente correcto. Respetamos a las mujeres por igual que a los hombres. Es la mejor parte de la humanidad.

Pregunta: Cuentan que Usted hizo llorar a la ex vicesecretaria de Estado de EEUU, Victoria Nuland. ¿No le dio pena?

Respuesta: No es verdad. Son cuentos.

Pregunta: Usted bromea a menudo pero sin ofender a nadie y sus bromas dan la vuelta al mundo. ¿Lo hace a propósito?

Respuesta: No, no me propongo bromear. Pero si en una conversación se brinda la ocasión la aprovecho.

Pregunta: Algunos de sus discursos resultan cargadas de emoción. Por ejemplo, cuando habló de la ética profesional de los periodistas. O cuando criticó a los «chupatintas» estadounidenses. ¿Reaccionaron estos últimos de alguna manera?

Respuesta: No lo sé. En cuanto a mis relaciones con los periodistas, quiero subrayar que los respeto mucho. A veces les tomo el pelo, al igual que ellos a mí. Creo que es absolutamente normal y fortalece las buenas relaciones entre los diplomáticos y los periodistas. Siempre intercambiamos impresiones con el equipo de periodistas que nos acompaña en los viajes. Es muy interesante ver qué preguntas les van surgiendo conforme transcurren las negociaciones. A veces, con sus preguntas nos sugieren soluciones que utilizamos.

Pregunta: De lo último, su broma sobre el abrigo del Secretario de Estado para Relaciones Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, quien no llevaba nada en los bolsillos. ¿Qué suele llevar Usted?

Respuesta: Nada. Las manos.

Pregunta: ¿Qué es lo que necesita en las negociaciones: un asistente al lado, un bolígrafo, un bloc de notas?

Respuesta: Sobre la mesa suele haber un bolígrafo y lo tengo siempre en el bolsillo. También un bloc de notas, lo colocan sobre la mesa de negociaciones los organizadores. En el 90% de los casos estoy sentado al lado de los viceministros, directores de departamento y empleados de mi Ministerio. A veces, colegas extranjeros piden organizar un encuentro cara a cara. Aceptamos sin problema similares propuestas. Suele suceder antes de grandes negociaciones o después. Es una práctica diplomática habitual cuando hace falta enviar una señal de confianza o hacer una pregunta delicada.

Pregunta: En diciembre de 2016, Usted se encontraba en una recepción en el Ministerio cuando supo que estaba herido el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Rusia en Turquía, Andréi Kárlov. O sea, la diplomacia puede convertirse, en un abrir y cerrar de ojos, de una profesión ceremonial y protocolaria en una muy peligrosa. ¿Cómo se compagina?

Respuesta: Pensábamos que los tiempos habían cambiado, que lo que hace mucho había ocurrido a otro embajador nuestro, Alexander Griboyédov, no volvería a pasar. Pero nos equivocábamos. La profesión del diplomático sigue asociada a grandes riesgos. Y si es de alguna manera más verosímil en los países que están en guerra (así falleció el embajador estadounidense en Libia, Christopher Stevens, durante el asalto al Consulado de EEUU en Bengasi), en Turquía resultó un golpe totalmente inesperado. No era un país convulsionado por graves disturbios o una guerra civil como Irak, Siria, Libia, Yemen. Nuestro colega, compañero y amigo, Andréi Kárlov, simplemente, como Ustedes sabrán, saludaba a la Asociación de Amigos en el Centro de Arte Moderno en Ankara.

 Estoy muy agradecido a cuantos honran su memoria. En Turquía nombraron una calle en su honor, lo harán también en la ciudad hermanada con Moscú donde había nacido Andréi Kárlov.

En cuanto al representante permanente de Rusia ante la ONU, Vitali Churkin, quien tuvo una muerte natural pero súbita, también estamos dando pasos para inmortalizar su memoria. Me gustaría agradecer a cuantos acogieron en el corazón estos acontecimientos trágicos.

Pregunta: Existe la expresión: «las negociaciones continuaron durante la comida». ¿Usted come mientras duran las negociaciones?

Respuesta: Claro que como, todos comen. Al terminar la carrera en 1972, me destinaron a Sri Lanka en calidad de ayudante del embajador Nishánov cuyo 90º aniversario celebramos hace poco. Entre mis obligaciones, además de preparar el resumen de la correspondencia, estaba la traducción. Cuando el embajador y su esposa organizaban desayunos o comidas, yo me sentaba a la mesa. Según el protocolo ruso, los intérpretes se sientan a la mesa, en otros países se colocan detrás de los comensales. Yo era joven, tenía mucha hambre y me daba cuenta de que había que hacerlo a la vez: traducir y comer. Así aprendí a no perder tiempo a la mesa.

Pregunta: ¿Ahora también a los traductores les invitan a la mesa?

Respuesta: Sí, pero muchos piden no servirles los platos para concentrarse en la traducción. No es que quiera disuadirlos pero se puede combinar perfectamente estas dos cosas.

Pregunta: En la Sala de Recepciones del MAE, donde se celebran las comidas de negocio, hay chimenea. ¿Quién se sienta de espaldas a ella?

Respuesta: Los invitados.

Pregunta: ¿Así les calienta para las negociaciones?

Respuesta: No, es porque el anfitrión debe sentarse mirando a la puerta.

Pregunta: ¿Para controlar la situación?

Respuesta: Es una costumbre.

Pregunta: ¿Qué más detalles hay? ¿A los socios asiáticos siempre se les sirven los palitos?

Respuesta: No es cuestión de origen del comensal sino del menú. Si a un socio asiático le sirviéramos un plato de sopa y los palitos, quedaríamos mal.

Pregunta: ¿Se ofrecen bebidas alcohólicas?

Respuesta: Sí, como todo el mundo, a excepción de los países musulmanes, aunque en algunos de ellos también ofrecen vino.

Pregunta: ¿No ha ofrecido nunca a sus invitados los vinos de Crimea?

Respuesta: Sí, los he hecho. 

Pregunta: ¿Y qué tal? ¿Los toman?

Respuesta: Sí, toman.

Pregunta: ¿Lee Usted periódicos en papel o en pantalla?

Respuesta: De ambas maneras.

Pregunta: ¿Le queda tiempo para leer algo que no sean los documentos?

Respuesta: Poco.

Pregunta: ¿Pueden las negociaciones llevarse a voces, en un tono elevado?

Respuesta: Depende de la persona. No está estipulado que el tono de voz en las negociaciones deba equivaler a 0,3 decibelios. Uno tiene la voz baja, otro, más fuerte, más o menos grave.

Pregunta: ¿Tuvo que levantar la voz en alguna ocasión?

Respuesta: Se podría decir que sí. Porque cuando discutes algo, argumentas, intentas convencer, sobre todo si se trata de tu propuesta o enmienda a cierto documento, te emocionas. A veces, las emociones son necesarias para hacer más clara tu idea.

Pregunta: Sería extraño preguntarle qué país le gustaría conocer. Pero ¿hay algún lugar en el mundo a donde le gustaría volver?

Respuesta: El lago Baikal.

Pregunta: Recientemente, se celebró un campeonato de fútbol para el cuerpo diplomático. ¿Fue su iniciativa?

Respuesta: Fue una iniciativa colectiva de las asociaciones de los diplomáticos rusos, el Consejo de jóvenes diplomáticos, el Departamento para la Asistencia al Cuerpo Diplomático (GLAVUPDK) acogida con mucho entusiasmo por nuestras Embajadas.

Pregunta: ¿Le gusta jugar al fútbol?

Respuesta: Me gusta y juego.

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