25 diciembre 201713:33

Entrevista concedida por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, a la cadena televisiva Russia Today, 25 de diciembre de 2017

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Pregunta: Empecemos por temas globales, por el tema del mundo multipolar del que Rusia viene hablando desde hace más de 10 años. Este mundo va adquiriendo contornos reales, ello no obstante, no hay normas internacionales que reglamenten esta estructura bien caótica. En esta relación, surge una pregunta doble: ¿en qué medida sería posible elaborarlas en los próximos años, cómo ve el papel de Rusia en este mundo nuevo? ¿Vale la pena para Rusia participar activamente en la solución de los problemas más allá de sus fronteras?

Respuesta: Creo que la concepción del mundo multipolar surgió no hace 10, sino hace 20 años. La formuló en su tiempo Yevgueni Primakov cuando ocupó el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia entre 1996 y 1998. El también adelantó la iniciativa de iniciar la cooperación en el marco del triángulo Rusia-India-China que sigue funcionando hasta hoy. Celebramos reuniones útiles, también a nivel de ministros de asuntos exteriores, así como a nivel de especialistas sectoriales del agro, la industria, las finanzas, la cooperación juvenil en el ámbito de las Humanidades y muchos otros temas. El trío Rusia-India-China confirió impulso a lo que hoy se conoce como BRICS, cuando a los tres países susodichos se adhirieron primero Brasil y, luego, la República Surafricana.

A mi modo de ver, es una manifestación de las tendencias que denominamos como formación objetiva del ordenamiento mundial policéntrico, porque las cinco economías se unieron en el periodo de su vertiginoso crecimiento, cuando, por lo visto, eran campeonas de crecimiento en el mundo. La situación actual es un algo distinta: el crecimiento económico de Rusia, Brasil y la República Surafricana se ha desacelerado, pero India y China siguen siendo líderes indudables.

Juntos, los países de BRICS ya tienen en el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 14,7%, o sea, tan sólo un 0,15% menos de la acción de oro. La acción de oro no es nuestro objetivo en sí, pero estamos convencidos de que, teniendo en cuenta el carácter multifacético de los problemas monetario-financieros, la condición actual del dólar, el reforzamiento de muchas otras divisas, el FMI urge reformas que garanticen procedimientos más democráticos de administración de esta importante constitución.

Un paso en este sentido se dio al constituirse el G20 hace 7 ó 8 años, cuando se convocó su primera cumbre. El G20 existía también antes, pero eran pocos quienes sabían de su existencia. El G20 se había reunido a un nivel político más o menos serio, pero cuando se convocó la cumbre, los mayores países occidentales se dieron cuenta de que ya era imposible gestionar las cosas sin llegar a acuerdos con los nuevos centros de crecimiento económico, poder financiero e influencia política.

A propósito sea dicho, en el marco del G20 que simboliza el avance hacia el mundo multipolar, BRICS no está sólo y tiene aliados como Arabia Saudí, Argentina, México, Indonesia. Por esta razón, creo, aproximadamente la mitad de los miembros del G20 están interesados en no mantener la situación en estado estático en que los países no occidentales, hablando en rigor, están marginados del proceso de toma de decisiones.

Es un proceso sano que se rige por el principio de consenso vigente en el G20. Me da la sensación de que entre nuestros socios occidentales en el G20 va arraigando la comprensión de la necesidad de llegar a acuerdos.

Al decirlo, quiero contestar a la parte de su pregunta que versa sobre el diseño de las normas de estructuración del mundo multipolar. No creo que sea necesario. He aducido los ejemplos de surgimiento de la troika Rusia-India-China, de BRICS, de reanimación y una drástica intensificación de la actividad del G20. Son procesos naturales, y nadie puede augurar cómo evolucionarían. Voy  a comentar un aspecto más que también refleja el afán de los Estados de tomar en consideración las tendencias objetivas de la multipolaridad. Se trata de nuestra visión del fomento de la cooperación en el continente eurasiático. El mismo Gran Proyecto Eurasiático promovido por el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, no establece indicadores concretos que deben alcanzarse cueste lo que costare, no plantea condiciones preliminares algunas. El proyecto de Asociación Transpacífica promovido por Barack Obama, a priori suponía un grupo integrado por 12 países que elaboren y pongan en práctica las reglas de juego, mientras los demás se adhieran a estas normas en las condiciones establecidas por esta docena. Estas normas contenían parámetros concretos que era preciso alcanzar.

Todos conocemos la suerte que corrió este proyecto. La Administración de Trump decidió retirarse del mismo, mientras los restantes 11 países pensando en qué hacer: permanecer en el mismo sin EEUU o inventar algo más. Creo que la suerte de este proyecto reflejó su proyección a un determinado resultado antes de que se hubiera quedara claro cuál sería el equilibrio de intereses de todos los invitados a participar y no sólo de ellos.

Nuestra visión es mucho más democrática. Nos pronunciamos contra cualesquiera restricciones para la cooperación en el continente eurasiático. El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, avanzó la iniciativa, en el marco de la cual abogamos porque todos los países miembros de la Unión Económica Eurasiática, de la Organización de Cooperación de Shanghái, de la ASEAN vayan fomentando las relaciones recíprocas a medida que perciban interés recíproco en uno u otro ámbito, sea logística, infraestructura, energía y muchos otros dominios. En este mismo sentido planteamos que cuando los motivos ideológicos de nuestros socios en la Unión Europea se releguen a un segundo plano, aplaudiremos su participación (ya ahora les cursamos las invitaciones) en este Gran Proyecto Eurasiático que hasta rebasa los marcos del continente, haciéndose extensivo al Sudeste de Asia, incluyendo los Estados insulares.

Un buen ejemplo tomado de la experiencia vital. Si mal no recuerdo, en Inglaterra, antes de practicar una senda a través del césped, a la gente le proponían cruzarlo para comprender qué vía sería las más cómoda para los peatones en este parque concreto. Quizás, nosotros también procedemos de forma análoga, intentando practicar el camino de modo que sea cómodo para caminar.

Pregunta: Este año no fue fácil para las relaciones entre EEUU y Rusia, a pesar de que el año pasado se esperaba que se mejorasen. Rusia se ve obligada a responder a las acciones hostiles de EEUU, incluidas las sancionatorias, diplomáticas. El ejemplo reciente es la campaña de hostigamiento instrumentada contra los medios de comunicación rusos, en particular, la suspensión por el Senado de EEUU de las credenciales de prensa a nuestra cadena. ¿Cree Usted que el método de respuestas simétricas es eficaz? ¿Qué consecuencias puede tener tal escalada en las relaciones de Rusia y Occidente, Rusia y EEUU?

Respuesta: Usted ha dicho que su canal es uno de los más afectados por esta política de EEUU que contradice completamente a las normas y principios del periodismo y la libertad de expresión. A propósito, EEUU que encabeza un grupo de países occidentales en la OSCE exige durante varios años que se tomen unas decisiones que destacarán especialmente la necesidad de defender a los periodistas, garantizar sus derechos. Rusia está completamente de acuerdo, sólo se pronuncia en contra de que se elija un grupo social o profesional para garantizar la no discriminación, el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos profesionales. Creemos que es necesario respetar los derechos de todos, independientemente de su actividad, si lo hacen de conformidad con la legislación, los principios internacionales que son iguales para todos.

A propósito, EEUU no es el único país, no es el único Gobierno que discrimina su canal. Quedan problemas en Francia, a pesar de que allí comenzó la transmisión la cadena Russia Today France. Como entiendo, han negado la acreditación ante el Presidente a su canal y Sputnik. No lo entendemos. Recordamos a nuestros colegas franceses que esta situación no es conveniente, pero no hay resultado todavía.

En Gran Bretaña se acusan de traicionar los intereses del Reino a los políticos que participan en sus programas. Espero que no impongan algunas sanciones inesperadas contra mí por comunicarme con usted ahora y con sus colegas en otras situaciones.

Entiendo que en la diplomacia y en la vida, en general, el principio de reciprocidad es uno de los fundamentales. Si uno quiere que le traten bien debe tratar bien a otros. Es necesario pensar siempre al hacer algo en relación con su colega, socio si haces lo que quisieras que se haga contigo. Todos ustedes saben que la Duma de Estado aprobó una ley que no destaca a alguien concretamente como una entidad tabú sino contiene los principios a tenor de los que se puede calificar a uno u otro medio de comunicación como agente extranjero. Esto no quiere decir que se suspende la acreditación. Ésta queda sin restricciones, los periodistas pueden asistir a todos los eventos que celebramos sin exclusión. En lo que se refiere a la Asamblea Federal de Rusia, nuestros colegas parlamentarios determinarán si es oportuno dar tal acceso a los medios de comunicación públicos de los países donde nuestros medios de comunicación financiados del presupuesto no tienen las posibilidades similares.

Mientras, yo aconsejaría que, al recurrir al principio de reciprocidad, se evite acusaciones recíprocas y castigos recíprocos. Nadie se beneficiará de esto. Me parece que sería mejor si demostrásemos a todo el mundo lo obsoleta y estúpida que es tal política que prohíbe, por ejemplo en Ucrania, todos los medios de comunicación rusos, incluidas las cadenas de televisión que transmiten dibujos animados (si mal no recuerdo), y lo importante que es luchar contra tales tendencias.

Me pronunciaría por dejar de ejercer presión y, al contrario, suavizar la presión que se ejerce a través de la promoción de discusiones internacionales.

Pregunta: Quisiera preguntarle sobre uno de los desafíos más importantes en el ámbito político del año en curso: el problema de Corea del Norte. Hubo muchas discusiones al respecto. ¿Cuán probable considera usted un conflicto en la Península de Corea? ¿Qué objetivos, según usted, busca EEUU con su retórica agresiva al respecto? Muchos analistas dicen que su objetivo es subir las puestas hasta tal nivel para conseguir la capitulación en sus condiciones. ¿Está de acuerdo con esta opinión?

Respuesta: Primero, no creo que alguien en buen juicio quiera que se estalle una guerra en la Península de Corea. Las valoraciones de sus consecuencias, incluidas grandes pérdidas que sufrirá el mundo, las anunciamos no sólo nosotros sino también los expertos estadounidenses y los cargos oficiales. No creo que alguien lleve conscientemente el caso hacia tal resultado. Al menos, espero que no sea la verdad, aunque se oyen las respectivas insinuaciones. Mientras, hasta si nadie quisiese que estallara una guerra, cuando se acumulan tantas armas modernas de alto contenido tecnológico y gran poder destructivo por ambos bandos del conflicto, siempre hay riesgo de que se cometa un error humano o tecnológico. Espero que los que provocan continuamente las maniobras militares se den cuenta de que es necesario tomarlo en consideración.

Segundo, al decir que no creo o al menos espero que EEUU no abriguen intenciones de una solución militar, no puedo pasar por alto un patrón que se repite en los últimos meses. Ahora es necesario entreabrir el enfoque de la parte estadounidense hacia este asunto. No voy a entrar en detalle, pero en septiembre pasado recibimos una señal de EEUU de que querían iniciar un diálogo y que no se planeaba realizar ejercicios militares hasta la primavera, por lo que las autoridades norcoreanas deberían estar tranquilas, que se podría aprovechar este paréntesis para entablar un diálogo hasta que empezaran, con arreglo a los planes, las maniobras militares en la primavera del año siguiente. Transmitimos esta señal, no fue rechazada. Pero, mientras se desarrollaron todos estos preparativos, los estadounidenses declararon que planeaban celebrar unas maniobras extraordinarias en octubre. En septiembre, dan la señal de que se puede dialogar hasta la primavera, pero en octubre ya desarrollan maniobras no programadas a gran escala. Por sorpresa, Pyongyang no reaccionó. Y en aquel momento, como si quisieran forzarle a Pyongyang a reaccionar, anuncian a finales de noviembre pasado la celebración de las maniobras conjuntas de la Fuerza Aérea de EEUU y de Japón a escala sin precedente. Y Pyongyang reaccionó.

Esto no quiere decir que justificamos lo que hizo Kim Jong-un, al lanzar el último misil que, a juzgar por todo, es intercontinental. Mientras, esto sólo pone de relieve el orden de las acciones que no se pueden pasar por alto y la lógica de los estadounidenses. La iniciativa de doble congelación que promovemos conjuntamente con China, preveía que Pyongyang no lanzaría y no ensayaría nada, mientras los estadounidenses, surcoreanos y otros aliados suyos al menos reducirían drásticamente la escala de las maniobras. La lógica de EEUU consistía en que nadie prohibía estas maniobras a nadie. Son absolutamente legítimas desde el punto de vista del Derecho Internacional. Y a Pyongyang el Consejo de Seguridad de la ONU le prohíbe lanzar misiles y ensayar dispositivos nucleares. Es así. Es la diferencia en el estatus legal de unas y otras acciones. Al mismo tiempo, en la política sí que se puede agarrar ganchos legalistas y basar en esto todas las acciones concretas. Mientras, en la situación cuando la tensión es tan alta que se puede suceder lo irreparable, creo que el primer paso hacia atrás debería darlo el que es más fuerte y tiene más sentido común.

Esperamos que en EEUU haya quienes entienden la necesidad de relajar esta tensión y pasar a la solución política y diplomática. Conjuntamente con China, proponemos congelar todas las acciones mutuamente provocativas, iniciar un diálogo sin asumir compromisos para que EEUU y Corea del Norte intercambien valoraciones concretas sobre las posibilidades de superar esta crisis a solas o en presencia de otros Estados que ambos países consideren apropiados.

Todos sabemos que existe un formato como las negociaciones a seis bandas. En la tercera etapa vemos con nuestros colegas chinos un proceso multilateral para acordar los principios de paz y seguridad en la Península de Corea, en general. Hablando de eso, no podemos olvidar las señales peligrosas emitidas por Pyongyang en respuesta a las inquietudes de Washington respecto al programa nuclear iraní, respecto al acuerdo conseguido en el marco del Plan de Acción Integral Conjunto. Ponerlo en duda es lo mismo que poner en duda el acuerdo que conllevó el cierre del programa nuclear militar de Irán. Aunque EEUU no lo ha abandonado todavía, hay muchas especulaciones al respecto. Todos están nerviosos, incluidos los que participaron en aquellas negociaciones junto con EEUU.

La señal emitida a Kim Jong-un es muy fácil. Sí, te exhortamos a renunciar al programa nuclear militar, por lo que levantaremos las sanciones impuestas. Mientras, quien sabe qué se nos ocurrirá cuando una nueva administración llegue al poder en Washington.

He hablado sobre este tema durante más de lo previsto, pero me parece que es un aspecto muy importante. Hay que darse cuenta de que es imposible asfixiar sin fin la economía, el sector social, intentar imponer un bloqueo total. Hace poco, se aprobó una nueva resolución de la que se logró eliminar lo inadmisible. Se quedaron en el documento proyectos económicos y logísticos que representan interés directo para Rusia. Pero de nuevo escuchamos de Washington que hay que reunirnos ahora mismo, antes del Año Nuevo, o inmediatamente después, para discutir cómo seguir estrangulando a Corea del Norte. Es una postura mala. Si se trata de lo que se sobreentendía cuando Herbert McMaster declaró que la diplomacia estadounidense sólo confiaría en la fuerza militar más potente del mundo, está mal, en este caso nos esperan duras pruebas. Vamos a hacer todo, como dijo el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, para impedirlo, promover enfoques no separatistas sino aglutinadores de diversos asuntos internacionales, no aislar a nadie sino, al contrario, buscar la inclusividad en cada situación concreta.

Pregunta: En la octava reunión internacional sobre Siria en Astaná la celebración del Congreso para el Diálogo Nacional Sirio en Sochi se fijó para los próximos días 29 y 30 de enero. ¿Cree que nos hemos aproximado a la solución política del conflicto sirio? Al comunicarse con representantes de las potencias regionales, con los actores internacionales ¿ha sentido la disposición de la comunidad internacionales a poner el punto final a esta guerra?

Respuesta: Lo más importante es que la mayoría de los que combatían en el terreno quieran el arreglo político, aunque algunos sigan en guerra. La creación de las cuatro zonas de distensión reflejó el interés de los opositores, que controlaban la situación en cada una de estas zonas, de entablar el diálogo con el gobierno, poner fin al derramamiento de sangre y pasar a una vida pacífica. La vida pacífica se está poniendo en marcha allí, están funcionando las instituciones locales que existieron durante la guerra. Es decir, hay personas en las que confía la población local. Se las invita a que participen en los diálogos sobre la reconciliación con los gobiernos de cada una de las cuatro zonas empezando por los pasos simples como el satisfacer las primeras necesidades de la población, hacer posible que la ayuda humanitaria y las personas atraviesen la frontera de las zonas de distensión por los puntos de control asegurados por los países garantes y en la zona del sur, por Rusia, EEUU y Jordania. Es decir, son personas que ya han apostado por la paz. Además de los restos de los grupos terroristas, sobre todo de Jabhat al-Nusra, contra las cuales nuestros socios occidentales, los miembros de la coalición estadounidense, por alguna razón no quieren actuar de forma decisiva y clara, haciendo caso omiso de nuestras insistentes reclamaciones, a pesar de que esta organización figura en las listas de las organizaciones terroristas del Consejo de Seguridad de la ONU. Por lo visto, se están fraguando planes de conservarla para el futuro si se decide (por lo visto, hay quienes lo quieren hacer) proceder al cambio del régimen.

Recientemente, en el Consejo de Seguridad de la ONU discutimos la resolución relativa a los terroristas extranjeros y la ulterior lucha contra ellos, al igual que otros aspectos de la agenda antiterrorista. Terminamos aprobando las resoluciones que están resultando útiles, aunque habríamos preferido que los pasos previstos en ellas fueran más decisivos. Pero la postura estadounidense y de algunos de sus aliados  pone de manifiesto una actitud ambigua respecto a Jabhat al-Nusra. Se resistían a incluirla en la resolución alegando que ya figuraba en las listas de organizaciones terroristas del Consejo de Seguridad de la ONU. Luego intentaron introducir excepciones en el principio de «extraditar o juzgar», a pesar de que es un principio absolutamente universalmente reconocido de tratamiento de los criminales. Decían que si el yihadista se capturaba antes de cometer un atentado terrorista, sin haber cometido ningún acto de violencia física,   no debería calificarse como terrorista. Presentaron, además, varios argumentos muy curiosos, todos vinculados de alguna manera a la idea propuesta aún por Barack Obama. Ahora la está enarbolando la nueva Administración, aunque no suelen acoger las ideas de Obama pero en este caso sí, la promueven, al menos a nivel de expertos.  No sé cómo lo ve el presidente de EEUU, Donald Trump y sus asesores, pero a nivel de expertos se está promoviendo el concepto de prevención del extremismo violento que consiste en que el extremismo violento se genera por los gobiernos autoritarios que tienen a sus pueblos hambrientos, sedientos, sin democracia, persiguiendo a los ciudadanos y violando los derechos humanos. Por lo tanto, la comunidad internacional debe explicar a la población civil de estos países, saltándose a los gobiernos autoritarios, cómo se debe instaurar la democracia para que la vida mejore, y entonces no habrá motivos para que surjan los sentimientos extremistas.

¿Ustedes se dan cuenta de qué se trata? No hace falta explicar qué se oculta tras esta idea. Es por eso que alarman tanto los intentos de especular con los objetivos antiterroristas que deberían ser comunes para todos, sin doble rasero. Estos objetivos no pueden ser usados para promover la agenda propia, tampoco para cambiar los regímenes indeseables.

Volviendo a la situación en Siria. Ya he dicho que las partes que estaban enfrentadas en el terreno ahora están dispuestas a volver a la vida pacífica. En cuanto a los actores externos, sólo puedo hablar por aquellos con los que trabajamos juntos. Creo que Irán y Turquía sí, están dispuestos. Aunque tienen sus preocupaciones concretas que no siempre coinciden con nuestra visión. En Turquía son los kurdos, en Irán, las garantías de los derechos de los hermanos chiíes, lo cual resulta comprensible. Aunque sería mejor, desde luego, solucionar estos problemas a través de la reconciliación de chiíes y sunitas dentro de la solidaridad del islam.

Llevamos mucho tiempo diciendo que es hora de convocar una nueva Conferencia de Amán y aprobar una declaración que proclame la unidad de todos los musulmanes. Todos saldríamos ganando y, además, esto ayudaría a tender puentes entre los protagonistas de la región. Consideramos muy importante contribuir a que Arabia Saudí e Irán entablen el diálogo y dejen de acusarse de todos los pecados para sentarse a la mesa de negociaciones y discutir las cuestiones concretas que les interesan. Son dos de los mayores países de la región, es imposible que no tengan intereses en las regiones vecinas. Deben elaborar las reglas de juego. Estamos dispuestos a ayudarles. Hace mucho presentamos nuestro plan para reforzar la seguridad en la región del Golfo Pérsico y sigue sobre el tapete.

En cuanto a la actitud de nuestros socios occidentales ante el arreglo sirio, tengo una sensación ambigua. Nuestro diálogo con los estadounidenses, no siempre público y manifiesto, sobre la distensión y otros aspectos militares en las zonas donde la coalición contacta con las tropas sirias apoyadas por Rusia, demuestra sus intenciones de actuar de forma pragmática confirmando que Siria deberá permanecer unida, multiconfesional y multiétnica. Al mismo tiempo, sus aseveraciones iniciales que me dio personalmente el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, de que el único objetivo de EEUU en Siria es la eliminación del EI, ahora se han vuelto más difusas y van acompañadas de la frase de que la victoria completa sobre el EI se conseguirá una vez iniciado el irreversible proceso político en Siria.  Algunos añaden que este proceso deberá concluir con la retirada de Bashar Asad. Así que los acuerdos iniciales se interpretan con demasiada libertad. Ocurre lo mismo que cuando nos prometían que la OTAN no se expandiría. Ahora los archivos estadounidenses hicieron públicas unas situaciones muy similares desde el punto de vista de la conducta y las reglas a seguir en la diplomacia. No estoy seguro de que otros países occidentales estén interesados en el arreglo de cualquier forma, sin importar quién será el protagonista en el proceso. Algunos de nuestros colegas de Europa Occidental tienen una manifiesta intención de jugar su propia carta, asumir el liderazgo para demostrar que son imprescindibles.

Nosotros, en cambio, no compartimos estas actitudes egoístas. Adelantamos la iniciativa de Astaná que ayudó de manera muy notable a conseguir la estabilidad en el terreno, separar la oposición armada de la mayoría de las organizaciones terroristas y asestar un golpe demoledor contra el EI en el territorio sirio, desde donde, por cierto, ya están huyendo a otros países. Pero es un tema aparte.

Ahora promovimos la iniciativa de convocar el Congreso para el Diálogo Nacional Sirio (CDNS). Cabe recordar que el proceso de Astaná comenzó hace un año tras diez meses de inacción total del foro de la ONU en Ginebra. En cuanto anunciamos la primera reunión en Astaná, los representantes de la ONU anunciaron la reanudación del proceso de Ginebra. Ojalá se hubieran inspirado en nuestro ejemplo tan concreto. Este año también ha habido un largo período de silencio en el foro de Ginebra. Entretanto, Arabia Saudí se ocupó de forma enérgica de unir la oposición y Rusia la apoyó activamente. Pero el proceso de Ginebra volvió a pararse. Cuando Arabia Saudí formó una delegación de tres grupos, el de Riad, de El Cairo y de Moscú, lo calificamos de gran avance. Aunque los líderes elegidos de la delegación conjunta empezaron a presentar unos ultimátums absolutamente inadmisibles intentando de esta manera desacreditar a nuestros colegas sauditas, que nos habían asegurado, al igual que el Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, que la delegación iría a Ginebra sin condiciones previas para entablar un diálogo directo con el gobierno. Pero los miembros de la delegación en cuestión, lamentablemente, engañaron a Staffan de Mistura y nuestros socios sauditas. Confío en que se emprendan medidas correspondientes para arreglarlo.

El Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, visitó Moscú. El Ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, y el servidor le explicamos que nos resultaba inadmisible semejante actitud de sus tutelados. Espero que se saquen las conclusiones correspondientes. Al mismo tiempo, estamos trabajando con el Gobierno sirio para que mantenga una actitud constructiva. Considero absolutamente incorrecto acusar al Gobierno de haberse negado a hablar con los que habían presentado, en contra de sus compromisos, el ultimátum sobre el cambio de régimen. Conviene revisar una vez más la composición de la delegación opositora. Ya se expulsaron de la misma algunos miembros más radicales pero parece que hace falta excluir a los que aún quedan en ella.

Al adelantar la iniciativa sobre el CDNS, teníamos en cuenta las circunstancias trascendentes relativas a la necesidad de implementar plenamente la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Estipula, entre otro, que deben sostenerse negociaciones directas entre la delegación gubernamental y todo la gama de la oposición, en el curso de las cuales los propios sirios decidirán el futuro de su país. Está claro que los delegados de los tres grupos (de Riad, El Cairo y Moscú) están muy lejos de representar a todo la gama de la oposición. La aplastante mayoría de ellos son emigrantes que viven en diferentes capitales del mundo pero no en Siria. Para cumplir lo estipulado en la resolución 2254 sobre el carácter inclusivo del diálogo, para que esté representada toda la gama de la oposición hicimos un llamamiento a los opositores en Siria a través de nuestros militares en la base aérea de Hmeymim y de los contactos establecidos por ellos durante la habilitación de las zonas de distensión y el trabajo para normalizar la situación en Alepo y otras localidades liberadas. Conseguimos involucrar a más de 1.700 personas en los esfuerzos por promover el diálogo político. Entre ellos hay jeques, líderes tribales, que, tal vez, no hayan participado en la guerra pero viven allí y se preocupan de cómo será la nueva Constitución de Siria. No están representados de ninguna manera en la delegación opositora que fue a Ginebra. Redactamos una larga lista y estamos terminando de consensuarla con Turquía e Irán, nuestros socios, los países garantes del proceso de Astaná.

El pasado 22 de noviembre, celebramos la cumbre tripartita en Sochi donde esta iniciativa fue apoyada. Explicamos al Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, que no se trata de arrebatarle el liderazgo al proceso de Ginebra sino de ayudar a impulsar un proceso constitucional mucho más amplio, con la participación no sólo de los opositores emigrantes, más representativo en aras de crear la comisión siria para redactar la nueva Constitución.

Una vez instituido dicho comité, el proceso de Ginebra recobrará aliento. Apoyaremos enérgicamente la redacción de la Constitución bajo la égida de la ONU y del Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

Pregunta: Una aclaración. ¿La presencia de Estados Unidos en el norte de Siria donde tiene ahora una decena de bases, ayuda a que se realice el Congreso del Diálogo Nacional Sirio o más bien obstruye el proceso político?  

Respuesta: Creo que esto no tiene que ver mucho con el Congreso. Y es que en este caso tenemos relativamente claro el cómo se va a desarrollar ese proceso. También vemos apoyo a la idea del Congreso sobre el terreno por parte de una mayoría aplastante de los sirios. Sí que nos preocupan las bases militares estadounidenses en Siria y en especial las informaciones de que en algunas de esas bases empiezan a entrenar a rebeldes, incluidos antiguos miembros de grupos terroristas. Lo hemos dicho públicamente más de una vez. Es una violación directa de la soberanía y la integridad territorial de Siria. El Gobierno de Siria ha mostrado un enfoque pragmático a la hora de interactuar con la Fuerza Aeroespacial de Rusia, que fue invitada de forma absolutamente legítima para combatir contra los terroristas. Ha sido una decisión pragmática que ha reflejado la prioridad de destruir a los terroristas. Comprendíamos que la coalición estadounidense (sobre todo si se le daba un pequeño empujón, porque al principio era muy pasiva) podía ayudar a erradicar los focos del terrorismo, y así ha ocurrido. Aunque está claro que los estadounidenses habían estado bastante flojos allí antes de llegar la aviación rusa. Su política planteaba muchas dudas, en particular respecto a lo indulgentes que se mostraban no sólo con el Frente Al Nusra, sino que también muy a menudo evitaban atacar a unidades del Estado Islámico cuando era necesario. Pero es otra historia.

Nosotros en cambio, por esas mismas razones pragmáticas, interactuamos  tanto con los estadounidenses como con los jordanos, en la zona de distensión sur. En Amán se ha puesto en marcha un centro de observación trilateral conjunto. Es una labor útil, en particular teniendo en cuenta la cercanía de los Altos del Golán y las preocupaciones de Israel. Son muchos los factores que hay que tener en cuenta. Es un enorme embrollo al que afectan muchas de las cosas que están pasando sobre el terreno, y también influyen los actores externos, ya que unos pujan por sus intereses o los de sus paisanos, congéneres o correligionarios, otros en cambio pretenden impedir que alguien afiance demasiado sus posiciones en Siria. Pero sin un diálogo sirio inclusivo, que es precisamente el que queremos lanzar, sin un diálogo en el que todos tengan representación y cuenten con la garantía de que sus intereses se respetarán en el futuro modelo de Estado sirio, ningún proceso de Ginebra podrá tener éxito. Espero que la celebración del Congreso del Diálogo Nacional Sirio a finales de enero permita dar un impulso práctico a las negociaciones de Ginebra, puesto que es preciso implicar en el proceso constitucional un abanico de fuerzas sirias mucho más amplio que el representado en Ginebra.

Pregunta: Hablemos ahora de las relaciones entre Rusia y Egipto. Recientemente se ha firmado un convenio relativo a la cooperación en el espacio aéreo con el uso de la infraestructura aeroportuaria. ¿Significa eso que parte del grupo aéreo que se encuentra ahora en Hmeymim se trasladará a Egipto? ¿Se habla de alguna cooperación en la lucha contra el terrorismo en territorio libio?

Respuesta: Nosotros interactuamos con nuestros colegas egipcios muy intensamente y desde hace mucho tiempo. Estamos desarrollando asociación estratégica en todos los ámbitos (economía, comercio, inversiones). Tenemos asimismo proyectos para construir una central nuclear y crear un polígono industrial ruso en Egipto, entre otras muchas cosas, y por supuesto lazos culturales y humanitarios. Los vínculos militares y técnico-militares ocupan un lugar muy importante, en primer lugar en el contexto de la amenaza que generan los terroristas en toda esa región y que está muy presente en particular en Egipto.

Apoyamos inequívocamente la determinación del Gobierno egipcio para librar una lucha sin cuartel contra el terrorismo. Nuestra cooperación técnico-militar en forma de suministros de equipos y armamento necesarios para una operación antiterrorista se desarrolla de manera muy intensa. Los militares de ambos países tienen nexos estrechos y celebran ejercicios conjuntos, lo que facilita el intercambio de experiencias, en particular de aquella que hemos adquirido en Siria combatiendo el terrorismo.

No se planea traslado alguno de nuestros militares en forma permanente al territorio de Egipto desde Hmeymim.

Recientemente los Gobiernos de la Federación de Rusia y la República Árabe de Egipto suscribieron un protocolo técnico sobre cooperación en materia de seguridad de la aviación civil que refleja la naturaleza de asociación de nuestras relaciones. Este documento especifica detalles como la tramitación gratuita de solicitudes de vuelo en el espacio aéreo del otro país, la prestación de servicios de navegación militar o la vigilancia de lugares de estacionamiento. Se trata de medidas militares recíprocas conforme al principio de la nación más favorecida.

Pregunta: Hace poco fue asesinado el expresidente de Yemen Ali Abdalá Saleh, y en estos momentos la situación allí es turbia. ¿Cómo Rusia ve lo que está pasando en Yemen? La embajada de Rusia en Yemen se trasladó a Arabia Saudí. ¿Cómo, en su opinión, se podría lograr avances en el proceso político, habida cuenta de las desavenencias que vemos entre los países del golfo Pérsico?

Respuesta: El asesinato del expresidente yemení Ali Abdalá Saleh ha agravado seriamente la situación y ha llevado a la radicalización del movimiento hutí. Tenían una alianza con el Congreso que lideraba Saleh, pero después surgieron discrepancias internas. Estuvimos animando a unos y a otros a implicarse en un diálogo nacional, llamamiento que parecía tener una acogida favorable, pero algo se torció. Seguramente, existen factores subjetivos que se deben tomar en consideración. Indudablemente, pase lo que pase (ahora hay un deterioro serio allí, existe la amenaza de un bloqueo total), no existe otra vía más que las negociaciones de paz. Formamos parte del grupo de apoyo que se reúne para colaborar con el enviado especial del Secretario General de la ONU para Yemen. Espero que promueva iniciativas imparciales en pro de la unidad y que no tome partido por ninguno de los bandos, que es muy importante para un mediador.

También conversamos, por supuesto, con nuestros colegas saudíes, estadounidenses, británicos e iraníes. He dicho antes al contestar a otra pregunta que desde luego sería mucho más fácil resolver muchas cosas si en la región del golfo Pérsico se lograra entendimiento entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y la República Islámica de Irán. El permanente recelo mutuo y la negativa a contactar sólo empeoran la situación. Es importante hablar cara a cara y escuchar las preocupaciones del otro, así como buscar vías para tenerlas en cuenta. Espero que lo alcancemos.

Pregunta: El año que viene, en varios países de América Latina se celebrarán elecciones. Un interés especial lo representan México, Venezuela y Cuba. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, declaró que planea abandonar su cargo en abril próximo. ¿Hay que esperar en esta coyuntura algunas modificaciones del rumbo en México, un mejoramiento de la situación en Venezuela, especialmente en lo que se refiere a la tensión entre el Gobierno y la oposición, cambios drásticos en Cuba?

Respuesta: Mantenemos unas relaciones muy buenas con América Latina. Vemos que el proceso político se desarrolla por ciclos allí. Hace tiempo, llegaron al poder en su mayoría los Gobiernos de izquierda. Ahora observamos el ascenso de los Gobiernos de derecha. Puedo decir, basándome en mis propias sensaciones, que no observamos cambios drásticos en la actitud de los países latinoamericanos hacia las relaciones con Rusia. Las discrepancias entre los respectivos partidos se refieren, ante todo, a su vida interna, como pasa con frecuencia. Aunque no podemos pasar por alto los intentos de varios socios occidentales de ejercer la influencia en las elecciones, por ejemplo, en Venezuela.

En Venezuela se produjeron cambios muy positivos, en particular, tras las recientes elecciones regionales y municipales que, para sorpresa de los que esperaban un escándalo, transcurrieron en forma pacífica y sus resultados se reconocieron. En Venezuela transcurre un proceso negociador entre el Gobierno y la oposición. Estoy seguro de que si nadie se injiere, lograrán llegar a un acuerdo. Tales indicios ya se observan. Mientras, desgraciadamente, en cuanto comience un progreso, aparecen los que tratan de convencer a los opositores de endurecer su postura. Y nosotros exhortamos a no hacerlo. Esto no corresponde a los intereses de Venezuela ni a los de toda América Latina.

En lo que se refiere a México, no vemos algún “factor ruso” en las elecciones celebradas en este país. Gracias a Dios, nadie nos acusa de injerirnos en este proceso en México. Me voy a desviar del tema para decir que no hemos recibido una sola prueba de los Gobiernos que nos acusan de injerirnos en sus asuntos internos. Ni una sola prueba. Esto quiere decir que no las tienen.

Tenemos con México buenos planes de fomento de la cooperación en el ámbito de inversiones, comercio, aviación civil, muchas áreas de alto contenido tecnológico. Cooperamos con los mexicanos en la ONU, en el marco del G20, la CELAC.

Por lo que se refiere a Cuba, es nuestro viejo amigo y socio probado por el tiempo. Es un país que se hizo legendario en su Hemisferio y en todo el mundo. Es un país que, creo yo, no ha perdido su dignidad y orgullo a pesar de las duras pruebas que tuvo que soportar. Mantenemos un contacto permanente con las autoridades actuales de Cuba, con todos sus representantes. No vemos motivos para que nuestras relaciones cambien tras la convocatoria de un nuevo Parlamento en abril próximo que elegirá a un nuevo líder. Oteo el futuro con optimismo.

Pregunta: La política migratoria de Donald Trump sigue suscitando indignación en América Latina. Mientras, la lista de los que critican a Washington no aumenta. Todo lo contrario, la región continúa girando a la derecha. En esta coyuntura crece la influencia de China en varios países. ¿Cómo se comportará Rusia con sus socios de América Latina en estas circunstancias? ¿Continuará la cooperación con sus socios históricos, se desarrollarán las relaciones pragmáticas con otros países de la región?

Respuesta: En cuanto a la inmigración, este problema no nos afecta directamente en relación con América Latina, América del Sur y del Norte y el Caribe. Sólo podemos comentarlo partiendo de problemas universales de inmigración que surgen en la etapa actual no sólo en la región de Ud. sino en otras también, incluido el norte de África, Oriente Próximo, el norte de Europa, otras partes del mundo.

Hace casi un año, en Nueva York se decidió iniciar las negociaciones sobre la redacción de un convenio en materia de migración legal ordenada que arrancaron a principios de diciembre en México. Desgraciadamente, la delegación de EEUU no llegó. EEUU anunció su retirada de este proceso, aunque respaldó la decisión tomada el año pasado sobre el inicio de las negociaciones. En este caso concreto, la nueva administración no quiere seguir los pasos emprendidos por  la administración de Barack Obama (podemos observarlo en otras situaciones también). Mientras, el problema no desaparece, hay que llegar a un acuerdo sobre la migración.

En Europa nos pronunciamos por buscar acuerdos en relación con los flujos migratorios tomando en consideración las causas que impulsaron estos flujos a gran escala. Las causas están claras: la “primavera árabe” en que se injirieron, la martirizada Libia que se convirtió de inmediato en una “zona gris”, un corredor para el tráfico ilegal de armas, para el traslado de extremistas hacia el sur y de inmigrantes hacia el norte, etc.

En América Latina, gracias a Dios, no hubo tales catástrofes comparables con lo que tuvo lugar en Oriente Próximo y el Norte de África. Pero, en todo caso, es necesario buscar fórmulas de compromiso. Según entiendo, la mayoría de inmigrantes que preocupan a Washington son inmigrantes económicos que simplemente buscan una vida mejor. No seré yo quien decida sino los que viven en esta región. Simplemente, creo que siempre es mejor llegar a un acuerdo que aislar a alguien, es mejor tender puentes que levantar muros. Espero que así suceda al final.

Por lo que se refiere a la atención que presta China a esta región, es lógico. China es actualmente la segunda potencia económica del mundo (y próximamente será la primera). China tiene intereses, recursos financieros que desea invertir con provecho para su economía, para su país que no dispone de muchas reservas minerales. Está claro que América Latina es una región prometedora para nuestras empresas también. Conforme a las capacidades de nuestros operadores económicos, desarrollamos una actividad intensa en América Latina también.

No puedo descartar y hasta creo que sería oportuno (los primeros contactos ya se han establecido) que nuestros empresarios y los chinos barajasen las posibilidades de aunar sus esfuerzos. Hay muchos proyectos que permiten hacerlo. A medida que el sector de negocios ruso y el chino profundicen en América Latina y entiendan mejor lo que pasa, estoy seguro de que tales proyectos se ejecutarán no sólo por Rusia y China en conjunto sino también en el marco de BRICS, del nuevo Banco de Desarrollo de BRICS fundado en la etapa inicial para financiar proyectos en los países del grupo. Mientras, sus Estatutos no descartan la ejecución de proyectos en otras regiones también (su oficina de representación se abre en Sudáfrica). Creo que es una forma prometedora de cooperación también que podría practicarse en un futuro.

Pregunta: Con la administración actual en Washington parece que las relaciones entre EEUU y Cuba se empeoraron en comparación con la administración de Barack Obama. La situación se agravó sobre todo después de que la administración de Donald Trump acusara a las autoridades cubanas de ataques acústicos contra los diplomáticos estadounidenses en Cuba. ¿Qué se puede esperar de las relaciones bilaterales de Cuba y EEUU en esta coyuntura?

Respuesta: Esto no nos alegra. Apoyamos enérgicamente la normalización de las relaciones anunciada por la administración anterior después de la visita del Presidente de EEUU, Barack Obama, a Cuba, y la reapertura de la Embajada de EEUU. Aunque, sería justo decir que la Sección de intereses de EEUU en Cuba funcionaba como una Embajada real, como la misión diplomática más numerosa en La Habana, mucho mayor que cualquier otra Embajada. Mientras, los símbolos son importantes en las relaciones políticas entre países, en la diplomacia. La reapertura de la Embajada de EEUU en La Habana y de la Embajada de Cuba en Washington fue una señal muy positiva.

Se emprendieron varios pasos concretos para normalizar los lazos económicos y comerciales también, aunque los problemas principales persisten. Me refiero al embargo económico y comercial impuesto hace 55 años y que anualmente se somete a críticas en la Asamblea General de la ONU, contra lo que vota EEUU y uno ó dos aliados suyos próximos o no tan próximos. La Unión Europea vota con todo el mundo restante. Queda, naturalmente, el problema de la base de Guantánamo, incluido su funcionamiento ilegal como cárcel. Mientras, todos estos asuntos deben regularse por acuerdos bilaterales. Apoyaremos las posiciones soberanas de las autoridades cubanas.

En lo que se refiere al bloqueo y al embargo, si era preciso demostrar a alguien que es inútil aplicar tales medidas de coerción para conseguir objetivos políticos, Cuba lo demostró. Desgraciadamente, no sacan lecciones de esta situación y hoy, empezando por Barack Obama, los estadounidenses recurren de inmediato a sanciones cuando no pueden conseguir algo en la diplomacia. Corea del Norte que acabamos de discutir, es un ejemplo afín. Tenemos fuerzas. Al parafrasear un famoso refrán, se puede decir que si hay fuerza, no se necesita diplomacia.

Quisiéramos que EEUU normalizasen las relaciones con Cuba. En vez de ello, se lanzaron  las acusaciones de ataques acústicos contra empleados de la Embajada. He oído decir que hubo contactos entre los cubanos y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), en particular, en La Habana, que los representantes del FBI no encontraron algo que confirmase la versión sobre la existencia de un arma acústica. Mientras, supuestamente, el FBI, como jueces instructores honestos, informaron de sus conclusiones a los políticos quienes decidieron no hacerlo público. He oído decirlo. No puedo garantizar que haya sido así, pero si no hubiera sido, creo que EEUU habría emprendido ya algunas medidas prácticas y jurídicas. Por si fuera poco, nadie pudo explicar qué es lo que se entiende bajo ataque acústico.

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