25 diciembre 201711:16

Entrevista concedida por el Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, a la Agencia de Información Internacional Rossiya Segodnya, 25 de diciembre de 2017

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Pregunta: Donald Trump ha manifestado que planea sostener con Vladímir Putin un encuentro sobre Corea del Norte, el Presidente ruso también ha expresado estar dispuesto para el diálogo. ¿Cuándo podrían sostenerse estas negociaciones y en qué formato? Para mejorar las relaciones entre ambos países ¿se puede cifrar esperanzas únicamente en los contactos personales entre los líderes o existen otras variantes para prevenir que la situación se degrade hasta un nuevo telón de acero?

Respuesta: Últimamente, los contactos entre los presidentes de Rusia y EEUU son bastante intensos. Por regla general, no se limitan a un solo problema sino que abarcan una amplia gama de temas bilaterales e internacionales.

Las fechas de un nuevo encuentro personal de momento no se han discutido. Vladímir Putin y Donald Trump se entrevistaron durante la cumbre del Foro de Cooperación Asia – Pacífico en Da Nang, donde aprobaron una importante Declaración conjunta sobre Siria. Después de aquella cumbre, los máximos dignatarios ya en tres ocasiones – el 21 de noviembre, el 14 y 17 de diciembre, conversaron por teléfono. Por supuesto, abordaron también la situación en la Península de Corea.

El secretario de Estado Rex Tillerson y yo con regularidad discutimos las cuestiones clave de la agenda ruso-estadounidense. Sobre los temas más palpitantes se celebran adicionalmente consultas de expertos.

El diálogo con la Administración de EEUU se mantiene también por canales de otros organismos, incluidos los servicios secretos. Durante una reciente conversación telefónica, el Presidente de Rusia agradeció a Donald Trump los datos de información facilitados por la CIA que ayudaron a detener a los terroristas que preparaban atentados con explosivos en la Catedral de Nuestra Señora de Kazan de San Petersburgo y en otros sitios de esta ciudad. Es un ejemplo de la cooperación real entre Rusia y EEUU.

Al propio tiempo, nos damos cuenta de que en las relaciones entre ambos Estados existen no pocos problemas, tanto añejos como recientes, mejor dicho, fraguados adrede. El principal de ellos es la histeria rusófoba que se apoderó de la clase política washingtoniana y ya adquirió, sin pecar de exagerados, un perfil paranoico. Es precisamente esta histeria la que impide avanzar en las áreas importantes para nuestros países, provocando mayor tensión en la palestra internacional.

Este verano, EEUU aprobó la ley “Contrarrestando a los adversarios de América mediante sanciones” apuntada contra nuestro país. Es harto conocida la situación con la ocupación ilegal, de hecho, absorción hostil, de nuestros inmuebles diplomáticos.

El FBI ejerce presiones sobre nuestros diplomáticos, poniéndoles trabas en su trabajo. Se ha orquestado una campaña de hostigamiento de los medios rusos, ante todo, de la cadena televisiva Russia Today. Y es tan sólo una parte de una amplia lista de acciones antirrusas inmotivadas. El grupo de cabildeo que se empeña en perjudicar a Rusia, procura la adopción de nuevos pasos inamistosos y hasta manifiestamente hostiles.

No creo, sin embargo, que el término telón de acero sea aplicable a las relaciones ruso-estadounidenses en la etapa actual. Lo más probable es que se trate de otro arrebato de macartismo​ contra el que la sociedad estadounidense, a juzgar por todo, no ha adquirida una inmunidad plena. Yo, personalmente, estoy seguro de que, igual como hace varias décadas todos en EEUU se cansaron de la caza de brujas instrumentada por el senador Joseph McCarthy y ésta al fin y al cabo se extinguió, en la situación actual se producirá una desintoxicación seguida de una recuperación. Aunque el tiempo será desperdiciado.

Nosotros, por nuestra parte, actuamos con espíritu pragmático. Damos unas réplicas merecidas a las invectivas agresivas, sin pretender exacerbar la confrontación. También en adelante defenderemos consecuente y enérgicamente nuestra postura, haciendo a nuestros colegas en Washington volver a los principios fundamentales sobre los que ha de estructurarse un diálogo. Los más importantes de estos principios son la toma en consideración y el respeto de los intereses de cada cual. Sin esto será simplemente imposible sanear las relaciones, como tampoco conseguiremos cooperar con eficacia en los asuntos internacionales.

Pregunta: ¿Existe la probabilidad de que en 2018 en Siria se logre el arreglo político? ¿Serían posibles la adopción de una nueva Constitución de Siria y la celebración de los comicios? ¿Cuándo? ¿Participaría Bashar Asad en los comicios? ¿Está dispuesta Rusia a aportar su contribución al mantenimiento de la seguridad en la República Árabe Siria durante los comicios? ¿No recela Ud. que, tras la retirada del contingente ruso, la coalición liderada por EEUU pueda iniciar operaciones contra las fuerzas gubernamentales o incluso intente derrocar a Bashar Asad?

Respuesta: Confiamos en que en el año entrante, la situación en Siria siga evolucionando hacia la estabilización y un arreglo político a largo plazo. Las premisas para ello ya están sentadas. Las Fuerzas Armadas de la República Árabe de Siria, apoyadas por la Fuerza Aeroespacial de Rusia, derrotaron el EI, neutralizaron militarmente a sus fuerzas restantes. Paralelamente, continuamos aplicando esfuerzos para afianzar las tendencias positivas en el terreno en aras de la reconciliación, retorno a una vida pacífica y reconstrucción del país.

Desde el comienzo del conflicto, hemos estado llamando a un amplio diálogo sirio para solucionar los principales problemas de la agenda nacional. Hoy los sirios necesitan, de hecho, elaborar un nuevo contrato social que ponga los cimientos para la futura Siria renovada. Nadie tiene derecho a imponerles su voluntad ni soluciones hechas. Sólo el pueblo sirio, en su diversidad étnica y confesional, puede y debe decidir cómo quiere vivir en su país.

Continuamos promoviendo la iniciativa de convocar el Congreso del Diálogo Nacional Sirio concebido para hacer realidad la idea de un diálogo sirio inclusivo y servir de apoyo a las negociaciones entre las delegaciones del Gobierno de la República Árabe Siria y la oposición bajo los auspicios de la ONU en Ginebra. En el marco del formato de Ginebra deben formalizarse definitivamente los acuerdos alcanzados por mutuo consentimiento de los bandos sirios sobre la reforma constitucional y las elecciones bajo supervisión de la ONU, tal como prevé la resolución 2.254 del Consejo de Seguridad de la ONU.

En lo referente a la participación de Bashar Asad en las futuras elecciones, es una pregunta que se debe hacer al Presidente sirio. En general partimos de que nadie tiene derecho a imponer a un Estado soberano unas condiciones discriminatorias para algunos de sus ciudadanos o grupos de la población.

Como ya he mencionado, el 11 de noviembre en los márgenes de la cumbre de la APEC en Da Nang, los presidentes de Rusia y Estados Unidos aprobaron una declaración conjunta en la que se reafirma el compromiso común para preservar la unidad, la soberanía, la integridad territorial y el carácter laico del Estado sirio. Con regularidad  planteamos ante los socios estadounidenses el tema de la ilegalidad inicial que tiene desde la óptica del derecho internacional su actividad armada en territorio sirio. El Gobierno de la República Árabe Siria aún podía tolerar de facto la presencia de los norteamericanos en aras de los objetivos urgentes de la lucha antiterrorista. Pero los intentos de justificar su permanencia en Siria tras la derrota del Estado Islámico no resisten críticas. En la práctica, la presencia ilegal de militares estadounidenses crea obstáculos reales para la solución política y pone en tela de juicio la unidad del país.

Continuaremos brindando apoyo a los sirios para normalizar la situación, restablecer la paz y el orden. Al colaborar con socios regionales e internacionales, seguiremos haciendo hincapié en la necesidad de respetar la soberanía, la independencia y la integridad territorial de ese Estado. 

Pregunta: ¿Intenta Moscú establecer un canal permanente y regular de comunicación de alto nivel con Pyongyang, con quién exactamente y por qué no se ha podido hacer eso hasta la fecha? Occidente critica a Rusia por una "posición no lo bastante firme" respecto a Corea del Norte. ¿Existen algunas "líneas rojas" en las acciones de Pyongyang cuya transgresión haría a Rusia actuar con más contundencia?

Respuesta: Por supuesto que estamos seriamente preocupados por la pretensión de Corea del Norte de hacerse con el estatus de potencia nuclear. Jamás lo aceptaremos ni aprobaremos. Los pasos que da Pyongyang en esta dirección amenazan con arruinar el régimen global de no proliferación, y son sencillamente peligrosos en el contexto de las actuales tensiones en la península de Corea.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia se ha implicado durante años en la elaboración de las correspondientes resoluciones que prohíben a Corea del Norte llevar a cabo ensayos nucleares y lanzamientos de misiles balísticos. Las duras sanciones internacionales vigentes en la actualidad tienen el objetivo específico de impedir el desarrollo de los programas nuclear y balístico de Pyongyang.

No nos regimos por la lógica de las "líneas rojas" cuya transgresión por Corea del Norte debería castigarse supuestamente, sino por la necesidad de un trabajo coherente y meticuloso con Pyongyang en aras de alcanzar el fin principal y último que es la desnuclearización y la consolidación del estatus no nuclear de la península de Corea. Es por eso que no compartimos la apuesta de algunos países por ejercer la máxima presión a Corea del Norte que a menudo es interpretada por ellos como la imposición de un bloqueo económico y político total de ese país por todos los medios disponibles, sin tomar en consideración en absoluto el hecho de que la puesta en práctica de semejante plan provocaría una verdadera catástrofe humanitaria.

Instamos a nuestros socios a que se centren en solucionar problemas concretos de la península de Corea a través de negociaciones, objetivo que exige desarrollar contactos con Pyongyang en lugar de romperlos.

Por nuestra parte intentamos mantenerlos al máximo nivel posible. Naturalmente que tenemos establecido un mecanismo bilateral de consultas relativas a la puesta en marcha de la hoja de ruta rusa para la solución de la situación coreana.

Tenemos la firme convicción de que no sólo Corea del Norte sino también EEUU y sus aliados deben evitar cualquier paso capaz de provocar una crisis, y lanzar al fin un proceso de negociaciones, objetivo con el que Rusia colaborará en todo lo posible.

Pregunta: La infraestructura militar de la OTAN y Estados Unidos, en particular cerca de las fronteras rusas, cada vez tiene mayor envergadura. ¿Qué respuesta podría dar Rusia? ¿Por qué no se plantea el tema de bases militares en el exterior, digamos en América Latina? 

Respuesta: Seré breve. En efecto, el incremento de la infraestructura militar de la OTAN cerca de las fronteras rusas, el despliegue del escudo antimisiles de EEUU en Europa causan una preocupación de lo más profunda. Semejantes pasos destructivos, que socavan el principio de indivisibilidad de la seguridad, conducen a un mayor aumento de la tensión en el espacio euroatlántico y ahondan las líneas divisorias en el continente europeo. En este contexto, estamos tomando medidas complementarias razonables para incrementar la capacidad de defensa y proteger los intereses nacionales. Según destacó el presidente de Rusia, Vladímir Putin, durante su gran rueda de prensa el 14 de diciembre, garantizaremos nuestra propia seguridad sin entrar en ninguna carrera armamentista.

Al mismo tiempo, a diferencia de ciertos países, no somos partidarios de una expansión militar. Instalar bases en el exterior, en particular en América Latina, en aras de proyectar fuerza no es un objetivo en sí para nosotros.

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