29 septiembre 201711:05

Discurso pronunciado por el representante permanente de Rusia ante la OSCE, Alexander Lukashévich, en la reunion del Consejo Permanente de la OSCE en respuesta a los informes del jefe de la Misión de Observación Especial de la OSCE, Ertugrul Apakan, y el representante especial del presidente en ejercicio de la OSCE para Ucrania y en el Grupo de Contacto, Martin Sajdik, Viena, 28 de septiembre de 2017

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Estimado señor presidente,

Saludamos al representante especial del presidente en ejercicio de la OSCE para Ucrania y en el Grupo de Contacto, Martin Sajdik, y al jefe de la Misión de Observación Especial de la OSCE, Ertugrul Apakan. Les agradecemos por su trabajo que es nada fácil.

Desgraciadamente, a pesar de sus esfuerzos, señores, el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk, la única herramienta posible para arreglar el conflicto de Ucrania sigue estando en un punto muerto. Kiev intenta tergiversar el contenido y el orden del cumplimiento de las medidas acordadas, privar estos acuerdo de sentido.

A pesar de la tregua con motivo del inicio del año escolar, los uniformados ucranianos (tanto las Fuerzas Armadas de Ucrania, como los voluntarios) siguen lanzando ataques de artillería contra los poblados y objetos de infraestructura de Donbás. El uso arbitrario de morteros y otros tipos de armas prohibidas causan víctimas entre los civiles. Según los datos de la Misión de Observación Especial (MOE), sólo en septiembre resultaron heridos tres habitantes civiles de  Yasinovataya, Donetsk y Trudovskij.

El informe de la MOE sobre las víctimas en el este de Ucrania en 2016 pone de relieve que la mayoría de víctimas es el resultado de ataques de artillería contra el territorio bajo el control de la milicia. Durante un año, en varias regiones de la provincia de Donetsk los uniformados ucranianos mataron a 45 civiles y dejaron heridos a 197; en varias regiones de la provincia de Lugansk 12 civiles murieron y otros 27 resultaron heridos. 156 heridos vivían en la ciudad de Donetsk y sus alrededores. Esta zona se convirtió en un “punto caliente” después de que, en febrero de 2016, las Fuerzas Armadas de Ucrania ocuparon la zona industrial de Avdeevka. La ofensiva lanzada por los uniformados de Kiev agudizó la tensión en torno a los puestos de control en la línea divisoria, en particular, en el área de Berezovoye-Yelenovka. El 27 de abril de 2016, tras un ataque de artillería lanzado por las Fuerzas Armadas de Ucrania, en Yelenovka murieron 4 civiles y otros 5 resultaron heridos. Los observadores registraron una agudización similar después de que las Fuerzas Armadas de Ucrania avanzaron cerca de Novoaleksandrovka y Mayorsk.

Hemos tomado nota de los casos mencionados en el informe de Ertugrul Apakan cuando los uniformados ucranianos detienen en la línea divisoria a los padres con sus hijos sin darles la posibilidad de regresar al territorio que está bajo el control de las milicias. Consideramos que es una burda violación de sus derechos.

Es evidente que Kiev no está interesado en la distensión en la línea de contacto, persiste en eludir la separación de fuerzas ya acordada en Stanitsa Lugánskaya y no está dispuestro a acordar nuevas zonas. Desde el pasado 22 de agosto los observadores no han detectado violaciones del régimen de alto el fuego dentro de la zona de separación de fuerzas en Stanitsa Lugánskaya. Han pasado cinco semanas desde entonces. El cumplimiento del régimen de alto el fuego total durante siete días verificado por la Misión Especial de Observación se ha registrado 11 veces desde mediados de julio. Las milicias llevan tiempo preparadas para la separación de fuerzas. Kiev está saboteando abiertamente el proceso.

En la línea de contacto están siendo más activos los francotiradores ucranianos, en las zonas controladas por las milicias hacen incursiones regulares grupos de sabotaje.

Semejante táctica, según se ha revelado, entraña una amenaza también para la Misión Especial de Observación. Un informe de la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta constató que es poco probable que la mina que explotó al paso de un vehículo de la Misión fuera colocada por las milicias. Los representantes de ciertas zonas de la provincia de Lugansk desconocían la presencia de otras dos minas sin explotar en la carretera. Durante la investigación las milicias colaboraron de forma constructiva con los peritos criminalistas, cosa que no se puede decir de la parte ucraniana. Kiev no ha facilitado hasta la fecha el vídeo completo de la explosión que se grabó desde la zona controlada por las FFAA de Ucrania. La cámara tenía una buena capacidad de aproximación, y su giro para seguir el movimiento de los vehículos de la Misión se realizó manualmente. No tenemos motivos razonables para dudar de la implicación de saboteadores de las FFAA de Ucrania en esa explosión. Contamos con que los culpables tendrán su merecido castigo.

Contamos con un pronto levantamiento de las restricciones al patrullaje de la Misión en la línea de contacto, y con un trabajo más activo de desminado. Kiev restringe activamente la libre circulación de la Misión bajo el pretexto del peligro de minas. Entre el 18 y el 24 de septiembre los observadores no pudieron llegar al destino en 22 ocasiones debido a carteles de advertencia colocados en el territorio controlado por las FFAA de Ucrania, que producen el mismo espanto a los observadores que las amenazas y los disparos al aire. Estas restricciones son omitidas injustificadamente a la hora de publicar las estadísticas generales. La frase «salvo restricciones relacionadas con la posible presencia de minas y proyectiles sin detonar» oculta la mayoría de las infracciones en el territorio bajo control del Gobierno.

Sin embargo, también han tenido lugar amenazas directas contra el personal de la Misión. El 17 de septiembre en Atamán, provincia de Jersón, guardias fronterizos ucranianos en tres ocasiones azuzaron a perros contra los observadores. El 20 de septiembre, agentes de seguridad exigieron a los observadores que revelaran su nacionalidad. Condenamos estos casos, así como todas las restricciones de la libre circulación de la Misión, vengan de donde vengan.

Hemos tomado nota de que Ucrania tiene ahora otro tramo de la frontera que escapa al control del Gobierno, el paso fronterizo de Shehyni a traves del cual irrumpió Mijaíl Saakashvili, «el hombre sin pasaporte». Consideramos importante que la Misión intentara hacer seguimiento de estos hechos.

Para una mayor eficacia de la Misión, estimamos conveniente el establecimiento de una interacción más respetuosa con el Centro Conjunto para el Control y la Coordinación. Ambas misiones tienen como objetivo facilitar la distensión y la paz, la estabilidad y la seguridad. Lamentablemente, la política de Kiev que exigió excluir a representantes milicianos de la labor del Centro Conjunto complicó significativamente esta labor. Pedimos a la dirección de la Misión evitar los intentos de responsabilizar al Centro de la falta de comunicación entre las partes en conflicto.

Señor Presidente,

Dar una solución estable al conflicto interno ucraniano es posible sólo a través del diálogo directo entre Kiev, Donetsk y Lugansk y el avance simultáneo en materia de seguridad y política, así como con unos esfuerzos eficaces en el ámbito humanitario y económico. La secuencia de los pasos está establecida explícitamente en el Conjunto de Medidas de Minsk avalado por la resolución 2.202 del Consejo de Seguridad de la ONU.

El cese del fuego en la zona del conflicto es posible, estamos totalmente de acuerdo en esto con la dirección de la Misión. Para ello es necesario lograr la separación de fuerzas, retirar el armamento, eliminar la posibilidad de actuar «por su cuenta» para los batallones de voluntarios. Una vez que esto se consiga, habrá que pensar en las medidas para consolidar la situación y garantizar la estabilidad del alto el fuego. Es precisamente por ello que el esfuerzo principal se debe centrar en la línea de contacto.

Aclaremos: primero la solución política y después la recuperación del control de la frontera por el Gobierno. Mientras no exista una ley de vigencia permanente sobre el estatus especial de Donbás, no exista una reforma constitucional que fije ese estatus, no se podrá hablar de la frontera. Sólo el cumplimiento total de los Acuerdos de Minsk brindará a Kiev la posibilidad de preservar la integridad territorial, sólo los Acuerdos de Minsk hacen que ciertas zonas de las provincias de Donetsk y Lugansk se mantengan como parte del territorio de Ucrania. Recordamos: el restablecimiento del control total de la frontera nacional por parte del Gobierno ucraniano en toda la zona del conflicto debe comenzar al día siguiente de las elecciones locales y concluir tras lograrse una solución política integral (párrafo 9 del Conjunto de Medidas).

De momento, Kiev no hace esfuerzos para lograr una solución política al conflicto. Peligra la prórroga de la vigencia de la ley de estatus especial de Donbás. Negarse a dar este paso necesario, sustituir la ley por una nueva que no se ajuste al Conjunto de Medidas implica un agravamiento crítico del proceso de paz. La falta de voluntad de los negociadores ucranianos para buscar una solución política se hace patente también en las reuniones del Grupo de Contacto donde estos se niegan a fijar la fórmula de Frank-Walter Steinmeier que fue acordada en el «formato de Normandía» y que conjuga la celebración de las elecciones y la entrada en vigor de la ley de estatus especial de Donbás.

En materia humanitaria aplaudimos la entrega al territorio bajo control de las FFAA de Ucrania de un grupo de personas detenidas en ciertas zonas de la provincia de Donetsk y no vinculadas al conflicto. Esperamos que ahora se produzcan no solo acciones similares por parte de Lugansk, sino también los pasos de Kiev para devolver a personas retenidas a ciertas zonas de las provincias de Donetsk y Lugansk.

Subrayamos, una vez más, la necesidad de un seguimiento minucioso de la situación en el resto del territorio ucraniano. Observamos que últimamente la Misión presta más atención a ello.

Una preocupación especial la causan las continuas acciones agresivas de las autoridades de Kiev respecto a la lengua y la cultura rusa, los intentos de llevar a cabo una limpieza del espacio cultural e histórico conforme a las exigencias de los nacionalistas ucranianos. Las acciones de Kiev en este ámbito recrean de facto las causas que fueron el punto de partida del conflicto ucraniano. La Ley de Educación promulgada por el Presidente de Ucrania no solo vulnera las normas universalmente reconocidas en materia de defensa de los derechos de las minorías étnicas, sino contradice el Conjunto de Medidas de Minsk.

Son peligrosas las medidas inamistosas para prohibir el centro cultural de Rusia cuya actividad va dirigida entre otras cosas a fomentar los intercambios culturales y juveniles entre los dos países.

Les recordaré que las agresiones contra la lengua rusa fueron precisamente el primer paso de aquellos que se hicieron con el poder en Kiev como consecuencia del golpe de Estado en febrero de 2014. Era algo que se temían, con toda razón, los habitantes de Crimea y Donbás.

No se pueden pasar por alto los sucesos trágicos del 2 de mayo de 2014 en Odesa. Kiev ha tenido más de tres años para llevar a cabo una investigación profesional e imparcial, cosa que no ha hecho. Diecinueve personas pasaron encarceladas mucho tiempo solo por haber protestado contra el golpe de Estado. Los cargos en su contra finalmente tuvieron que ser retirados por una resolución del Tribunal de Chernomorsk. La detención de dos absueltos de este caso –el ciudadano de Rusia Evgueni Mefédov y el ucraniano Serguéi Dolzhenkov– fue una burla a la justicia. Se presentaron contra ellos acusaciones falsas. De facto, ambos siguen siendo presos políticos en Ucrania y deben ser excarcelados de inmediato.

Entretanto, los verdaderos autores del crimen continúan impunes.

A este respecto, consideramos necesaria una investigación internacional independiente de los acontecimientos del 2 de mayo de 2014 en Odesa. Ucrania ha sido incapaz de hacerlo.

Cabe recordar que sigue sin resolverse el caso de «los francotiradores del Maidán».

Esperamos una respuesta adecuada a este respecto no solo por parte de la Misión, sino de las instituciones de la OSCE.

Permítanme agradecer una vez más a sus excelencias los embajadores Martin Sajdik y Ertugrul Apakan y trasmitir palabras de apoyo y reconocimiento a todos los observadores de la Misión Especial de Observación. 

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