4 abril 201709:52

Artículo del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, “Asociación basada en la confianza: el 25º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Rusia y Azerbaiyán” publicado en el periódico Bakinski rabochi (Azerbaiyán)

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El 4 de abril, celebramos una fecha importante: el 25º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Rusia y la República de Azerbaiyán.

Naturalmente, los dos pueblos que pasaron juntos a través de muchas pruebas mantienen vínculos desde hace siglos. Un puesto especial en nuestra historia común lo ocupa la Gran Guerra Patria (1941-1945). En aquellos años duros combatíamos juntos en los frentes y asestamos un golpe demoledor a la ideología misantrópica criminal. En Rusia y en Azerbaiyán honran hoy la memoria de los héroes fallecidos, rinden homenaje a los veteranos.

Durante los últimos 25 años, logramos conservar e incrementar el legado inapreciable de amistad y confianza mutua. Hoy somos socios estratégicos, de hecho. Las relaciones ruso-azerbaiyanas basadas en los principios de igualdad y buena vecindad, en los destinos entrelazados de millones de personas se desarrollan de modo progresivo y adquieren una nueva calidad en el marco de tales documentos fundamentales como el Tratado de Amistad, Cooperación y Seguridad Mutua del 3 de julio de 1997 y la Declaración de Amistad y Asociación Estratégica del 3 de julio de 2008. Se amplían los intercambios interparlamentarios, interdepartamentales e interregionales, los contactos humanos. Un impulso necesario a la actividad conjunta lo da un diálogo confidencial e intenso entre los presidentes, Vladímir Putin y Heydar Aliyev.

Se alcanzaron grandes éxitos en el ámbito de cooperación económica y comercial: en 2014, el intercambio comercial ascendió a una cifra récord de 4.000 millones de dólares. Posteriormente, lo afectaron las consecuencias de una coyuntura desfavorable en materia de comercio exterior. Y ahora trabajamos enérgicamente para volverlo en la trayectoria del crecimiento, impulsando la cooperación en el sector de transporte, de petróleo y gas, agroindustrial, aeronáutico y farmacológico, entre otras cosas. Con estos fines, esperamos aprovechar del modo más eficaz los mecanismos interregionales, contactos entre los círculos de negocios, las capacidades de la asociación pública-privada.

La cooperación de los dos países en materia de inversiones avanza de modo sostenible. En el mercado de Azerbaiyán funcionan de modo fructífero unas 600 empresas conjuntas, incluidas 200 con la participación rusa al 100% y más de 400 en formato de empresa mixta. Las inversiones acumuladas de Rusia en Azerbaiyán ascienden hoy a unos 1.400 millones de dólares.

Entre las prioridades indudables está el incremento de la cooperación en el ámbito de las Humanidades. Además, nos une el espacio cultural y educativo común que vamos a seguir fortaleciendo, estoy seguro de esto. Apreciamos altamente lo que la lengua rusa sigue siendo materna para millones de azerbaiyanos. En Rusia estudian unos 15.000 ciudadanos de Azerbaiyán.

A partir de 2010, en Bakú funciona la filial de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú y, a partir de 2015, la filial de la Primera Universidad Médica Estatal de Moscú Sechenov.

Un amplio reconocimiento en nuestros Estados y fuera de estos lo obtuvo el proyecto conjunto Foro Humanitario Internacional de Bakú que se celebra bajo los auspicios de los presidentes de Rusia y Azerbaiyán, en el marco del que se abordan los problemas acuciantes de la sociedad actual.

Destacaré especialmente la cooperación eficaz entre nuestros departamentos diplomáticos, incluido en el marco de la ONU, CEI, otros formatos multilaterales. El Plan de Consultas entre los Ministerio de Asuntos Exteriores para 2017-2018 firmado durante la visita de mi colega azerbaiyano, Elmar Mamedyarov, a Moscú a principios del pasado mes de marzo debe contribuir a profundizarla. Próximamente se planea firmar un acuerdo de cooperación entre las dos academias diplomáticas.

Está claro que continuamos prestando mucha atención al problema de Alto Karabaj. Estamos sinceramente interesados en que la paz y la tranquilidad regresen a la región, que la gente deje de morir allí, que se abran las fronteras y que se reanuden los intercambios económicos. Hacemos todo lo necesario para esto. Cumplimos nuestra misión mediadora tanto de modo independiente como en conjunto con otros Estados copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE: EEUU y Francia.

Gracias a la ayuda de los mediadores, las partes lograron acercar las posturas en relación con muchos asuntos controvertidos. En general, se acordaron los principios básicos del arreglo. Mientras, Azerbaiyán y Armenia ven de modo distinto el proceso de su realización. En vista de eso, nuestra tarea consiste en ayudar a las partes a encontrar una solución equilibrada en base a los resultados conseguidos.

Esperamos que Bakú y Ereván puedan manifestar la voluntad política y la disponibilidad a hacer concesiones mutuas. Es necesario para que el proceso negociador sea eficaz. Está claro que una condición importante del avance es la reducción general de la tensión en la zona de conflicto y la renuncia a los intentos de usar la fuerza para arreglarlo. Por su lado, Rusia está dispuesta a apoyar la posibilidad del arreglo que sea conveniente para todas las partes involucradas y, en caso de llegar a un acuerdo, ser el garante del arreglo junto con otros mediadores.

Miramos con optimismo al futuro de las relaciones ruso-azerbaiyanas. Estamos seguros de que su profundización responde a los intereses de los ciudadanos de nuestros países y debe contribuir a fortalecer la paz, la seguridad y la estabilidad en el sur de la región del Cáucaso. En Rusia quieren ver a Azerbaiyán como Estado floreciente y abierto para la cooperación más amplia.

Aprovechando el caso, deseo al amistoso pueblo azerbaiyano felicidad, bienestar, éxitos y todo lo mejor.

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