23 marzo 201714:21

Discurso y respuestas a las preguntas ofrecidos por el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, durante una conferencia para la alta oficialidad de la Academia del Estado Mayor General, Moscú, 23 de marzo de 2017

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Estimado jefe de la Academia, estimados oficiales, colegas, amigos,

Les agradezco por invitarme a pronunciar un discurso en la Academia Militar en el marco del ciclo de conferencias “El Ejército y la sociedad”. Los organizadores del ciclo cumplen una misión importante manteniendo la unidad tradicional entre el pueblo y el Ejército, como debe ser y fue en los mejores años de la historia de Rusia. El tema de nuestra discusión de hoy – “El papel de Rusia en la política global” – es uno de los que siempre deben estar en el centro de atención de cada ciudadano, patriota y, ante todo, de cada militar que defiende a su Estado.

¿De qué depende el papel de Estados en la política global y de qué modo? En las relaciones internacionales, como en otras disciplinas sociales, existen unos indicadores y criterios básicos para esto.

Uno de los más importantes criterios es el peso geopolítico. Es evidente que es poco probable que un país tan enorme como Rusia que dispone de los recursos más ricos y tiene una ubicación geográfica singular en Europa y en Asia pueda estar aparte o aislada por alguien de los procesos globales, ante todo, actualmente, cuando los vínculos económicos y comerciales, financieros, en el ámbito de información y cultura, entre los seres humanos simplemente exigen unir el planeta en un espacio realmente unido.

He oído la opinión que gusta mucho a los rusófobos de que un territorio vasto de Rusia se formó supuestamente gracias a la expansión proveniente de una sensación interna de inseguridad. Al incrementar su territorio durante varios siglos, los rusos presuntamente intentaban apartar a un agresor hipotético. Se puede responder a esto que, en los últimos siglos, un gran mal solía llegar a nuestro país de Occidente, mientras que, según las conocidas palabras del destacado científico ruso, Mijaíl Lomonósov, Rusia “crecería a cuenta de Siberia” uniendo bajo su ala a varios pueblos y tierras en Oriente. La experiencia de la coexistencia armoniosa de varios pueblos, grupos étnicos y confesiones dentro de las fronteras de un Estado que fue acumulada durante muchos siglos ahora permite a Rusia contribuir al fomento del diálogo y de la asociación entre las culturas, religiones y civilizaciones en el marco de la ONU, la OSCE y otras organizaciones internacionales y regionales.

Otra peculiaridad que se vincula con enormes espacios de Rusia es el respeto hacia el Estado que es el garante de la unidad del país y de la seguridad de sus ciudadanos. Un Estado fuerte garantiza también la aplicación de la política exterior independiente. En las relaciones internacionales todo eso está plasmado en la concepción de soberanía.

La soberanía de los Estados, su igualdad como los actores principales de las relaciones internacionales fue fundamentada y aprobada ya en el marco del sistema basado en la Paz de Westfalia que se constituyó en Europa en el siglo XVII. Hoy en varios países occidentales estas concepciones tradicionales se ponen en duda. Se emprenden intentos de considerar posible, por ejemplo, la injerencia en los asuntos ajenos bajo un pretexto del incumplimiento de varias concepciones en el ámbito de Derechos Humanos inventadas unilateralmente, como la llamada “responsabilidad en materia de defensa”. Oponemos a tal tergiversación de las más importantes normas y principios universales del Derecho Internacional. Un conservadurismo sano en lo que se refiere a la intangibilidad de los fundamentos estabilizadores del Derecho Internacional une a Rusia con la mayoría de los países.

Naturalmente, a día de hoy, bajo el término “un país grande y fuerte” no sólo se entienden las dimensiones del territorio sino también al estado de la economía, cultura, tradiciones, la ética social y la capacidad de garantizar su propia seguridad, la seguridad de sus ciudadanos en cualesquiera condiciones. Últimamente, se difundió tal término como “la fuerza blanda”. Mientras, se trata de una fuerza también. En otras palabras, el factor de la fuerza en su amplio sentido que tiene éste en las relaciones internacionales sigue teniendo una gran importancia. En las condiciones cuando se agudizan las contradicciones políticas, sociales y económicas y crece la inestabilidad del sistema político y económico global, su papel se hace aún más importante. Lo tomamos en consideración, al desarrollar programas en el ámbito de política exterior.

Gozando de una capacidad avanzada de disuasión nuclear, Rusia desempeña el papel estabilizador más importante en la política global. No limitamos la estabilidad estratégica con el mantenimiento del equilibrio nuclear con EEUU. En vista de los procesos de globalización, el crecimiento de la dependencia mutua entre los Estados y el desarrollo de las tecnologías, incluidas las de uso militar, interpretamos este concepto de modo más amplio. En el ámbito político es un estado de relaciones internacionales que garantiza la observación estricta del Derecho Internacional por todos los Estados y sus alianzas, el respeto de los intereses legítimos de todos los Estados y pueblos, la inadmisibilidad de injerirse en su vida política. En el ámbito militar es una igualación consecutiva de las capacidades militares, un alto nivel de confianza, transparencia y predictibilidad, la renuncia a los pasos que pudieran interpretarse como una amenaza a la seguridad nacional de otros países y les obligasen a aplicar medidas de respuesta. Nos pronunciamos por fortalecer la estabilidad estratégica en todos sus aspectos como el fundamento de una paz sólida y la seguridad fiable, igual e indivisible para todos.

Últimamente, se han intensificado los esfuerzos dirigidos a forzar a los Estados nucleares a renunciar a las armas nucleares y prohibirlas. Está claro que no ha llegado el momento para esto todavía. Recordaré que los autores del Tratado de No Proliferación Nuclear no en vano estipularon en este documento que los arsenales nucleares deben eliminarse por completo, pero tan sólo en el contexto de un desarme total y completo. Estamos dispuestos a abordar la posibilidad de seguir reduciendo por etapas nuestros arsenales nucleares, pero no sólo las armas ofensivas estratégicas, sino tomando en consideración todos los factores que influyen en la estabilidad estratégica. Además, estamos dispuestos a abordar este tema partiendo de la creciente necesidad de atribuir un carácter multilateral a este proceso. Las decisiones sobre la reducción de arsenales nucleares aprobadas en reiteradas ocasiones por Rusia y EEUU, durante muchos años, ya han conseguido un nivel cuando la posibilidad de seguir realizando reducciones bilaterales, de hecho, se ha agotado.

Sentimos orgullo por lo que en los últimos años, las capacidades de las Fuerzas Armadas de Rusia se han mejorado. Cabe destacar especialmente que la Rusia actual considera posible el uso de la fuerza exclusivamente de conformidad estricta con el Derecho Internacional, las leyes y compromisos nacionales. No debe usarse la fuerza para lanzar una ofensiva ni para exportar ideas políticas, como pasó en reiteradas ocasiones en la historia mundial y la nuestra, sino tan sólo para defender nuestras intereses vitales, cuando no hay otro remedio, o para ayudar a nuestros aliados y amigos por su solicitud, como pasa hoy en Siria por invitación del Gobierno legítimo de este país.

Desgraciadamente, no todos en el mundo prestan tanta atención a la fundamentación legal del uso de la fuerza militar. Destacamos varios casos de una interpretación arbitraria de la Carta de la ONU, una interpretación ilimitada de la amenaza a la seguridad nacional.

En las relaciones internacionales se observa con cada vez más frecuencia una tendencia negativa de usar herramientas económicas para ejercer presión. Se trata de sanciones y restricciones unilaterales de diversa índole que no corresponden a las posturas y las prerrogativas del Consejo de Seguridad de la ONU. Como saben ustedes, se aplican intentos de usarlas contra Rusia también esperando que estemos especialmente sensibles hacia tal presión.

Mientras, no se puede y no se podrá hacer la vista gorda ante el hecho que Rusia es una de las mayores economías globales con un alto nivel de estabilidad. Es difícil subestimar el papel de Rusia en varios sectores de la economía global, por ejemplo, en el sector de energía, incluida la energía nuclear.

Independientemente de si lo quiera alguien o no, en el ámbito económico Rusia sigue siendo el centro de atracción para el espacio postsoviético. El desarrollo de los procesos de integración en Eurasia no se basa en una intención hipotética de Moscú de “restablecer el Imperio” sino en esta condición objetiva. En el actual mundo globalizado Rusia y sus socios de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) tienen vínculos económicos y culturales establecidos desde hace ya muchos siglos, así como los destinos de nuestros pueblos están estrechamente entrelazados. Contribuimos a establecer contactos externos de la UEEA en el marco del cumplimiento de la iniciativa propuesta por el presidente ruso, Vladímir Putin, sobre la formación en Eurasia de un modelo de integración a múltiples niveles. El interés hacia esta iniciativa crece constantemente.

Cabe incluir las tradiciones históricas en los factores que determinan el papel de un u otro Estado en la política global. Según el experto en la teoría y práctica de relaciones internacionales, Henry Kissinger, la historia es la memoria de los Estados. A propósito, durante la mayor parte de su historia demasiado corta, EEUU cuyos intereses siempre defendía y defiende Henry Kissinger no optó a desempeñar el papel protagónico en el “orden liberal mundial”. No vio en esto su misión exclusiva. Los padres fundadores de EEUU querían que el liderazgo y el carácter excepcional se basen en los principios positivos de su propio ejemplo. Es curioso que, al empezar con luchar por la independencia, los separatistas quienes querían liberarse de la presión por parte de Gran Bretaña – la élite estadounidense – se transformasen hacia el siglo XX y convirtiesen a su Estado en una fuerza que aspiraba a dominar a nivel global. Mientras, el mundo experimenta cambios y es posible que EEUU deba limpiarse y regresar a sus orígenes pasados al olvido.

Rusia ya ha pagado el tributo a su afición al mesianismo. La actual política exterior de Rusia no está ideologizada y es pragmática. Tenemos nuestras tradiciones nacionales, nuestros valores sanos. Y no las imponemos a alguien por fuerza. Además, advertimos a nuestros socios que no se debe imponernos algo ajeno tampoco.

Al sufrir duras pruebas durante muchos siglos, nuestro país salió en la vanguardia de la política internacional y europea en la época del gobierno del emperador Pedro I con el nombre de quién fue bautizada una academia cuyos oyentes, creo yo, están aquí hoy, y posteriormente cobró fuerza ya durante el período del Congreso de Viena (1814-1815). En aquella época, con la participación directa del Emperador Alejandro I, se formó en Europa un sistema de equilibrio de fuerzas y de respeto mutuo hacia los intereses nacionales que estuvo en vigor durante muchos años y excluía la posibilidad de dominio de un Estado.

La historia siguiente pone de relieve no sólo la vanidad de los esfuerzos aplicados para empujar a nuestro país de la arena europea o internacional sino también la imposibilidad de resolver problemas acuciantes de la agenda internacional sin nosotros. Es evidente también que tales esfuerzos causan un gran daño a todos los participantes del proceso. El colapso del sistema creado en Viena (en el curso de que sucedieron tales acontecimientos como la Guerra de Crimea de 1853-1856, la unificación y el avance de Alemania, un fracaso definitivo de la monarquía en Francia) conllevó la sangrienta Primera Guerra Mundial. Después de este conflicto, la entonces Rusia Soviética quedó fuera del Tratado de Versalles, lo que predeterminó en mucho su corta vigencia. La desconfianza por parte de las democracias occidentales, la falta del deseo de cooperar con nosotros de modo equitativo hicieron fracasar los intentos de establecer una seguridad colectiva en Europa en los años treinta del siglo pasado. La consecuencia de esto fue la Segunda Guerra Mundial, aún más devastadora. Sólo a su término, con nuestra participación enérgica, se sentaron las bases del orden mundial que siguen en vigor.

El papel protagónico coordinador en este sistema lo debe desempeñar la Organización de las Naciones Unidas que ha probado que no tiene alternativa y goza de la única legitimidad internacional pese a todos los defectos en la actividad de este organismo enorme que une a casi 200 Estados. Rusia apoya la intangibilidad de las disposiciones clave de la Carta de la ONU, incluidas las que se refieren al reconocimiento de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Nos pronunciamos por ampliar las capacidades de esta organización internacional en la medida de lo posible con el fin de adaptarla de modo razonable a nuevas realidades.

Si volvemos a Europa, hoy parece también que muchos problemas se originan en la aspiración irracional y condenada al fracaso de empujar al margen a la potencia euroasiática – Rusia. Una expansión consecutiva de la OTAN y la UE conllevó la decisión de poner a Ucrania y otros países de la CEI ante la elección impropia: estar con Rusia o con Europa. Ucrania como Estado internamente frágil todavía fue incapaz de responder a este ultimátum. En resultado, en el centro del continente europeo, en las fronteras de Rusia y Occidente estalló una crisis profunda. Francamente dicho, no se ven todavía las perspectivas de su arreglo, del cumplimiento de los acuerdos de Minsk. Esto se debe, ante todo, al hecho que las autoridades ucranianas no tienen la voluntad política ni una visión realista del futuro de su país, porque no emprenden intentos de buscar las vías de arreglo de los problemas de Ucrania basándose en intereses pragmáticos de conseguir la reconciliación y el florecimiento nacional sino cumplen las disposiciones de sus patrocinadores externos que hacen la vista gorda ante los deseos de los rusos, los ucranianos y los eslavos orientales, en general.

No se ven tampoco los intentos de nuestros socios europeos de actuar honestamente para crear un espacio común de seguridad y cooperación, en el marco de que se podría resolver de modo justo el problema ucraniano a tenor con los Acuerdos de Minsk, por lo que nos pronunciamos consecutivamente. En general, últimamente la Unión Europea se pierde de modo visible. De hecho, atienden a los intereses ajenos sin conseguir tomar decisiones comunes e independientes en los asuntos exteriores. Tenemos paciencia, vamos a esperar cuando nuestros colegas entiendan que nos necesitamos Rusia y Europa debido a toda una gama de causas: históricas, geopolíticas, económicas, culturales.

Los fundamentos históricos, geopolíticos, morales que determinan el rumbo de Rusia en el ámbito de política exterior son sólidos e invariables. Dan tono a la actividad diplomática cotidiana dirigida a aplicar nuestra política exterior bajo el control directo del presidente de Rusia, a tenor con la Constitución.

El mundo sí que cambia drásticamente. Se lleva a cabo una nueva “revolución industrial”, se forma un nuevo sistema tecnológico más avanzado. Se agudizan las contradicciones relacionadas con el desarrollo desigual, la profundización de la brecha entre los niveles de bienestar de los países y pueblos, la lucha por los recursos, el acceso hacia los mercados de venta, el control de las vías de transporte. La competencia adquiere cada vez más dimensiones civilizatorias, la forma de competencia de valores y modelos de desarrollo.

En la región de Oriente Próximo y el Norte de África la situación se ha aproximado al borde fuera del cual empieza la destrucción de Estados y el mapa político regional. Este espacio donde reina el caos se convirtió en una plaza de armas para un aumento sin precedente de la amenaza terrorista plasmada en la agresión del llamado Estado Islámico y grupos similares. El terrorismo global es una de las amenazas principales para la seguridad internacional y se puede dar la respuesta a éste sólo mediante la reacción de una amplia coalición internacional en una base sólida del Derecho Internacional, según propuso el presidente ruso, Vladímir Putin, al pronunciar un discurso durante el 70º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

Continúa la redistribución del equilibrio global de las fuerzas. Vemos como aparecen nuevos centros de poder económico que gozan de la respectiva influencia política. La región de Asia Pacífico se convirtió en la locomotora de la economía global. Los Estados de América Latina y África que disponen de grandes potencialidades humanas y de recursos naturales actúan de modo más enérgico. En esta situación se manifiesta de modo especialmente claro la diversidad cultural y civilizatoria del mundo actual. La necesidad de democratizar la comunicación entre Estados se hace cada vez más palpitante.

La formación de un orden mundial policéntrico es un proceso objetivo. Todos están interesadas en hacerlo más estable y previsible. En esta coyuntura crece demasiado la importancia del papel de la diplomacia como herramienta para acordar las soluciones equilibradas en el ámbito político, económico, financiero, ecológico, innovador y tecnológico. Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas como garantes de la paz empiezan a desempeñar un papel más importante.

Es evidente que no hay otro camino sino un minucioso trabajo cotidiano para encontrar fórmulas de compromiso con el fin de superar numerosos problemas. Resulta que las esperanzas del hegemonismo, de su propia excepcionalidad aumentan la inestabilidad y el caos.

Crece de modo objetivo la demanda de enfoques que no estén basados en una ideología promovidos por Rusia para resolver los problemas clave de la actualidad en base a los principios de multilateralismo y respeto del Derecho Internacional. Hoy cada vez más Estados comparten estos enfoques, lo que aumenta el prestigio de Rusia y su papel del factor equilibrante de la política mundial.

No somos partidarios de la confrontación ni del aislamiento. Partiendo de la Concepción de la Política Exterior de Rusia aprobada por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, seguiremos promoviendo la agenda positiva en relaciones con todos nuestros socios y vecinos, incluido EEUU y la UE.

En la coyuntura actual no hay alternativa a una política exterior independiente, pragmática, de muchas direcciones que prevé la defensa consecutiva de los intereses nacionales y el desarrollo simultáneo de la cooperación con todos los que manifiestan la respectiva disposición por su parte. Todas nuestras actividades están dirigidas a defender la soberanía, crear las condiciones para un desarrollo pacífico y progresivo de Rusia y de sus ciudadanos.

¡Gracias por su atención! Estoy dispuesto a responder a sus preguntas.

Pregunta: Según muestra la experiencia de los últimos años, en lo que se refiere a las dimensiones del daño causado, las acciones agresivas en el sector de información se aproximan a veces a las consecuencias del uso de las armas de destrucción masiva. ¿No ha llegado el tiempo para insistir en la ONU en formato de relaciones bilaterales con otros Estados en la necesidad de elaborar y suscribir un acuerdo integral en este ámbito, similar a los acuerdos que reducen las armas estratégicas?

Respuesta: Nos ocupamos de esto desde hace ya varios años. Rusia promueve la iniciativa que en el marco de la ONU se llama “La seguridad internacional de la información”. Durante una serie de sesiones de la Asamblea General de la ONU, esto se convierte en el objetivo y el tema de resoluciones independientes. Si en la etapa inicial una parte de nuestros socios occidentales rechazaban estas resoluciones, en los últimos años, las resoluciones sobre la aportación que hizo la ONU a la seguridad internacional de información se aprueban de modo unánime.

Hace varios años, se creó un grupo de expertos gubernamentales. Finalizó la preparación de su informe aprobado por unanimidad en la Asamblea General de la ONU. La propia Asamblea General de la ONU se pronunció por continuar este trabajo en el contexto de revelación de amenazas concretas en el espacio cibernético que surgen actualmente. Se formó también otro grupo de expertos gubernamentales que empieza a actuar. Deberá preparar las propuestas concretas dentro de un año y medio.

Quisiera decir también que, a pesar de la presunta participación constructiva de todos los Estados en esta discusión, sentimos la intención de limitarse con las habladurías sin llegar a acuerdos en el ámbito de Derecho Internacional. Por eso, además del trabajo que he mencionado, Rusia junto con sus socios, incluidos los de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), desarrolló un borrador del documento que se llama “Normas de conducta en el espacio cibernético”. Este documento se divulgó en la ONU también y está dirigido a incentivar un diálogo concreto sobre los aspectos legales que regulen este asunto. En general, consideramos (y ya hemos hecho la respectiva propuesta) que es necesario elaborar un convenio internacional que esté dedicado a la seguridad cibernética, incluida la eliminación de las amenazas relacionadas con el hackeo. Por eso fuimos los primeros al proponer castigar y prohibir el hackeo en el marco del Derecho Internacional. Veremos cómo será la reacción de los que acusan a los hackers rusos del intento de socavar la paz de modo similar a James Bond o sus enemigos.

Hay otro tema importante vinculado con estos asuntos. Se trata de la gestión de Internet. Durante varios años, en el marco de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se aborda la posibilidad de democratizar Internet, gestionar Internet. Es decir, se lleva a cabo una lucha ideológica importante. Unos defienden los principios del mercado libre, pero hay los que consideran que, en caso de dejar Internet para el mercado libre, estará en las manos de solo un país. Continuarán debates muy importantes al respecto.

Entendemos todos estos problemas. La mayoría de los países comparte la opinión de que es necesario ordenarlo todo. Se inició un trabajo concreto, pero su fin está lejos todavía.

Pregunta: Participé en la operación de la Fuerza Aeroespacial de Rusia en Siria, por eso mi pregunta estará relacionada con este país. Los resultados del trabajo del Centro ruso para la Reconciliación de los bandos del conflicto en Siria ponen de relieve que es altamente eficaz. Al mismo tiempo, la solución de tales tareas como la búsqueda de los desaparecidos, el regreso de los prisioneros de guerra afronta con frecuencia varias dificultades relacionadas con la cooperación interdepartamental. ¿Es posible organizar una comunicación directa entre el Centro ruso para la Reconciliación de los bandos del conflicto en Siria y la Embajada de Rusia en Siria para resolver tareas distintas?

Respuesta: Me ha sorprendido usted. Parto de que tales vínculos existen (y recibo diariamente la respectiva confirmación). Si, en base a algunos factores, usted sabe que esta cooperación experimenta dificultades, infórmenos de esto, por favor. La interacción entre la Embajada de Rusia en Damasco y el Centro en la ciudad de Hmeimim se realiza diariamente tanto en relación con el funcionamiento del Centro como en lo que se refiere a los vínculos internacionales de Siria con sus socios externos con nuestra ayuda. Allí estuvo hace poco la delegación parlamentaria de Europa y de la Asamblea Federal de Rusia. El Centro en Hmeimim y nuestra Embajada en Damasco participaron en la organización de esta visita.

Si el tema concreto que ha mencionado Usted (el canje de prisioneros) le ha confundido, en este caso posiblemente las misiones de la Embajada no le permiten desempeñar el papel clave en este proceso. En este ámbito yo y mi colega y amigo, ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, repartimos los papeles, la tarea principal consiste en establecer contactos con los que detienen a los prisioneros que lucharon contra los terroristas y extremistas. Lo más importante aquí es establecer contactos en el marco de los departamentos militares, servicios de inteligencia, entre el Centro en Hmeimim y nuestros socios turcos, otros países que disponen de efectivos de las fuerzas de operaciones especiales (o representantes en otras estructuras) quienes participan en las operaciones y ejercen la influencia en los grupos enemigos. En el ámbito político, cooperamos con el Ministerio de Defensa de Rusia a través de las negociaciones en Astaná. Durante la última reunión celebrada en Astaná hace una semana, además del tema relacionado a la preparación de la reforma constitucional, la tarea de consolidar el régimen, establecer la tregua, desarrollar un mecanismo de reacción a violaciones de esto, se abordó también la posibilidad de establecer el diálogo entre las partes del conflicto con el fin de realizar el canje de prisioneros de guerra como medida de confianza de carácter humanitario. Centro su atención especialmente en este aspecto mencionado por usted. Estoy seguro de que no hay límites para mejorarse, se puede siempre llevar la coordinación a un nivel cada vez más alto. Les aseguro que el trabajo de la Embajada y del Centro en Hmeimim está bien coordinado.

Pregunta: El presidente de EEUU, Donald Trump, en uno de sus discursos propuso inesperadamente volver a discutir la posibilidad de reducir las armas estratégicas. ¿Debe nuestra Fuerza Nuclear Estratégica ser el objeto de las negociaciones con los estadounidenses o en esta etapa sería oportuno dejarla fuera de las relaciones ruso-estadounidenses?

Respuesta: La postura de la administración del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre la mayoría de los asuntos clave de la política exterior, incluido el tema mencionado por usted sobre los pasos siguientes dirigidos a reducir las armas estratégicas ofensivas, todavía está en la etapa de formación. A propósito, si me recuerdo bien, Donald Trump citó como ejemplo la interacción con nosotros en este ámbito. Le preguntaron si estaría dispuesto a levantar las sanciones impuestas contra Rusia. Me parece que la pregunta sonó de modo similar. Respondió a esto que tendrían que ver si hay algunos asuntos en los que podrían desarrollar una cooperación mutuamente ventajosa con Rusia de la que EEUU podría sacar provecho y mencionó la reducción de las armas nucleares. Al mismo tiempo, como sabe Usted, el actual presidente de EEUU dijo que los estadounidenses deberían modernizar e incrementar su tríada nuclear. Hay que esperar, ante todo, la aprobación del nuevo presupuesto militar con la nueva administración y ver qué prioridades y demandas se establecerán en éste y a dónde se destinarán estos recursos.

En lo que se refiere al diálogo siguiente. He dicho en breve en mi discurso que estamos dispuestos a dialogar, pero hay que hacerlo tomando en consideración todos los factores sin exclusión que influyen en la estabilidad estratégica. Ahora los que proponen realizar lo más pronto posible la llamada iniciativa de “cero nuclear”, prohibir y eliminar las armas nucleares, declararlas fuera de la ley pasan por alto que a partir del momento de creación de las armas nucleares y la fabricación masiva de este nuevo tipo de armamento en la URSS, EEUU, China, Francia y Gran Bretaña se produjeron grandes cambios en la ciencia y tecnología militar. Lo que desarrolla hoy EEUU bajo el concepto de “ataque relámpago global” son las armas estratégicas convencionales. Si se crean tales armas (y el trabajo se lleva a cabo de modo muy intenso, se puso el objetivo de desarrollar un arma que permitirá asestar un golpe contra cualquier punto del planeta en el plazo de una hora), está claro que serán más humanas que las armas nucleares, porque no habrá la radiación, el efecto conseguido en Hiroshima y Nagasaki. Mientras, desde el punto de vista de la supremacía militar, mis amigos del Ministerio de Defensa dicen que el efecto será más fuerte que el de las armas nucleares de hoy.

Además, nuestros socios estadounidenses no renuncian al programa relacionado con el despliegue de las armas en el espacio, votando casi a solas contra nuestras iniciativas con China y muchos otros colegas que prevén asumir los compromisos de no hacerlo. Los estadounidenses renuncian a ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN, por sus siglas en inglés) y esto es muy importante porque afecta la estabilidad estratégica. Y claro está, el sistema antimisiles global afecta directamente la estabilidad estratégica también.

Otro factor está relacionado con los desequilibrios en el ámbito de armas convencionales que se modernizan de modo muy rápido también. Nuestros diálogos con la OTAN siempre empezamos con que es necesario regresar a las relaciones normales. Proponemos normalizar el control mutuo y llegar a los respectivos acuerdos, mientras, antes de realizar el control, hay que ver quién y qué ha desplegado cerca del otro país y en la región euroatlántica, en general. Hay muchos asuntos a discutir si no queremos simplemente prohibir las armas nucleares como idealistas sino garantizar la paz y la seguridad en todo el planeta, la estabilidad estratégica que será sostenible y estará basada en la paridad global. Hay que abordarlo todo que he mencionado. Quizás hasta me haya olvidado de decir sobre algunos factores.

Diré también que el proceso bilateral de restricciones entre Rusia y EEUU ha alcanzado tal nivel que es difícil suponer que lograremos hacer juntos mucho todavía. Hay que involucrar a todos los Estados que disponen de armas nucleares, y no sólo los que los disponen oficialmente, sino de hecho.

Pregunta: EEUU, durante mucho tiempo, usa ampliamente las tecnologías del llamado “caos controlado”. ¿Qué se puede oponer a estas tecnologías a nivel global? ¿Es posible desarrollar en respuesta un proyecto de estabilidad y seguridad controlada global? ¿Qué países podrían incentivar hipotéticamente este proyecto?

Respuesta: El “caos controlado” apareció hace mucho como un concepto promovido para reforzar la influencia de EEUU, partiendo de que se debe establecer este caos controlado lo más lejos posible de las costas de EEUU, en tales regiones que desempeñan el papel clave en el ámbito del desarrollo económico y financiero del mundo. Oriente Próximo siempre ha estado en el centro de atención de los politólogos y diseñadores de la política exterior en Washington. Se puso de relieve que esta concepción es dañina y peligrosa, incluso para los países que se eligen como objeto de pruebas: Iraq, Libia, Siria, Yemen, Afganistán, aunque EEUU inició su operación en Afganistán con apoyo de la comunidad internacional tras los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001. El Consejo de Seguridad de la ONU confirmó de modo unánime el derecho de EEUU a la autodefensa de conformidad con el artículo 51 de la Carta de la ONU. La operación contra el movimiento talibán y Al Qaeda se inició con apoyo de todos los Estados del mundo. Mientras, al obtener esta aprobación, EEUU y sus aliados de la OTAN que desplegaron allí posteriormente la operación de toda la alianza, se comportaron de un modo inconsecuente. Durante el período de su estancia en Afganistán, la amenaza terrorista no desapareció, mientras que la amenaza del narcotráfico creció muchas veces. La industria de las drogas florecía. Se sabía que alguien del contingente de la OTAN no tanto participaba en la realización de esquemas criminales sino hacía la vista gorda ante algunas manifestaciones relacionadas con el tráfico de drogas ilícito. Afganistán es un caso especial, aunque lo que pasa ahora con este país se debe en mucho al fracaso de la operación de la OTAN apoyada por la comunidad internacional y se puede atribuirlo también a una creación involuntaria del caos controlado. En Iraq lo crearon de modo consciente, en Siria y Libia esto se hace conscientemente también.

He mencionado también a Yemen que sobrevive una enorme catástrofe humanitaria también. No se habla mucho sobre ésta por causas algunas, aunque en la última rueda de prensa en el Consejo de Seguridad de la ONU los representantes de la Secretaría de la ONU responsables de cuestiones humanitarias calificaron lo que pasa allí como catástrofe humanitaria en la región hasta en comparación con Siria e Iraq. Los políticos responsables entendieron que el “caos controlado” es una teoría que destruye a las regiones enteras. Es posible que uno saque provecho constantemente de la volatilidad de los mercados de materias primas, resultante de las revoluciones provocadas desde fuera, pero los propios diseñadores de esta teoría, sus ejecutores  obtienen en respuesta los flujos de inmigrantes ilegales que engrosan en las filas de los terroristas. Vemos qué pasa hoy en Europa. Los atentados terroristas se han perpetrado en EEUU también. No logra defender a sí mismo por completo y estar sano y salvo al otro lado del océano Atlántico. El bumerang es evidente. Y la gente seria empieza a entenderlo. Se puede oponer a esto tan sólo el Derecho Internacional. La Carta de la ONU da todas las posibilidades para esto. Se puede aplicar la fuerza militar sólo en caso de recibir el visto bueno de la ONU o cuando es evidente la amenaza del uso de la fuerza contra uno. En este caso hay derecho para la autodefensa, a tenor con la Carta de la ONU. Aplicamos esta política con la mayoría de los países del mundo: China, la India, Brasil, la mayoría de otros países nos apoyan.

Centraré la atención en un momento más que está vinculado de un u otro modo con el “caos controlado” y sus consecuencias.

En África y América Latina, en sus organizaciones regionales (la Unión Africana y la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños) hay un principio fijo que es inadmisible cambiar el poder de un modo anticonstitucional: mediante un golpe de Estado. En vista de que esta amenaza no sólo proviene de África y América Latina (como muestra la experiencia, puede manifestarse en cualquier parte del mundo), en la Asamblea General de la ONU nos pronunciamos por fijar el principio del rechazo de golpes de Estado como método del cambio del poder a nivel universal. En otoño del año pasado aprobamos con un amplio grupo de coautores (nuestros colegas cubanos fueron unos de los promotores principales de la iniciativa junto con nosotros y otros Estados) una resolución sobre la necesidad de dirigirse hacia un orden mundial más justo y democrático que estipule la inadmisibilidad de cambiar el poder mediante golpes de Estado anticonstitucionales, injerirse en los asuntos internos de otros Estados e imponerles sus ideas y valores. Es inadmisible también aplicar la legislación de un país de modo extraterritorial, persiguiendo en el mundo a las personas físicas y jurídicas de otros países que no han violado ningún orden mundial, sino se consideran como violadores de la legislación nacional del país que aplica tales medidas  extraterritoriales. Tres Estados votaron en contra de esta resolución, unos veinte países, en la mayoría, los occidentales, se abstuvieron, pero esta resolución fue aprobada por más votos que las que prefieren citar nuestros socios occidentales (por ejemplo, la resolución de supuestas violaciones de derechos humanos en Crimea, etc.).

Pregunta: Debido a una drástica caída del prestigio de organizaciones internacionales, incluida la ONU, la OSCE, el Consejo de Europa que están bajo una influencia hipotética de los socios y supervisores que provienen del otro lado  del océano, Rusia no debería resolver cuestiones vitales en estos foros sino con los jefes de tales Estados como EEUU, Alemania, la India, China y otras potencias. ¿No le parece que es necesario regresar al tema de relaciones interestatales?

Respuesta: Francamente dicho, estas relaciones interestatales directas nunca se han suspendido. Con la agenda saturada de las organizaciones internacionales, el diálogo bilateral con la mayoría aplastante de países en las condiciones actuales se hizo aún más intenso. Tenemos una pausa objetiva en las relaciones con EEUU, porque nuestros colegas estadounidenses, la nueva administración no ha puesto todavía al nivel dirigente a todos los representantes del Departamento de Estado, del Pentágono y de otros departamentos. Además de los jefes de departamentos, no se han nombrado los jefes adjuntos, lo que debe aprobarse por el Senado y no está claro cuándo suceda esto, por eso se observa una pausa natural de espera. Mientras, he sostenido una reunión con el Secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson. En el marco del Estado Mayor General, ya se celebraron varias reuniones del Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valeri Guerásimov, con el general de EEUU, Joseph Dunford, quien encabeza el Comité Unido de los Jefes de Estados Mayores de EEUU. Se celebraron contacto a otro nivel también en relación con lo que tenemos que evitar incidentes imprevistos e impremeditados en Siria en el marco de la Fuerza Aeroespacial de Rusia y la coalición encabezada por EEUU. Así las cosas, el diálogo bilateral con cualquier país es muy importante. Hablando sobre los institutos multilaterales, universales, regionales, vemos perfectamente sus deficiencias, pero éstas son inevitables.

Forman parte de la ONU 193 países. Occidente, Rusia, China, la India, África, América Latina, todos tienen sus propios intereses que consisten en la necesidad de defender en la medida de lo posible de su punto de vista y promoverlo en las decisiones que se toman y se materializan o dan una agenda política para las discusiones siguientes. Está claro que surge el deseo de ejercer la influencia en todo eso. A veces, nuestros socios occidentales nos organizan la obstrucción o promueven las ideas inadmisibles que nos vemos obligados a bloquear. En esta situación unos prefieren decir que la ONU se ha agotado, porque se observa el abuso del derecho a veto, etc. Estas dudas son los lazos del diablo. El derecho a veto fue incluido en la Carta de la ONU por insistencia de EEUU, después de lo que la Liga de las Naciones cesó de existir porque en su actividad, en los mecanismos de su trabajo no se preveía un papel especial de grandes potencias. Por eso EEUU decidió que no le interesaba simplemente escuchar moralejas sin poder ejercer una influencia decisiva. Por eso hoy el derecho a veto no es un privilegio, sino es una herramienta para mantener la estabilidad en los asuntos globales que garantiza que ningunas decisiones de la comunidad internacional pueden aprobarse si no gozan de apoyo de los cinco miembros permanentes de la ONU. Hay que entenderlo.

Ahora nuestros colegas franceses promueven enérgicamente la idea de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU deben limitarse voluntariamente con la aplicación del derecho a veto en caso de que se trate de las violaciones masivas de derechos humanos. Les hemos preguntado cómo lo ven al menos desde el punto de vista utilitario. ¿99 heridos no es una violación, mientras que en caso de cometer la 100º violación hay que limitarse del uso del veto? Es un concepto antiguo. Anteriormente, bajo el pretexto de responsabilidad por la defensa, la intervención humanitaria, lo que la comunidad internacional puede injerirse en cualesquiera conflictos, independientemente de la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, si en un país tiene lugar el genocidio u otras violaciones masivas de los derechos humanos. Es un enfoque aritmético. ¿Quién determinará cuando son masivos y cuando no? Es muy cínico. Se dice que la muerte de cada ser humano es una tragedia, mientras que una lista de pérdidas militares es una estadística. Se pueden encontrar muchas opiniones sobre el tema, pero el derecho a veto debe conservarse con todas las ideas de reformar al Consejo de Seguridad de la ONU. Es necesario hacerlo más representativo. Sin el derecho a veto de los actuales miembros permanentes el Consejo de Seguridad no podrá funcionar y se convertirá en un organismo que sella los documentos poco perspicaces, los documentos cargados de modo ideológico. En la OSCE no hay derecho a veto, pero hay un principio del consenso, lo que prevé debates aislados. Al mismo tiempo, el principio de consenso defiende a los intereses de los que participan en esta organización. Puede beneficiar pese a las críticas que se suena en relación con la operación de la OSCE en Ucrania. La actividad en este país de una especial misión de observación que goza de nuestro apoyo ayuda a reducir el nivel de violencia sin dar a la situación salir fuera del control. Ahora se observa una oleada de violencia, hasta anteayer los radicales del batallón “Azov” perpetraron provocaciones en torno a Mariúpol. Esta misión fija estos hechos que posteriormente usamos en el trabajo con el “cuarteto de Normandía,  en el Grupo de Contacto para obligar a las autoridades de Ucrania a dejar de sabotear y a cumplir los Acuerdos de Minsk.

Puedo citar algunos ejemplos positivos en el marco de cualquier organización internacional, pero hay que entender que ninguno de estos países (la ONU, la OSCE, el G20, BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái no va a cumplir al 100% los deseos de otro. Siempre es una fórmula de compromiso, un equilibrio de intereses. Según nuestro presidente, Vladímir Putin, destaca constantemente que no imponemos algo a alguien, sino siempre estamos dispuestos a buscar con cualquier país que está preparada para el diálogo bilateral también el equilibrio de intereses mediante las concesiones mutuas. Así es la diplomacia. En las relaciones bilaterales pasa lo mismo. A veces es más difícil llegar a un acuerdo bilateral que firmar un documento multilateral, porque en el formato multilateral, en la ONU, uno tiene sus socios a los que puede dirigirse y que ejercen una presión adicional. En las relaciones bilaterales el socio de uno está en frente y no está claro quién venza. Sería mejor que no venciese nadie y se estableciese un consenso. Estamos dispuestos a realizar tal trabajo, incluso con EEUU, como ya he dicho, entendiendo que tal influencia la ejercen las relaciones entre las dos mayores potencias nucleares en la situación general en el mundo. Estamos dispuestos a realizar nuestra responsabilidad por esta influencia en un diálogo con EEUU.

Pregunta: Hoy observamos una escisión cada vez más amplia entre las élites políticas globales. Aparecieron los globalistas quienes manifiestan los intereses de corporaciones tradiciones, estructuras mundiales financieras, así como  un nuevo concepto político, los llamados populistas quienes expresan los intereses de los pueblos de sus países. Un claro ejemplo es la elección del presidente de EEUU, Donald Trump, así como de otros líderes políticos que se perciben en Occidente como los marginales, por ejemplo, Marine Le Pen. En vista de esto, muchos ya no en vano consideran que Rusia es el líder de la segunda mitad del mundo. “Está comprobada esta opinión? ¿Se puede hablar en un futuro sobre la victoria de una de estas tecnologías? ¿Cómo influirá esto, desde su punto de vista, en el actual orden mundial?

Respuesta: No diría que Donald Trump o Marine Le Pen fuesen marginales, al menos, porque corresponden absolutamente a los principios que están en base del funcionamiento del Estado estadounidense y francés. Marine Le Pen es la parlamentaria europea, su partido trabaja activamente en el parlamento. Donald Trump se elegía de plena conformidad con la Constitución de EEUU, con su sistema indirecto de elecciones presidenciales. No siquiera diría que son populistas. Los populistas tienen un matiz negativo. Ha dicho usted una frase muy interesante: los populistas son los que representan al pueblo. Tenemos varias interpretaciones del vocablo “populista”. En el idioma ruso actual es más bien uno quién ha elegido el trabajo en la política, pero no es responsable de sus palabras sino tan sólo aspira a gustar a los electores. El populista es el que puede prometer aumentar el salario tres veces, cuando esto no coincide con las capacidades del presupuesto, etc. Por eso diría que son realistas o antiglobalistas si quiere. Aunque los antiglobalistas se asocian también con algunos malhechores que no permiten celebrar las cumbres del G20, del G7, etc. En general, hasta hoy, cuando la potencia más grande está encabezada por el presidente quién declaró que no habría que pensar sobre la expansión global, sino de cómo vive EEUU, el papel de los globalistas cambiará. Las corporaciones estadounidenses ya han exigido a las nuevas autoridades que las fábricas regresen a EEUU para crear puestos de trabajo allí. Sí, esto no será positivo para el consumidor, porque la mano de obra en EEUU es más cara, por eso crecerán los precios de alimentos, coches, etc. Mientras, es una tendencia. En general, los lemas conceptuales de Donald Trump adelantados durante la campaña presidencial de que hay que injerirse menor en los asuntos de otros países y ocuparse de los suyos es una señal importante para los globalistas también. Repito que EEUU ha sido hasta hace poco un símbolo del globalismo, de la expansión de corporaciones transnacionales. Los que representan sus intereses es un grupo grande que hoy se pronuncia en contra del presidente de EEUU, Donald Trump, su administración y todo lo que hace, que trata de todos los modos de causarle daño. Algo similar pasa en Francia, cuando se han sacado montones de materiales comprometedores desde hace diez o quince años, y estos materiales siempre tratan de interpretar a través del “prisma antirrusa”. No recuerdo una campaña tan sucia desde hace mucho, cuando se libra la lucha entre las concepciones e ideas sobre el desarrollo de un Estado, de un país, se libra la guerra de materiales comprometedores. Aquí hubo esto hace mucho y no veo nada bueno en esto.

Simultáneamente, a través de las acciones y declaraciones de la nueva administración de EEUU, se lleva a cabo la revisión del mercado global y del sistema de comercio global. Como sabe Usted, EEUU renunció a la Asociación Transpacífica, a la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, diciendo que se ocuparían de los acuerdos regionales o bilaterales. Partimos de que la Organización Mundial de Comercio a que tratamos de adherirnos durante tanto tiempo e ingresamos al final, ofrece una protección para el comercio global. En el marco de estos sistemas universales, se podía poner unas estructuras regionales para no romper lazos con los que no participan en estas estructuras regionales, manteniendo unos contactos comunes e intercambios a través de la OMC. Esto está bajo amenaza también. Así las cosas, estamos en la época de revisión de enfoques y no creo que sea un factor subjetivo de Donald Trump. Estos cambios han madurado. En caso contrario, no se podría cambiar tan drásticamente la postura de EEUU en relación con tantas cuestiones. Han madurado desde hace mucho. La OMC sobrevivió una crisis cuando los países occidentales no querían escuchar a los países emergentes respecto a una serie de temas vinculados con las inversiones, servicios, etc.

No los dividiría en globalistas y populistas. Unos quieren ser elegidos y mantener las estructuras neoliberales de las que está plagado hoy Occidente y otros ven una amenaza a sus sociedades, tradiciones y la cultura en este neoliberalismo, en la libertad ilimitada que forma parte de la ideología neoliberal. Esto está vinculado también con las reflexiones filosóficas y discusiones prácticas sobre el problema de migración ilegal, sus orígenes, la religión, si es cortés recordar que uno es ortodoxo o católico o se debe olvidar los orígenes religiosos. He dicho en reiteradas ocasiones que la Unión Europea quería hace muchos años aprobar la Constitución, desarrollaba su proyecto. La comisión estaba encabezada por Giscard d'Éstaing quién propuso estipular en esta Constitución que Europa tiene orígenes cristianos. No le permitieron hacerlo, porque supuestamente esto no fue políticamente cortés y podría ofender a los musulmanes. En realidad, resulta que si uno tiene vergüenza de sus orígenes religiosos, le será igual qué orígenes religiosos tienen otros y esto no está bien. Por eso apoyamos a través de la ONU, la UNESCO todas las iniciativas que son muy acuciantes hoy: “Diálogo de las civilizaciones”, “Diálogo de las culturas”, “Diálogo de las religiones”. No por casualidad se incluyeron en la agenda actual, porque reflejan la agitación de las mentes en las sociedades y la necesidad de buscar un consenso nacional.

Pregunta: La definición clásica del término “guerra” es: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Por regla general, interpretábamos “otros medios” como violencia militar, afirmando, por lo tanto, que la guerra se libraba sólo con empleo de medios de lucha armada. A su modo de ver, ¿se puede hablar de un cambio radical de la esencia de la guerra en la tesitura actual, dado que este término ahora incluye medidas de acción en materia de información, economía, política y psicología?

Respuesta: En Occidente han inventado el término “guerras híbridas”. Hablando en rigor, ahora están precisamente diseñando tal concepción a partir de su propia experiencia. Las sanciones económicas unilaterales, es, sin lugar a dudas, una declaración de la guerra. Podemos hablar de una guerra de información cuando la denigración es una condición indispensable del funcionamiento de los medios. Es un hecho objetivo. Estos días, hablamos mucho sobre Siria. Existe una organización, supuestamente no gubernamental, denominada “Cascos Blancos”, financiada por varios países occidentales y países del Golfo Pérsico. La película dedicada a esta ONG mereció un Oscar en la nominación “el mejor documental”. “Cascos Blancos” afirman ser una entidad humanitaria que ayuda a las víctimas de los bombardeos, en particular, en Siria. En reiteradas ocasiones se demostró su falsedad, al descubrir videocontenidos falsificados, cuando a una niña la cubrían con pintura roja, tratando de presentarla como víctima de bombardeos rusos o sirios. Hace unos días, un periodista estadounidense presentó en Ginebra su investigación, demostrando que estos “Cascos Blancos” se dedicaban exclusivamente a difundir noticias falsas y echar lodo a Rusia, Irán, al gobierno sirio, a las Fuerzas Armadas sirias, prestaban concurso directo (también lo demostró) a los terroristas y extremistas, facilitándoles medicinas y equipos médicos, así como dando tratamiento médico a los integrantes heridos de los grupos extremistas. Es tan sólo un ejemplo. Pero tan pronto se pongan ustedes a hablar con colegas occidentales, los “Cascos Blancos” han de estar fuera de toda crítica, pues se supone que es la verdad en última instancia. Semejantes inventos son muchos. Sin lugar a dudas, en una acepción más amplia, el espacio cibernético representa un ámbito donde existe una posibilidad real de infligir un daño material muy fuerte. Se han formado unidades de guerra cibernética que, por lo visto, desarrollarán acciones enérgicas. Precisamente por eso necesitamos foros para debatir estos asuntos de integral. Los militares de diversos países discuten asuntos meramente castrenses, incluyendo también guerras cibernéticas. Quienes trabajan en materia de información, intercambian experiencias, procurando persuadir unos a otros de que los medios de comunicación social no han de ser utilizados como instrumentos en campañas de provocaciones, sino como herramienta para conciliar a la gente. En la economía se ha de tomar conciencia – y muchos ya van comprendiéndolo – que las sanciones unilaterales provocan el efecto de bumerang que golpea seriamente también a los países que se hayan adherido a estas sanciones, sobre todo, si son pequeños. La introducción de sanciones unilaterales contra un país como Rusia, con sus inmensas potencialidades, ante todo, humanas, naturales e industriales, es poco perspicaz. Incentivando el diálogo en cada uno de estos dominios para generar una comprensión común, elaborar actitudes universalmente aceptables, se precisa un foro que todos estos temas sean analizados en su conjunto, porque todo ello influye en el estado general de las relaciones internacionales. Creo que, aparte de la ONU, no existe otro foro. Es un tema de palpitante actualidad y no hay dudas de que durante un periodo previsible será objeto de acalorados e intensos debates.

Pregunta: Durante una época bastante larga, los Balcanes desempeñaron un importante papel en la política mundial, siendo un área que suscitaba el interés de Rusia. Comente los derroteros y perspectivas de nuestra política exterior en dicha área en el momento actual.

Respuesta: Es otra región que no se sabe por qué razón Occidente considera un campo donde Rusia desarrolla su actividad provocadora. Al abordar estas cuestiones, Occidente vuelve a asumir la misma postura inadecuada que mantiene respecto al espacio postsoviético: “ora con nosotros, ora contra nosotros”. Cualesquiera nexos normales entre Rusia y los países balcánicos de inmediato provocan una zozobra que los políticos manifiestan en las declaraciones al estilo de “Ahora Rusia se mete en los Balcanes”. Muchos de ellos ignoran la historia, así que es perdonable para ellos. ¡Cuánta sangre rusa se derramó en los Balcanes! Dejemos que ello pese sobre su conciencia. Tamañas declaraciones no nos asustan. Vemos que en muchos ámbitos los intereses de Rusia y los países balcánicos coinciden. Lo dicho se refiere a nuestras relaciones con Serbia que atraviesan, quizás, el mejor período en muchos años. Los dirigentes de ambos países, los ministros de Asuntos Exteriores, de Defensa, de Situaciones de Emergencia, del bloque económico se reúnen con regularidad, funcionan mecanismos conjuntos. Serbia está entablando contactos con la Unión Económica Eurasiática, ha pasado a ser observadora en la Asamblea parlamentaria de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Nuestros vínculos son multifacéticos y se mantienen a diversos niveles, lo que impulsa la cooperación económica e inversionista, donde nuestras posiciones son bastante fuertes y benefician a nuestros socios serbios. Ello hace su aporte también a los intercambios en el ámbito de las Humanidades, a los contactos entre iglesias, también muy sólidos, por cierto. La paranoia que se manifiesta en Occidente debido a que mantenemos relaciones de amistad con nuestros viejos socios en los Balcanes, la caracteriza elocuentemente la actitud de la UE hacia el Centro Humanitario que junto con Serbia hemos instituido en la ciudad de Niš. En dicho Centro se guardan equipos para operaciones humanitarias, ahí se puede reabastecer de combustible nuestros aviones bomberos que participan en la extinción de incendios. Occidente se emplea a fondo para impedir que los dirigentes serbios transformen el Centro en una entidad regional, para no atraer a su labor a otros países ni otorgar a sus empleados privilegios e inmunidad que corresponden al personal de una entidad internacional. Vale la pena mencionar que estos años últimos, justamente a través del Centro en cuestión Rusia prestó ayuda a muchos países comunitarios en la extinción de incendios en sus respectivos territorios. Resulta incluso poco decoroso recurrir a los servicios de una estructura que la UE pretende limitar por todos los medios, poniendo trabas a su actividad.

Por lo que se refiere a otros países, queremos mantener buenas relaciones con Croacia. Hace poco, en Conferencia de Seguridad en Múnich me entrevisté con la Presidente de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarović. Estamos interesados en mantener contactos a los niveles máximo y alto. Tenemos buenos proyectos en economía.

La situación en Macedonia ahora es muy complicada debido a una grave crisis, en buena medida provocada artificialmente. Los actuales acontecimientos provocan escisión en la sociedad macedonia, conducen a la infracción de los acuerdos suscritos hace años en la ciudad de Ohrid y que concedían bastante amplios derechos a la minoría albanesa en el marco del Estado macedonio. Nosotros, a propósito, planteamos en aquella época que la UE secundara el otorgamiento de los correspondientes derechos a la minoría albanesa en Macedonia y abogara porque los mismos derechos fuesen otorgados a los rusos en los países del Báltico. Pero ellos pudorosamente hacían caso omiso y ahora pretenden desvirtuar los acuerdos. Confío en que Occidente se dé cuenta del  peligro que entrañan tales intentos, pero no tiene voluntad para contrarrestarlos. Ello no obstante, nuestras relaciones con los macedonios son viejas y muy buenas. Si no fuera por la crisis, podríamos desarrollar una labor fructífera, sin distraernos en vaivenes en la política interna.

Muy lamentablemente, Montenegro se dejó llevar por este provocador ultimátum – ora con Europa, ora con Rusia – y decidió sacrificar las relaciones con su viejo y buen amigo, nuestro país, en el altar de sus ambiciones euroatlantistas. La responsabilidad por esto recae sobre la conciencia de los actuales mandatarios de Montenegro y de la OTAN. Es absolutamente incomprensible cómo el ingreso de Montenegro reforzaría la seguridad de la OTAN. Tampoco es comprensible cómo se reforzaría la seguridad de Montenegro, no amenazada por nada. Parece que los montenegrinos, por lo menos, sus actuales dirigentes, se han olvidado de algo. Después del colapso de Yugoslavia, se mantenía la Unión de Serbia y Montenegro. Javier Solana, siendo alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, contribuyó a que Belgrado y Podgorica acordasen mantener esta unión durante tres años, luego de lo cual cada país convocase una consulta pública. Pero una vez expirados estos tres años, no se emprendieron pasos algunos para mantener la existencia de esta unión con el apoyo desde fuera. La UE se dirigió a Rusia solicitando ayudar a persuadir a los montenegrinos para que no convocasen el referéndum. Nosotros respondimos que ellos mismos debían tomar la pertinente decisión. Les ayudamos a consensuar el documento que refrendaba el derecho de los montenegrinos a convocar referéndum dentro de tres años. Subrayamos asimismo que no íbamos a entrometernos en los asuntos internos de los montenegrinos, que les incumbía a ellos tomar la decisión. Por lo visto, ya se han olvidado de ello. Estoy convencido de que fue un gesto probo, absolutamente amistoso y camaraderil. Que Dios los juzgue. Estoy seguro de que todo volverá a sus cauces y de que llegarán los tiempos en que las estrofas del cantautor soviético Vladímir Visotski dedicadas a Montenegro se hagan eco en nuestros corazones, y no sólo en los nuestros. El monumento al poeta se yergue en Podgorica, y la gente de estado llano, consciente del carácter provocador de la política aplicada por sus dirigentes con respecto a Rusia, coloca flores al pie de este monumento.

También Bosnia y Herzegovina enfrenta problemas a la luz de los intentos de frustrar los acuerdos de Dayton. Quisiera recordar que los mismos garantizaban la coexistencia y convivencia – en el marco de un Estado – de las entidades bosnia, serbia y croata que constituyen el Estado bosnio cuyo principio fundamental era la adopción de decisiones mediante el consenso de los tres pueblos titulares. Ahora que se pretende menoscabar los derechos de los serbios y croatas en Bosnia, explicamos la inadmisibilidad de tal paso. Rusia es miembro del comité rector, instituido para arreglar la situación en Bosnia. En honor a la verdad, debemos decir que nuestras valoraciones son percibidas allí con seriedad, también por los europeos. Dicho comité padece un atavismo denominado Aparato del alto representante, constituido inmediatamente después de la demarcación de las fronteras de Bosnia a raíz de las guerras en Yugoslavia. Este alto representante posee las atribuciones de dictador, pudiendo derogar cualesquiera decisiones, emitir sus decretos sin consultar a nadie. Es vergonzoso, por supuesto. Después de su creación, Bosnia y Herzegovina ya fue elegida miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, pero la está tutelando un “tío” que a todas luces ha perdido el sentido de la realidad y se está extralimitando mucho en sus poderes dictatoriales. Es una situación nada fácil. Pero los Balcanes jamás han conocido situaciones fáciles. Por lo visto, la lección fundamental que se debe sacar de esta sufrida región, consiste en que ya es hora de dejar de utilizarla en los juegos geopolíticos, dejar de atraer a sus países bajo la influencia de una u otra organización. Se debe vertebrar una seguridad europea común, en el marco de la cual los países de la OTAN y del OTSC, así como aquellos que no formen parte de ningunas alianzas político-militares, puedan sentirse cómodos e igualmente protegidos, o sea, que les garantizada una seguridad igual e indivisible. Otra vía no existe. De lo contrario, seguiremos tropezando con la misma piedra debido a las tentativas de Occidente de mantener la solidez de la OTAN y renunciar a discutir las garantías jurídicas de la seguridad más allá de las fronteras de la Alianza.

Pregunta: Los dirigentes de China pragmática y consecuentemente defienden sus intereses, a diferencia de los países comunitarios que, cosidos a las faldas de EE.UU., actúan en detrimento de sus intereses económicos. Ud. acaba de aducir el ejemplo del Centro al que ponen trabas los países comunitarios. En caso de ganar las elecciones en Alemania y Francia los diputados a quienes en Occidente llaman prorrusos, ¿cambiaría la situación a nuestro favor?

Respuesta: Primero, Ud. sabe que no nos entrometemos en los asuntos domésticos de otros Estados, incluidas las campañas electorales. Me asombran unos artículos y reportajes absolutamente descabellados, escritos a patadas, sobre nuestra influencia total en estos procesos electorales que publican los medios de los países mencionados por Ud., así como los de otros países de la UE. Les dará vergüenza tener semejantes sistemas electorales, no poder protegerse contra la injerencia foránea. Sea como fuere, pero se trata de Alemania y Francia, pero no de unos países pequeños. Segundo, no aducen una sola prueba. Se lo recordamos constantemente. El Presidente ruso Vladímir Putin conversa regularmente con políticos y empresarios alemanes. Hace poco, ha estado en Moscú mi nuevo homólogo, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel. Lo ha recibido nuestro Presidente y discutido francamente estos temas. Cuando hablamos con ellos en un ambiente de trabajo, no hay ningún fanatismo. Pero, a juzgar por todo, algunos pretenden mantener y atizar este fanatismo. Jamás he podido supone que unos medios respetables pudiesen degradar hasta una denigración tan absoluta, sin tomarse el trabajo de aducir los hechos.

Por lo que se refiere al desenlace de estos comicios, nosotros seguimos, desde luego, los pronósticos que ofrecen las agencias de calificaciones de sendos países. De todos modos, igual como en el caso de las elecciones en EEUU, respetaremos la opción hecha por los pueblos alemán u francés, lo mismo que la de cualquier otro pueblo que vota en sus elecciones nacionales. Estaremos dispuestos a trabajar con aquellos a quienes elijan estos pueblos.

Desde luego, cuando escuchamos las declaraciones electorales de los diputados, no podemos por menos que fijarnos en que algunos se muestran dispuestos a interactuar con Rusia, mientras que otros mantienen posturas distintas. Por supuesto, nos tomamos nota de ello. Claro que nos sería más fácil tratar con personas dispuestas a interactuar y no seguir atollando la situación por vía de la confrontación. Pero vuelvo a repetir que respetaremos cualquiera opción de cualquier pueblo y estaremos dispuestos a interactuar con las autoridades que estos pueblos hayan elegido.

***

Pregunta: ¿Emprenderá Rusia algunas contramedidas debido a la prohibición a Yulia Samóilova de participar en el concurso Eurovision?

Respuesta: Lo he comentado ya. Que esto pese sobre la conciencia de los organizadores del evento.

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