1 febrero 201713:10

Discurso del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores en el marco del Foro de Cooperación Ruso-Árabe, Abu Dhabi, 1 de febrero de 2017

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Estimados colegas, su Excelencia, amigos,

Ante todo, quisiera agradecer sinceramente en nombre de toda nuestra delegación al anfitrión, los Emiratos Árabes Unidos, y al ministro de Asuntos Exteriores de los EAU, Abdullah Al Nahyan, la hospitalidad y la organización de nuestro trabajo a un nivel muy alto.

Nos reunimos hace un año en Moscú donde se celebró la sesión del Foro de Cooperación Ruso-Árabe del año pasado. En el curso de aquella, aprobamos el Plan de Acción para realizar los principios, objetivos y tareas de la cooperación ruso-árabe para 2016-2018. Es un placer ver que la mayoría de las disposiciones de este plan se cumplen en realidad y contribuyen a fomentar la cooperación entre Rusia y el mundo árabe y a los esfuerzos que se aplican para arreglar muchos conflictos que desgraciadamente se desataron en esta región. Me refiero a Siria, Libia, Yemen e Iraq. El período de conflictos que azota esta región es un resultado del uso de la llamada ingeniería geopolítica viciosa, de la injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos, del cambio de regímenes no deseados. En resultado, vemos una ola sin precedente de la amenaza terrorista. Según nuestra opinión, su neutralización es la tarea prioritaria de todos los Estados del Mundo y, claro está, de la ONU.

Nos pronunciamos consecutivamente por incrementar la eficacia de la cooperación internacional antiterrorista y el papel protagónico coordinador de la ONU a tono con el Derecho Internacional, sin recurrir a doble rasero. Saben ustedes que hace un año y medio, al pronunciar un discurso en la Asamblea General de la ONU, el presidente ruso, Vladímir Putin, propuso formar un amplio frente de la lucha contra el terrorismo que una a todos los Estados. Me parece que el entendimiento de que este enfoque no tiene alternativa se fortalece en la comunidad internacional. Consideramos sumamente importante cumplir de modo eficaz todas las resoluciones antiterroristas del Consejo de Seguridad de la ONU, garantizar el trabajo eficaz de los mecanismos de observación creados de conformidad con estas resoluciones. Invitamos a nuestros amigos árabes a unirse a la iniciativa rusa de imponer, a tenor con el artículo 41 de la Carta de la ONU, el embargo económico y comercial omnipotente contra todos los territorios que quedan bajo el control del Estado Islámico.

Al mismo tiempo es importante seguir aplicando esfuerzos para derrocar las capacidades militares y económicas de las organizaciones terroristas y, claro está, luchar contra el financiamiento del terrorismo.

Otra tarea muy importante es tomar medidas más decisivas en la lucha contra la propagación de la ideología terrorista, contra la radicalización de la población. Introdujimos en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución para contrarrestar a la ideología terrorista y extremista. Esperamos coordinar los esfuerzos con nuestros amigos árabes en este asunto también. Estamos convencidos de que los socios clave de todos los Estados en la lucha contra la propagación de la ideología terrorista, en los esfuerzos para impedir la radicalización de la población son los representantes de confesiones religiosas tradicionales. Consideramos que el trabajo dirigido a promover el diálogo de las civilizaciones es muy importante en lo que se refiere a los esfuerzos globales para proteger los valores tradicionales, contrarrestar a cualesquiera formas de la intolerancia, la discriminación y la imposición de la supremacía.

Destacamos con la satisfacción la actividad enérgica del Grupo de visión estratégica Rusia-Mundo Islámico creado por Rusia y la Liga Árabe que hace una aportación importante en la promoción del diálogo de las civilizaciones.

Hablando de los problemas concretos de Oriente Próximo, no podemos pasar por alto la necesidad de sacar del punto muerto las negociaciones palestino-israelíes. Estamos convencidos de que es necesario resolver el problema del pueblo palestino, incluido el problema de Jerusalén, en base a las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU. Estamos convencidos de que es necesario hacer todo lo posible para iniciar un diálogo directo entre los jefes de Palestina e Israel. Como saben ustedes, el presidente ruso, Vladímir Putin,  propuso celebrar una reunión del presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Moscú para iniciar un diálogo directo sobre el desbloqueo del proceso de paz. Esta invitación queda en vigor. Estamos agradecidos de que las partes la hayan aceptado, en general.

También consideramos necesario intensificar el trabajo del Cuarteto de Paz para Oriente Medio. No es el primer año que intentamos conseguir que realice sus actividades en una estrecha coordinación con la Liga Árabe (LA). Fue esta organización que promovió la iniciativa de paz, la cual sirve de una base sólida para solucionar todas las principales cuestiones del arreglo palestino y del conflicto árabe-israelí. Por lo tanto, estamos convencidos de que la LA deberá estar plenamente representada en todos estos esfuerzos. Como Ustedes saben, apoyamos cualesquiera iniciativas que permiten avanzar. Participamos en la llamada “iniciativa francesa”, en particular en la conferencia internacional celebrada el mes pasado en París. Pero estamos seguros de que los esfuerzos deberán ir encaminados a crear un “valor añadido”. El diálogo, que sirve para repetir las verdades de sobra conocidas, es, desde luego, importante pero hay que avanzar. Una de las condiciones decisivas del progreso, en nuestra opinión, es el restablecimiento de la unidad palestina. No es la primera vez que intentamos ayudar a nuestros amigos palestinos. Hace algunos años organizamos en Moscú un encuentro entre las partes enfrentadas de Palestina. Hace dos semanas en Moscú tuvo lugar otro encuentro palestino de alto nivel con la participación de las agrupaciones clave, incluidos FATAH y HAMAS, en la cual todos los participantes se mostraron dispuestos a continuar avanzando por este camino, creando las instituciones conjuntas del Estado y preparando las elecciones.

En cuanto al arreglo sirio, estamos muy agradecidos por el apoyo de la iniciativa que condujo a la organización del Encuentro Internacional sobre Siria en Astaná. Destacamos el hecho de que en este encuentro por primera vez hayan participado las partes enfrentadas con armas en las manos en el territorio sirio. Estas partes se reunieron en el momento de aprobarse el acuerdo sobre la tregua que, en general, se está respetando, y confirmaron en Astaná so compromiso de apoyarla. Rusia, Turquía e Irán crearon un mecanismo coordinador que ya está controlando la implementación del alto el fuego. Se elaboró un enfoque que invitaba a todas las unidades de oposición armada a unirse a la tregua y a participar en las negociaciones políticas. Es grato que unos días antes del encuentro en Astaná varios de los grupos del Frente Sur se hubiera unido a la tregua con el apoyo de nuestros amigos de Jordania.

Partimos de que el cese de hostilidades no afecta al Estado Islámico ni a Jabhat al-Nusra (o como se llame ahora, ha vuelto a cambiar el nombre). Lo confirmaron claramente los participantes del encuentro en Astaná. Me consta que la Liga de Árabe comparte esta misma postura. En esta cuestión estamos de acuerdo.

El encuentro en Astaná representa un formato complementario que no sustituye el proceso de Ginebra. Seguimos pensando que nuestros amigos de la ONU deberían darse prisa y dejar de demorar la recuperación de las negociaciones. Conservaremos el formato de Astaná para controlar la implementación de los acuerdos alcanzados durante el primer encuentro con la participación del gobierno sirio y la oposición armada.

También exhortamos a intensificar la búsqueda de las soluciones políticas para las partes enfrentadas en Yemen. Aplaudimos similares enfoques a la cuestión libia. En particular, desde el principio apoyamos la iniciativa de EAU sobre la organización del encuentro de los protagonistas de la situación en Libia, en particular, del Presidente del Consejo Presidencial del Estado de Libia, Fayez al-Sarraj,  el presidente del Parlamento de Libia, Aguila Saleh, y el Comandante de las Fuerzas Armadas de Siria, Jalifa Haftar.

Apoyamos al pueblo iraquí en su lucha contra el EI y las acciones decisivas del gobierno de Iraq destinadas a recuperar el control sobre los territorios del país conquistados por los extremistas. Ayudamos a Iraq en esta lucha suministrando armas y técnica militar y fomentando la capacidad combativa de las Fuerzas Armadas del país. Consideramos importante llevar a su fina la operación en Mosul pero, al mismo tiempo, con la condición de que se tomen las medidas para proteger a la población civil.

Abogamos por que se fortalezca la reconciliación nacional y el diálogo global iraquí y por el respeto absoluto de la soberanía de este país. Estamos convencidos de que cualquier presencia militar en Iraq deberá sustentarse en el consentimiento de sus autoridades oficiales. Celebramos la tendencia a la normalización de las relaciones turco-iraquíes.

Apoyamos la política del gobierno de Sudán orientada a superar las cuestiones no resueltas con Sudán del Sur. Confiamos en que las autoridades de Sudán del Sur cumplan su promesa de expulsar de su territorio los grupos armados de la oposición sudanesa. Constatamos con satisfacción los visibles avances hacia la normalización de la situación en Darfur.

Estamos preocupados porque, a pesar del progreso de las reformas políticas en Somalia, no mejore la situación en el ámbito de seguridad. De momento no se han conseguido éxitos decisivos en la lucha contra la organización radical Al-Shabab. Creemos que la comunidad internacional deberá continuar ayudando a aumentar la capacidad combativa del Ejército Nacional de Somalia y de la Misión de Apoyo a la Paz de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) que llevan la mayor carga de la lucha contra Al-Shabab.

Me he detenido en algunos aspectos de la situación en la región. Me gustaría expresar nuestra satisfacción de que compartimos la mayoría de las posturas sobre cuestiones más importantes con la LA. Confío en que la discusión de hoy permita analizar más concretamente las posibilidades de mejorar aún más nuestros esfuerzos conjuntos.

Agradezco una vez más la hospitalidad a nuestros anfitriones. Y estamos francamente agradecidos a todos los que consideraron posible acudir a este importante encuentro.

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