MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES
DE LA FEDERACIÓN DE RUSIA
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Entrevista concedida por Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, a la Agencia de Noticias “Interfax”, 26 de diciembre de 2011


2059-26-12-2011

    Pregunta: ¿Ha sido exitoso el año saliente para la diplomacia rusa? En su opinión, ¿qué sucesos en la política exterior son los más significativos?

    Respuesta: Es evidente que el año saliente entrará en la historia como un período marcado por los sucesos dramáticos y el aumento de la turbulencia en las relaciones internacionales. El ritmo de los cambios en el mundo ha crecido notablemente. Ante nuestros ojos tenía lugar una transformación profunda del paisaje geopolítico. Además, en el desarrollo mundial hay no pocos aspectos que suscitan seria preocupación. En particular, se trata de la acumulación de elementos críticos en la economía mundial y la amenaza de una depresión global prolongada.

    No cabe duda de que en las circunstancias actuales el status de Rusia, al igual que de todo Estado, en la palestra internacional depende del carácter consecuente y la eficacia de la modernización integral llamada a pasar al modelo moderno del desarrollo dinámico del país. Por tanto en 2011, al igual que antes, la prioridad de nuestra política exterior consistía en crear condiciones externas favorables para el desarrollo interno multifacético y los resultados concretos y comprensibles para la gente. A este efecto procurábamos consolidar el prestigio de Rusia en el mundo, aumentar el peso de nuestro país como uno de los centros principales de fuerza e influencia del nuevo orden mundial policéntrico en formación.

    El logro más importante de la política exterior de Rusia, garantizado por los esfuerzos comunes con nuestros socios más cercanos, fue el avance de los procesos de integración en el espacio de la CEI. El balance del trabajo nutrido en este derrotero ha sido hecho en las reuniones, en diciembre en Moscú, del Consejo Euroasiático Superior y del Consejo Interestatal de la Comunidad Económica Euroasiática, así como las Cumbres de la CEI y la OTSC.

    La realización de las decisiones tomadas en el formato Rusia–Bielorrusia–Kazajistán en el contexto de pasar a partir del 1 de enero al Espacio Económico Común, lo cual garantizará el movimiento libre de mercancías, servicios, capitales y mano de obra y el avance hacia la formación en 2015 de la Unión Euroasiática determinará el futuro próximo de nuestros países. Por primera vez ha sido instituido un organismo supranacional: la Comisión Económica Euroasiática, al cual los Estados del “trío” han pasado parte de su soberanía, y sus facultades aumentarán paulatinamente. Además, el mecanismo de la toma de decisiones descarta el dominio de cualquier Estado. Las estructuras creadas por el “trío” están abiertas para la adhesión de los nuevos participantes y están llamadas a convertirse en puente en el desarrollo de la amplia cooperación fructífera entre Europa y la Región de Asia–Pacífico.

    Un fundamento sólido para seguir perfeccionando la colaboración dentro de la CEI lo sienta la suscripción por los Estados miembros de la Comunidad del acuerdo de la zona franca. Contemplamos la consolidación de las estructuras de integración con nuestra participación como un aporte a la estabilidad del sistema internacional en formación.

    Continuábamos trabajando activamente para profundizar las relaciones de aliados en el marco de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva que es instrumental clave para garantizar la estabilidad en la zona de su responsabilidad y perfeccionábamos el mecanismo de que dispone para la reacción a las crisis.

    Se nos están abriendo posibilidades nuevas, pero también aparecen desafíos nuevos, comunes para todos. Ello empujaba objetivamente a los Estados más importantes al trabajo en el marco de una agenda positiva unificadora. Es un ejemplo de que esa línea se despeja el camino la actividad de del Grupo de los Veinte. Se encuentran “en auge” las economías crecientes que forman parte de la asociación de BRICS, las cuales en total ya aseguran más o menos la mitad del producto económico global. Los resultados de la reunión de los líderes de BRICS y la Cumbre posterior del G-20 en Cannes han confirmado que la asociación se convierte en una fuerza cada vez más prestigiosa en el ámbito financiero y económico, y los criterios de los Estados de BRICS relativos a los problemas internacionales candentes, incluso con respecto a la necesidad de garantizar la supremacía del Derecho Internacional, fijan las referencias para que en la palestra internacional actúen cada vez más países. Confiamos en que la Cumbre ordinaria de BRICS, en Nueva Delhi el año que viene, intensificará la colaboración entre los participantes en el formato y contribuirá a la consolidación de sus posiciones en la economía y la política mundial.

    En el centro de los eventos caleidoscópicos internacionales hubo conmociones que tocaron África del Norte y el Cercano Oriente. Realizamos la política orientada a poner fin a la violencia y respetar los derechos humanos, a ayudar a los países en conflictos a resolver los problemas de forma pacífica, mediante el diálogo nacional con la participación de todos los grupos políticos, confesionales y étnicos. Estamos dispuestos a continuar fomentando con los países de la Región la colaboración sobre la base de la igualdad de derechos y la ventaja mutua respetando plenamente sus tradiciones, historia y cultura. Además, estamos en contra de aprovechar la consigna de la protección de los civiles para apoyar a una de las partes en la guerra civil, en contra de aprovechar el “precedente libio”, que consiste en la infección burda de las Resoluciones pertinentes del CS de la ONU, para arreglar oros conflictos.

    Hoy día suscita una preocupación especial el estado de cosas en Siria. En el contexto de la búsqueda del arreglo político-diplomático apoyamos la iniciativa de la Liga de Estados Árabes para asistir a la solución de la crisis interna en aquel país. Saludamos la suscripción del protocolo sobre la Misión de Observadores de la LEA para el seguimiento de la situación en Siria, lo cual posibilita, usando el mecanismo de control independiente sobre el terreno, garantizar la protección de todos los sirios y estabilizar la situación. El proyecto de resolución que hemos presentado al CS de la ONU está orientado justamente a ello. Existe el objetivo: contribuir al cese de la violencia no importa de dónde parta y al establecimiento del diálogo nacional.

    En el año saliente tampoco hemos olvidado la necesidad de arreglar los antiguos conflictos en la Región, sobre todo el problema palestino, lo cual podría ser asimismo un aporte concreto a la estabilidad regional.

    En esos días tuvo lugar un evento de importancia política que esperábamos durante los largos 18 años: quedó aprobada la resolución de la adhesión de Rusia a la OMC. Tras ratificarla nuestro país será un miembro de la Organización con plenos derechos. Con ello comienza una etapa cualitativamente nueva de integración de Rusia al sistema económico mundial. De nuestra parte estamos dispuestos a contribuir a la estabilidad económica internacional, la búsqueda de las soluciones eficaces de los fenómenos críticos y a la consolidación de las estructuras multilaterales internacionales.

    Uno de los derroteros clave de nuestra política exterior ha sido la colaboración con EE.UU. En el año saliente se ha conseguido hacer muchas codas: han entrado en vigor el nuevo Tratado AEO y el Acuerdo de Cooperación en la Energía Nuclear con Fines Pacíficos, así como funcionaba activamente la Comisión Presidencial bilateral y se ampliaba la colaboración en la agenda internacional, incluida la adhesión de Rusia a la OMC. Además, en nuestro diálogo existen varios temas sensibles en que los criterios de ambos países no coinciden. Para nuestras relaciones con EE.UU. tendrá el significado determinante la capacidad de Washington de oír nuestras preocupaciones legítimas debidas a los planes de la creación del sistema DAM estadounidense global que en la forma actual contiene riesgos para la seguridad de Rusia.

    A pesar de las divergencias fomentábamos la colaboración con la Alianza del Atlántico Norte. Nuestro diálogo con la OTAN se centraba en el problema de la creación en la Región Euroatlántica de la arquitectura de seguridad igual e indivisible. Si este problema es solucionado sobre la base de la consideración de los intereses recíprocos, estaremos en un nivel de colaboración cualitativamente nuevo.

    Seguíamos con atención los procesos en la Unión Europea. Partimos de que el éxito de la solución de la situación económica complicada en la eurozona contribuiría a la estabilización general en la economía mundial y abriría posibilidades nuevas para profundizar nuestra interacción estratégica con la UE. Los resultados de la reciente Cumbre en Bruselas confirmaron el serio potencial de la extensión de la colaboración multifacética entre Rusia y la UE. Se ha activado el trabajo conjunto con la UE para facilitar el régimen de viajes sin visados, lo cual está llamado a acelerar la concertación del acuerdo sobre la supresión de dicho régimen. La puesta en marcha del primer turno del gasoducto “Corriente del Norte” demostró nuestra disposición para aumentar la seguridad energética de Europa y abrió una página nueva en la cooperación energética de Rusia y los países de la Unión Europea.

    Un progreso enorme ha sido alcanzado en la cooperación en la Región Ártica. En mayo en Nuuk (Groenlandia) fue firmado el Acuerdo de Cooperación en la búsqueda y rescate en el mar, documento jurídico obligatorio, primero en la historia de la Región, y fueron tomadas las decisiones para consolidar el Consejo Ártico. En julio entró en vigor el Acuerdo ruso-noruego sobre la delimitación de los espacios marinos y la cooperación en el mar de Barents y el Océano Ártico.

    En 2011 las posiciones de Rusia en la Región Asia–Pacífico (RAP) continuaban consolidándose. Prestábamos una atención especial alas relaciones con China, India, Japón, la República de Corea, los países de la ASEAN y otras naciones de la RAP, la formación de alianzas tecnológico-innovadoras y a la participación en las asociaciones regionales multilaterales.

    Por supuesto, ésta no es una lista completa de lo hecho. En general, trabajábamos lanzando iniciativas y promocionábamos los intereses de Rusia en los diversos derroteros de nuestra política exterior multivectorial. Aunque hemos alcanzado éxitos, entendemos bien que en el mundo no disminuyen los problemas. Todavía persisten las ideas arcaicas que arraigan en las épocas salientes de la lucha por las esferas de influencia, del apoyo en el factor de fuerza en la política y de la imposición a otros de sus propios estándares. Seguiremos contrarrestando resueltamente tales tendencias.

    Pregunta: ¿Qué desafíos en la política exterior afrontará la diplomacia rusa en 2012? Muchos expertos pronostican el empeoramiento de las relaciones con EE.UU. por las divergencias relativas a la DAM y el eventual cambio de la Administración tras las elecciones presidenciales en aquel país. En su opinión, ¿es real este escenario?

    Respuesta: Hoy en día el Servicio Diplomático tropieza con problemas complicados y de responsabilidad. Los resultados de las últimas elecciones a la Duna Estatal de la Federación de Rusia han confirmado el apego de los rusos al rumbo hacia el desarrollo estable y a la vez dinámico de nuestro Estado. Ello crea premisas necesarias para el avance de nuestro país por el camino democrático, el trabajo relativo a las prioridades del desarrollo y para las condiciones del acompañamiento de nuestros intereses nacionales en la política exterior.

    Tal y como subrayó el Presidente Dmitri Medvédev en su Mensaje a la Asamblea Federal el 22 de diciembre, nuestro país está interesado en hallar soluciones aceptables en todos los problemas clave de la agenda internacional. Con mucha seguridad se puede hacer constar que en 2012 el temario de la defensa antimisiles seguirá siendo uno de sus puntos clave, sobre todo en los asuntos de la Región Euroatlántica. Es obvio que seguirán influyendo en la situación la estructura política interna de EE.UU. A la vez, en nuestra opinión, no vale la pena asociar directamente la productividad del diálogo relativo a la DAM que se lleva a cabo con EE.UU. con los resultados de las próximas elecciones en aquel país: la postura estadounidense es determinada por una amplia gama de factores que no se limita a los criterios de los partidos y políticos.

    Rusia aspira a que nuestras preocupaciones relacionadas con los planes de EE.UU. de desplegar los componentes de la DAM en Europa se tomen en consideración debidamente. De lo contrario, nos veremos obligados a reaccionar tal como anunció el Presidente Dmitri Medvédev el 23 de noviembre, además, independientemente de quiénes gobernarán en la Casa Blanca.

    La falta del progreso en este tema no agrega optimismo. Sin embargo, el diálogo sobre la DAM entre nuestros países continúa. Sigue siendo nuestro objetivo la búsqueda de una solución positiva que considere los intereses de la seguridad de Rusia. Esperamos que también en Washington prevalezca el buen sentido.

    En todo caso, las elecciones en EE.UU. tendrán lugar tan sólo en noviembre, así que el Presidente actual de EE.UU. seguirá siendo socio de Rusia. Los Presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama han confirmado reiteradamente su interés por mantener el dinamismo y el carácter constructivo del diálogo bilateral. Tenemos por adelante un gran trabajo que prevé intensificar la colaboración en el tramo de innovaciones y la formación de las condiciones favorables para los intercambios humanitarios, educacionales, científicos y culturales. La adhesión de Rusia a la OMC abre muchas posibilidades nuevas para intensificar los contactos de negocios y modificar cualitativamente el conjunto de nuestros lazos económicos, por supuesto, si el Congreso de EE.UU. revoca la tan mentada Encienda Jackson–Vanik, cuyo rehén es, en rigor, el negocio estadounidense.

    De nuestra parte, estamos dispuestos seguir contribuyendo al mejoramiento de la cooperación entre ambos países, la consolidación de la confianza y el entendimiento y esperamos un diálogo honesto en todos los temas, incluso los más complicados.

    La asistencia a la superación y el arreglo de los conflictos y crisis es tradicionalmente una prioridad de nuestra política exterior. Nuestra atención se centrará en la situación en la península de Corea, el Cercano Oriente, en Afganistán y Pakistán. Nos proponemos seguir haciendo esfuerzos activos para el arreglo político de los conflictos en el espacio de la CEI, sobre todo el de Alto Karabaj y de Transnistria.

    Sigue siendo un problema serio la situación en torno al programa nuclear iraní. Lamentablemente no se vislumbra una solución rápida. Irán continúa menospreciando las exigencias de las Resoluciones del CS de la ONU y del Consejo de Directores de la OIEA, mientras que los Estados occidentales emprenden cada vez más el camino de confrontación con Teherán introduciendo sanciones nuevas que rebasan bastante la solución de los problemas de la no-proliferación. Además, últimamente se oyen cada vez más las amenazas de hacer uso de la fuerza con respecto a Irán. En estas circunstancias continuaremos con la política activa orientada a incorporar a Irán en el arreglo político-diplomático de la situación en torno a su programa nuclear. No vemos ninguna alternativa a ello y nos pronunciamos por una solución universal a largo plazo del problema mediante el diálogo basado en varias etapas y la reciprocidad.

    Seguiremos prestando una atención elevada a la consolidación de las posiciones de Rusia y a la estabilidad en las diversas regiones del mundo, incluida la Región Asia–Pacífico. Nos proponemos aprovechar activamente las posibilidades de la Organización de Cooperación de Shanghái y la participación de Rusia en las Cumbres de Asia Oriental para avanzar por el camino de la formación en la Región de la arquitectura de seguridad y cooperación transparente, abierta, universal y equilibrada. La celebración en septiembre de 2012 de la Cumbre de APEC en Vladivostok está llamada a contribuir a la ampliación de los vínculos económicos mutuamente beneficiosos con los socios de la Región.

    Un recurso importante de nuestro trabajo consiste en aprovechar eficazmente todo el conjunto de elementos de la “fuerza blanda” en la política exterior. Partimos de que el incremento de la cooperación con las instituciones de la sociedad cívica, la comunidad de expertos, los hombres de negocios y los mass media coadyuvará al carácter de consenso de la política exterior de Rusia y a sus resultados. Nos proponemos aprovechar activamente para ello el potencial del Consejo Ruso para los Asuntos Internacionales y el Fondo de Apoyo de la Diplomacia Pública “Alejandro Gorchakov” instituidos este año, como también las posibilidades presentadas por el arranque del funcionamiento de la Agencia de Cooperación Internacional y el Fondo de Apoyo y Protección de los Derechos de los Compatriotas en el Exterior.

26 de diciembre de 2011